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“Manifestaciones del Lunes”



La rebelión del Este ha sido más bien tranquila, constante y con un único “enemigo”, el canciller. Gerhard Schröder ha podido ver en el último año desde su despacho de la chancillería todo tipo de manifestaciones contrarias a la Agenda 2010, la reforma del Estado del Bienestar alemán:
Actividades lúdicas, culturales, manifestaciones en silencio y otras con fanfarria se han ido sucediendo en el barrio político de Berlín.
Es una oposición sin grandes aspavientos, que ha tenido en la reforma laboral su motivador y en la Hartz IV, la ley que regulará a partir de 2005 el pago de los subsidios para los desempleados de larga duración, su principal caballo de batalla. La ley reducirá entre un 20% y un 50% las ayudas para los parados que estén registrados más de un año en la Oficina Federal de Trabajo (BA). Las peores consecuencias de la medida serán para los trabajadores del Este, que no tienen suficiente oferta laboral para cubrir el desempleo existente. En julio, el número de nuevas ofertas de trabajo registradas en las oficinas de la BA del Este cubrían el 14% del desempleo de la región. En la zona occidental, el porcentaje era del 28%.
La última acción de esta rebelión tranquila es la recuperación de las llamadas “Manifestaciones del Lunes”, unas reuniones silenciosas que en 1989 varios colectivos empezaron a organizar en Leipzig para oponerse a la resistencia a desaparecer del régimen comunista. Algunos de sus líderes las han reflotado para simbolizar que si se resistió durante la dictadura, los ossies podrán superar la Hartz IV.
Cada lunes reúnen en las capitales del Este a miles de personas, y muchos de los resistentes de los años de la RDA se han quejado por el uso del icono. El ministro de Economía, Wolfgang Clement, lo calificó de falta de respeto. El PDS, organización heredera del Partido Comunista de la RDA, y principal instigador contra el gobierno en el Este, hace oídos sordos y en su calendario de campaña, los actos electorales son tres veces superiores en número a los de los grandes partidos. Las convocatorias del PDS son más reducidas, más periódicas y sobre todo se realizan en las ciudades más pequeñas y en los barrios más humildes. Todo para recordar que Schröder prometió que su primera iniciativa sería crear un nuevo plan de reconstrucción del Este. “Todavía esperamos”, recordaba una pancarta el lunes.
El Este se ha levantado y Schröder sabe que si no lo soluciona con nuevas esperanzas de futuro, su derrota en las próximas generales será segura.

Algunos cometarios de Esteban Peicovich (22/08/04), ayudan a entender (o creer):

Lo global es el mundo sin su soporte natural de aldea, ciudad o barrio. Un tornado que desgaja lo bello distinto para instalar lo feo podrido. Que busca disolver lo multiétnico en la olla común del mercado. Pasa que anoche una Era. Que el paisaje vira de pálido a morado. Aún no vemos la punta del próximo camino. Y el anterior ya fue. Sólo hay espacio para la elección de cada uno. Embobarse con el cuento del globo o volver a la aldea local. Sí: también se hace zapato al andar…