BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

Comunicación móvil y sociedad, una perspectiva global

Manuel Castells
Mireia Fernández-Ardèvol
Jack Linchuan Qiu
Araba Sey

 

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Redes sociales y levantamientos cívicos: Poder Popular II, Filipinas, 2001

En enero de 2001, miles de filipinos armados con teléfonos celulares participaron en concentraciones masivas hoy conocidas como «Poder Popular II».1014 Existe cierta unanimidad en considerar a este acontecimiento de cuatro días de duración como la primera vez en la historia en que el teléfono móvil tuvo un papel central en la destitución de un presidente en activo de un país.1015 El 30 de junio de 1998, José Estrada juraba el cargo como 13o presidente de Filipinas. Hijo de un ingeniero de Manila, Estrada dejó la universidad a los 21 años para convertirse en actor, una profesión que causaba tal malestar a la familia que les indujo a prohibirle usar su apellido, Ejército. Por tanto, adoptó el nombre artístico de Estrada, y el sobrenombre «Erap» («pare», que significa «amigo», leído del revés en dialecto filipino) que continuó utilizando durante su etapa política.

Durante su carrera cinematográfica, Estrada participó en más de 100 películas como protagonista, y produjo otras 70, la mayoría de las cuales eran populares cintas de acción y comedias que le reportaron una gran fama. En 1969, empezó su carrera política, primero como alcalde durante 16 años, y después como senador y vicepresidente.

Como político proyectó la imagen del Robin Hood cinematográfico, es decir, el amigo de los pobres, especialmente de los granjeros filipinos con bajos ingresos.1016 Con el apoyo de éstos, ganó las elecciones presidenciales de 1998, con un triunfo aplastante de 10,7 millones de votos.1017 Pero desde el comienzo de su presidencia Estrada fue acusado de corrupción: malversación de fondos públicos, soborno y uso ilícito de recursos para la compra de viviendas para sus amantes. La acusación más importante, y la que provocaría su destitución, se produjo en octubre de 2000, cuando fue acusado de recibir 80 millones de dólares procedentes tanto del juego como de sobornos, así como varios millones más a través de los impuestos del tabaco. El 12 de octubre, la vicepresidenta Gloria Macapagal Arroyo, una economista de Harvard e hija del anterior presidente, Diosdado Macapagal, dimitió del Gabinete y se convirtió en la líder de lo que no tardaría en convertirse en el Poder Popular II.1018 El 18 de octubre de 2000, grupos opositores presentaron una demanda de enjuiciamiento a Estrada en la Cámara de Representantes. Estallaron protestas en todo Manila. En menos de un mes, docenas de funcionarios superiores y legisladores del partido de Estrada, incluido el presidente del Senado y el portavoz de la Cámara, retiraron su confianza a Estrada. El 7 de diciembre empezó formalmente el proceso de enjuiciamiento. Se llevaron a cabo multitud de investigaciones que acumularon cada vez más acusaciones en contra de Estrada. Poco después, un violento desastre conmocionó toda la vida política del país. El 30 de diciembre de 2000, estallaron cinco bombas en Manila, matando a 22 personas e hiriendo a más de 120.1019 Las explosiones estaban sincronizadas y afectaron a espacios públicos de la ciudad muy concurridos: el aeropuerto, un tren de alta velocidad, un autobús, un hotel y un parque próximo a la embajada de EE.UU.1020 Las investigaciones de la policía atribuyeron el ataque al grupo rebelde musulmán Jemaah Islamiyah, el cual posteriormente se relacionó con Al Qaeda,1021 aunque en aquellos momentos eran muchos los que creían que las explosiones estaban relacionadas con el juicio a Estrada.

El 16 de enero de 2001, durante una reunión clave para el juicio, los senadores rechazaron la petición de apertura de un sobre que contenía el registro de las operaciones secretas de Estrada por 11 votos contra 10. En cuestión de pocas horas, los enfurecidos habitantes de Manila —muchos de ellos siguiendo las instrucciones que contenían los SMS recibidos en sus teléfonos móviles— se reunieron en la histórica avenida Epifanio de los Santos, también conocida como EDSA, donde tuvo lugar la revuelta Poder Popular de 1986, para protestar contra lo que se percibía como una injusticia y reclamar la inmediata destitución de Estrada de la presidencia.

Las masivas concentraciones de Poder Popular II se prolongaron durante cuatro días, del 16 al 20 de enero. El grupo de senadores-jueces encargados del juicio renunciaron el día 17 y el caso se suspendió indefinidamente. Gracias a la creciente presión de las protestas dirigidas por Gloria Arroyo, los secretarios de Defensa y de Finanzas renunciaron al cargo el día 19 y se unieron a la oposición. Por entonces, el gabinete de Estrada básicamente había dejado de existir ya que la mayoría de los cargos clave lo habían abandonado y, lo que era más importante, el Ejército se había unido a las protestas. El 20 de enero de 2001, Estrada abandonaba el Palacio de Malacanang escoltado por el jefe del Estado Mayor y por su segundo en el rango. Al final de la jornada, la Corte Suprema declaró vacante la presidencia, se la otorgó a Gloria Arroyo y se puso fin al movimiento Poder Popular II con una gran victoria.

La cobertura mediática de las manifestaciones pone en evidencia de forma invariable el papel de las tecnologías de la información, especialmente de los SMS y de internet, a la hora de facilitar y permitir las protestas. Parece ser que la información contraria a Estrada empezó a circular en los fórums de internet en cuanto éste accedió al poder en 1998, y llegó a tener unas 200 páginas web y unos 100 grupos de discusión durante el movimiento Poder Popular II.1022 Uno de los fórums más populares fue E-Lagda.com, que recogió 91.000 firmas electrónicas a través del SMS y de internet en apoyo a la impugnación.1023 Además de información, gran parte de los mensajes de texto y de internet eran chistes e historias satíricas que se burlaban de Estrada, de su (supuesta) vida corrupta y de su pobre nivel de inglés.

Al tiempo que este tipo de comunicación semiseria se prolongaba durante más de dos años, asegurando una amplia expresión del descontento, los mensajes de texto fueron los que permitieron la instantánea concentración de decenas de miles de personas inmediatamente después de las cruciales votaciones del 16 de enero. Según una miembro de la «Generación Txt» que participó en las manifestaciones, cuando conoció la noticia se encontraba en una fiesta.1024 El primer mensaje que recibió fue de su mejor amiga: «I THINK UD BETR GO HME NW (Será mejor que te vayas a casa).» Cuando llegó a su casa, a última hora de la tarde, recibió numerosos mensajes de otras personas del tipo: «Protesta ruidosa a las 11 pm», «Ir a EDSA, vestir de negro para llorar por muerte de democracia». Siguió las instrucciones rápidamente: Apenas tuve tiempo de quitarme los zapatos de tacón y ponerme las bambas cuando mi madre, mi hermano y yo nos metimos en el coche y nos unimos al resto de coches del vecindario que hacían sonar los cláxones a modo de protesta. Y después nos dirigimos a EDSA.

A medianoche había unas doscientas personas. Familias enteras en pijama, adolescentes con ropa de fiesta, hombres y mujeres en traje recién puesto para el happy hour, estudiantes universitarios cargando libros y probablemente provenientes de grupos de estudio, monjas y sacerdotes.

Durante la semana que duró Poder Popular II, Smart Communications Inc. transmitió 70 millones de mensajes de texto, y Globe Telecom, el otro operador principal de SMS, gestionó 45 millones de mensajes al día, cuando su media diaria habitual se situaba en los 24,7 millones.1025 Las manifestaciones utilizaban de forma tan masiva los mensajes de texto que se produjo una importante saturación en las redes que daban cobertura a EDSA. Según el delegado de relaciones públicas de Smart, «El súbito aumento del volumen de mensajes enviados fue tan enorme que en ocasiones se detuvo la señal, especialmente en la zona de EDSA». Representantes de alto nivel de Globe admitieron dificultades similares, afirmando que tuvieron que trasladar estaciones base de telefonía celular desde el Senado y de la zona rural de Bicol para aliviar la carga que soportaban los equipos, disminuir la congestión y dar apoyo a posibles imprevistos.1026 La mayor parte de los medios de comunicación en lengua inglesa de Filipinas consideraron el derrocamiento de Estrada como un acontecimiento positivo para la vida democrática del país. Comparando el movimiento Poder Popular II con el Poder Popular de 1986, consideraron que el primero se había desarrollado con menor violencia y participación militar,1027 y que la manifestación estaba más centrada en la información y en las TIC. «Los medios fijos e inalámbricos se convirtieron en mensajeros efectivos de la información —ya fueran chistes, rumores, peticiones, airados correos electrónicos o noticias falsas— y convirtieron al Poder Popular II en un movimiento más amplio y con mayor alcance que su predecesor.»1028 Además, la velocidad de esta móvilización a través de las tecnologías de la información fue muy superior. Mientras que Marcos logró prolongar su mandato durante casi dos décadas a pesar de las serias acusaciones de corrupción y violación de los derechos humanos, Estrada fue expulsado en tan solo dos años, menos de la mitad de su presidencia de seis años.1029 Por todas estas razones, Helen Andrade-Jiménez afirmó que «Poder Popular II demostró el poder de internet y de la tecnología de las comunicaciones móviles —por no mencionar a los medios de comunicación— no sólo para modelar la opinión pública sino también para móvilizar a la sociedad civil cuando se llega a un punto crítico».1030 Según estas descripciones, la victoria de Poder Popular II fue una victoria de las nuevas tecnologías, especialmente del teléfono móvil y de internet.

No obstante, debemos ser cautos ante estas informaciones de los medios de comunicación. Después de todo, «casi todas las informaciones de que disponemos sobre Poder Popular II provienen de escritores de clase media o por medios controlados por gente de clase media con una fuerte tendencia nacionalista».1031 Escritos inmediatamente después de las protestas, la mayoría de los relatos adolecen de un excesivo triunfalismo y pasan por alto muchas cuestiones importantes a la hora de entender mejor el papel de la telefonía móvil en este movimiento político.

En primer lugar, caracterizar el Poder Popular II como un movimiento no violento y centrado en la información simplifica demasiado las cosas. El Ejército siempre fue un factor del proceso. Hubo que esperar a que las Fuerzas Armadas se unieran a las protestas para que Estrada se retirase. Fue «escoltado» desde su residencia presidencial por comandantes militares. Más aún, las explosiones mortales sincronizadas que mataron a 22 personas e hirieron a más de 120 en Manila se produjeron sólo 17 días antes del inicio de Poder Popular II. Dada la delicada situación, es evidente que un incidente de tal violencia acaecido durante el juicio conmocionó a toda la población —especialmente a los jueces y senadores—. Junto a los enfrentamientos con los rebeldes musulmanes acusados de los ataques terroristas del 30 de diciembre, aparecía la amenaza de una guerra civil. Esto fue posible gracias a que a pesar de los cargos de corrupción, Estrada disponía de un apoyo mayoritario en el campo y entre la gente pobre, tal y como quedó demostrado con su victoria aplastante en las elecciones de 1998. De hecho, según una historia poco conocida, tres meses después de las móvilizaciones de Poder Popular II, el 25 de abril de 2001, Estrada fue arrestado formalmente con cargos de soborno y corrupción. Este incidente provocó una reacción inmediata: «una multitud de unas cien mil personas se concentraron en EDSA y reclamaron la liberación de Estrada y su restitución».1032 Según Vicente Rafael: Al contrario de los que se reunieron allí durante Poder Popular II, la multitud que formaba lo que acabaría convirtiéndose en el «Poder Popular Pobre» fue traída en camión por seguidores políticos de Estrada desde los barrios bajos y provincias próximas, ofreciéndoles a cambio dinero, comida y, al menos en ciertos casos, alcohol. En lugar de teléfonos celulares, muchos portaban tirachinas, pistolas de fabricación casera, cuchillos y tubos de acero. Los medios de habla inglesa describieron a esta multitud como indisciplinada e incivilizada, y culparon a los manifestantes de tirar basura al Santuario de EDSA, de acosar a los periodistas y de orinar cerca de la estatua de la Virgen María de EDSA.1033 Además de demostrar la potencialidad de la violencia a gran escala durante el juicio de Estrada, el Poder Popular Pobre pone en tela de juicio la supuesta importancia de los nuevos medios porque, a pesar de no disponer de teléfonos celulares (por no mencionar internet), esta multitud también se reunió en cuestión de minutos.1034 Tuvieron que ser transportados en camiones porque, al contrario que los manifestantes de clase media, no disponían de otro medio de transporte (véase la anterior cita de Uy-Tioco para el uso de coches privados en Poder Popular II). Mientras tanto, como señala Rafael, las descripciones negativas de Poder Popular Pobre se debieron en parte a la posición que adoptaron los periódicos filipinos en inglés: Otros relatos descalificaron estas descripciones señalando que en la multitud (de Poder Popular Pobre) no había únicamente matones de alquiler o dementes leales (a Estrada) sino también gente pobre con demandas legítimas. La elite política, la jerarquía eclesiástica católica, los grupos de izquierda dominados por la clase media y las ONG los habían ignorado durante mucho tiempo. A pesar de que Estrada los había manipulado, los manifestantes veían en el ex presidente a un patrón que les había ofrecido algo de esperanza mediante limosnas ocasionales y que se dirigía a ellos en su lengua vernácula... la Generación Txt hablaba de democratización, responsabilidad, sociedad civil; la «multitud tsingelas», denominada así por las zapatillas baratas de goma que llevaba la mayoría de manifestantes, sólo se fijaba en su «ídolo», Estrada.1035 El Poder Popular Pobre finalmente se dispersó gracias a la intervención del Ejército tras cinco días de manifestaciones.1036 Este incidente, que en pocas ocasiones se incluye en los relatos de Poder Popular II, pone de manifiesto la naturaleza excesivamente simplista de la etiqueta «Poder Popular» en relación con los profundos problemas de clase de Filipinas, y ofrece una explicación más realista sobre la problemática social que rodea a la excesiva euforia respecto a las posibilidades de los nuevos medios. Casi un 40 % de los filipinos vive con 1 dólar al día.1037 Si tenemos en cuenta que la población del país es de 80 millones de personas,1038 en 2001 tan solo el 13,8 % tuvo acceso a la telefonía móvil. Por tanto, el alcance de la influencia política de los teléfonos celulares todavía era muy limitada. Aunque algunos miembros de la clase baja también participaron en Poder Popular II, no eran más que gente «sin voz» en el marco de las «fantasías de la telecomunicación» sobre el teléfono celular, tal y como le ocurrió a la «multitud tsingelas».1039 Donde mejor se recoge la contradicción de los intereses de clase es en un libro titulado Power Grab,1040 cuyo resumen ocupaba un lugar preferente en la página web de Estrada, www.erap.com.1041 Decía así: [Estrada] perdió su trabajo cuando los pandilleros y saqueadores de oficina, apoyados por sediciosos comunistas, prelados bienhechores, políticos tradicionales y generales descarriados del Ejército y de la policía, se unieron para derribar su régimen, mediante una desinformación masiva y una propaganda artificial, cuidadosamente manipulada para ofrecer una información medio cierta, engañosa o completamente falsa con la que consiguieron engañar e indignar al público.

Dejando a un lado el lenguaje altamente parcial, es obvio que este escritor favorable a Estrada está de acuerdo en que las tecnologías de la comunicación tuvieron un papel crucial, no para informar y móvilizar en sentido positivo, sino para diseminar la «desinformación», «para engañar y alterar al público» y para «desencaminar» a los generales de policía y del Ejército.

Si Estrada era el presidente electo, la pregunta lógica es la siguiente: ¿por qué no evitó la «desinformación» y la nociva móvilización en su contra? ¿Cómo se pudo producir todo esto? ¿Se debe simplemente a la invencibilidad de una tecnología nueva que «permite que cada usuario se convierta en su propia emisora de radiodifusión, en un nodo que forma parte de una red más amplia de comunicación que el Estado no puede vigilar, ni mucho menos controlar»?1042 Lo más probable, como señala Rafael, es que el poder de las nuevas tecnologías, especialmente del teléfono celular, resida en las carencias «del poder a la hora de enfrentarse a una multitud y a una situación de congestión debido a la incapacidad del Estado por ordenar la vida cotidiana».1043 En otras palabras, la existencia de un Estado relativamente débil fue la condición previa que permitió el papel central de la telefonía celular y de internet en el caso filipino. Si hubiese existido un control estatal mayor, el resultado final podría haber sido otro.

Aunque existen evidencias de que Estrada intentó implantar tecnologías para vigilar el uso de los teléfonos móviles, «existen muchas dudas, no obstante, de que la administración de Estrada dispusiera de tecnología de vigilancia».1044 Aparte de las carencias tecnológicas, este hecho probablemente tenga que ver con la propia personalidad de Estrada; primero, una estrella de cine popular (por tanto, con demasiada confianza en la imagen que construyó en el cine, la televisión y la radio), y, posteriormente, un político con un largo mandato en una pequeña ciudad (por tanto, menos preparado para el poder comunicativo de los nuevos medios de Manila).1045 Debe destacarse, asimismo, la existencia de otras fuerzas sociales que jugaron un papel fundamental, especialmente la Iglesia Católica y las emisoras de radio y determinados medios bajo su influencia. La primera persona en denunciar abiertamente a la familia de Estrada de malversación de fondos públicos fue una monja católica.1046 El cardenal Sin, la mayor autoridad de la Iglesia Católica en Filipinas, fue uno de los líderes más destacados del movimiento opositor a Estrada desde que se desencadenaron los acontecimientos en octubre de 2000.1047 Además, dado que mucha gente sospechaba de la credibilidad de los mensajes SMS, ya que la mayoría eran rumores infundados, las organizaciones religiosas se involucraron deliberadamente para añadir algo de legitimidad a los mensajes de texto contrarios a Estrada. Como declaraba un activista en una intervención en un servidor de listas: Estaba convencido de que [los mensajes de texto] no se tomarían en serio a no ser que alguna figura de autoridad les diera algún tipo de legitimidad. Un sacerdote que se encontraba con nosotros sugirió que [la emisora propiedad de la Iglesia] Radio Veritas podría colaborar a diseminar la información... [Entonces] creamos un mensaje de texto... lo enviamos aquella noche y apagué el teléfono... Cuando lo volví a encender por la mañana, había recibido el mismo mensaje tres veces...

¡Ahora soy un devoto creyente del poder de los mensajes!1048 Tal y como hemos mencionado anteriormente, aparte de los teléfonos móviles durante el movimiento también se produjo una gran actividad en las páginas web y en los servidores de las listas de distribución contrarias a Estrada. Al margen de conocidos fórums electrónicos como E-Lagda.com, también participaron páginas blog como «El Diario Secreto de Erap Estrada (erap.blogspot.com)».1049 De modo que sería un error otorgar todo el mérito a los mensajes de texto, ya que los teléfonos móviles funcionaron en un contexto mediático específico, que es reflejo de la estructura de poder dominada por la clase media del momento. Bajo una perspectiva más amplia, es evidente que el teléfono móvil —como medio portátil, personal y preparado para recibir y enviar mensajes en cualquier momento y en cualquier lugar— puede asumir de forma más eficiente la función móvilizadora que otros canales de comunicación en el momento álgido de un movimiento político.

Por otro lado, como instrumento de comunicación política, los mensajes de texto tienen importantes limitaciones: permiten la copia y distribución de mensajes cortos de forma rápida y extensa, pero tienen muchas limitaciones a la hora de editar o elaborar el mensaje original. Resulta adecuado para el envío de mensajes sencillos de coordinación, como, por ejemplo, especificar el lugar y la hora del encuentro o qué ropa es la más adecuada (en este caso, ropa negra).

Sin embargo, resulta altamente inadecuado para la deliberación cívica.

Con el SMS, los mensajes «se multiplicaban de forma mecánica pero sin alteración semántica... provocando una “revolución tecnológica” que deja a un lado la cuestión de la revolución social».1050 «Así, los mensajes de texto son “revolucionarios” desde una perspectiva reformista.»1051 Si una revolución pretende alterar la estructura social, su proceso debería incluir a otros medios, y no únicamente internet, la cual ya ha acompañado a la telefonía celular en la mayor parte de las móvilizaciones políticas, sino también los medios de comunicación de masas tradicionales y la comunicación interpersonal.

Por último, debemos señalar que Poder Popular II tuvo una dimensión global. Las nuevas tecnologías, especialmente internet, permitieron que los filipinos de todo el mundo participaran en el movimiento.

1052 Dado que estos filipinos están más próximos a la clase media, colaboraron de forma significativa a la causa opositora. Además, Estrada fue un presidente claramente nacionalista durante la mayor parte de su vida política. En 1972, se le denominó el Alcalde Más Extraordinario y el Más destacado Nacionalista.1053 En 1991, se convirtió en el primer senador que reclamaba el cierre de la base militar norteamericana de Filipinas. Por tanto, Estrada gozaba de escaso apoyo por parte del capital global y del gobierno de EE.UU., quienes preferían que fuera reemplazado por Gloria Arroyo, una persona más occidentalizada que representaba mejor los intereses de la clase media.

En resumen, durante el movimiento Poder Popular II, el teléfono móvil, y en especial los mensajes de texto, tuvieron un papel fundamental en la diseminación de mensajes, en la móvilización política y en la coordinación de la logística de la campaña. Dado que permite la comunicación instantánea en cualquier momento y desde cualquier lugar, se adapta mejor a las manifestaciones a gran escala como consecuencia de acontecimientos políticos, como, por ejemplo, la decisión del Senado en el juicio a Estrada el 16 de enero de 2001 (algo similar a lo que ocurrió durante las elecciones presidenciales coreanas del año 2002, véase a continuación). De todos modos, el teléfono móvil tuvo un alcance social limitado debido a la brecha digital.

A menudo, se transforma en un instrumento al servicio de los intereses de la clase media, grupos de interés tradicionales (por ejemplo, la iglesia católica) y el capital global. No siempre dispone de la adecuada credibilidad o de la suficiente capacidad para estimular la reflexión cívica recíproca. Por todas estas razones, la telefonía móvil y los mensajes de texto deben utilizarse junto a otros medios de comunicación, tales como internet o la radio, como ha quedado demostrado en este caso, para poder ofrecer respuestas políticas reales.


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