LA GESTIÓN LOCAL DEL DESARROLLO
EXPERIENCIAS DE PANAMÁ, ESPAÑA. MÉXICO, ARGENTINA Y PERÚ

LA GESTIÓN LOCAL DEL DESARROLLO EXPERIENCIAS DE PANAMÁ, ESPAÑA. MÉXICO, ARGENTINA Y PERÚ

Lorena G. Coria (coordinadora)

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5. 3. Las estructuras de gestión

El cambio de mentalidad, la diferente consideración del patrimonio, la aplicación del nuevo método y la consecución de una nueva dimensión de desarrollo ha sido posible porque, a la vez que todo esto sucedía, e incluso en algunos casos antes, se han puesto en marcha unas estructuras de gestión, que son las que han favorecido el establecimiento de relaciones entre los habitantes del medio rural, el territorio y las actividades.

Estas estructuras han llegado también de la mano de la metodología LEADER y se han constituído como asociación sin ánimo de lucro, denominada GAL (Grupo de Acción Local). Los GAL se han convertido en los verdaderos artífices del cambio de enfoque en el modelo de desarrollo ya que han propiciado la creación de redes de intercambio de todo tipo (conocimientos, ideas, servicios), en las zonas de actuación de las diferentes comarcas y a todas las escalas. Han generado estructuras de planificación, opinión, seguimiento y control, que han actuado como un verdadero partenariado local, ya que han conseguido lo que en palabras de VACHON (2001) es lo fundamental: la concertación, la participación y la responsabilidad, para favorecer la creación de un verdadero proyecto al servicio del desarrollo territorial. En su estructura han entrado a formar parte agentes privados y públicos (empresarios, universidades, sindicatos, personas de prestigio, asociaciones, institucioes etc etc ). Los GAL han adquirido y asumido un alto grado de responsabilidad con “su” territorio y han demostrado que han sabido cumplir con los objetivos propuestos en la metodología Leader. Esto implica la obligación que supone “tomar parte”, “formar parte” “adoptar posturas”, “intercambiar experiencias y opiniones”, “agilizar la gestión”, “flexibilizar la toma de decisiones”, “ser responsables con la administración y gestión de los fondos públicos” y un largo etcétera que contribuye a que los proyectos hayan crecido, se hayan desarrollado y hayan dejado su valor económico en el propio territorio (CHARLIER, C. Y OTROS ,2001)

Esta fórmula de acción colectiva ha conseguido verdaderos ejemplos de desarrollo local, que han servido de efecto demostración en otros lugares con iguales o similares dificultades previas; han creado entornos favorables y lo que es más importante han acrecentado y, en ocasiones generado, la autoestima de los habitantes del mundo rural.

Aragón ha sido en España la primera Comunidad Autónoma que ha impulsado la creación de una asociación en torno a los Grupos de Desarrollo Rural, que inicialmente, en 1995, fueron seis, al año siguiente ya son trece con la implantación del LEADER II (1994-99) y se amplían a veintiuno con LEADER Plus. Todos forman parte de la Red Aragonesa de Desarrollo Rural (RADR), que surge en 1995 y realiza una gran labor de formación, información, asesoramiento, promoción e intercambio de experiencias y cooperación con otras redes nacionales e internacionales.

La Red Española de Desarrollo Rural (REDR) asocia a más de 200 Grupos de Desarrollo en territorios rurales de 16 Comunidades Autónomas. Su labor incide sobre una población rural de más de 7 millones de habitantes y han puesto en marcha unas 30.000 acciones innovadoras en el medio rural. Según los datos aportados por la REDR, desde 1996 hasta 2006 han gestionado fondos públicos que superan los 2.000 millones de Euros. Y se estima que por cada euro de inversión pública se ha generado una inversión privada que multiplica por tres o cuatro veces dicho importe (REDR, 2007).

Los Grupos de Acción Local en Aragón son 21 y algunos de ellos actúan en una o en varias comarcas a la vez, según sea la realidad de cada zona (RADER, 2005)

Los que trabajan en las comarcas donde se ubican los Parques Culturales son: ADECUARA (Asociación para el Desarrollo Integral de la Cuna de Aragón), que trabaja en las Comarcas del Alto Gállego y La Jacetania, donde se ubica el Parque Cultural de San Juan de la Peña; ADIBAMA (Asociación para el Desarrollo Integral del Bajo Martín) también gestiona las acciones de dos comarcas Bajo Martín y Sierra de Arcos y en concreto el Parque Cultural del Río Martín; ASIADER (Asociación para el Desarrollo Rural Integral de la Sierra de Albarracín) cuya acción se circunscribe a la Comarca que le aporta su nombre, en cuyo territorio está el Parque Cultural de Albarracín y también en parte de la Comarca de Teruel; AGUJAMA (Asociación para el Desarrollo de Gúdar-Javalambre y Maestarzgo), igualmente dos comarcas y el Parque Cultural del Maestrazgo; y finalmente el CEDER Somontano (Centro de Desarrollo Integral del Somontano), actúa en la comarca de su mismo nombre y en el ámbito territorial del Parque Cultural del Río Vero.

Según los datos aportados por los gestores de dichas asociaciones los resultados económicos en sus respectivas zonas de actuación no dejan lugar a dudas. En la siguiente tabla se muestran las cifras relacionadas con la inversión realizada en el periodo 2000-2006, también el efecto multiplicador que ha supuesto la inversión privada por cada euro de la respectiva pública; el número de empresas y empleos creados y la referencia porcentual que supone la incorporación de la mujer y de los jóvenes al mundo laboral en el medio rural.

Se entiende que si las mujeres y los jóvenes consiguen asentarse y tener un medio y un modo de vida digno, la pervivencia del territorio, como lugar habitado y habitable en su conjunto, será viable a medio y largo plazo.