DESCRIPCIÓN DEL ÁREA PROBLEMÁTICA
BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

 

CAPITAL HUMANO COMO FACTOR DE CRECIMIENTO ECONÓMICO:

CASO DEPARTAMENTO DE CALDAS (COLOMBIA). 1983 2003
 

Duván Emilio Ramírez Ospina

 

 

 

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2. DESCRIPCIÓN DEL ÁREA PROBLEMÁTICA

El punto de partida es que la acumulación de capital humano (en forma de stock de salud y de educación para la población) debería ser un factor clave para una política de crecimiento económico. Sin embargo, la evidencia empírica señala que esta relación no siempre es clara, y que existe terreno suficiente para trabajar en el esclarecimiento de los nexos entre capital humano y crecimiento de la economía.

En una sociedad sujeta a crecientes procesos de globalización, donde el conocimiento representa el activo más valioso de cualquier organización, las personas deberían convertirse en el capital de más importancia, el cual, no se mide en términos cuantitativos monetarios, como sucede con otros flujos materiales, sino con indicadores cualitativos sociales, toda vez que su valor está dado por los conocimientos que poseen y la capacidad de que disponen para desempeñarse con productividad; esto es lo que la teoría económica ha denominado, el Capital Humano (Theodore Schultz 1959) .

El desarrollo de la teoría del capital humano se inicia reconociendo que para la explicación de ciertos fenómenos macroeconómicos, como por ejemplo, el crecimiento del ingreso nacional, es necesario incluir, además de los factores capital y trabajo, un tercer factor, que considera el conjunto de habilidades y capacidades de los trabajadores. Quien realizó los primeros estudios en este tema fue THEODORE SCHULTZ (1959); este trabajo tuvo mucho impulso, gracias a los desarrollos efectuados por Gary Becker y Jacob Mincer; a partir de ellos se ha generado diferentes desarrollos teóricos.

El capital humano se ha definido de diferentes formas; una de ellas, es la planteada por la Organización para el Comercio y el Desarrollo Económico: “El capital humano es el conocimiento, las competencias y otros atributos que poseen los individuos y que resultan relevantes a la actividad económica....” (OECD: 1998). Según esta definición, se considera capital humano, la acumulación de inversiones anteriores en educación, formación en el trabajo, salud y otros factores que permiten aumentar la productividad. Para la definición del Capital Humano, deben tenerse en cuenta todos los atributos humanos, no sólo a nivel de educación, sino también el grado en el cual, una persona, es capaz de poner en acción productiva un amplio rango de habilidades y capacidades, entendiendo por capacidad la potencia para el desarrollo de los procesos mentales superiores (memoria, pensamiento y lenguaje); por habilidad entendemos la forma como se operacionalizan los procesos mentales superiores, los cuales se manifiestan en las diferentes formas de conocimiento acumulados, que permiten a su poseedor desarrollar eficazmente diversas actividades para lograr crecimiento de la productividad y mejoramiento económico; entendiendo por económico todas aquellas actividades que pueden crear ingresos o bienestar.

El Capital Humano, constituye, un conjunto intangible de habilidades y capacidades que contribuyen a elevar y conservar la productividad, la innovación y la empleabilidad de una persona o una comunidad; entendiendo por empleabilidad la posibilidad de las personas para encontrar un empleo que retribuya sus capacidades laborales; El Capital Humano, puede aumentar o disminuir; se forma por medio de diferentes influencias y fuentes, incluyendo actividades de aprendizaje organizado por medio de la educación formal e informal, o por medio del entrenamiento desarrollado en los diferentes puestos de trabajo de las organizaciones, así como el conocimiento, las habilidades, las destrezas y las competencias y otros atributos combinados en diferentes formas, de acuerdo a cada individuo y al contexto de uso.

Schultz (1983), ha señalado cinco factores que contribuyan a mejorar la capacidad humana así: 1. Equipos y servicios de salud, ampliamente concebidos para que incluyan todos los gastos que afectan la expectativa de vida, fuerza, resistencia, vigor, vitalidad de un pueblo. 2. Formación en el puesto de trabajo, incluyendo el aprendizaje al viejo estilo, organizado por las empresas. 3. La educación formal organizada en el nivel elemental, secundario y superior. 4. Los programas de estudio para adultos que no están organizados por las empresas, incluyendo los programas de extensión. 5. La emigración de individuos y familias para ajustarse a las cambiantes oportunidades de trabajo.

La adquisición de los elementos educativos que permitan el aprendizaje complejo, en grados crecientes, y un estado de salud que contribuya a la prolongación de la existencia con calidad de vida, es el punto de partida de un proceso de acumulación de capital humano, al cual no se le percibe un límite en su expansión. La complejidad de los conocimientos y destrezas necesarios evoluciona de acuerdo a los progresos tecnológicos, y la vida se prolonga a medida que esos avances tecnológicos se aplican a la medicina y a la salud de las personas, en un círculo expansivo, que no sabemos si alguna vez tendrá fin.

En todo caso, no basta con que exista un "stock" de capital humano disponible en una sociedad, para que éste consiga de manera inmediata la expansión económica y el desarrollo, integralmente concebido. Para que esto ocurra, es necesario que el Capital Humano encuentre una aplicabilidad económica a través del mercado. En la práctica, esto representa que las personas, como consecuencia de su mayor formación y salud, encuentren las oportunidades que le permitan mejorar su desempeño en el trabajo incrementando la productividad y a través de ésta impulsar el crecimiento de la economía.

Así visto, el Capital Humano tendría que repercutir a favor de cada persona que es “propietaria" de esas capacidades, mediante una mejora de sus rentas; y en favor del progreso económico general, mediante el crecimiento del producto. Para conseguirlo, la política económica debe concebir el capital humano como un activo que contribuye al crecimiento, promoviendo la "empleabilidad" de la mano de obra, y creando las condiciones para que las personas lleven a la práctica su "capacidad de emprender",

El progreso tecnológico y económico conlleva una dinámica de cambio acelerado. Todo proceso de crecimiento rápido implica, a su vez, un cambio estructural, en que los sectores económicos líderes van quedando obsoletos por la entrada de nuevos sectores más dinámicos que asumen el relevo en el liderazgo. Por lo tanto, las características de la "empleabilidad", entendida como la capacidad de las personas para encontrar un empleo que retribuya sus capacidades laborales, también se transforman cada vez que se completa un ciclo tecnológico en la economía. Si una persona, aspira a incrementar las rentas de su trabajo de una manera constante y progresiva, tendrá que adecuar su empleabilidad, o sea las características de su capital humano, a los ciclos tecnológicos que ocurran a lo largo de su vida. Y, mientras más larga sea su vida, más probabilidades tendrán de vivir un mayor número de ciclos tecnológicos que le obliguen a adecuar las características de su capital humano, viéndose en la obligación recurrente de asumir los costes de mantener el valor económico de su capital humano.

Algo similar pasa con la capacidad de emprender; de tomar iniciativas empresariales, o de proponer mejoras en los procesos de trabajo; esto implica participar plenamente en un proceso de cambios. Respecto a la empleabilidad, la diferencia más notable tiene relación con la disponibilidad para asumir riesgos en el campo de las actividades económicas, sean estas por cuenta propia o ajena. La capacidad de emprender se relaciona con la habilidad y destreza para detectar con antelación por dónde va a ir en el futuro inmediato, el cambio técnico que promoverá el crecimiento de la economía. El acierto en la dirección hacia donde se orienta la innovación, debería permitir a los emprendedores obtener una mejora de sus rentas, desde el momento que consiguen que sus novedades tengan aceptación en el mercado.

La mundialización o la globalización, entendida por la CEPAL (2002) cómo “la creciente gravitación de los procesos financieros, económicos, ambientales, políticos, sociales y culturales de alcance mundial en los de carácter local, regional y nacional”; ha dado origen a una creciente interdependencia y marcadas desigualdades internacionales, caracterizadas por la concentración del capital, la generación de conocimiento y sus aplicaciones tecnológicas en los países desarrollados, lo cual constituye la base de profundas desigualdades internacionales en términos de distribución del ingreso.

Las grandes disparidades internacionales de producto por habitante, estaban determinadas antes de la primera guerra mundial, y siguieron acentuándose rápidamente hasta mediados del siglo XX. Después de la segunda guerra mundial, disminuyó el ritmo de crecimiento de las desigualdades, situación que coincidió con la aceleración del crecimiento económico en el mundo en desarrollo, y con la aplicación del modelo de desarrollo hacia dentro, entendido como la orientación de la producción hacia el mercado interno, y la protección de la producción nacional frente a la extrajera, por medio de aranceles; conocido como el modelo de sustitución de importaciones, que surgió como consecuencia de la paralización del proceso de globalización a nivel mundial durante los años sesentas del siglo XX.

En el último cuarto del siglo XX, Latinoamérica registró un aumento en la desigualdad de la distribución del ingreso; se hizo creciente la brecha entre el nivel de remuneración de los trabajadores calificados y no calificados, especialmente, entre trabajadores con educación Universitaria y sin ella; éste parece ser uno de los principales efectos del proceso de liberalización de la economía. El acceso a la educación es uno de los factores que más ha marcado las desigualdades en las diferentes fases del proceso de globalización; dando origen a una de las asimetrías que caracterizan el actual orden global, como es la alta concentración en los países desarrollados del progreso técnico y tecnológico, factor que diversas escuelas del pensamiento económico identifican como la fuente básica del crecimiento de la economía. Esta concentración significa que en esos países se localiza no sólo la investigación y el desarrollo técnico y tecnológico, sino también las ramas productivas más estrechamente vinculadas con la ciencia y la tecnología, que se caracteriza por un gran dinamismo dentro de la estructura productiva y el comercio mundiales y por altas rentas de innovación.

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