LA ECONOMÍA MEXICANA FRENTE A LA GLOBALIZACIÓN DEL PROTECCIONISMO AL LIBRE MERCADO

LA ECONOMÍA MEXICANA FRENTE A LA GLOBALIZACIÓN DEL PROTECCIONISMO AL LIBRE MERCADO

Hilario Barcelata Chávez

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LOS RIESGOS DE LA INVERSIÓN EXTRANJERA

Marzo, 1988

Una política de puertas abiertas a la inversión extranjera (IE) ha sido la implementada por el gobierno de nuestro país con el fin de buscar una entrada constante y amplia de divisas para cubrir las necesidades de la economía, a la vez que se persigue darle con ello un aliento al empleo, la producción y las exportaciones. En febrero de este año, contrariamente a lo que se venía observando hasta hace unos años se autorizó 100% de capital extranjero en empresas maquiladoras y pequeñas industrias (anteriormente solo era el 49%). Este hecho sin duda alguna vendrá a darle un mayor impulso a la instalación de maquiladoras de exportación en el país las cuales crecieron en 1987 un 30%, ya que se instalaron 263 establecimientos de este tipo en su mayoría muy cerca de la frontera norte. Y este es sólo un ejemplo del fuerte flujo de inversiones extranjeras las cuales ascendieron en 1987 a 1,418.7 millones de dólares 119% superiores a las de 1986 que fueron del orden de los 646.6 millones de dólares. Hecho que sin embargo no ha significado una entrada neta de capitales ya que el 47.4%% de ese monto fue colocado en nuestro país a través de SWAPS (operaciones de cambio de deuda externa por inversión), lo que significa incrementos netos en la inversión de nuestro país sino un simple cambio de propietarios. Actualmente la IE en nuestro país asciende (según datos oficiales) a 20.853.1 millones de dólares y nuestra una aguda concentración del 75% en la industria de la transformación, 17.2 en servicios, 6% en comercio, 1.7 en la industria extractiva y tan solo el 0.1% en el sector agropecuario. Al mismo tiempo la distribución por país de origen sigue mostrando la peligrosa dependencia estructural mantenida desde hace casi 50 años. Así, el 64.3% (13,401 millones de dólares) del total de las inversiones provienen de Estados Unidos, el 7% de Japón, 6.4% de Alemania y el restante 16.4% de varios países europeos. Lo cual habla de la escasa voluntad para diversificar las inversiones y con ello abrir las posibilidades de un mejor manejo de éstas, impidiendo con ello atar la soberanía de nuestro país a los designios de intereses ajenos. Lo más grave de esta cuestión es que las inversiones extranjeras de dos años a la fecha no sólo no han significado un ingreso neto de divisas sino que por el contrario y de acuerdo a su lógica de funcionamiento remiten más divisas a su país de origen que las que hacen ingresar a nuestro país, contribuyendo con ello, grandemente a una acelerada descapitalización de la economía mexicana. Así por ejemplo de 1983 a 1987 la IE sumó un total de 2,948.5 millones de dólares (pero en realidad solo ingresaron al país 1,967.5 millones de dólares ya que en 1986-87 parte de la inversión como se dijo arriba creció como consecuencia de la compra de SWAPS) mientras que en ese mismo período los envíos al exterior de las empresas extranjeras por concepto de utilidades y regalías sumó un total de 8,388.2 millones de dólares lo cual significa que por cada dólar que ingresó a nuestro país en este período se enviaron al exterior 4.2 dólares. Lo cual significa una hemorragia feroz que no es posible mantener y que no se justifica pues las ventajas que produce la inversión extranjera a nuestro país son bastante cuestionables. Algo muy importante que cabe resaltar es que el total de capitales extranjeros que se encuentran en nuestro país representan el 9% del total del capital invertido en la economía, cifra que aunque no es muy alta es lo suficiente para permitir que ciertas empresas extranjeras ejerzan un control muy importante sobre toda la economía y ahí lo preocupante del crecimiento de la IE que subordina los intereses de los empresarios extranjeros a los que no les importa las distorsiones que sufra la economía de nuestro país como producto del funcionamiento de sus empresas. En el sector agropecuario por ejemplo, más del 80% de la producción agroindustrial está en manos de empresas trasnacionales cuya operación no se orienta a la producción de alimentos básicos que es lo que necesita nuestro país sino a la producción de bienes de elevada rentabilidad que en su mayoría no son básicos y sí ajenos a la dieta básica del pueblo mexicano. Múltiples y variados y muy serios son los problemas que produce la IE en nuestro país: Descapitalización, desnacionalización y pérdida de la soberanía y de la capacidad para dirigir el rumbo del desarrollo económico y creación de atrasos y distorsiones en los patrones de producción como producto de su distanciamiento con las reales necesidades del país. Y por otro lado muy escasos sus beneficios ya que en términos de empleo estas empresas son las que presentan una menor proporción de trabajadores empleados con respecto su capital. En términos de integración de la economía esta también es muy escasa ya que por ejemplo solo el 2% de los insumos demandados por las maquiladoras son de origen nacional en términos de producción no contribuyen realmente a lograr cubrir las necesidades de la población ya que se orientan primordialmente a la producción de bienes no prioritarios e incluso nocivos para la salud (refrescos, frituras de maíz, pastelitos de chocolate, etc.).