ANUARIO DE ENSAYOS DE SUCESOS POLÍTICO-ECONÓMICOS EN MÉXICO Y SU REGIÓN CENTRO

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Ángel Enrique Carrillo Picón y otros

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ENSAYO XXXVII. EL POPULISMO

No hay consenso sobre el significado de populismo, quiere decir muchas cosas, según el momento y el lugar. No es éste el espacio, por el tiempo, para explicar a fondo, las diferentes teorías del populismo, pero comentaremos lo fundamental.

El populismo equivale a prometer como candidato o gobierno lo que se sabe no se podrá cumplir, gastando más de lo que se tiene, sin cubrir las demandas populares ni satisfacer necesidades de la sociedad, puede ser de derecha o de izquierda.

La campaña más populista que se recuerde, fue la de Fox, quién no recuerda tanta promesa incumplida sobre empleo y reducción de pobreza, y ahora, en alianza con Carlos Salinas, Fox y Calderón, se estremecen con la mojiganga del populismo, del que ambos han sido representantes, uno con el programa “Oportunidades” y el otro por el “Pronasol”. Y lo dijo, un expresidente del PAN, Carlos Castillo Peraza cuando expresó que: Salinas se apoderó y aplicó el proyecto económico del PAN, y advirtió, representa un populismo de derecha, más peligroso, que el de izquierda, lo dijo en marzo de 1999, en vísperas de la parodia que fue la campaña de Fox, por su posterior incumplimiento.

El gobierno de Fox, el PAN y Calderón, buscaron asustar con el populismo, para ganar votos en las pasadas elecciones presidenciales del 2 de julio, fue una estrategia semejante a la de George Bush en Estados Unidos, donde pretendió asustar con el petate del muerto del terrorismo. La guerra sucia, la campaña del miedo contra López Obrador, en anuncios transmitidos por televisión, principalmente en Televisa, tuvo un costo cercano a mil millones de pesos y los pagaron Calderón y sus aliados, entre ellos el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y personas ajenas al proceso electoral.

En un mensaje del CCE se aseguraban que las propuestas de López Obrador eran las mismas de Salinas. “Provocan inflación y desempleo; podrías perder tu casa, tu trabajo; no votes por la crisis”, cuando son precisamente Fox y Calderón, los que pretenden darle continuidad a la política neoliberal salinista, y por el contrario López Obrador, es quién pretende modificar el modelo económico en beneficio de los que menos ganan.

Pero, el PAN se equivoca: la entrega de dinero en efectivo de López Obrador a los ancianos, en todo caso, es igual a lo que el gobierno federal otorga a casi cinco millones de familias en todo el país mediante el programa “Oportunidades”, un clon del zedillista “Progresa”, heredero a su vez del “Pronasol” de Salinas, dictados todos por los organismos financieros internacionales.

El populismo de Fox se manifestó también en Veracruz, Puebla y Tlaxcala: donde el padrón del programa “Oportunidades” fue usado con afanes electorales por sus candidatos.

El “populismo de derecha”, es el que beneficia a unos cuantos. ¿Cuánto se les ha dado a los banqueros?, los hijos predilectos del régimen. Porque existe una deuda de 100 mil millones de dólares, que fue lo que se usó para rescatar los bancos.

En un mensaje del CCE se asegura que las propuestas de López Obrador son las mismas de Salinas. “Provocan inflación y desempleo; podrías perder tu casa, tu trabajo; no votes por la crisis”, cuando son precisamente Fox y Calderón, los que pretenden darle continuidad a la política neoliberal salinista, y por el contrario López Obrador, es quién pretende modificar el modelo económico en beneficio de los que menos ganan.

No debemos confundir el populismo con gobiernos con sentido popular que proponen el desarrollo nacional no solo macroeconómico sino con distribución de la riqueza; y no la sumisión de la economía y de la población trabajadora de México a los intereses de las empresas trasnacionales.

Los verdaderos gobiernos populistas, son los que engañan prometiendo lo que no cumplen, los que pretenden ir más allá de su mandato, buscando la reelección, los que no respetan la Constitución ni las leyes, y se autoproclaman “gobiernos del cambio” que hacen obras de relumbrón y propaganda a su favor y que, carentes de brújula o proyecto histórico, como afirmaba Octavio Paz, “van de ninguna parte a ningún lado”.

No, los mexicanos queremos gobiernos populares que apliquen una política nacionalista, formados por políticos que buscan el bien del prójimo, que son sensibles ante el dolor y el sufrimiento de la gente, y que buscan ayudar a los demás.

Gobiernos que recurren a la aprobación del pueblo, entendido éste como la mayoría de la población, no es populismo, es justicia social para reivindicar a la gente humilde y apoyar a quienes lo necesitan. La legitimidad en un régimen democrático se busca en el poder del pueblo y para el pueblo, eso es la democracia.

Por eso la Convención (CND), integrada por un millón 25 mil 724 delegados registrados, nombró a Andrés Manuel “presidente legítimo de México”, al “reconocer su triunfo en las elecciones presidenciales”, y acordó que tomara posesión el lunes 20 de noviembre de 2006, en el Zócalo capitalino.

La designación de AMLO como presidente legítimo, es una instancia de autoridad emanada de las urnas y las calles, acompañada por la CND, que es un poder real, por el Frente Amplio Progresista y la Coalición Democrática Parlamentaria, que también constituyen un poder.

La CND busca la democracia y es una resistencia frente al gobierno espurio de Calderón, apoyado por el capital extranjero y nacional, que explota el país. La CND busca evitar que Calderón aplique sus acciones represivas, y su gobierno se debilitará cuando de un paso en falso: aplicar IVA a medicinas y alimentos, destrucción de la ley laboral, importación libre de maíz y de frijol subsidiados por Estados Unidos, privatización de Pemex o de la salud y la represión brutal y masiva.