LA ECONOMÍA MEXICANA FRENTE A LA GLOBALIZACIÓN DEL PROTECCIONISMO AL LIBRE MERCADO

LA ECONOMÍA MEXICANA FRENTE A LA GLOBALIZACIÓN DEL PROTECCIONISMO AL LIBRE MERCADO

Hilario Barcelata Chávez

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MÉXICO MODERNO: LOS NUEVOS RICOS DEL MUNDO

Mayo, 1991

El viernes 24 de este mes el Congreso estadounidense llevo a cabo el último debate, para, finalmente, aprobar el fast track. Así concluyeron largos meses de arduas discusiones sobre las conveniencias e inconveniencias del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre México y Estados Unidos. Hoy el presidente norteamericano George Bush y la responsable de las negociaciones de dicho tratado, Carla Hills, celebraron su victoria.

En México la noticia fue acogida, también, con gran placer y satisfacción por parte de las autoridades del Gobierno Federal. No existen ya obstáculos para la firma del TLC. El Primer Mundo de esta a la vista. Y las reacciones declaraciones euforias de hoy recuerdan aquellas de finales de la década de los setenta cuando se anunciaba ya la llegada de la época de la “administración de la riqueza” gracias al boom petrolero. Y así como un día se creyó que el petrolero sacaría del país del subdesarrollo, hoy se afirma con convicción que el TLC nos meterá de lleno en el “Primer Mundo”. Y tal es el convencimiento que la actitud de nuestro país comienza a parecerse mucho a los llamados “nuevos ricos” de nuestra sociedad. Actitud que refleja la falta de una correcta percepción de la realidad. De los limites y alcances de lo proyectado y de sus consecuencias. Como “nuevos ricos” empezamos por creernos nuestras propias mentiras. Automáticamente, aunque solo sea imaginariamente, nos sentimos dueños de oro estatus. Mas alto que el de cualquiera de nuestros vecinos latinoamericanos. Vecinos a los que empezamos a ver con desdén y desprecio. A pesar de que compartimos con ellos historia, tradición y circunstancia. Vecinos con los que siempre hemos estado unidos por un sentimiento de solidaridad que nos conducía a buscar soluciones conjuntas a nuestros problemas. Ahí esta como ejemplo de ello el abandono al grupo Contadora, el alejamiento de las relaciones con cuba y la falta de apoyo al Pacto de San José que permitía que algunos países como Nicaragua recibieran petróleo con amplias facilidades. Ahí esta como prueba el hecho de que se haya preferido suscribir acuerdos comerciales con los vecinos del norte que con nuestros hermanos del sur. Como si de ello no se hubiera podido obtener beneficios. El espíritu de la Malinche hizo presencia a nivel internacional.

Y es que los nuevos ricos no se juntan con los pobres. Prefieren, desde luego, estar en el círculo de los que consideran sus iguales, aunque sean muy superiores a ellos. No se dan cuanta que su arribo a la opulencia, la bienvenida que le dan los “grandes” no es porque realmente se le reconozca un nuevo estatus sino porque su llegada significa amplios beneficios para aquellos.

En la euforia, cegados por la ingenuidad y la ambición propia de estos casos, no alcanzamos a ver que en este nuevo circulo económico no hay amigos, sino intereses. Tal como sucede en los más altos círculos sociales de nuestro país.

Como nuevos ricos empezamos a cuidar las apariencias, a imitar a nuestras nuevas amistades y a someternos y subordinarnos a sus reglas. De esta forma no seriamos aceptados. El Primer Mundo de por medio.

Por desgracia, como los nuevos ricos, nuestro país tiene mas de apariencia que de realidad. El saco esta roto y tras la pose hay tanta miseria moral y material, que más bien lo nuestro es cinismo. Pues mientras de un lado es opulencia y modernismo, en el otro todo es miseria y atraso. Pero como nuevos ricos ocultamos nuestras vergüenzas y aparentamos que eso otro no es sino “pecados de juventud” que suelen existir hasta en las mejores familias. A quien le importa si en poco tiempo habrá una bonanza tal que el “deshonor” podrá ser cubierto con relucientes billetes verdes.

Ya casi hasta nos olvidamos de nuestro origen, de nuestra historia. De nuestra tradición nacionalista y hasta de nuestra constitución. Para que reparar en “nimiedades” si el futuro al lado de los poderosos es tan promisorio. Allá aquellos que aun creen en la lucha de clases entre naciones. En el dominio Imperialista. Tesis obsoleta que cuando se observan en las practica generan atraso económico. Allá aquellos que se desgastan en crear clubes de pobres para defenderse de los ricos en lugar de asociarse a ellos. Acomplejados que no son capaces de ver que la complementariedad económica internacional que sustenta la asociación con los ricos (y que ellos entienden como subordinación) trae mas beneficios que perjuicios.

Nunca acabamos de aprender las lecciones de la historia. La larga experiencia del país en materia de integración económica irrestricta e irracional, ha obtenido como producto, atraso y dependencia que imposibilita el desarrollo. No acabamos de entender que para que la integración sea benéfica debe quedar en nosotros la posibilita de decidir el rumbo de nuestro desarrollo. Digamos que en manos del Estado no es la de una clase empresarial nacionalista que nunca a existido, ni existirá. Y que aun si existiese no aseguraría el desarrollo económico del país.

No vaya a pasarnos como a los nuevos ricos que acaban siendo utilizados y despreciados por los poderosos y rechazados por sus vecinos; a los que hoy se rechaza. El tiempo da la razón.