ANUARIO DE ENSAYOS DE SUCESOS POLÍTICO-ECONÓMICOS EN MÉXICO Y SU REGIÓN CENTRO

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Ángel Enrique Carrillo Picón y otros

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ENSAYO XIV. Calderón generará empleo y suprimirá la tenencia

Reventó el programa “estrella” de la “continuidad calderonista”: el del Primer empleo, presentado en Los Pinos el 15 de enero, en un acto de autoelogio por haber “cumplido”, decían, “con uno de los compromisos adquirido con los mexicanos”.

Pero el compromiso que Felipe Calderón hizo en campaña no fue la presentación de un programa, sino la generación de empleo (de allí la auto denominación como candidato del ídem), con un subsidio de 3 mil millones de pesos a los patrones y sus cuotas al IMSS.

El resultado, es el siguiente: 6 mil 700 empleos formales a lo largo de un semestre más 15 días, igual al uno por ciento de la demanda real. Sirva de referencia que 6 mil 700 empleos formales permanentes es la demanda real de dos días.

En México, “seis de cada 10 personas trabajan en condiciones inferiores a las que marca la ley, sin estabilidad laboral, seguridad ni prestaciones; la mayoría de estos trabajadores viven en situación de pobreza o pobreza extrema, ya que su salario no alcanza para cubrir el mínimo de bienestar”, señala información del Frente Sindical Mexicano.

De acuerdo con el reporte presentado por la Coalición Nacional de Trabajadores del INEGI (CNT), perteneciente al frente, la tendencia laboral en el país presenta dos características: el incremento de empleo informal, que ha repuntado “más de 120 por ciento en la pasada década”, y la exportación de mano de obra a Estados Unidos y Canadá.

Siete meses después, la frase publicitaria no se ha convertido en hechos, el balance de Felipe Calderón, “para que vivamos mejor” y el compromiso de que su administración generaría empleo formal no es, ni de lejos lo prometido.

Las declaraciones oficiales del gobierno panista, hablan de “más de 500 mil empleos formales creados” en la presente administración, pero olvidan restar las plazas perdidas en el arranque de la misma (256 mil).

Las cifras oficiales más recientes, avaladas por la Secretaría (del cuento chino) del Trabajo y del IMSS, correspondientes al mes de junio, reportan que en siete meses de “continuidad” se han registrado poco más de 298 mil empleos formales, es decir que sólo cuatro de cada 10 mexicanos en edad de laborar lograron colocarse en la economía formal. Los otros seis se fueron a la informalidad, al desempleo o emigraron a Estados Unidos.

Además, 64 por ciento de esos 298 mil empleos formales son plazas eventuales y sólo 36 por ciento permanentes. Entonces, de cada cien que tuvieron el privilegio de colocarse en esos siete meses, sólo 36 mantendrían su empleo a largo plazo, mientras 64 lo conservarían no más de tres meses.

Si el ritmo de generación de plazas en el sector formal se mantiene, en el primer año de la “continuidad” y su “presidente del empleo” sumarán 510 mil empleos nuevos en el IMSS, sólo el 42 por ciento de lo que realmente necesita el país y que son un millón doscientos mil empleos anuales, 43 por ciento menor respecto a 2006, año que tampoco fue excelente, aunque sí el mejor del “cambio”, con todo y el “freno quitado”.

El estancamiento económico y el desempleo, acarrean consecuencias sociales adversas. Cuando la población está desempleada, con privación económica y sin esperanza, la reacción, es el escape de la cruda realidad a través de las drogas o la violencia. La manifestación es el crimen y la revuelta.

El crimen y la convulsión social en México, es producto de la pobreza y una estructura de clases perversa, que menosprecia a los pobres. La respuesta del gobierno panista, es la acción policiaca, el encarcelamiento de los que tienen inclinaciones criminales, un ataque caro e intrascendente al comercio de drogas. A largo plazo, la solución más humanitaria y la menos cara es acabar con la pobreza que induce al desorden social, mediante la creación de empleos.

La solución al desempleo, es la inversión conjunta de la iniciativa privada y del gobierno federal, para generar el crecimiento económico (conocido como economía mixta), propuesto por los partidos de izquierda y aplicado por los antiguos gobiernos priístas nacionalistas (hasta Luis Echeverría), pero los gobierno liberales prianistas se oponen a las inversiones gubernamentales y prefieren las privatizaciones, para privilegiar el control de la inflación, aunque se limite la generación de empleo. NO ES CASUALIDAD la falta de empleo, ¡es planeado!

La creación de empleo se asocia con mayor inflación, y la estabilidad de precios genera desempleo. Desde Salinas, hubo un cambio en las preferencias gubernamentales; antes el desempleo era el temor principal y el pleno empleo la prueba del buen desempeño económico, hoy se considera a la inflación como la amenaza y la estabilidad de precios se ha convertido en el objetivo económico neoliberal. El panismo utiliza al desempleo como un instrumento anti-inflacionario. La razón del cambio de estrategia, es que: quien controla la economía y al gobierno, son los que tienen influencia política, los grandes empresarios, y son los que se ven más perjudicados por la inflación, que por el desempleo, especialmente la comunidad financiera, que presta dinero y que espera recuperarlo con ganancias.

Una sociedad democrática no puede condenar a parte de su población a la desocupación, a la angustia y la privación económica con el propósito de lograr la estabilidad de precios. Un aumento de precios moderado, debe ser aceptado como necesario.

Con estos datos, las promesas de campaña de Calderón, se encaminan para que los mexicanos desocupados por fin logren un empleo, pero en el año 2014, tal como “resolvió” el asunto de la tenencia, cuya eliminación también prometió en su campaña.