División del trabajo
BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

 

MANUAL PRÁCTICO DE LA PRODUCCIÓN DE LA RIQUEZA

Álvaro de la Helguera y García

 

 

 

 

 

 

Capítulo XVI: División del trabajo

 

Se llama división del trabajo, a la separación de las operaciones productoras. Merced a esta división cada obrero se ocupa siempre de la misma clase de operaciones, y entre todos los obreros de una fábrica se alcanza un resultado común por la reunión de sus esfuerzos.

En la práctica es hoy día tan importante su aplicación que sólo con ella y por ella puede haber grande y buena producción; pudiéndose también añadir que la división del trabajo camina al compás de la civilización del mundo, pues cuanto más adelantado es un pueblo, más divide el trabajo y más separa las ocupaciones, porque con ello consigue mayor aumento de fuerza productiva y mejor satisface las necesidades de la producción .

Por sencillas que parezcan las operaciones industriales, siempre son susceptibles de descomponerse, de donde se infiere que la divisibilidad del trabajo tiene analogía con la divisibilidad de la materia.

La división del trabajo, implica también la solidaridad humana, puesto que obliga a todos los hombres a auxiliarse mutuamente; así el sastre, por ejemplo, necesita la cooperación del tintorero, del dibujante, del tejedor, del ganadero, del agricultor, de los fabricantes de herramientas, y, en fin, de muchos hombres.

La historia de la división del trabajo confirma esta aserción; los primeros hombres procuraron bastarse a sí mismos, cazando, pescando, fabricando sus armas y confeccionando sus vestidos; pero al brotar la civilización se multiplicaron los productos y se sucedieron los cambios, y entonces nació la división del trabajo, según las profesiones, pues hubo ya clases de cazadores, pescadores, pastores, labradores, artesanos y mercaderes; con el tiempo, la civilización fue adelantando y las profesiones subdividiéndose, y así los artesanos fueron carpinteros, herreros o tejedores, y los mercaderes merceros, pañeros o abastecedores; no cesó aquí la división del trabajo, pues como la fabricación de cada objeto requiere una larga serie de procedimientos, cada obrero se aplicó a una sola operación, y hubo en una misma fábrica, forjadores, laminadores, niqueladores, etc.

La división del trabajo también la practican las naciones para aumentar la producción, y por eso vemos que el café, el azúcar y las especies son propios de los países cálidos; el vino, el aceite y los ce-reales de los templados; y el musgo, el liquen y el abadejo de los fríos.

Para demostrar el aumento de la fuerza productora que se consigue con la división del trabajo, nos presenta Smith el ejemplo de una fábrica de alfileres, en la cual diez operarios encargados de dieciocho operaciones, divididas entre ellos, producen 48.000 alfileres por día, o sea 4.800 alfileres por cada hombre; mientras que si cada obrero de por sí hubiera tenido que hacer las dieciocho operaciones, o sea estirar el alambre, cortarle, encabezarle, lustrarle, encartonarle, empaquetarle, etc., difícilmente hubiera podido hacer 20 alfileres al día.

Otro ejemplo de J. B. Say, en que se ve con claridad la influencia de la división del trabajo, es la fabricación de naipes, que requiere setenta operaciones diferentes para hacer una baraja; y observamos que si cada operario tuviera que hacer por sí mismo todas esas operaciones, sólo produciría dos naipes por día, y por lo tanto, treinta operarios producirían 60 naipes, mientras que si esos treinta operarios se ocupan de modo que cada uno de ellos haga dos operaciones que sean siempre las mismas, producirán 15.000 naipes diarios, o sea a razón de 500 naipes por cada obrero.

En la fabricación de agujas, se cuentan ciento veinte operaciones, para estirar los alambres, templarlos, cortarlos, calibrarlos, afilarlos, acanalarlos horadarlos, prendarlos, empaquetarlos, etc.; pues bien, si cada obrero tuviera que practicarlas todas, sólo produciría al día una docena de agujas, y sin embargo, hay fábrica que con un corto número de hombres, teniendo distribuidas dichas operaciones, produce 100.000 agujas diarias. Esto mismo sucede en la fabricación de plumas, en la de lapiceros, en la de hilados, en la de tejidos, en la de curtidos, en la de papeles, en la de vidrios, en la de lozas, y en todas las demás, pues no hay ramo de industria donde no se acreciente la producción con la asociación de esfuerzos, por medio de la divisibilidad del trabajo.

Se atribuyen, sin embargo, a la división del trabajo, ventajas e inconvenientes.

Las ventajas son:

1. Que el obrero adquiere mayor habilidad en operaciones sencillas y repetidas con frecuencia.

2. Que no pierde tiempo en pasar de una operación a otra, cambiando de sitio, postura o herramienta.

3. Que a fuerza de repetir siempre la misma operación, consigue facilidad para descubrir procedimientos más rápidos, sencillos e ingeniosos.

Los inconvenientes son:

1.° Que entorpece el espíritu del hombre al sujetarle a practicar siempre la misma operación, que es muchas veces mecánica.

2.° Que hace aprender al trabajador una sola parte del oficio, y no puede por lo tanto desempeñar por completo ese oficio.

3.° Que hace al obrero dependiente del fabricante, puesto que como no sabe hacer más que una parte del producto, no es fácil que encuentre donde trabajar cuando sea despedido.

4. Que los trabajos llegan a convertirse en monótonos, por su sencillez, igualdad y repetición constante.

5.° Que aumenta demasiado la producción y puede con ello dar lugar a que se presenten las crisis industriales.

La división del trabajo tiene límites naturales, o basados en las necesidades del consumo, la importancia del capital y la facilidad de los transportes, pudiéndose decir: primero, que a mayor consumo, más capital y mayor transporte, hay mayor separación de operaciones, o sea más divisibilidad; segundo, que a menor consumo, menos capital y mal acarreo y transporte, hay menor separación de ocupaciones, o sea menos divisibilidad. De aquí que en una capital populosa, rica y frecuentada, existan alma-cenes en los que solo se vende café, dulces, paños, relojes, sedas, vinos, alfombras, muebles, etc.; y que en una aldea pequeña, pobre y aislada, exista tienda en la que se venden telas, quincalla, calza-do, aceite, vino y otros numerosos artículos.

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