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LA NATURALEZA DE LA RIQUEZA
Teoría económica complementaria

 

Alberto C. Sigales

EL TRABAJO Y EL SALARIO

En el capitalismo y los demás sistemas económicos habidos (que hemos estado llamando primitivos), el trabajo no es una actividad que de por sí misma satisfaga una necesidad, sino que es el único medio legal por el cual la mayoría absoluta de las personas pueden obtener su sustento: ”se trabaja para vivir”. Así, para la mayoría, el trabajo es una actividad intermedia: no es una meta vital, es una medio de vida; no es un fin, es un camino. Sucede de esa manera porque son muy pocos los hombres que obtienen su sustento de un trabajo vocacional: la mayoría lo obtiene del trabajo que encuentra y no del que busca o anhela. Mediante nuestra propuesta, el sustento imprescindible ya está garantizado. Así se logra que cada ser humano trabaje en lo que guste o aspira. El trabajo que se busca se encontrará; o se posibilitará su creación más fácilmente, y será, para quienes lo ejerzan como para la sociedad toda, mucho más provechoso, mucho más ameno.

Daremos por sobreentendido que mediante esta propuesta el trabajo por sí mismo satisface esa necesidad vocacional individual, y que el fruto de ese mismo trabajo está dirigido a satisfacer necesidades sociales. Así, la palabra trabajo pasa a tener otra categoría: da un salto cualitativo.

La actividad humana más visible es la que llamamos trabajo: es consumidora de horas de vida y es también productora de vidas. Pero cada hombre integra no solamente la cadena de producción social sino también y conjuntamente la cadena del consumo social. El consumo es un generador espontáneo de vida y es quien financia todo el proceso productivo que posibilita tal generación. Como se ve en los diagramas, la actividad humana tanto social como individual, se conforma de esa doble acción.

A ello debemos agregar que cada uno de los hombres integra la etapa del ciclo económico de reposición de lo extraído, actuando en ambos roles antedichos, conjuntamente. Como productor la cumple en forma directa y no automática, mediante el trabajo; como benefactor la cumple en forma indirecta y automática, al consumir o usufructuar el fruto de ese trabajo, el bien producido.

Hemos dicho que la humanidad tiene una doble manera social y laboral, de cumplir con el ciclo económico; tiene una doble forma de reponer la riqueza natural que destruye con sus actividades. La primera, mediante la creación de nueva riqueza que no existía previamente, y la segunda, mediante la reposición de lo que ha destruido. Esta doble reposición únicamente puede efectivizarla mediante el trabajo, y esa actividad duplicada que realiza como productor (la combinación de la acción productivo-creadora con la productivo­reponedora), en parte y sólo en parte, cierra el ciclo natural que concierne al producto de ese trabajo, el ciclo que atañe y depende de esa actividad. Además, dijimos que por intermedio del trabajo y su conclusión (por los resultados económicos que a través de él obtiene un productor), es que recibe un salario, un beneficio económico, que lo usará indiferentemente en el consumo o como reinversión productiva en la misma u otra actividad. Ambos usos lo transforman en benefactor. Un mismo hombre mientras trabaja es un productor, pero mientras consume o usufructúa un bien (el resultado del trabajo propio o social), es un benefactor, y este es quien, de esa manera, completa la parte faltante del proceso productivo o ciclo que aquél inició.

Toda la humanidad, sin exclusiones, es y debe ser creadora, productora y benefactora (esto es productora-reponedora, consumidora-reponedora), alternativa y simultáneamente. Es decir, todo hombre será a la vez productor y benefactor, todo hombre es un trabajador-consumidor. Por lo tanto nos queda, como principio manifiesto, que no puede haber personas desocupadas ni con imposibilidades de consumo, pues no puede existir la contingencia de que no se produzca y reponga lo que se destruye y consume; y a la inversa no puede consumirse y reponerse lo que no se produzca y destruye. El proceso cíclico de producción-reposición y consumo-reposición así lo obliga. Además, lo facilita sobremanera el ahora posible trabajo opcional, elegido, preferido; el trabajo vocacional.

Por lo tanto, mientras un hombre desempeña el rol de productor, con él ha de cumplirse la máxima que dice: de cada quien según su capacidad, a cada quien según sus merecimientos (no equivalencia). Pero mientras ese mismo hombre esta cumpliendo el rol de benefactor –algo que siempre está haciendo, sin importar edades ni merecimientos-tendrá necesariamente que recibir un ingreso mínimo, el ingreso natural individual  , que le permita saciar todas sus necesidades. En otras palabras: para todo benefactor se le exige de cada uno según su capacidad, y obtiene el derecho de a cada cual según su necesidad (equivalencia).

Si su ingreso natural ya definido no alcanza a cubrir una necesidad, la sociedad deberá aumentar ese mínimo u otorgarle facilidades que le permitan alcanzarlo: la satisfacción de toda necesidad es el fin de la economía. La sociedad no sólo está ahora habilitada para ello (tendrá de dónde recurrir), sino la factibilidad cierta de su posterior reintegro. Se garantizan ambas posibilidades.

Si la capacidad laboral de un habitante, su inteligencia, su disposición para el trabajo, su imaginación, o cualquier otra virtud individual que lo haga merecedor de un salario mayor que el de los demás, lo alcanzará sin ninguna traba o prohibición: lo recibirá según su merecimiento. Cada uno tendrá la posibilidad de enriquecimiento individual, mediante el uso o la explotación de sus propias virtudes, pero ya nunca las obtendrá de las ajenas. La libertad es una sola, únicamente exige que todos empecemos desde la misma línea de partida y que cumplamos con las mismas reglas. Después, cada uno recibirá según su capacidad individual.

Cada ser humano, por el simple hecho de vivir, de existir en sociedad, conforma el módulo  . Y mediante su actividad individual, conforma su parte correspondiente del factor social   Su fuerza de trabajo, su fuerza física para el trabajo, su laboriosidad, conforman ese  ; en tanto que su “fuerza” de conocimiento, su capacidad de creación e invención, su inteligencia, el factor  Esto es: lo que cada hombre posee en común y en igualdad con los demás, conforma  , sumando de la riqueza total. Lo que cada hombre tiene de diferencia individual con los demás –su inteligencia, su creatividad, su imaginación, etc.-conforma   multiplicador de esa misma riqueza total. Esta diferencia individual entre los hombres es una diferencia de grados de infinita variabilidad y que nunca es total, por eso es que ella forma parte de la riqueza social general, no personal, aunque será reconocida a través de su actividad e ingreso individuales.

Un hombre puede tener una aptitud sobresaliente para una tarea específica, pero será de un nivel medio, o menor, para otra cualquiera, en tanto que otro hombre hará de ésta su tarea principal, la que desempeñará de excelente manera. Por eso, en términos sociales generales, promediales, la sociedad contará para cada tarea con sus mejores hombres; y cada uno recibirá según esos merecimientos. En cambio como benefactores todos tenemos la misma capacidad; tanto si somos el Presidente de la República como un niño en edad preescolar; y cada uno recibirá según sus necesidades.

No obstante esas sutiles diferencias, el trabajo del hombre (su actividad productivo-reponedora y su creatividad), se concentra totalmente en el factor  -matemáticamente hablando-, y este es el factor multiplicativo de la riqueza total de una zona dada, de la que se toma el respaldo del indev. Su magnitud se relaciona directamente con el crecimiento vegetativo de la población, esto es, crece con ella, y también, necesariamente, se relaciona con el nivel educativo que esa población reciba y ostente. Su creatividad, su inteligencia, su cultura, su conocimiento forman parte del factor  ; si el nivel educativo de los pobladores se eleva continuamente, también se eleva la riqueza total del país en que residen. Este crecimiento educativo, así como el crecimiento vegetativo, pueden considerarse constantes dentro de un mismo período, lo que confirma que la magnitud del factor  que ellos conforman es una constante periódica.

La definición que importa es que cada productor recibirá el ingreso mínimo más los beneficios que su propia actividad le genere, esto es, recibirá el ingreso natural más el salario individual derivado del provecho que le genera su actividad. Cuando definimos el ingreso mínimo, quedó establecido que es un “piso” por debajo del cual no puede ubicarse el ingreso de nadie. Los ingresos de todos están en o sobre él.

Hemos dicho que la capacidad productiva de una zona debe estar relacionada directamente con las necesidades de sus habitantes, porque si una población es incapaz de generar la riqueza necesaria para lograr el bienestar de cada uno de ellos, no tiene razón de ser como sociedad. Esa capacidad está definida y la representamos en una cifra que llamamos el factor  .

Como  es una constante, nos otorga una pauta de carácter funcional. Dentro de un mismo período (usualmente se establece en un año), el valor de  lo podemos considerar también como constante, por lo que la fórmula del ciclo económico general, social, sólo la aplicaremos una vez por período. El pulso diario de la economía cambia según el factor  , hallable a través de la fórmula de la riqueza propia de la zona,  .

Por lo tanto, los cálculos más cotidianos para conocer el rumbo que va tomando la economía (el cálculo diario del indev, que equivale al estado actual de la riqueza), no obliga ni necesita del uso del factor  . No es necesario utilizar la fórmula del ciclo económico para hacer los frecuentes cálculos que habrán de hacerse todas las horas o todos los días o todas las semanas, sino que simplemente necesita de la suma de los módulos  y  , esto es  , el otro factor del producto. Los cálculos efectuados mediante el uso de la fórmula de la riqueza propia alcanzan para conocer el estado de la economía dentro de un período en una frecuencia más cotidiana.

 

Nt

At

Ra = Nt + At

R = R + Ra

%

% Acum.

1er MES

0,08:

0,18:

0,26:

62,260:

0,04%

0,04%

2do Mes

0,11:

0,83:

0,94:

63,200:

1,51%

1,93%

3er Mes

0,09:

0,39:

0,48:

63,680:

0,76%

2,71%

 

Aquí se ven los primeros tres meses del período actual de un país hipotético. Las columnas muestran cuánto ha aumentado cada una de las riquezas que se establecen en el encabezado:  ,   y   representan los aumentos del período en curso, en tanto que   es el aumento general de la riqueza propia del país, suponiendo que la riqueza acumulada hasta el período anterior haya sido de 62 millones. Todas las cifras dadas en este ejemplo se representan en millones de granindevs; son absolutamente arbitrarias, y sólo se muestran para explicar el cálculo cotidiano del estado en que marcha la economía. No obstante nos dicen que el primer mes la economía solamente aumentó un 0,04% en relación al año pasado; el segundo mes la riqueza subió un 1,51% con relación al primero, por lo que no fue un mes malo, lo que representa un 1,93% de riqueza acumulada en esos dos meses; la tercera nos dice que fue un mes de baja productividad, subió sólo un 0,76% en relación al segundo, haciendo que la riqueza acumulada ascendiera al 2,71%. Han sido regulares, uno bueno y dos malos, pero se ha aumentado la riqueza total, y con ella, el respaldo de la moneda.

El ciclo económico nos señala claramente que el monto del salario individual (el común y corriente, el que se recibe según los merecimientos individuales), sólo se obtiene desde el reparto de utilidades que genere la actividad que desempeñe cada habitante, puesto que el “costo” de ese salario siempre está agregado al precio final del producto, que siempre es pagado por el benefactor y nunca por el productor que hace el papel de patrón. Por ese motivo es que los salarios de los trabajadores no son “costos” para los propietarios de los medios de producción, sino que efectivamente son costos para quien realmente los paga: el consumidor. El ciclo nos indica que los ingresos (el salario es uno de ellos) viene dado en el sentido de los beneficios, opuesto al sentido de los costos.

Existe un ingreso mínimo social, pero no existe un salario individualmínimo. Éste depende del merecimiento de cada trabajador, el que, a su vez, posee la total y verdadera libertad de decidir si lo acepta o no: cada trabajador ya tiene garantizado su ingreso natural que le permitirá no sufrir necesidades apremiantes, con tiempo suficiente para encontrar (o crear por sí mismo) el trabajo que anhela.

Se desprende que los gremios en general, los diferentes sindicatos, ya no tendrán como objetivo de lucha la conservación del empleo (es decir, del ingreso), ya que ahora está asegurado por el sistema económico. Por supuesto que mantendrán como objetivo el cumplimiento de todo contrato o convenio, pero se le unirá la posibilidad de conocer cada uno de los parámetros que le atañerán directamente (como también lo puede hacer la sociedad toda), a través de los cuales podrán realizar la fundamental tarea de defender sus derechos, que directa o indirectamente son los derechos de todos.

Cada sociedad debe fijar el máximo de horas de trabajo, y ese máximo debe tender a ser cada vez menor, como una de las formas -sólo una más de ellas-de evitar el desempleo. Pero esa no es su función principal, sino que es la de permitir que cada trabajador, cada productor, en libertad, pueda disfrutar de sus derechos adquiridos como benefactor, su otro rol fundamental. Ambos roles deben equilibrarse: trabajar para vivir y no vivir para trabajar. El disfrute de las horas libres, el esparcimiento, que es la forma más común de disfrutar un ingreso mayor que el mínimo, hace que la economía humana funcione. El ciclo económico indica que (para que una economía funcione correctamente) debe permitir al benefactor el acceso a todo lo producido, tanto a través de un poder adquisitivo suficiente como mediante la disponibilidad del tiempo necesario para poder alcanzarlo.

Mientras el ingreso natural le pertenece al hombre por formar parte de la producción y el consumo sociales, el ingreso extra que recibe como productor (el salario), le pertenece por formar parte de una producción particular, sea como empleado o como patrono. Hemos dicho que ni el ingreso mínimo, ni el ingreso total –esto es, el patrón  más el salario-forman parte –desde el punto de vista del productor-de los costos de la mercancía que él produce; el salario forma parte de los beneficios que ésta genera a través de su venta, durante el recorrido por el ciclo económico y su conclusión. Desde el punto de vista del benefactor -punto de vista que debe tener la economía y su contabilidad-, toda mercancía adquirida por él es puro costo. Puesto que el precio de una mercancía es el costo social de producción de ella.

El ciclo económico señala que los costos van en el sentido de la producción, en tanto que los ingresos vienen en el sentido opuesto, en el sentido dado por el consumo, el de los beneficios. De allí que los salarios –que son beneficios-no pueden considerarse como costos, y no los integran.

El derecho a recibir el ingreso natural consiste en el simple hecho de haber nacido, porque el hombre nace siendo un benefactor. La aparición de una nueva vida es, por sí misma, un aumento de la riqueza social; mientras vaya viviendo irá produciendo y consumiendo, lo que también irá aumentando tal riqueza. La obligación que conlleva ese derecho es la de reponer y hacer reponer la magnitud de riqueza que ha sido utilizada para darle posibilidad a esa vida y al valor de ese ingreso natural. Como se ve, esa riqueza utilizada tiene un valor y un sentido social, por lo que no se tiene la necesidad de que sea, exactamente, de la misma especie que aquella.

Si un habitante, por ejemplo, decide viajar a otro país que no maneje la economía de esta misma manera, mientras resida en el extranjero no podrá recibir ese ingreso social. Esto se debe a que, entretanto no esté en el país, no puede cumplir con su obligación social de reposición, lo que lo inhabilita de acceder a tal derecho de la obtención del ingreso mínimo; no produce ni consume en su sociedad.

Cada habitante nace con ese derecho y con la obligación de ejercer una actividad que reponga riqueza de algún tipo, tangible o intangible, a través de cualquiera de los módulos  o  o mediante el factor   Esto cumple con uno de los objetivos de la humanidad, y por lo tanto de esta economía: la liquidación definitiva del desempleo. A su vez, el arribo de un extranjero lo convierte en un habitante más, en un benefactor más, mientras esté residiendo en el país del ciclo económico. Pero no lo transforma automáticamente en un productor. Para ello (y para cumplir con las dos fases de la reposición) debe establecerse y trabajar. Allí se convierte en otro habitante con el mismo derecho que cualquier otro a recibir el ingreso natural. Un turista es un turista, no un habitante.

 El sistema aquí propuesto da soluciones económicas. Soluciona muchos –sino una enormidad-de los problemas individuales, familiares o de cualquier otro tipo, con su simple aplicación. Pero debemos dejar claro, explícitamente, que no es una poción mágica que hace desaparecer las “enfermedades” de carácter social. No soluciona todos los problemas relacionados con la sicología, ni la social, ni la individual. Tampoco puede solucionar todos los problemas relacionados con la delincuencia ni el mal comportamiento de aquellos hombres que forman parte del grupo social conocido como “lumpen proletariado” o desclasados o marginados. No obstante, nos permite el uso de nuevas herramientas para solucionarlos, como es el caso de la educación o la atención personalizada de aquellos que sufran de esos desajustes sociales. La sociedad en su conjunto –conformada en su mayoría por personas comunes y corrientes, es decir, personas con un comportamiento correcto-podrá darse cualquiera de la enormidad de opciones de que se dispondrán para la solución de esos problemas, incluso el monto o la frecuencia de entrega de ese ingreso natural. Lo que aseveramos rotundamente es que no pueden utilizarse como excusa para la inaplicabilidad de este sistema la existencia cierta de esas minorías, y que, objetivamente, lo negativo que pueda provenir de ellas no merece perjudicar, ni siquiera disminuir, el ahora posible bienestar general de la mayoría de la población. Queremos que quede claro.

El ingreso social general, el valor representado en el factor   es una cantidad concreta, específica, una cifra que representa por definición todo el trabajo de la sociedad, pero que también debe representar, necesariamente, la riqueza social mínima anual que los habitantes de ese espacio vital tendrán que generar para mantener el valor de  , la riqueza total: esa cantidad  es la medida macroeconómica del ciclo, y tiene la particularidad de que, cuando se mide en granindevs, es igual al número de habitantes. Está relacionada al ingreso mínimo, al patrón  , el que recibe cada uno de ellos en forma individual y el que les permite ir satisfaciendo todas sus necesidades. Esas dos cantidades están predefinidas, mientras que el ingreso extra o salario es una cantidad que se mide en proporción a los merecimientos y según pacten las partes intervinientes, con total libertad para ambas.

Vimos que ese ingreso mínimo  (un hombre por año), a la inversa de todo lo aceptado hasta ahora, debe representar la cifra fundamental de la economía, la unidad de ella, pues a través de esa cifra se realiza todo cálculo económico, financiero, laboral, social, etc. Es más, como unidad de cálculo integra directamente el valor de  (porque  ), que es parte fundamental del propio respaldo de la moneda, del indev, (porque  ). El valor del patrón  es la unidad macroeconómica del sistema de medida usado, 1I o 1gi, granindev; equivale a 3650 indevs, el ingreso natural anual por habitante.

Podemos dar un ejemplo. Uruguay tiene, en términos aproximados, 3 millones de habitantes, por lo que este país tiene un valor del factor  cercano a 3 millones de I o gi. Esto significa que la riqueza total   del país, incluidos ambos factores   y  , es siempre mucho mayor que 3 millones de granindevs anuales; es la multiplicación de esa cifra por la suma de su riqueza natural, más la creada por la propia sociedad a lo largo de su historia.

El estudio del ciclo económico nos dice que la producción de bienes tiene el objetivo de satisfacer las necesidades de consumo, las necesidades del hombre en su papel de benefactor, por lo que no es un fin en sí misma. No es la única tarea a realizar. Esa producción tampoco tiene como fin un beneficio directo y único a través de las ganancias derivadas de su venta, sino que conjuntamente lo tiene a través del propio hecho de su consumo: única actividad que genera los beneficios individuales de cada productor, los beneficios sociales generales y los beneficios a la naturaleza, derivados del benefactor mediante el pago de su precio.

El productor de un bien, como siempre, obtiene los beneficios desde su venta, desde el consumo de ese bien, desde la compra de ese bien por parte del benefactor –compra que cierra la parte del ciclo que está directamente involucrada con esa actividad-y no desde su intención de venderla (lo que no es un hecho económico), y que además se ubica en un punto intermedio del ciclo, por lo que tampoco lo concluye. El mismo productor, a su vez, como benefactor, como integrante de la sociedad, está obteniendo siempre el ingreso natural que corresponde a todos.

La pregunta que debe hacerse un productor en el momento de un intercambio cualquiera no es la que han planteado hasta ahora todas las teorías económicas, aquella de ¿qué obtendré por lo que vendo?. No es la fórmula general del capital D-M-D (dinero, mercancía, dinero) sino la pregunta ¿qué compraré con lo que vendo?, esto es, M-D-M (la fórmula general del consumo). Esto se debe a que el papel de benefactor, que también siempre está cumpliendo un productor, es el fundamental, es el imprescindible, ya que con su simple acción de comprar lo que consumirá, concreta la parte que le corresponde del cierre del ciclo, transformando un costo individual en un beneficio social. El cierre del ciclo no lo cumple el productor mediante su actividad vendedora; ésta, aunque lo compone, nunca lo cierra, pues forma parte de las etapas intermedias. Toda riqueza o beneficio proviene del cierre del ciclo económico, de su conclusión; nunca se obtiene en ninguna de sus diferentes etapas que lo conforman (como materia prima, producto o mercancía), sino hasta que no sea accedido por el benefactor. Por lo tanto, según la capacidad de compra del benefactor, según el poder adquisitivo de su ingreso y la posibilidad de utilizarlo, es que se puede cumplir con el fin último de toda la actividad social e individual; alcanzar el derecho natural que dice que no existan necesidades ni gustos ni caprichos, en ese orden, por satisfacer.

La generación de riqueza es un logro social. Es social la obtención de sus frutos. Y la distribución de ella también debe serlo. Por ello es que todos, absolutamente todos los habitantes, tomados individualmente, tienen derecho a alcanzarla, y la sociedad en su conjunto el deber de garantizarlo, organizarlo y realizarlo.

La sociedad debe dar la forma legal al pago de ese ingreso mínimo a cada habitante. Para eso, ella debe utilizar el valor estipulado de ese patrón  (el ingreso natural, el poder adquisitivo de carácter individual, la unidad macroeconómica del indev), a través del cual, junto con la cantidad de habitantes   se calcula el valor de  (el trabajo social o riqueza mínima social, el factor trabajo), y mediante éste se le da un valor concreto a la riqueza  , la riqueza total de la zona, desde la cuál se toma el valor y el respaldo del dinero –el indev-que será utilizado para iniciar el arranque del motor de la economía, si se cumple con la condición del cierre del ciclo.

Esa riqueza total  es el respaldo del indev, mientras que la riqueza propia R, en forma de indevs y en su totalidad o no, es la que será distribuida en la sociedad como ingreso natural de cada habitante, lo que permitirá que ese motor comience a empujar la máquina de la economía. Una vez puesta en movimiento, el trabajo  del hombre y su capacidad creadora y transformadora la irá acelerando hasta alcanzar la velocidad que la propia sociedad considere necesaria, y que, una vez alcanzada, ya no habrá fuerza que la detenga. A través del factor  se transforma  en   creándose una nueva  , y se repone la riqueza  consumida, quizá aumentada,  . Una vez puesta a andar, si y sólo si se cumple con el ciclo económico, todos los integrantes de este ciclo la irán ajustando a sus respectivas necesidades y gustos, incluso caprichos, sin necesidad de “manos negras” o impedimentos de clases sociales.

Cada niño que nace aumenta la riqueza de la zona, aumenta  y por ende  , y por pertenecer a la especie humana, desde ese comienzo es un benefactor y un productor de bienes intangibles, y un día será un trabajador y aumentará el valor del factor  . Con todo esto, aumenta la riqueza total  . Cada niño cumple su consecuente deber estudiando y creciendo sano. Cada niño merece y tiene el derecho de recibir el ingreso natural  , porque cada uno es un nuevo benefactor y lo será durante toda su vida. Cada niño que nace debe tener asegurada su existencia, no ya como niño, sino que debe tener toda su vida asegurada, como niño, adulto y anciano. No hay mejor forma –ni más humana, ni más sublime-de proteger y hacer eficiente la economía.

La sociedad deberá y podrá darle a cada habitante, desde el nacido más reciente al anciano de mayor edad, un ingreso de monto único o un ingreso variable o escalonado, según lo determine ella misma.

También, por ejemplo, el reparto del ingreso natural podrá hacerse una vez por período, o en el caso que un período haya sido establecido en un año,

podrá

hacerse

en

doce

cuotas

mensuales

consecutivas,

bimestrales,

semestrales,

etc.

Queda

en

cada

sociedad

establecer

dicho

período,

soberanamente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                         

 

Cada trabajador tendrá asegurado su ingreso natural que le permitirá moverse con toda libertad para buscar y conseguir el trabajo que para él sea el mejor o el más conveniente, y a través del cual aumentará sus ingresos. Cada empleador tendrá la posibilidad de acordar con sus empleados el monto del salario que percibirán por esa actividad, también en libertad. Podrá pagarlo por adelantado –desde su propio peculio-o como reparto de las utilidades obtenidas al cierre del ciclo, indiferentemente. No obstante debemos reiterar que todo salario integra los beneficios de la actividad que se refiera, nunca se pueden considerar como costos. Si el empleador paga el salario desde su propio dinero, no quita en absoluto la idea de que ese salario se deriva de las utilidades generadas por la actividad que él y su empleados realizan. Damos por seguro que eso no desequilibra ninguna contabilidad, puesto que simplemente, aunque se agrega una “disminución” de beneficios, también se elimina un “costo”.

Cada ser humano tendrá, en algún momento de su vida, la posibilidad de dedicarse a su vocación, su gusto o su capricho, y dedicarse a la tarea que más le agrade o le colme, con la posibilidad de elegir libremente entre todas las habidas y por haber: esa libertad se la permite el indev. No existen jubilados ni “pasivos” –palabra fea si las hay-, porque cada hombre recibe ese ingreso de por vida y cada ser humano será útil mientras así lo quiera; esa seguridad se la brinda el indev. Cada sociedad le dará la forma que crea más conveniente a todas esas tareas: esa libertad se la da el indev. Cada sociedad determinará libremente el valor y el poder de su riqueza: esa emancipación se la permite el indev, y el sistema económico que lo posibilita.

Así, cada hombre tomado individualmente podrá dedicarse a la actividad que más quiera o que más guste, y la sociedad en su conjunto podrá dedicarse a la construcción de una civilización única, de una potencialidad hasta ahora nunca alcanzada, aunque imaginada e imaginable. Compartible.

 

 


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