LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

Hilario Barcelata Chávez

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LAS PRIORIDADES NACIONALES

16 de diciembre del 2002

La cada vez más discutida aprobación de la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos de la Federación ponen en evidencia que no existe un solo camino para el país, y que las prioridades nacionales deben ser discutidas de manera seria y profunda. Incluso más allá de la discusión sobre cómo recaudar y cómo utilizar el dinero público.

Los cambios estructurales que ha tenido el país como la apertura comercial y el retiro del Estado de las actividades económicas, -ambas encaminadas a fortalecer el libre mercado-, han dejado en evidencia el atraso económico en términos de capacidad productiva y de competitividad.

Bajo esas circunstancias no es posible aspirar a mantener un ritmo de crecimiento estable y constante que permita alcanzar metas de desarrollo en el corto y mediano plazo. Tampoco es posible pretender colocarse a nivel internacional como una economía fuerte y atractiva.

Y es que el enfoque de la reforma económica neoliberal es erróneo desde su concepción.

Se piensa que con unos cuantos cambios a nivel macroeconómico puede darse la transformación profunda que requiere el país y eso no es posible. No existe ese automatismo en los sistemas económicos. Sus estructuras son mucho más complejas y obedecen a factores y estímulos, adicionales a los del mercado.

Es decir, se pensó que cambiando las reglas del juego, los jugadores, automáticamente cambiarían. Se pensó que la competencia, mágicamente modificaría las estructuras y capacidades de los productores, cuya fortaleza, dependió, de siempre, de otros factores.

Este ha sido un grave error, porque ha llevado al desamparo y a la indefensión a miles de productores incapaces de competir bajo esas nuevas reglas. Y es que ningún proceso de reforma puede ser exitoso si al tiempo que cambia las bases institucionales del país, no se alienta el cambio de la estructura económica, para garantizar una armonía entre instituciones y bases productivas. Es decir, las empresas no se forman, ni se expanden, ni se reconvierten por decreto. Hace falta mucho más. De hecho, hace falta reconstruir el marco institucional que permita el fortalecimiento productivo y competitivo que requiere el libre mercado. En otras palabras, es necesario definir el conjunto de medidas y acciones que tiene que emprender el país, para lograr que los competidores realmente estén en posibilidades de competir. Para ello se requiere destinar recursos públicos que permitan mejorar la situación de los pequeños y medianos productores agropecuarios. Se requiere apoyar a la micro, pequeña y mediana industria; se requiere mejorar los sistemas de educación y salud que mejoren la capacidad productiva de las personas; se requiere cambiar actitudes y valores. En fin la lista es verdaderamente grande, pero se puede ir definiendo que es lo urgente para establecer prioridades, que nos permitan la reconstrucción del país, misma que el proyecto neoliberal, -por insuficiente-, ha dejado incompleta. Y en la base de esa discusión está el debate sobre el presupuesto y los ingresos públicos, pues ahí es donde se deciden esas prioridades y se establecen recursos financieros para atenderlas. Es decir, no vale decir, quiero alcanzar tal objetivo o apoyar a tal grupo social, sin a la hora del reparto de los recursos, no se le destinan recursos a tales fines.

Pero, la discusión sobre el cambio y el futuro del país, no se agota en la definición de sus documentos financieros básicos. Se requiere, además, discutir, los instrumentos y mecanismos que son necesarios para dicha transformación y esa discusión todavía no se está dando, ni a nivel oficial, ni en los círculos políticos. Quizá porque no se alcanza a comprender lo que requiere el país. Quizá porque no se comprende, ni siquiera, lo que requiere el modelo que se ha querido implementar. La falta de conocimiento de algunos de nuestros gobernantes propicia graves atrasos en el desarrollo nacional, porque al no tener claro el como llegar a donde se quiere, al no saber todo lo que se requiere para hacerlo, se deja incompleto el trabajo y eso es peor que dejar las cosas como estaban, porque se desatan fuerzas incontrolables que operan en contra de lo que se busca alcanzar y de lo que ya se tenía.

Ya vienen las elecciones, y esa es una oportunidad para replantear el rumbo del país. Esperemos que quienes se van a postular tengan el talento y el conocimiento, si no, mejor que se dediquen a otra cosa por el bien del país.