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La Integración de las Políticas Domésticas



La cooperación en políticas domésticas puede sustancialmente incrementar las ganas de formar un bloque comercial. Puede levantar barreras que aíslan a los mercados nacionales con productos y servicios similares y consigue beneficios económicos muchas más veces que aquellos disponibles por meros acuerdos comerciales. La política de integración - cooperación intergubernamental en el diseño y aplicación de políticas domésticas en impuestos, regulación en seguridad y salud, el medio ambiente, los standards, etc. – puede incrementar la competitividad en los mercados domésticos reduciendo los costes de la transacción y permitiendo a los nuevos distribuidores entrar en los mercados. La cooperación en las políticas domésticas puede a su vez estimular el superar fallos en el mercado y puede garantizar que las restricciones comerciales no son reimpuestas a través de una puerta trasera.

Excepto por la UE, las RIAs tienen generalmente sólo un objetivo superficial en la política de integración. Su objetivo no es una unión económica (lo cual requiere la creación de una institución del tipo que determinamos como “integración total”) sino un incremento en la competitividad a través de la eliminación de políticas intervencionistas y la reducción de la segmentación del mercado.

Un rompecabezas es por lo que los gobiernos combinan políticas de integración y la integración comercial en la misma institución. El componente comercial de una RIA puede proporcionar efectivo para ayudar a superar la oposición a las reformas de políticas domésticas, y la política de integración puede ayudar en la implementación y refuerzo de las políticas comerciales de la RIA. Tal vínculo no excusa de la selección “suboptimal” de reformas comerciales y políticas domésticas, sin embargo, si las reformas y políticas son atractivas para su propio beneficio, combinándolas pueden ser políticamente eficientes.

Cuando sea posible, la política de integración que reduce los costes de regulación puede extenderse más allá de los socios de la RIA a los no-miembros para que el incremento en la competitividad sea maximizada y la política de integración beneficie a todos los socios comerciales. Acuerdos formales intergubernamentales tales como acuerdos de reconocimiento mutuo para productos standards y su prueba, pueden ser necesarios para la política de integración, sin embargo, deberían ser llevados a cabo esfuerzos especiales para garantizar que estos no conlleven o incrementen la discriminación. La política de integración debe resistirse explícitamente a cualquier discriminación.

La competitividad entre regímenes regulatorios, asociado con el reconocimiento mutuo, puede ser un rumbo útil para la política de integración. Puede ser enunciado algún elemento de armonización para la prevención de excedentes adversos – tales como una amenaza a la relajación de competitividad para la regulación de fusiones que conduce a una “carrera hasta el final” – o para salvaguardar la salud pública y la seguridad. Estas medidas son generalmente mejor delimitadas a unos standards mínimos basados en normas globales. Los standards regionales que difieren de las normas globales serán óptimas si las características de la región específica existen.

La WTO y otras instituciones multilaterales pueden jugar un papel importante en la política de integración. La agenda de la WTO es tan grande como – y a menudo más grande que – la mayor parte de las RIAs, y podría hacerse más en el contexto de la WTO, puesto que es con frecuencia reconocido por los defensores del bloque comercial. Esto puede ayudar mucho más adoptando reglas que se extiendan al principio de las naciones más favorecidas (MFN) para las iniciativas de la política de integración, tales como documentación de despacho aduanas y procedimientos que no requieran un equivalente formal intergubernamental o acuerdos de reconocimiento.

Las proposiciones de política de integración son muy específicas y deberían ser analizadas dentro de sus propios meritos. Deberá tenerse especial atención a estas proposiciones ya que están para el beneficio general y que, como parte de una coalición necesaria para la consecución de reforma, se han resistido los esfuerzos para unirlos a la liberalización comercial. Cuando la integración de las políticas domésticas puedan necesitar en algunas ocasiones acuerdos formales, no hay una razón fundamental para que deba solicitarse preferencias comerciales. La UE y los Estados Unidos, han diseñado una serie de acuerdos de reconocimiento mutuo para standards de productos en sectores distintos al del contexto de una RIA. Actualmente, los países en desarrollo han estado totalmente excluidos de tales iniciativas.