PENSAMIENTO, HERRAMIENTAS Y ACCIÓN DEL ESTRATEGA

PENSAMIENTO, HERRAMIENTAS Y ACCIÓN DEL ESTRATEGA

Rodeloy Castellanos Crúz

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PRÓLOGO

“Ver después no vale, lo que vale es ver primero y estar preparados”

José Martí

Pocos temas son tan populares como lo es la Estrategia; también es uno de los más mistificados y desconocidos. El término aparece en el discurso cotidiano de la mayoría de las personas, y no falta quien recite con entusiasmo renovado aquel excelente poema de M. Benedetti: “Táctica y Estrategia”, pero resulta difícil afirmar que tenemos el concepto verdaderamente incorporado a nuestro modo de actuar y pensar.

A nivel individual lo usual es que demos un gran peso a las emociones que experimentamos y organicemos nuestra conducta sobre la base de consideraciones del momento. En la empresa, a donde llegó hace años la cultura estratégica proveniente del campo militar, la situación no es más favorable. Según mi experiencia la “estrategia” es lo último que se hace, y en la mayoría de los casos no se aplica. Hay en todo esto un fuerte desconocimiento, intuiciones estratégicas a lo sumo, pero falta de dominio de aquellas posibilidades que las técnicas y principios desarrollados en esta área abren a la organización.

Abusamos de nociones e instrumentos como la “descolorida” Matriz DAFO, el Método de Escenarios o el Análisis de la Cartera de Actividades (…) “tocamos de oído”, por así decir. Nos quejamos de la turbulencia del entorno (como si no fuera una razón más para pensar estratégicamente) y al final la empresa improvisa, no sabe hacia donde concentrar sus esfuerzos, qué imagen construir, qué valores defender, qué oficios proteger y multiplicar; actúa sin coherencia mientras poco a poco su Fuerza de Trabajo se desmoraliza y reduce el respeto por la Alta Dirección.

He observado este fenómeno incontables veces, empresas perderse con veinte millones de financiamiento que no alcanzaron para revertir la crisis que crea esa sensación de estar sin dirección, organizaciones en todo su apogeo aproximando soluciones, tanteando visiblemente alternativas con dudoso fundamento mientras se incuba la incertidumbre y la desconfianza en su seno.

Muy ilustrativo resulta, en este sentido, el estudio de los expedientes de extinción, fusión o traspaso de empresas. Encontraremos aquella demasiado optimista que no consideró la entrada a su mercado del principal (y ayer distante) productor; la que descuidó a sus clientes fundamentales por intentar diversificarse con un negocio muy rentable, pero terminó endeudándose y perdiendo a los compradores de siempre; la que se empeña en utilizar una estructura rígida y convencional mientras su principal competidor se ordena por proyectos y adquiere una fuerza distintiva de especialistas adjuntos que pulsan al ritmo de la demanda.

Existen tantos testimonios que exceden los propósitos de este libro. Más bien es mi interés ir a las causas de esta situación, a una de ellas al menos, sobre la que podemos trabajar: nuestros directivos necesitan mayor preparación, sensibilidad y compromiso con la Gestión Estratégica.

Por eso este trabajo va dirigido en especial a ellos, a sus colaboradores directos, y a quienes se interesan desde afuera por el rendimiento de la empresa. La meta es convertir estas páginas en una experiencia real donde todos los miembros de la organización tengan su oportunidad de participar.

Este es con seguridad el rasgo más distintivo de la presente propuesta: un trabajo escrito expresamente para su aplicación práctica, con sentido de urgencia y afán de inmediatez, y por lo mismo parecerá por momentos una suerte de conversación en la que iremos progresando como si se tratara del análisis de nuestras propias organizaciones.

Comenzaremos, es necesario, por revisarnos a nosotros mismos, ver en qué medida estamos aptos para acometer el rol de estrategas. Vamos a analizar cómo organizar el proceso, que filosofía emplear, cuán racionales o participativos podríamos ser, qué esquema de indagación o preguntas claves tendremos que hacernos y en qué secuencia. También contaremos con una “Caja de Herramientas” provista de variedad de útiles que serán un magnifico apoyo durante la reflexión. Opciones estratégicas, planteamiento táctico, formas de implementar, atenderemos a todos los momentos importantes para alcanzar una efectiva dirección estratégica en la empresa.

Este trabajo, conviene expresarlo, se inspira en un principio simple y eficaz fraguado codo a codo con el empresario, con el empresario bueno, aquel lleno de espíritu innovador y compromiso: “lo excelente es enemigo de lo bueno, hagamos aproximaciones sucesivas”. Este es el pensamiento común de la persona enfrascada en generar resultados tangibles, y solidarios con tal esquema las páginas que ahora se presentan no aspiran a ser un producto acabado, más bien persiguen despertar la necesidad de correcciones fecundas, invitar a la búsqueda complementaria, al logro compartido de mejores opciones.

No se trata en primera instancia de un libro para académicos del tema, aún cuando se nutre y dialoga con ellos. Aborda integralmente cuestiones de proceso y contenido, técnicas eficaces pero fácilmente apropiables, procura sobretodo contemplar el mayor número de alertas, en especial aquellas relacionadas con la importancia trascendental del factor humano. Tampoco persiguen estas páginas ser un texto local, un material sobre estrategia “cubana”, identitario. Ciertamente se ha inspirado y es una clara reacción al estado de cosas que encontramos en nuestra realidad empresarial nacional, pero con seguridad logrará ser también muy útil a cualquier directivo, especialista o estudioso envuelto en afanes estratégicos, no importa la latitud en que se encuentre.

¿Cómo es un estratega genuino? ¿De qué herramientas dispone? ¿Cuáles son sus líneas fundamentales de acción? Estas son las cuestiones que marcarán el camino, las coordenadas a recorrer en las próximas páginas. Espero lo disfrute tanto como yo.

Rodeloy Castellanos Crúz

La Habana, mayo de 2007