HISTORIA Y EVOLUCIÓN DEL PENSAMIENTO CIENTÍFICO

HISTORIA Y EVOLUCIÓN DEL PENSAMIENTO CIENTÍFICO

Ramón Ruiz Limón

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4.4. Naturaleza del espíritu científico

Este espíritu que se ha engrandecido y preparado a lo largo de la historia de la humanidad, ahora se impone de manera inexorable, a todos cuanto incursionan en la búsqueda y honran de manera fiel el legado científico del pasado, ampliando sus fronteras y salvando todo tipo de resistencias.

El espíritu científico es, antes que nada, una actitud o disposición subjetiva del investigador que busca soluciones serias con métodos adecuados al problema que pretende resolver; esa actitud, desde luego que no es innata a la persona, se le conquista a lo largo de la vida a costa de trabajo e incluso de sacrificios. Puede y debe ser aprendida, más nunca es, heredada.

El espíritu científico, en la práctica, se traduce por una mente critica, objetiva y racional 

La conciencia crítica llevará al investigador a perfeccionar su capacidad de juicio y a desenvolver el discernimiento, capacitándolo para distinguir y separar lo esencial de lo accidental, lo importante de los superficial o secundario.

Criticar es juzgar, distinguir, discernir, analizar para mejor poder evaluar los elementos componentes cíe un problema. 

La conciencia objetiva, a su vez, implica un rompimiento valeroso con todas las posiciones subjetivas, personales y mal fundamentadas del conocimiento vulgar. Para conquistar la objetividad científica, es necesario librarse cíe toda la visión subjetiva del mundo, arraigarla en la propia organización biológica y psicológica del sujeto y, además, influenciadla por el miedo social. 

La objetividad es la condición básica de la ciencia. Lo que vale no es lo que algún científico imagina o piensa, es aquello que realmente es. La objetividad torna el trabajo científico en impersonal; sólo interesa el problema y la solución. Cualquier otro deberá poder repetir la misma experiencia de investigación si así lo desea y el resultado será el mismo, porque no depende de condiciones subjetivas. 

La objetividad del espíritu científico no acepta soluciones a medias ni soluciones apenas personales. El `yo creo", "podría ser así", no satisfacen a la objetividad del conocimiento, porque el espíritu científico tiene su sustento en la racionalidad. Las razones explicativas de un problema sólo pueden ser intelectuales o racionales. 

Las razones que la razón desconoce son las razones de arbitrariedad, del sentimiento que nada explican ni justifican en el ámbito de la ciencia. Las cualidades que caracterizan al espíritu científico son: 

Intelectuales:

Gusto y precisión por las ideas daras y la verdad.

Imaginación osada, regida por la necesidad de la comprobación. Curiosidad que lleva a profundizar sobre los problemas. Agudeza y poder de discernimiento. 

Morales:

Actitud de humildad ante el conocimiento.

Reconocimiento de limitaciones.

Posibilidad de error.

Imparcialidad.

Veracidad en los datos y la informadón.

Respecto escrupuloso sobre la verdad.

Enfrentar con fortaleza los obstáculos y los peligros que una investigación pueda presentar.

No reconoce fronteras.

No admite intromisiones de la autoridad.

Define libremente el análisis de los problemas.