POLÍTICAS Y GESTIÓN PÚBLICA PARA EL ESTUDIO MUNICIPAL: EXPERIENCIAS EXITOSAS, EL SECTOR PÚBLICO

POLÍTICAS Y GESTIÓN PÚBLICA PARA EL ESTUDIO MUNICIPAL: EXPERIENCIAS EXITOSAS, EL SECTOR PÚBLICO

Maria Cecilia Montemayor Marin y otros

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EL MUNICIPIO COMO PROMOTOR DE SU PROPIO DESARROLLO

Celso Fuentes Ramírez

 

Hablar del Municipio y de su forma local de gobierno es hablar de las responsabilidades que éste tiene en el bienestar y en la satisfacción de las necesidades que manifiesta la población asentada en su territorio.

El Ayuntamiento, institución vigente en el Territorio Nacional desde el siglo XVI, aún lucha por ocupar el nivel que le corresponde en el actual estado mexicano. La Constitución General de la República, reconoce explícitamente en su Artículo 115 al Municipio Libre, como la base de la división territorial y de la organización política y administrativa de los estados que integran la federación. Le otorga competencias, facultades, obligaciones, responsabilidades y derechos; facultando a los Congresos Locales de los Estados a incrementar dichas competencias de acuerdo a su decisión. Pero aun así, los Ayuntamientos, se encuentran lejanos de asumir a plenitud las responsabilidades que le son inherentes.

Las circunstancias del país están cambiando, el discurso político se está renovando, aspiramos como nación arribar a la modernidad política, económica y social; la crisis misma por la que atravesamos, es oportunidad de cambio, motivo de reflexión, causa de análisis. La coyuntura actual debe ser ocasión para, partiendo de nuestra trayectoria histórica y configuración presente, replantear el futuro, en donde el Municipio como forma de organización vecinal, responsable de su propio destino, deba tener un lugar de privilegio en el México nuevo que está naciendo.

Los fines del Municipio como institución, son a su vez los fines del Estado: el bienestar común y la seguridad colectiva. La diferencia se encuentra en los niveles de competencia, no así en la intención.

Por lo cual propongo, como planteamiento central el presente trabajo:

“Que sea competencia y responsabilidad municipal la satisfacción de las necesidades de todo aquello que de manera inmediata y cercana afecte a la población asentada en su circunscripción territorial”. Para que lo anterior pueda ser, se requiere de la vigencia plena del federalismo, no solamente en la forma, sino también en el contenido, así como el fortalecimiento del Municipio Libre, a través de un ingreso económico suficiente y de la generación de una capacidad administrativa eficiente.

El Municipio es población, territorio y gobierno, con vida y personalidad propia, no es solamente la aglomeración de personas asentadas en un territorio determinado y sujetas a una autoridad común, eso podría ser una cárcel o un cuartel.

El Municipio es algo más; consustancial a su propia personalidad, origen y finalidad, es la esencia de nuestra vida comunitaria y colectiva, así como del sistema político que nos hemos dado.

El Municipio en México a través de los años se ha ido consolidando como un prestador de servicios públicos que le son necesarios a la población, como el agua potable, drenaje, basura, jardines, pavimentación de calles, etc. Pero el Municipio, a pesar de estar integrado como el Estado por población, territorio y gobierno, no participa como generador de su propio desarrollo. Al Municipio en México además de un prestador de servicios públicos, se le debe reconocer como un órgano de gobierno capaz de coadyuvar a generar su propio desarrollo, e incursionar en materias como empleo, ingreso, vivienda, salud, educación.

Partiendo de la premisa de que lo que afecta de manera inmediata al vecino, debería de ser competencia Municipal.

El Municipio no sólo debe seguir siendo un prestador de servicios públicos, sino también debería participar por ley y de manera sistemática en coadyuvar a generar su propio desarrollo.

No está perfectamente definido en las leyes, la competencia que el Municipio tiene en materia de desarrollo nacional, aunque se prevé en el Artículo 25 Constitucional su participación como parte integrante del Estado. Pero en qué medida, forma, mecanismos o acciones deberá o podrá participar en la promoción del crecimiento económico y el empleo en sus localidades; cuál va a ser y cómo va a ser su contribución para que el desarrollo nacional sea integral; de qué manera participará en la promoción de la agricultura, de la industria, del comercio y de los servicios que se dan en las relaciones económicas de la población local; cómo participará en la satisfacción de las necesidades de empleo, vivienda, educación, salud y alimentación, que requiere y demanda la población asentada en el territorio municipal.

Por lo anterior proponemos una redefinición de competencias y que se haga explícita la participación municipal en el desarrollo nacional; y que esta redefinición de competencias entre los tres niveles de gobierno se dé para lograr un desarrollo nacional que sea armónico, equilibrado e integral.

Al Municipio se le deben dar todas aquellas competencias y facultades que sean de carácter o de alcance municipal; el Estado deberá atender aquellas situaciones que sean de carácter o alcance estatal; y la federación aquéllas que su carácter o alcance sea interestatal o nacional.

En principio, el Gobierno Municipal debiera atender todos aquellos asuntos que conciernen a la vida local, asuntos que son de variada índole, muchos de ellos ya consignados por las leyes. El Municipio debe convertirse en un impulsor y promotor de su propio desarrollo, generador de riqueza y bienestar y dejar de ser un simple receptor de lo que la Federación o Estado le propongan o le promuevan.

Despertar y apoyar las iniciativas de su población local en materia de desarrollo económico y social debe ser preocupación primordial de las autoridades municipales; la promoción del desarrollo municipal debe ser una facultad explícita de la institución municipal consignada en las leyes respectivas.

A los Municipios hasta el momento no se les ha reconocido una vida propia a la que ellos mismos le deban dar satisfacción; el desarrollo de su actividad económica lo promueve la Federación o el Estado, en donde los Ayuntamientos tienen poca injerencia en la toma de decisiones que afectan directamente a su población local. Muchas veces las funciones de la autoridad local en materia de desarrollo integral se reducen a las meramente protocolarias en donde la autoridad municipal, acompaña a alguna autoridad federal o estatal, para poner en marcha algún plan o programa federal o estatal de desarrollo en el territorio municipal.

Hay que definir cuál es el verdadero papel de los Ayuntamientos en la promoción de su propio desarrollo como entidad municipal, sus aspiraciones y prioridades y su vinculación con las prioridades estatales y federales que existan en materia de desarrollo, así como sus relaciones en este campo con los otros dos niveles de gobierno.

Los Ayuntamientos deberán funcionar como entidades promotoras del desarrollo nacional dentro de su jurisdicción, alentando a los inversionistas y al sector social para que participen en proyectos e inversiones en la industria, la agricultura o los servicios, buscando obtener una verdadera tradición municipal que encauce la marcha de las instituciones locales para promover el desarrollo integral de su comunidad y del hombre.

Muchos de los problemas de nuestro desarrollo nacional, habrán de resolverse fortaleciendo las estructuras del federalismo, rechazando toda forma de centralismo, en donde sean las propias entidades municipales quienes promuevan y administren su proceso de desarrollo local y se coordinen con el Estado y la Federación para el desarrollo de carácter regional y nacional. Que los Ayuntamientos fomenten a nivel local e impulsen la organización de productores para aumentar la producción y la productividad, como también su capacidad agrícola, industrial y de servicios.

Hay que continuar vigorizando la estructura administrativa de los Municipios, su hacienda y su autonomía, así como rescatar aquéllas facultades que de una manera u otra han sido absorbidas por los Estados y la Federación; y obtener que las leyes contemplen al Municipio como el responsable de la generación de su propio desarrollo dentro de su jurisdicción territorial.

El desarrollo equilibrado de la nación mexicana, exige el fortalecimiento de las distintas órdenes de Gobierno que integran el Pacto Federal. El Federalismo consiste no sólo en la existencia de las partes federadas, sino en su desenvolvimiento, del cual depende en última instancia la marcha del país como conjunto, así como el mantenimiento de la unidad nacional dentro de la diversidad impuesta por el mosaico de Estados y Municipios que integran la Federación. La renovación del Federalismo no debe de ser un paternalismo benévolo del centro hacia el interior, sino un verdadero espíritu de renovación que ensanche las capacidades económicas, técnicas y políticas de la provincia que permita elegir los caminos de su desarrollo regional e influir democráticamente en el conjunto del país.

Dado que las autoridades municipales, son las autoridades más cercanas a la población y que debido a esta cercanía, son las que deben estar en mayor medida comprometidas a satisfacer las necesidades indispensables que en materia de alimentación, vivienda, educación, salud, recreación, comunicaciones, empleo, etc., tenga la población asentada en su territorio, buscando como gobierno local satisfacer el fin último de lograr una sociedad más igualitaria y libre, caracterizada por la democracia y la justicia social.

El Ayuntamiento es la autoridad y el órgano administrativo del Municipio. La importancia que tiene el Ayuntamiento y los actos que de él derivan, estriba en que la inmensa mayoría de los problemas que afectan a la vida diaria de los ciudadanos, no son de índole nacional, ni siquiera estatal, sino que habrán de ser las autoridades inmediatas, los Ayuntamientos, a los que se les pida su resolución y estas autoridades deberán tener los medios necesarios económicos, humanos y materiales para resolverlos.

Al Ayuntamiento se le deben otorgar todas aquellas atribuciones que estén relacionadas con el Gobierno directo de la comunidad, fortaleciendo y dignificando a su vez sus estructuras representativas y formales de organización, dotándolo de todas las condiciones jurídicas, políticas y economías para cumplir con sus funciones, y ejerza la autonomía que conlleva el término de Municipio Libre.

Durante el presente trabajo, hemos sostenido que deberá ser competencia municipal, la satisfacción de todas aquellas necesidades que de manera inmediata y cercana tenga la población asentada en su territorio. Muchas de ellas, ya están consignadas en las leyes respectivas como competencia municipal, tal es el caso del agua potable, drenaje, mercados, servicio de limpia, alumbrado público, etc.

Pero existen otras necesidades que demanda la población municipal, dado que le afecta de manera inmediata y cercana su existencia o inexistencia, o bien la eficaz o ineficaz prestación del servicio; servicios que de una manera u otra se prestan a la comunidad por los otros dos niveles de gobierno. Pero que con base en lo que hemos sostenido a lo largo del presente trabajo, deberían ser las autoridades municipales las responsables de su prestación por la cercanía que dichos servicios tienen a la población municipal.

Entre ellos podemos apuntar los siguientes:

En materia de educación, lo que nos afecta de manera inmediata como vecinos asentados en un municipio es que nuestros hijos sepan leer y escribir, por lo cual la educación elemental y media deberán ser competencia municipal, la educación media superior y superior ya no es una necesidad inmediata, sino mediata, por lo cual la competencia para satisfacer esa necesidad puede ser estatal o federal.

En materia de salud pública, lo inmediato al vecino es la atención a las infecciones y enfermedades como la gripe, diarrea, vacunas, etc. Por lo cual la medicina preventiva y curativa de primer nivel debería ser de competencia municipal.

Así como también debería ser de competencia municipal la atención de los aspectos ecológicos y del medio ambiente; en la promoción de su desarrollo económico y fomento de las actividades productivas; en los aspectos de alimentación y nutrición de su comunidad; en una mayor participación en la solución de los problemas de la vivienda; en el transporte público; en la defensa de la cultura y en la promoción de las manifestaciones culturales; en la asistencia pública de la población más desvalida; el registro civil; el registro público de la propiedad, en suma, ser gestores de su propio desarrollo.

Hay que recordar que el servicio público municipal es una actividad sujeta, en cuanto a su organización, funcionamiento y relaciones con los usuarios, a un régimen de derecho público y destinada a satisfacer una completa y permanente necesidad colectiva, cuya atención corresponde legalmente a la administración municipal. De ahí que es necesario que las leyes correspondientes consignen en su articulado todas aquellas competencias que sean de carácter municipal, que estarán determinadas por su cercanía a la comunidad que habita en su territorio.

Es tiempo que la República desarrolle a través de sus provincias todas sus potencialidades; no coartemos su desarrollo en aras de un centralismo obsoleto; que la Capital de la República no menosprecie la inteligencia de la mayoría de los mexicanos que vive y trabaja en el interior del país; los problemas son de la provincia y a la provincia corresponde resolverlos.

Es el momento de detener el proceso centralizador, retornar a la vigencia plena del Federalismo, devolver al Municipio las atribuciones y competencias que le son inherentes; en suma, devolver a la sociedad en sus ciudades, pueblos y villas, su capacidad de hacer, de desarrollarse por sí mismos, sin la tutela paternalista e intervencionista de los otros dos niveles de gobierno, que el Municipio pasivo y receptor, se convierta en un Ayuntamiento activo, organizador de su propia comunidad y responsable de su propio desarrollo.

Para impulsar la vigencia del Pacto Federal y el fortalecimiento municipal, el estado Mexicano no puede limitarse a intentar contrarrestar los “efectos” negativos de la creciente centralización, mediante la sola descentralización y la distribución indirecta de los ingresos. Es necesario ahora, que el Estado ataque las “causas” descentralizando las condiciones políticas, económicas y tecnológicas para elevar la productividad, la producción, la calidad de vida y la toma de aquellas decisiones que afecten, de manera cercana e inmediata, a la población municipal. Se trata de devolver a la sociedad su capacidad de participación, de organización y de decisión en los destinos de su Municipio, de su región y de la Nación.

De ahí, que las responsabilidades del Municipio como institución política dentro del sistema al que pertenecemos, deban ser todas aquéllas que conciernan, de manera inmediata, a la población vecinal que está asentada en su territorio, la el cumplimiento a la satisfacción de todas estas necesidades o demandas que genera la población municipal y que la afectan de manera cercana, también debe ser de competencia municipal.