LA OTRA PARTE DEL TURISMO: LA DINÁMICA INTERNA DEL PREJUICIO

LA OTRA PARTE DEL TURISMO: LA DINÁMICA INTERNA DEL PREJUICIO

Maximiliano Korstanje

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EL TRATO COTIDIANO

En una de sus investigaciones de campo, Teun Van Dijk descubrió que en la mayoría de los discursos narrados por quienes eran prejuiciosos existían dos patrones que se daban en casi todas las historias: la primera era la existencia de un malentendido, conflicto o discusión que exagerado llevaba al narrador a ponerse en el papel de víctima, la segunda era que en la mitad de los relatos carecían de una solución al problema. En otras palabras, aquellos que prejuzgan a fin de justificar ese prejuicio emitían un discurso en el cual quedaban exonerados de toda culpa y pasaban a ocupar el rol de perjudicados. Por todos los medios, se esforzaban en hacer creer al entrevistador que ese papel era el correcto y que cualquier forma de establecer un nuevo vínculo con “el otro” era en vano. (en Mumby, 1997:187). La pregunta es entonces, ¿no es ese argumento que señala a los turistas chilenos como agresivos, parte de este mismo prejuicio generalizador?

Se podría presuponer que los turistas de nacionalidad chilena que eligen la ciudad de Buenos Aires están predispuestos a evitar cualquier tipo de conflicto o discusión con quienes le dan el servicio. Sin embargo, para afirmar que no existe ningún tipo de vínculo conflictivo entre los profesionales en turismo y los turistas chilenos se tuvo que proceder a una observación no participante en diferentes empresas del rubro.

Una de las cuestiones fue establecer el cuando y donde hacer la observación. Entonces, se tomaron para la observación meses de altísima temporalidad como los de enero, febrero y marzo del año 2006 por dos motivos: primero que se intenta aprovechar el momento pico en el cual los turistas interactúan con los profesionales locales, segundo que la cantidad de personas que entraban y salían de estos establecimientos permite pasar casi desapercibidos y observar la situación desde una perspectiva menos condicionante para los actores.

El primer aspecto a tener en cuenta fue la localización de las empresas a observar.

En este caso la mayoría de las empresas turísticas y casas matrices se encuentran ubicadas en el micro centro porteño. Al igual que muchas otras empresas que no pertenecen al sector, el micro-centro representa el centro económico del país. Esta particularidad permite no solamente observar la relación con los turistas, sino también con congresistas y profesionales dedicados a los negocios que vienen a la ciudad por motivos laborales y no de placer exclusivamente, dándole a la observación una riqueza en su contenido.

Durante el lapso que duró esta observación hemos procedido a visitar los mostradores y salas de espera de 25 establecimientos: 2 rentadoras de autos, 5 hoteles, 5 compañías aéreas, 8 comercios y 5 operadores minoristas y mayoristas.

Con el objetivo de detectar si se observaban tensiones y conflictos entre los actores, nos ubicamos en aeropuertos, salas de estar y confiterías de hoteles, mostradores para observar el trato entre los turistas extranjeros y los profesionales del sector.

En todos los casos observados no se han detectado conflictos que exclusivamente hayan protagonizados turistas de nacionalidad chilena, asimismo se detectó mayor exigencia en los turistas argentinos residentes en el país y sobre todo residentes en el exterior para con los profesionales en turismo que en turistas chilenos.

Para poder medir, de forma confiable las observaciones realizadas se construyó una grilla donde se especificó el motivo del reclamo o la discusión, la nacionalidad del turista, el día en que se registró la queja y el rubro al cual pertenecía la empresa. Los resultados fueron reveladores, y arrojaron que de 25 reclamos: 10 quejas fueron por parte de argentinos, 8 por parte de brasileros, 5 de españoles, 2 de ingleses y ninguna por parte de chilenos.

De las 25 quejas, 12 de ellas se observaron dentro de las rentadoras de autos y 7 en compañías aéreas, 4 en comercios y 2 en establecimientos hoteleros. Los motivos principales fueron: cobro de daños en los vehículos, demoras en los vuelos para compañías aéreas y agencias de viajes, y publicidad engañosa en la caso de los comercios.

La observación se complementó con datos accesorios extraídos de los Anuarios Turísticos (2003-2004) emitidos por la subsecretaría de Turismo de la Ciudad de Buenos Aires.

Como se observa en el cuadro, la tendencia de los turistas chilenos fue a catalogar la oferta cultural, el nivel de precios, la seguridad y sobre todo la atención durante su estadía en la ciudad de Buenos Aires como positiva.

No existe evidencia para afirmar que el trato entre profesionales del sector en los establecimientos observados mantienen con los turistas de nacionalidad chilena sea conflictivo. Tampoco se han observado manifestaciones discriminatorias ni prejuiciosas en forma abierta o frontal, lo cual implica que de manifestarse sigue una dinámica encubierta y solapada. Esta afirmación es de una gran relevancia, puesto que descarta la suposición de que la relación entre turistas chilenos y profesionales porteños es conflictiva, tensa o mala.