LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

Hilario Barcelata Chávez

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RECAUDACIÓN DEL IVA Y EVASIÓN FISCAL

15 de mayo de 2006

En mi colaboración anterior, decía que la evasión fiscal no es resultado de la magnitud de las tasas de impuesto, sino de la percepción que tienen los contribuyentes respecto a la posibilidad de ser detectados y castigados.

En este sentido vale la pena observar lo que ha sucedido con la modificación de la tasa del IVA (impuesto al valor agregado) uno de los impuestos de mayor recaudación en el país.

En 1992 tasa de este impuesto que era del 15% y 20%, se redujo al 10%, sin embargo, la recaudación disminuyó un -10.3% en términos reales con respecto al año anterior y como proporción del PIB cayó, de un 3.4% a un 2.9%. En 1993 aunque la recaudación fue mayor a la de 1992, no logró alcanzar el nivel que tenía en 1991, respecto al cual fue un 7% menor, en tanto que como porcentaje del PIB fue del 3%, también menor a 1991. En 1994, la caída de la recaudación fue aún mas profunda, pues se redujo en un -5% con respecto al año anterior y representó un 2.7% del PIB.

Lo anterior, contradice de manera evidente el argumento de que a menor tasa, mayor cumplimiento, pues sucedió exactamente lo contrario: al bajar la tasa, la recaudación no aumentó sino que disminuyó. La única explicación que puede tener este comportamiento, es que no sucedió lo esperado debido a los altos niveles de evasión fiscal.

En 1995 frente a la grave crisis que vivía el país, se decidió incrementar la tasa del IVA al 15%, con el fin de aumentar la recaudación. Sin embargo, tampoco esto mejoró su recaudación. En 1995 la recaudación absoluta cayó un -2.5% con respecto al año anterior y como proporción del PIB fue del 2.8%. En 1996, con un PIB muy similar al de 1993 en términos reales, la recaudación fue casi del mismo monto en ambos años, sin embargo en 1996 la tasa impositiva era 50% más alta, lo cual implica que la recaudación debió haber sido mucho más alta. Esto demuestra que una mayor tasa tampoco garantiza una mejora en la recaudación.

En ninguno de los casos presentados (ni con una tasa a la baja, ni al alza) se observa una mejora en el cumplimiento del pago de las contribuciones, esto es, en ningún caso la modificación de la tasa es eficiente, porque todo se diluye en evasión.

En 2002 la recaudación del IVA representó el 3.5% del PIB, proporción que es exactamente igual a la que se obtuvo en 1990. Esto significa que después de 12 años, la eficiencia en el cobro de este impuesto no ha cambiado en absoluto, pues tanto en el primer año como en el segundo, cada punto porcentual de la tasa del impuesto permite obtener un 0.23% del valor del PIB. Medido de otra manera, esto quiere decir que en ambos años, se requirieron 4.3 puntos de tasa impositiva para obtener una recaudación equivalente al 1% del PIB. Es más, en 2006 se requerirán 3.9 puntos de tasa, lo cual, si bien es una mejora en la eficiencia con respecto a 2002, expresa una mayor ineficiencia comparado con 1993, cuando sólo se requerían 3.3 puntos porcentuales para el mismo fin. Lo anterior significa que se está desperdiciando una gran cantidad de recaudación potencial, lo que exige mejoras administrativas profundas que permitan disminuir la evasión fiscal.

De acuerdo con un estudio realizado por Marcelo Bergman “La Capacidad de Recaudar Impuestos del Gobierno Mexicano: ¿El Tema Previo a la Reforma Fiscal?” el Servicio de Administración Tributaria (SAT) sólo recauda 3 de cada 10 pesos que podría recaudar, sin contar el IVA vinculado al comercio exterior e incluido el que paga PEMEX; pero si se descuenta este último (que equivale a entre un 15% y un 18% del total) resulta que sólo se recauda uno de cada 4 pesos posibles.

Es pertinente recordar que la base de la reforma fiscal promovida por el presidente Fox, consistía en incrementar las tasas de IVA a alimentos y medicinas lo cual, según sus estimaciones permitiría aumentar la recaudación en un 2% del PIB.

Es razonable pensar, por la evidencia presentada aquí, que no existía fundamento para considerar posible alcanzar esos resultados. En ningún caso, en toda la historia del IVA en nuestro país, eso ha sido posible. En 1982, con una tasa del 10%, este impuesto recaudaba el 2.1%. En 1983 se incrementa su tasa a 15% y la recaudación aumenta al 2.9% del PIB (un incremento del 0.8 puntos porcentuales) En 1990, la tasa baja al 10% y la recaudación baja del 3.4% al 2.9% (pierde 0.5 puntos) En 1995, la tasa sube al 15% y la recaudación apenas se incrementa del 2.8% del PIB al 2.9 (0.1 puntos).

Así pues, en ningún caso, los resultados se han acercado siquiera al que esperaba el presidente Fox. De hecho desde 1995, en que su tasa es ya del 15%, su más alta recaudación ha sido la de 2005, del 3.8% del PIB.

La incapacidad para aumentar fuertemente la recaudación mediante el aumento o disminución de tasas, se explica por el hecho de que, en ningún caso dicha modificación ha ido acompañada de una reforma administrativa que permita disminuir los márgenes de evasión fiscal. Las grandes reformas tributarias tienen éxito sólo si se acompañan de un fortalecimiento administrativo y una mayor racionalidad jurídica que permitan reducir la evasión fiscal.

Hay que pensar primero en las modificaciones que deben realizarse para acabar con la evasión fiscal, antes de pensar que modificar tasas a la baja es la manera de mejorar la recaudación.