LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

Hilario Barcelata Chávez

Volver al índice

 

 

 

 

EL PRESUPUESTO 2003. ¿CUÁLES SON LAS PRIORIDADES NACIONALES?

11 de noviembre del 2002

La entrega del Presupuesto de Egresos de la Federación a los diputados para su discusión y aprobación, abrió el debate sobre las prioridades del gasto público y dejó en claro los compromisos y la corta visión del gobierno federal.

Aunque en términos generales, la iniciativa ofrece un ligero incremento con relación a lo programado para este año, en su interior encontramos una importante reducción presupuestal a rubros que son fundamentales para el desarrollo del país.

Así se observa una caída del –8.4% (en términos nominales) en el gasto destinado al fomento productivo, es decir, el que ejercen las secretarias de Economía, Comunicaciones, Turismo, Reforma Agraria y Sagarpa. Esto Significa un recorte presupuestal equivalente a 5 mil 819 millones de pesos (mdp). Lo más preocupante y sorprendente es que la Secretaría de Economía sufrirá una reducción del orden del –17.3% equivalente a mil millones de pesos, mientras que la Sagarpa estaría gastando 1 mil 600 mdp menos, esto es un -4.6% con respecto a lo programado para este año. Y esto preocupa porque significa que ambas secretarías tendrán menos recursos para impulsar programas de fomento a las actividades económicas, que es su principal labor. Pero sorprende también, porque la economía mexicana requiere con urgencia, en estos momentos, más apoyo a través de instancias gubernamentales como éstas, particularmente por la situación de emergencia que viven las pequeñas y medianas empresas y la crisis que azota al campo y que se agudizará con la apertura del próximo año.

También es preocupante la reducción que propone el Ejecutivo al presupuesto dirigido a impulsar el desarrollo social. Este observaría una caída del -5.2%, debido a la disminución en los recursos destinados, entre otras, a Secretarías como la de Educación Pública cuyo gasto se reduciría en 6 mil mdp, lo cual representa un 5% menos que este año; la Secretaría de Salud con 1 mil 800 mdp menos, esto es una reducción del –8.5% y la Secretaría de Desarrollo social, cuyo gasto sería -1.3% menor al de este año. Esto significa que se destinarán menos recursos para el bienestar de la población, en momentos en que éste sufre un muy considerable deterioro debido a las condiciones económicas adversas que enfrenta nuestro país.

Visto en conjunto, el recorte presupuestal que propone el Presidente Fox equivale a gastar 14 mil 663 mdp menos que en el año 2002, en los rubros de Fomento Económico y Bienestar Social, que son dos aspectos neurálgicos para el futuro de México. Y llama la atención que se haya decidido afectar precisamente estas partidas, mientras que otras se vieron incrementadas de manera, también sorprendente como el 22.6% y el 11% que se otorga a la Cámara de Senadores y de Diputados respectivamente o el 15.5% a la Secretaría de la Contraloría.

Pero, lo que ya los diputados de oposición y los gobernadores de los estados están considerando una verdadera afrenta, es el hecho de que el Presidente Fox no haya incluido en la iniciativa el Programa de Apoyo para el Fortalecimiento de las Entidades Federativas (PAFEF), pues esto significa una importante reducción de los recursos destinados a los estados, pues su cancelación equivaldría, al menos, a una pérdida de 14 mil 700 mdp, que fue lo que se presupuestó para el año 2002.

Parecería que el Presidente Fox tiene equivocadas las prioridades nacionales. Lo confirma el hecho de que se le estén destinando más recursos al pago de la deuda derivada del Fobaproa (que a la fecha suma 760 mil 652.6 mdp) que a otras necesidades apremiantes. Para 2003 el ejecutivo pretende ejercer en este rubro, 30 mil 238 millones, lo que representa un cantidad 569% superior al presupuesto de la Secretaría de Economía; es, además, 161% superior al gasto de la Secretaría de Desarrollo Social y resulta tan alto, que equivale a casi la mitad de los recursos destinados a Fomento Económico y al 20% de lo destinado a Bienestar Social.

En épocas de austeridad hay que atender primero las necesidades básicas y después lo secundario. Más cuando lo secundario, como el Fobaproa-IPAB, tiene tantos cuestionamientos legales.

Espero que los diputados recompongan este engendro de presupuesto, de otro modo, el país pagará las consecuencias.