LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

LAS FINANZAS PÚBLICAS EN MÉXICO. 1988-2006

Hilario Barcelata Chávez

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EL DEBATE SOBRE EL IVA. RAZONES E INCONGRUENCIAS

31 de julio de 1997.

Quienes están en contra de la reducción del IVA han abierto una línea de defensa de su posición que descansa en dos argumentos centrales: Uno, que es una propuesta de carácter político-electoral y populista, y, por derivación, irresponsable, engañosa e indefendible. Dos, que no generará beneficios para los consumidores y que traerá grandes perjuicios para toda la sociedad ya que reducirá los ingresos públicos y que no hay mecanismos para hacer frente a la pérdida recaudatoria.

A favor del primer argumento se manifestó el senador priísta Rodolfo Becerril Straffon (Presidente de la Comisión de Hacienda del Senado) quien afirmó que el debate sobre el IVA se está politizando en extremo (El Universal, 26/07/97). Lo que el Senador no comprende es que en ese punto radica el gran avance democrático de nuestro país. En que las decisiones que afectan a la sociedad puedan ser discutidas por ésta y tenga (a través de sus representantes populares) la posibilidad de incidir sobre esas decisiones. Si no, ¿para qué es el voto? En el mismo sentido se expresó el diputado federal electo del PRI Arturo Núñez Ramos cuando afirmó que “...el PRI no caerá en el juego de discutir una agenda legislativa en función del cumplimiento de las propuesta electorales de la oposición”.(Citado por Leonardo Ochoa, Diario de Xalapa, 28/07/97) ¿Quiere decir esto, que los partidos políticos que ofrecieron reducir el IVA hicieron mal? ¿Quisiera el Sr. Núñez que la agenda legislativa se discutiera en base a que? porque los partidos llegan a la Cámara con propuestas electorales y para cumplirle a sus electores. Aún mas, si al electorado se le ofreció reducir el IVA y los partidos que lo ofrecieron ganaron una posición desde donde pueden cumplir esa promesa ¿no es lo mas normal que lo hagan? ¿no es para eso que la ciudadanía votó por ellos? La oposición ganó las elecciones porque se comprometió a bajar el IVA, ¿no es eso la democracia? pedir lo contrario, ¿no es antidemocrático. En todo caso los diputados que defienden la reducción del impuesto son mas congruentes con su actitud porque están siendo leales a sus propuestas que los diputados priístas que autorizaron el incremento del 1995, porque nunca advirtieron a sus electores que podrían votar a favor de un incremento de ese impuesto y quien sabe si los electores hubieran votado por ellos de haberlo sabido.

Dice el columnista Leonardo Ochoa (Diario de Xalapa, 28/07/97) que “... la nueva mayoría de la Cámara de Diputados sí pretende bajar el polémico impuesto, pero los motivos no son económicos, sino eminentemente políticos” Y yo me pregunto ¿tiene eso algo de malo? ¿no es la política el reflejo del sentir ciudadano? ¿No es a través de la política que los factores económicos y sociales cobran vida? ¿No está instituido en nuestro país que nuestros gobiernos han de conformarse a través de procesos políticos? ¿no son motivos políticos los que mueven a los partidos políticos? ¿no es, por último, la Economía, política?

Ahora, si de tener motivos económicos se trata cabe preguntarse por qué el gobierno y el PRI se oponen a la reducción del IVA si han dicho muchas veces que el país ya se ha recuperado. Y si el incremento del 10 al 15% fue por causa de la emergencia económica ¿no es hora ya de reducirlo si la recuperación ha restablecido (según versión oficial) las de solvencia económica anteriores a la crisis?

El segundo argumento ha sido defendido primordialmente por autoridades hacendarias, en particular por Tomás Ruiz, Secretario de Hacienda quien asegura que la reducción del IVA representará una pérdida de 22 mil millones de pesos (El Financiero 18/07/97) Habría que preguntarle al Sr. Ruiz de donde y cómo se obtenía esa cantidad de dinero antes del incremento del IVA en 1995 y básicamente por qué hubo de aumentarse la tasa de este impuesto, qué fue lo que ocasionó que el gobierno requiriera mas ingresos y si el pueblo de México recibió un beneficio directo de esos ingresos incrementados. O si, por el contrario, sirvieron para pagar la enorme deuda externa e interna y salvar de la bancarrota al sistema bancario, pero, no así, para implementar programas que salvaran de la pobreza a los mas de 40 millones de pobres de este país.

Pregunta el Sr. Ruiz, ingenua y candorosamente que con qué otro tipo de impuestos se compensará la reducción de la recaudación por IVA. Como si ignorara que existen impuestos que gravan las ganancias, la riqueza, los altos ingresos y que por su naturaleza progresiva, son mas justos. O ¿es que no quiere afectar los intereses de los grandes grupos económicos del país, que en estos últimos años han concentrado el ingreso y la riqueza en México?

Advierte el columnista Leonardo Ochoa que el IVA lo paga el consumidor que tiene para comprar artículos de lujo (autos, ropa importada, perfumes parisinos, cubiertos alemanes y estatuas romanas). Aduce que este segmento de la población es minoritario y que por ello una baja del IVA no beneficia en nada a los 40 millones de pobres. Y que tampoco incrementará el poder de compra de quienes disponen de 20 o 30 pesos diarios para su supervivencia.

He de aclararle al Sr. Ochoa que el IVA lo pagamos todos, ricos o pobres, aquí un ejemplo: se paga IVA por servicio telefónico, luz, focos, agua, ropa, zapatos, papel de baño, jabón, gasolina. ¿que tan pobre hay que ser para no consumir nada de esto?, Desde luego, tampoco cualquiera consume lo anterior, pero ¿sólo los ricos consumen esto? ¿el que pueda consumir esto, ya no tiene de que preocuparse,? el que consuma esto ¿ya no tiene derecho a recibir una mejora en su nivel de bienestar. Por otra parte, si a alguien beneficia la reducción del impuesto es precisamente a quien gana 20 o 30 pesos diarios, porque entre menor sea el ingreso personal mayor mas repercute en el consumidor el valor de las cosas. Sobre todo, porque a medida que el ingreso es mayor, el porcentaje que se dedica al consumo disminuye ( de acuerdo al planteamiento de la teoría keynesiana). No podrán estos pobres consumidores, como dice el Sr. Ochoa, comprar mas autos, ni viajar a Europa con la rebaja del IVA, pero, si le aseguro, que gastarán menos en su lucha por la sobrevivencia y eso, por poco que sea, incrementa las posibilidades de subsistir. ¿Acaso el gobierno hubiera solicitado el esfuerzo y sacrificio a la sociedad cuando decidió el incremento del IVA, si esto no tuviera repercusiones en los bolsillos de todo mexicano?

Desde luego, tampoco puede esperarse que la reducción del IVA resuelva el problema de la pobreza, pero si alivia la carga. Una prueba de que la tasa actual repercute ampliamente en los consumidores es que en 1995 la recaudación fiscal por concepto de IVA se redujo a pesar del incremento de la tasa, porque impactó fuertemente en los precios de los productos y, por tanto en el nivel de consumo.

Para rematar dice el Senador Becerril Straffon que “...la tendencia en el mundo es que el ingreso público repose en impuestos indirectos” y que “...con la reducción del IVA estaríamos a contrapelo de las tendencias mundiales” y que el IVA en muchos países es de 17 a 22%. (El Universal, 26/07/97)

Parece increíble la sugerencia del Senador respecto a que hay que hacer lo que hacen los demás, como si en el mundo todos los países fueran iguales. Como si México no tuviera su propia problemática y las cuestiones de política económica tuvieran que decidirse en base a lo que hagan los demás países, ignorando nuestra propia realidad. Si otros países tienen mayores tasas de impuestos será porque así les conviene y los contribuyentes lo pueden pagar y los electores han aceptado esa decisión. Pero en México, ni es conveniente, ni los contribuyentes lo pueden pagar ni es voluntad del electorado que siga en el nivel que está.

Es momento de que las finanzas públicas dejen de fortalecerse con el empobrecimiento y deterioro del bienestar de la población. Al menos eso es lo que el electorado acaba de avisar hace unas semanas que fue a votar.