ANUARIO DE ENSAYOS DE SUCESOS POLÍTICO-ECONÓMICOS EN MÉXICO Y SU REGIÓN CENTRO

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Ángel Enrique Carrillo Picón y otros

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ENSAYO XV. Día Internacional del Trabajo

El primero de mayo se conmemora a los mártires de Chicago, las luchas y las conquistas obreras; jornada laboral, salario justo y el derecho de huelga. Entre otras cosas. Felipe Calderón no asistió al acto obrero del Día del Trabajo. Con el tiempo resultó en fiesta del presidente, dijo, aunque realmente tuvo temor al rechazo general del sector obrero independiente a las políticas de su gobierno.

Así, con el repudio general de sindicatos independientes a la política de Calderón, se llevó a cabo la marcha de este primero de mayo, en la que miles de trabajadores, que colmaron el Zócalo, advirtieron que se iniciará una jornada de paros del magisterio y otros sectores en contra de la nueva Ley del ISSSTE, los cuales ya suman más de 250 mil, y reiteraron su exigencia de aumento salarial de emergencia.

En esta conmemoración, los sindicatos independientes, e inclusive organizaciones oficialistas, hicieron una fuerte crítica a las políticas gubernamentales y señalaron que en este gobierno no hay un “presidente del empleo, sino un gerente de organismos internacionales”; adelantaron que no aceptarán la reforma laboral.

“Ya nos jodissste”, “El México que yo quiero es sin entreguismo”, “Este día no es de fiesta, es de lucha nacional”, fueron leyendas que acompañaron la avanzada de la parada obrera; también quemaron un gran monigote con la figura de Elba Esther Gordillo, mientras, los del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) hicieron una presentación, donde aparecía una tanqueta de cartón manejada por George W. Bush y empujada por Felipe Calderón.

Al hablar de las políticas laborales de la presente administración, resaltaron: “No tiene caso que se siga diciendo que es el gobierno del empleo, cuando el desempleo crece, el costo de la vida se encarece, las instituciones sociales se abandonan y la desigualdad y la pobreza se disparan”.

El secretario general del SME, que llevó uno de los contingentes más numerosos, planteó que el gobierno se frota las manos por las nuevas reformas que quieren imponer a la Ley Federal del Trabajo y otras, por lo que, “o le entramos al paro o huelga nacional o estaremos lamentándonos con lágrimas de vergüenza que no pudimos defender las conquistas laborales”.

Los desfiles multitudinarios por el Día del Trabajo, realizados este martes en casi todas las capitales de los estados, coincidieron en repudiar la Ley del ISSSTE, despreciar a la “dirigente moral” del magisterio, Elba Esther Gordillo y en exigir mejoras laborales.

En Aguascalientes, maestros adscritos a la sección 1 del SNTE detuvieron su marcha frente a las autoridades y reclamaron a su dirigente, Heriberto Gallegos, por la Ley del ISSSTE, con el grito: “¡Estos son, éstos son los que roban a la nación!”, Las consignas y chiflidos se trocaron en mentadas de madre, ante lo cual el gobernador Reynoso Femat dejó el templete minutos después, mientras los profesores corearon “¡le sacó, le sacó!”

Por su parte, y huérfanos de la presencia del poder oficial que da legitimad y sentido a su existencia, los líderes del sindicalismo oficial flotaron a la deriva y se perdieron en una retórica sin destinatario. Esta vez no pudieron expresar su acostumbrado: “¡Gracias, señor presidente!”, y no pudieron llenar la Plaza de la Constitución.

En el ritual organizado por el sindicalismo corporativo, nadie prestaba atención, no se escuchaba algún grito o consigna de reivindicación, ni era manifiesto siquiera un ápice de conciencia laboral. Eso sin contar con que esta vez pesaron mucho más las ausencias, motivadas por los pleitos internos entre cúpulas, que los grupos obligados a participar: ni petroleros, ni mineros, ni burócratas, ni maestros, ni azucareros, ni textileros... mientras la CROC prefirió hacer un acto aislado de cualquier corriente antes de sumarse a la ceremonia oficial.

El movimiento obrero, se debate entre la crisis de liderazgo y consenso del sindicalismo independiente y los escombros del charrismo priísta, cuya representación ha pasado de la agonizante CTM al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, convertido en máquina de hacer dinero para sus dirigentes y en parcela de sufragios para el mejor postor.

Hasta el momento, para los gobernantes en turno la vida de los trabajadores carece de importancia, solo cuando se trata de extraer votos, en favor del oficialismo, de organismos sindicales antidemocráticos y clientelares. Reflejos de ese desinterés son la grave caída del poder adquisitivo del salario, indicador que no ha mejorado desde los años 80, la implacable represión salarial vigente desde entonces, y el arrasamiento de conquistas, derechos y asociaciones laborales, uno de los hilos de la continuidad que va de los años del delamadridismo al presente.

Por eso, les llueven, malas noticias a los trabajadores. El Banco de México anunció el viernes pasado un incremento de un cuarto de punto en la tasa para préstamos, para mantener a raya la inflación. Dicho en forma simple, habrá menos crédito, menos inversiones y, menos puestos de trabajo. A su vez, la Secretaría de Hacienda redujo la posibilidad oficial de crecimiento económico a 3.3 por ciento, lo que habrá de traducirse, también, en menos empleos. Los anuncios presagian una prolongación del estancamiento económico que padeció el país a lo largo de todo el sexenio foxista y representan la puntilla final a las expectativas de quienes creyeron en la consigna electoral que proyectaba a Felipe Calderón Hinojosa como el “presidente del empleo”.