LA ECONOMÍA MEXICANA FRENTE A LA GLOBALIZACIÓN DEL PROTECCIONISMO AL LIBRE MERCADO

LA ECONOMÍA MEXICANA FRENTE A LA GLOBALIZACIÓN DEL PROTECCIONISMO AL LIBRE MERCADO

Hilario Barcelata Chávez

Volver al índice

 

 

 

 

EL RECLAMO A LA GLOBALIZACIÓN FINANCIERA.

Enero, 1999

La semana pasada el Presidente Zedillo elevó un reclamo en el ámbito internacional, en contra de las que llamó políticas “populistas” del gobernador del estado de Minas Gerais en Brasil, el Sr. Itamar Franco. Según el Presidente Zedillo las políticas adoptadas por este gobernante provocaron la crisis financiera que sufre nuestro país recientemente. El Presidente Zedillo dijo, que estas políticas constituían un manejo irresponsable de las finanzas de ese país.

Lo que hizo Itamar Franco y que provocó el enojo y el reclamo presidencial es muy simple: declaró una moratoria temporal de un mes, de la deuda del estado que gobierna. Ello, puede pensarse, provocó una mayor turbulencia financiera en Brasil, desató un proceso devaluatorio y, por la interconexión de los mercados financieros, desató el efecto Zamba que en nuestro país, ocasionó salida de capitales y una devaluación.

El reclamo Presidencial mueve mucho a la reflexión. Veamos: El gran riesgo de la globalización, son sus efectos. Nadie obligó a nuestro país a una integración financiera de la forma en que se ha dado, que, en particular, no ofrece ningún tipo de salvaguarda. La responsabilidad toda, es del gobierno mexicano. Si del exterior, nos vienen, como oleadas furiosas, los efectos de la inestabilidad financiera de otros países. Si esa inestabilidad contagiosa es provocada por “decisiones irresponsables”, no hay fundamento para realizar reclamo alguno. Sobre todo porque no existe ningún acuerdo ni compromiso entre países, con respecto a la política económica que han de seguir (lo cual sería una forma responsable de asumir y construir un mundo globalizado). Al asumir la globalización financiera en el modo en que se ha dado, nuestro país aceptó las reglas del juego, lo que implica, quedar a merced de que algún irresponsable (no digo que Itamar lo sea) tome medidas descabelladas que puedan acabar con la estabilidad económica de México. Pero que quede claro, la culpa no es de quien actúa de esa manera, sino de quien decidió entrar en una dinámica económica en donde los riesgos son tan altos y en donde no es razonable esperar que los participantes actúen con la racionalidad que queremos y que conviene a nuestro país. Así, el reclamo presidencial, se inserta en una lógica contradictoria, porque desea y busca los beneficios de la libertad de los mercados, pero no quiere aceptar, y hasta reclama, las consecuencias negativas de dicha libertad.

Un mundo así, no existe, todo tiene un costo y ese es el costo que paga nuestro país por la globalización. Si no nos gustan, los efectos, lo mejor es tomar medidas para cambiar la forma de inserción en l mundo financiero, pero reclamar, parece mas bien infantil

Por otra parte, creo que en muchos sentidos, el reclamo que el Presidente Zedillo hace al gobernante brasileño, también nos lo podría hacer cualquier gobernante de cualquiera de las llamadas “economías emergentes” (el mismo Brasil, Argentina, Chile etc.). Simple y sencillamente porque nuestros gobernantes han cometidos graves errores en el manejo de la política económica.. Hecho que ha provocado severos daños al sistema financiero mundial, como en el caso del “error de diciembre de 1994”. Y sin embargo, hasta donde recuerdo, nadie reclamó, ni llamó a nuestro presidente irresponsable. A decir verdad, no creo que haya sido su intención cometer el error, ni dañar nuestra economía, ni la de otros países. Esas cosas pasan y ya. De igual modo que pasan en otros países.

Las opciones no son muchas. De hecho son tres. La primera es aprender a vivir en este mundo globalizado, expuestos a que en cualquier momento la economía del país se deteriore al extremo de que un día, ya no tenga remedio.

La segunda, reformular las reglas del juego en dos formas: Uno, mediante la creación de acuerdos y compromisos regionales con los países del área, de modo que puedan armonizarse las políticas económicas para evitar los golpes sorpresivos a la estabilidad financiera (sobre todo en materia de control de los ataques especulativos). Y dos, mediante la promoción de un nuevo arreglo mundial en materia financiera, que permita regular y controlar los flujos de capital financiero hacia las economías emergentes y establezca nuevas formas de proceder para las instituciones financieras internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

La tercera es aislar la economía para evitar el contagio, creando reglas unilaterales que eviten que la dinámica de los flujos del capital financiero causen efectos catastróficos en nuestra economía. La desventaja de ésta opción es que podría no haber flujos de ingreso, lo cual puede ser grave en el actual modelo económico. Aunque es una opción con serias desventajas, (muchos la consideran la peor opción) como ejercicio teórico vale la pena pensarla y evaluar, si realmente los costos de una decisión de esta naturaleza serían mayores o no, a los costos que representa hoy, el sistema libre en que se ha decidido tener al país.

En ese plano comparativo, probablemente esa opción sería, sino mejor, si por lo menos, la menos peor. Lo que nos debe llevar, no necesariamente a optar por ésta última, sino, mas bien, a revalorizar lo que se está haciendo en materia financiera y ver, que, por múltiples razones, no ha sido la mejor opción, incluso comparada con la que muchos consideran la peor opción

Mas que buscar culpables, lo que el país requiere es que nuestros gobernantes asuman la responsabilidad que implican sus decisiones y promuevan nuevas opciones a la luz de sus errores cometidos. Para ello, claro, hay que aceptar que los errores los cometemos dentro del país y que de lo único que podemos estar seguros y que podemos mantener bajo control son nuestras propias decisiones.