LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

Hilario Barcelata Chávez

Volver al índice

 

 

 

 

REDUCIR EL IVA. FAVORECER EL DESARROLLO CON JUSTICIA Y EQUIDAD.

21 de agosto de 1997

Como bandera electoral, la reducción del IVA no explica en su totalidad el triunfo de la oposición sobre el PRI en las pasadas elecciones a diputados federales. Lo que aun no quieren (o no pueden) entender las autoridades de éste país y los diputados príistas, es que ese triunfo refleja el deseo de la sociedad mexicana de un cambio en el orden económico (pero también político y social). Así, la reducción del IVA no se lo plantea la sociedad como la solución al problema económico, sino como el deseo manifiesto de reducir el costo de los bienes que son necesarios para la subsistencia. Es decir, que la sociedad se plantea un esquema de transformaciones económicas, en donde la reducción de la presión fiscal sobre el consumo es la punta de lanza.

Ante esta posición, al gobierno y a los diputados priístas les han quedado pocos argumentos válidos para oponerse a la medida y los han hecho ver como individuos carentes de sensibilidad política y social.

Contra la oposición oficial se manifiesta la situación de las finanzas públicas del país. De acuerdo a la Secretaría de Hacienda, durante el primer semestre del año se registro un superávit público de 18,271 millones de pesos. Esto indica que el gobierno ha recibido mas ingresos que los egresos que ha realizado. Ello a pesar de que ha realizado importantes gastos en el transcurso del año. En primer lugar los pagos a la deuda externa contraída con el fin de resolver la crisis financiera de 1994. Y en segundo lugar el fuerte apoyo a la situación de quiebra que presentan algunos bancos nacionales a través del Fobaproa. Es decir, a pesar de los fuertes gastos que ha realizado el gobierno ( y que no han sido para atender necesidades sociales inmediatas) el presupuesto acusa un importante superávit. Es mas, la posición del gobierno en materia de finanzas parece ser tan buena que en el transcurso de los meses de este año llevará a acabo un programa de rescate a las empresas que construyeron autopistas bajo concesión y que demostraron el rotundo fracaso económico del proceso de privatización. La cantidad que invertirá el gobierno en dicho programa asciende a 13,050 millones de pesos que, obviamente, se pagarán del presupuesto público. Este monto equivale al 71% del superávit que el gobierno obtuvo durante el primer semestre del año.

Esta situación pone a descubierto las intenciones gubernamentales y evidencia que es falso que la reducción del IVA vaya a impedir la realización del Programa Nacional de Financiamiento al Desarrollo (Pronafide) y en a provocar, en general a un choque económico del programa gubernamental como afirmo el Sr. Marcos González Tejeda Secretario de Finanzas del Gobierno Veracruzano y encargado de la Comisión Permanente de Coordinación Fiscal. (El Financiero, 15-08-97). Esa situación, evidencia, también, que es falso, como dice el Sr. González Tejeda que los ingresos del Estado son insuficientes para hacer frente a sus necesidades. En todo caso son insuficiente porque se privilegia el gasto en ciertos rubros, en detrimento de otros (precisamente las partidas que tienen que ver con el bienestar social). Lo que, en todo caso, pone en riesgo la reducción del IVA y la petición de un cambio en la política de egresos es el programa de privatización y rescate de las empresas que fracasaron en el fallido proceso que en muy poco ha beneficiado al bienestar familiar. Porque buena parte de los recursos fiscales no se están gastando en la recuperación del bienestar social ni en la recuperación del mercado interno y las empresas que producen para él. Y, por ello, la disminución de los ingresos no tiene por qué perjudicar dichos rubros.

Algo que han olvidado tanto autoridades de gobierno como diputados priístas es que la presión fiscal debe estar estrechamente relacionada con la capacidad de pago de los contribuyentes y que no lo está en el caso del IVA. También se han olvidado que las contribuciones fiscales deben de regresar al contribuyente en forma de bienes y servicios que mejoren su nivel de nivel (o por lo menos no lo empeoren) y que no es ni justo, ni ético utilizar los recursos que la sociedad entrega al gobierno para su administración para privilegiar a unos cuantos (grupos económicos, empresas, empresarios) en detrimento del nivel de vida de la mayoría de la población. Sobre todo cuando esta mayoría tiene tantas carencias.

No es verdad como dice el Sr. Marcos González Tejeda que cualquier impuesto es por naturaleza repudiable, impopular, pero necesario para cualquier Estado moderno. Si lo son aquellos impuestos que no cumplen con los principios de justicia y equidad (como el IVA), o lo son porque las tasas son demasiado elevadas. Creo que ningún impuesto tiene por qué ser repudiable e impopular por naturaleza si cumple con dichos principios y además es usado para beneficio de toda la sociedad, porque, olvida el Sr. González Tejeda, que los impuestos son instrumentos de redistribución del ingreso y la riqueza. Redistribución que si es necesaria en toda sociedad moderna y que la nuestra no la cumple.

Lo repudiable e impopular de las cargas fiscales radica en que la sociedad ve que sirven para mejorar la situación económica de unos cuantos ya sea porque se apoya fiscalmente a los mas ricos o porque los recursos se gastan impunemente de manera dispendiosa e irracionalmente por parte de los funcionarios públicos o de plano sirven para volverlos millonarios en un esquema de corrupción alarmante que no es propio de un Estado moderno.

La reducción del IVA o de cualquier otro impuesto no nos va a llevar a la crisis con dice el SR. González Tejeda. No porque existen mecanismos fiscales para compensar la reducción de los ingresos públicos y recortar gastos públicos no prioritarios. Lo he dicho aquí y lo repito. La reducción del IVA se puede compensar incrementando las tasas de otros impuestos (el mismo IVA) para aquellos sectores sociales de alto nivel de ingreso con lo que se cumpliría, además, con el principio de equidad por cuanto que paga mas el que mas tiene.

De igual modo se debe reestructurar el gasto público para darle prioridad a la recuperación del bienestar social vía incremento del empleo y el consumo y dejar en segundo lugar los apoyos a los grandes capitalistas de éste país que durante años se enriquecido con las políticas gubernamentales y que para su mala suerte fracasaron en la reprivatización, aunque no por ello se han quedado pobres.

Aunque tal parece que hay barreras para aceptar esto como una opción viable. ¿Por qué?

¿Acaso el gobierno no es justo y prefiere repartir privilegios en lugar de gobernar?