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LA NATURALEZA DE LA RIQUEZA
Teoría económica complementaria

 

Alberto C. Sigales

EL “CAPITAL” ES LA RIQUEZA

Dice Hernando de Soto en su “El misterio del capital”, queriendo responder a la pregunta de por qué no usamos aquellos ”activos [que] llevan además una vida paralela, como capital externo al mundo físico. [Ya que]Pueden ser usados para aumentar la producción, atendiendo a los intereses de otras partes como "garantía" de una hipoteca, por ejemplo, o asegurando el suministro de otras formas de crédito, así como de servicios públicos”. Quizá la pregunta sea más clara diciendo: ¿por qué no usamos la riqueza que poseemos (la que de Soto llama activos o capital muerto) como fuente de financiación?

“Mi respuesta es que el capital muerto existe porque hemos olvidado (o tal vez nunca hemos advertido) que convertir un activo físico en uno generador de capital, valerse de la casa para obtener dinero en préstamo y financiar una empresa, por ejemplo, supone un proceso muy complejo. Este proceso no se diferencia mucho del que Albert Einstein nos enseñó, mediante el cual un solo ladrillo puede liberar una inmensa cantidad de energía mediante una explosión atómica. Por analogía, el capital es el resultado de descubrir y desencadenar la energía potencial de los millones de millones de ladrillos que los pobres han acumulado en sus edificaciones.

(..)En "La riqueza de las naciones", Adam Smith hizo énfasis en lo que constituye el meollo del misterio que intentamos desentrañar: si queremos que los activos acumulados se vuelvan capital activo y pongan en marcha una producción adicional, deben ser fijados y realizados en un objeto o actividad productiva en concreto "que perdure por lo menos un tiempo luego de realizado el trabajo. Es, como si dijéramos, una cierta cantidad de trabajo acumulada y almacenada para ser empleada, si fuera preciso, en alguna otra ocasión". La conclusión que yo extraigo de Smith es que el capital no es el stock de activos acumulados sino su potencial para dar lugar a una nueva producción. Ese potencial es, por supuesto, abstracto. Debe ser procesado y fijado en una forma tangible antes de poder liberarlo, exactamente como el potencial de energía nuclear del ladrillo de Einstein.

Este significado esencial del capital se ha perdido para la historia. Hoy el capital se confunde con el dinero, que es solo una de sus muchas formas. Siempre resulta más fácil recordar un concepto difícil a partir de una de sus manifestaciones tangibles que a partir de su esencia. La mente capta más fácilmente el concepto de "dinero" que el de "capital". Pero es un error suponer que el dinero es lo que finalmente fija el capital. El dinero facilita las transacciones, permitiéndonos comprar y vender cosas, pero no es en sí el progenitor de la producción adicional.”

En este párrafo de Soto está hablando de lo que nosotros hemos llamado indev, o riqueza, o riqueza artificial, según el caso. Quizá esta forma que él usa sirva para comprender más lo que nosotros hemos venido exponiendo. Nuestra diferencia con él está en que la riqueza artificial  (no el capital) es el stock de riqueza acumulada (no de “activos”), pero para nosotros también existe una riqueza en general ( , esto es,  más  ) que también es “su potencial para dar lugar a una nueva producción” . A lo que nosotros le agregamos: para dar lugar a una nueva forma de consumo. Y esa riqueza, en forma de indev, que él mismo mide y representa, debemos socializarla efectivamente.

Lo que no entiende de Soto y muchos economistas es que, en el capitalismo actual, el “capital” no sólo se confunde con el dinero, sino que definitivamente es el dinero, que aquel” significado esencial del capital se ha perdido para la historia y que hoy por hoy el dinero es su única forma; el dinero es el capital y también es, en sí, el progenitor de la especulación, en vez de serlo de la producción adicional y el consumo. Lo que ellos no entienden es que el igualar el concepto de dinero al de capital ha sido un mea culpa del capitalismo, un reconocimiento explícito de su función esencial, una confesión clara de cuál es su objetivo: le importa muy poco la producción y el consumo; le importa la especulación. El capitalismo de hoy debería llamarse “dinerismo”.

Lo que de Soto llama como “aquel” significado de capital, nosotros lo llamamos riqueza social; lo que él llama capital como sinónimo de dinero, nosotros lo llamamos indev, que es dinero, aunque categóricamente es “otro” dinero. La palabra capital implica una propiedad individual, privada, en tanto que la riqueza de un país (como conjunción de bienes naturales y artificiales más el trabajo) es social; “capital” la descartamos de nuestro vocabulario, desde ahora y por siempre, puesto que una ciencia no admite términos fundamentales inexactos. De allí el título de este capítulo.

En nuestra propuesta el dinero deja de ser anfibológico, pierde todas sus ambigüedades. Deja, por fin, de existir como algo indefinido y pasa a ser simplemente dinero. Dinero en una nueva forma, por cierto: en la forma de indev. Ya que su respaldo es (se repite, es) la riqueza total de la zona, la natural más la artificial, sin tener que llamarla como “activo”. No existe más como integrante de la producción, sino que uno de sus usos es medir los frutos de ella, puesto que su valor contiene (y supera) al de la propia producción; y la representa. Es el patrón de medida de la riqueza producida por las generaciones anteriores, más la nueva riqueza creada por la actual, más la de la propia naturaleza del lugar en que se vive. Es el patrón que mide el trabajo social y los frutos de éste. Mide esa producción, pero no forma parte de ella; mide la riqueza que a sí mismo lo respalda.

No se necesitan capitales para la inicialización ni para el mantenimiento de cualquier actividad porque la riqueza allí está, visible, como el ladrillo de Einstein; se necesita trabajo para usarla y acrecentarla, se necesita consumo para disfrutarla y afirmarla. La riqueza de la zona –su único “capital” real y verdadero, sin anfibologías-está ahí, a la vista, y la sociedad lo representa en el indev y lo mide con el indev.

Debemos considerar siempre que el ciclo económico empieza con la extracción, no con la reposición, por lo que ya se cuenta con el “capital inicial” que todo lo mueve; que no tiene nada de “muerto”. Sin trabajo no hay dinero, sin trabajo no hay producción, sin trabajo no hay beneficios, por más “capitales” que existan. Es más, sin trabajo no existe “aquel” capital ni en el capitalismo. Y sin consumo, ni el trabajo tiene sentido.

Para la propuesta que estamos exponiendo, la riqueza de una zona está formada, a grandes rasgos, por dos integrantes: la riqueza natural de la zona ( ), externa a la creada por el hombre aunque él la integra; la actividad transformadora y creadora de este ( ), que se ejecuta sobre aquella; y la creada y repuesta por él ( ). Podríamos sintetizarlas a cada una de ellas como tierra y trabajo, haciendo un paralelismo con las viejas definiciones de los economistas.

Los propios economistas primitivos, cuando hablan de “factores productivos” (es decir, generadores de riqueza) nombran tres cosas, tal como si fueran independientes: hablan de la tierra, el trabajo y el capital. Los conceptos de tierra y trabajo no los tocamos ni discutimos; es más, los compartimos. Pero cuando hablan del capital como factor productivo dicen:

“por capital se entiende el conjunto de recursos producidos por la mano del hombre que se necesitan para fabricar bienes y servicios: la maquinaria o las instalaciones industriales, por ejemplo. Conviene que esto quede claro ya que la palabra 'capital' se usa muchas veces de forma incorrecta para designar cualquier cantidad grande de dinero.” Aquí están dándole un nuevo nombre a lo que en realidad son instrumentos o herramientas de uso. ¿Cómo pueden ser tan ciegos –por ignorantes o por arrogantes-para no ver que lo que llaman “capital” lo definen ellos mismos, a su vez, como el fruto de la actividad humana, es decir, del trabajo? ¿Qué son, si no, ”recursos producidos por la mano del hombre”? ¿Cómo no entienden que ésos recursos (herramientas o instrumentos) se los usa para ”fabricar bienes” de la única forma que puede hacerse: mediante el trabajo? Si no, ¿quiénes usan y para qué usan esos recursos, esas herramientas? Lo que ellos llaman capital y que nosotros llamamos riqueza, es lo creado, transformado y repuesto por el trabajo humano.

Esos economistas nos dicen que “podríamos añadir a los tres (¡son dos!) factores productivos dos más (¡!): los conocimientos humanos que están incorporados al factor trabajo, (el "know-how") y la tecnología, o simplemente técnica, que está incorporada al capital”. Con relación al primero, reconocen directamente que forma parte del trabajo, por lo que no se comprende la razón de separarlo de él. No advierten, sin embargo, que la tecnología, la técnica, la aplicación del "know-how", formen parte del conocimiento humano: ¿de dónde creen que proviene y en qué cosa se aplica tal conocimiento? ¿De dónde lo hacen provenir y hacia dónde lo derivan? ¿Quiénes lo utilizan? ¿En qué lo usan? En verdad, lo que están diciendo (sin siquiera darse cuenta) es que estos dos “nuevos” factores productivos forman parte de uno sólo y el mismo: del trabajo. Por lo tanto, esos “seis” factores no son más que dos: riqueza y trabajo.

Si miramos la fórmula por el lado derecho de la igualdad – vemos los únicos dos factores productivos que en realidad existen con vidas separadas; pueden representarse también como la suma del producto de  (la actividad humana relacionada a la “tierra”) con la del producto de  (los frutos de la actividad humana relacionada con la producción, los servicios, la educación y todo lo demás): así se demuestra que la riqueza no es más que “tierra y trabajo”.

En su acepción de “activo”, el “capital” no existe, puesto que los bienes materiales son patrimonio de la naturaleza y son devolución a ella, en tanto que como otra forma sólo representa los distintos momentos en que se encuentra el propio dinero, el indev (como medida de la riqueza  ), según el lugar del ciclo económico que en ese instante esté ocupando.

Para verlo mejor, el “capital” –la riqueza total  -ya existe en cada zona que tenga alguna riqueza natural –todas la tienen en diferentes grados-y algún habitante que la transforme, la reponga y cree con ella una nueva riqueza. No se necesita más que medirlo en indevs y darle la forma de dinero, de indevs; además deben olvidarse necesaria y definitivamente aquellos primitivos “conceptos” místicos sobre la riqueza, por equivocados.

Lo que antes era llamado “capital fijo” es en realidad la riqueza artificial  , que sólo es una parte integrante de la riqueza total  , el respaldo del indev. Un edificio, desde el punto de vista que nos da el ciclo económico, no es más que la devolución a la naturaleza de las materias primas que de ésta se tomaron, con el objeto de construirlo, como vivienda o como fábrica, un hospital o una universidad. La magnitud de su valor (que es social y que no debe ser confundido con su costo de compra, es decir, con su precio), forma parte de la pachamama, de  ; su valor no es un bien privado, su valor no está privado de nada, ahora está privado de toda privación, incluso de aquella que puedan darle sus usufructuantes.

Si suponemos que la construcción de un puente tuvo un costo de una magnitud F, y que la construcción de una escuela tuvo su propio costo E, ambos montos sumados M = E + F pasaron a integrar en forma directa el módulo  (por lo que indirectamente integran  ), uno de los factores de la riqueza total  , aumentándola en esa misma cantidad M, como mínimo, y así acrecentando el respaldo del indev. Si se piensa en la construcción de un edificio para viviendas o en otra construcción cualquiera, en lugar del puente o la escuela, el resultado desde el punto de vista del ciclo económico es exactamente el mismo. Una vivienda tiene un valor social de una magnitud definida, que puede corresponderse o no con el precio que ha pagado por ella su propietario. Dependerá de éste el mantenimiento o el aumento de ese valor.

Lo que se llamaba “capital circulante” no es más que riqueza en sus diferentes formas, según su ubicación en el ciclo económico, que, incluso en forma de moneda, representa a la riqueza total, es la riqueza de la pachamama medida en indevs, es el propio dinero.

Repetimos, aquel significado esencial del capital que se ha perdido para la historia , hoy lo llamamos riqueza, y el concepto de dinero, es el de indev. La riqueza tiene un significado independiente y diferente al sentido de dinero: la riqueza respalda -y no es-la moneda, la moneda mide -y no es-la riqueza.

Así, el indev es equilibrio, es certeza. Tiene un valor concreto que sólo depende del trabajo y el conocimiento humanos aplicados a la riqueza natural de la zona en que habitan. Depende de la actividad del hombre en términos sociales. Pero lo que el indev hace, lo que mide, es solamente el fruto del cumplimiento del ciclo económico. No es un fin, es un medio, no es una mercancía sino un instrumento de medición. Mide la riqueza, la representa y no es ella.

Con él no podrá haber precios artificialmente bajos o altos, porque estos se mantendrán iguales dentro de un mismo período y mantendrán un valor relativo análogo entre diferentes períodos. Si en algún momento los hubiera ­por errores humanos o desastres naturales-, es obligación de la economía el solucionarlo –es más, es su obligación el evitarlo-, utilizando la ciencia, las herramientas concretas que ésta brinda, y sobre todo, el trabajo. No queda en manos de un ente abstracto o ser supremo su solución, como tampoco queda en poder de un grupo social la posibilidad de variar los precios a voluntad, para aumentarlos o disminuirlos.

El indev no se vende ni se compra, sencillamente porque no existen sus dueños. Además, ¿qué sentido tiene querer comprar o vender un patrón de medida, pongámosle un metro o una pesa, más que para su uso original? La posesión de ese dinero es transitoria, momentánea, porque no existe la acumulación individual “útil”, sino sólo la acumulación social en forma de reserva para la inversión. El dinero se utiliza solamente para ser lo que siempre debió ser: para no andar cargando vacas al hombro o llevar vino en el bolsillo. Por eso es que debe representar la riqueza de un país y su gente, puesto que en cierto sentido –o en sentido cierto, que no es lo mismo pero es igual, dijera Silvio Rodríguez- el indev representa, según sea el caso esa vaca

o ese vino.

De nada sirve su acumulación –que sería sinónimo de inutilización-, en la forma individual, puesto que nunca genera “interés”: no se paga por su uso sino que su uso es el que paga. ¿Acaso un metro aumenta su tamaño por estar guardado en la bóveda de un banco? La acumulación es útil en un sentido social. Pero no solamente a través del dinero en sí, sino en las formas productivo-reponedora y consumidora- reponedora de riqueza, en su relación con el ciclo económico que, con su aplicación, otorga un continuo aumento de ella. Pagar dinero por el dinero no tiene sentido cuando este está ahí, como el aire, valiendo lo mismo para todos y al alcance de todos, en cantidad más que suficiente.

Todo habitante, en cualquiera de sus dos roles, puede obtener el crédito que solicite, sin más que explicitar su fin; esto último para evitar la competencia exagerada en lo productivo o en el consumo. Todo crédito individual para un hombre en su papel de benefactor, se otorgará según su ingreso natural. Lo mismo para cada uno en su papel de productor, porque al fin y al cabo los dos son papeles que cumple un mismo hombre. Ambos pueden utilizar diferentes tipos de garantías para aumentar el monto de los préstamos. De allí se desprende, también, que ese monto estará en proporción directa del número de solicitantes. Si un benefactor no tiene suficiente ingreso para respaldar el préstamo, puede solicitar una garantía solidaria de otra persona; o, como productor, puede asociarse con otra u otras personas.

Este hecho es el que confirma la posibilidad cierta y la capacidad indiscutible de que ahora se puede satisfacer toda necesidad individual o social; incluso la factibilidad de financiar proyectos o ideas que permitan producir las mercancías faltantes o insuficientes. Por ese servicio no habrá de pagarse más que un honorario fijo y único por gastos administrativos, sin importar los montos inmiscuidos. Como ejemplo, puede darse la posibilidad de adelantar seis o doce meses –o lo que se resuelva-de ingreso natural a un solicitante, quien los utilizará en lo que crea conveniente, y que durante el cumplimiento de ese plazo, no reciba la totalidad del ingreso o una parte de él, sea cual sea, según lo defina la sociedad.

Las empresas o sociedades ya establecidas que soliciten préstamos para la inversión o reinversión serán atendidas como lo han sido hasta ahora, mediante el otorgamiento de préstamos respaldados por las diferentes formas de garantía que hoy se utilizan y por las nuevas que ya se han descrito y las que necesariamente aparecerán.

A pesar de que el ahorro no otorga ganancias directas, quien deposite su dinero en un banco tendrá la certeza de cuánto será el “interés” que recibirá, mejor dicho y mejor llamado, su parte o porción correspondiente del aumento de riqueza. Ese depositante es también un habitante de la zona, como cualquier otro, por lo que recibirá todos los beneficios que se definan para el benefactor. Ese beneficio será definido por la sociedad, en la forma que esta haya elegido, según el porcentaje que se haya decidido trasladar como aumento real de la reserva social o como aumento directo del ingreso natural. No obstante, el dinero, el indev, depositado o no, siempre valdrá lo mismo, en cambio cada ingreso podrá aumentarse y así también lo hará la capacidad de ahorro de cada uno.

Pongamos un ejemplo. Aquí en la mesa hay un comprobante de depósito de 20 indevs, cuyo valor nunca disminuirá. Es más, a medida que la riqueza de la zona en cuestión va aumentado en su valor, también aumenta su respaldo, él se “revalúa”, aún estando dentro de un mismo período. Con esa suma hoy se puede comprar cierta cantidad de cierta mercancía. El transcurrir del tiempo marcará cierta cantidad de producción nueva, cierta cantidad de trabajo, cierta cantidad de riqueza que se irá agregando, proporcionalmente, al valor intrínseco que esa suma representa. No existe un riesgo mayor de que esto no suceda. Cuando llegue el momento de retirarlo del banco se podrá comprar la misma cantidad de la misma mercancía, a pesar de que ambos, el dinero y la mercancía, han aumentado su valor intrínseco. Esto queda patentizado al comparar la cotización anterior y la actual del indev con el de otras monedas. En cambio, comparándolo consigo mismo, el indev ha mantenido la misma capacidad de compra.

Esto nos indica que sucede lo mismo con el precio de las mercancías. Por lo tanto, al no existir devaluaciones, ni especulación, ni tasas de interés, todos vamos aumentando nuestro beneficio, individual y social. Con dicha suma de 20 indevs se podrá adquirir la misma cantidad de una mercancía cualquiera -si es que esta se mantuvo sin mejoras, sin nuevos valores agregados- y a pesar de tener un precio mayor para un extranjero, será exactamente el mismo para el ahorrista. O, en todo caso, podrá optar por otra mercancía que satisfaga mejor su gusto como benefactor, pero no ya su necesidad.

Esa es la explicación de por qué no existen los aumentos de precio. Una mercancía que se ofrece a 2 indevs tendrá ese precio de por vida, sin variantes explícitas, (aunque en términos de comparación con la cotización de otras monedas ella siempre aumentará su precio de venta). Su valor (no su precio) tiene un alza implícito permanente, continuo, incesante. Si aumenta su precio en una cifra real y concreta es porque ya es otra mercancía, con nuevas características que la hacen diferente y mejor que aquella; y si lo baja es porque así lo definió, a su propio criterio, su productor. El valor relativo, implícito, del billete con que se la compra siempre va en alza, en tanto que su valor neto, explícito, siempre es el mismo. De esa manera, llegará un momento en que se memoricen los precios de muchas mercancías: será el momento de posibilitar el trueque directo, la eliminación de intermediarios, la disminución de costos innecesarios, el aumento de beneficios.

El poder de compra interno dentro de un período es siempre el mismo, pero en su comparación internacional siempre va en aumento. El indev, que es la moneda que acepta el ciclo económico natural, no tiene comparación con ninguna otra moneda. Si definimos su relación con las otras divisas según los principios de la teoría capitalista debemos decir que el indev no es una mercancía más, como “lo son” ellas. Veremos que la importación de mercancías que no colman alguna necesidad es un mal negocio, y cualquier moneda extranjera es una importación que cumple ambas condiciones: es una “mercancía” y, además, es una “mercancía” totalmente inútil para favorecer el ciclo económico. La tenencia de alguna de ellas no aumenta la riqueza de la zona; es más, es probable que su misma adquisición haya sido un perjuicio.

Pero si utilizamos los principios del ciclo económico natural para estudiar tal relación, veremos que la acumulación de ninguna moneda, ni siquiera la de indevs, cumple con los requisitos acostumbrados del ahorro: ninguna genera beneficios por sí misma. Debemos decir que, objetiva y materialmente hablando, las monedas extranjeras de hoy no son mercancías, sino representaciones abstractas de un algo intangible, esto es, no son más que papel entintado y no encarnan nada; además, se devalúan continuamente. El indev en tanto es un patrón de medida, fijo, indevaluable, que representa un valor concreto de riqueza y que, por tanto, no puede medir un “algo” que no sea riqueza propiamente dicha, así como un metro no puede usarse para medir otra cosa que no sea una distancia.

Ilustrémonos con un ejemplo: don Carlos quiere ir el próximo año a dar un paseo por Europa, en tanto que don Pedro quiere simplemente guardar a buen resguardo el dinero que no usa en consumo. Don Carlos podría simplemente solicitar un préstamo un poco antes de la fecha elegida y no necesitaría ahorrar su dinero, pero supongamos que a él no le gusta “pedir prestado”. Ninguno de ellos dos recibirá beneficios directos por sus depósitos y ambos pagarán al banco un cargo fijo prestablecido por gastos administrativos del servicio bancario. Mientras tanto el banco utilizará sus dineros para prestarlo a otras personas, que lo invertirán en producción o consumo, con lo que aumentarán la riqueza total general. Ese aumento de riqueza también aumentará el propio ingreso natural de don Carlos y don Pedro, que lo usarán, seguramente, en aumentar sus propios depósitos. Nadie de los nombrados fue perjudicado, sin embargo todos han ganado algo.

  sinceramente Ud., ¿confiaría de una institución íntimamente relacionada a la economía y a las finanzas, que sin embargo confunda continuamente los valores de las columnas del “Debe” y el “Haber”? Los bancos de hoy, asombrosamente, llaman “clientes” a sus acreedores y llaman “deudores” a sus clientes.

La necesidad de moneda extranjera puede existir, por ejemplo, para visitar otros países o para complementar una importación; esto último es algo que no es deseable hacer: las diferencias en las “balanzas de pago” deben ser eliminadas mediante mercancías reales, materiales, tangibles, fruto del trabajo individual o social de la zona, es decir, mediante bienes con valor agregado. Pero definitivamente no puede tener un tipo de cambio fijo, sin importar el fin para el que se las usará; el tipo de cambio es invariable para un fin determinado, pero será diferente para otro fin. Según para lo que la moneda extranjera sea utilizada, según en qué medida beneficie o perjudique al ciclo económico, habrá de dársele una cotización específica.

Daremos dos ejemplos. Los ingresos que se generan por intermedio del turismo siempre son muy importantes. La llegada de turistas aumenta el consumo, esto es, aumenta la cantidad de benefactores, por lo que ellos favorecen el ciclo económico. Así, la cotización de su moneda ha de estar definida de manera muy conveniente. Por el contrario, la importación de artículos terminados que no colman una necesidad es opuesta al ciclo; ese tipo de importaciones siempre es económicamente perjudicial. Así, el tipo de cambio para esos fines ha de ser lo suficientemente alto a favor del indev, como para intentar equilibrar el daño económico que producen. Lo que en realidad, las desalentará.

 De allí que, inicialmente, la venta de monedas podrá estar en manos de comerciantes privados, aunque el manejo de las cotizaciones será estrictamente controlada por los instrumentos que se dé la sociedad, mientras no se logre que una buena cantidad de países formen parte de esta economía. El banco central u otra institución que cumpla un rol similar, podrá ser el encargado de ese control. En vista de las particularidades del indev y su relación con las monedas extranjeras, es muy difícil –sino imposible-que exista un mercado negro de divisas.

 Hoy, todos los días y por varios medios nos informan del índice Nasdaq

o el Dow Jones, que para la absoluta mayoría de las personas no tienen ningún significado. Algo similar -en el sentido informativo solamente-, sucederá con el valor de la riqueza que mide el indev: todos, además de conocer su significado concreto, absolutamente todos conocerán su valor actual, día a día, mes a mes, que se mantiene en alza durante todo el período convenido, si es que hacemos las cosas bien. Pero no admite la comparación con el “valor” de otra moneda que no sea otro indev.

Mientras haya trabajo, producción y reposición de riqueza, habrá enriquecimiento. Mientras hay enriquecimiento hay aumento del valor intrínseco del indev, mientras hay aumento de valor de lo que la moneda representa es porque hay beneficios. Esto suprime la existencia del pago intereses: no se pagará nada por el uso del dinero, por el contrario, se cobrará por ese uso en una forma indirecta. Eso no implica, naturalmente, que no se abone un honorario por el trabajo administrativo de un banco, por ejemplo, pero que ya no depende de los volúmenes de dinero que se involucren en el servicio que sea sino que pasa a ser un costo fijo. Todo trabajo ha de ser remunerado.

Hemos visto que no se descarta el uso de bancos. Ellos seguirán cumpliendo la función principal que hoy cumplen: captación de ahorro, el servicio de administración de diferentes tipos de cuentas y lo préstamos, a las que, seguramente, se le agregarán otras funciones nuevas. Pero realizarán un papel mucho menos proxeneta que el actual, pues no podrán cobrar por sus servicios más que una cantidad prefijada, y de esa manera, seguramente, no querrán o no podrán pagar dividendos o intereses a sus ahorristas, lo que elimina la existencia de una de las formas más directas de especulación. La posibilidad del pago de dividendos por depósitos (quizá esté demás decirlo) no está prohibida; queda en ellos realizarlo o no. Pero...

Si suponemos el caso extremo en que un banco mantiene en su bóveda la misma cantidad absoluta de indevs, a medida que se aumente la riqueza natural de la zona habrá un proceso de revalorización continua de esa cantidad, en comparación con las otras monedas. Esa suma de dinero representará el mismo valor frente a sí mismo, pero tendrá un valor cada vez más alto frente a otra monedas. Así, concomitantemente, si se mantiene en la bóveda una suma de moneda extranjera, ese monto se irá devaluando conjuntamente en que ellas mismas se devalúan, y además, en la que se revalúa el indev con respecto a ellas. No es conveniente ni fructífera la acumulación de moneda extranjera.

No debemos perder de vista que el objetivo final es la satisfacción de necesidades; y que estas continuamente cambian. Una forma más de alcanzar esa meta es distribuyendo la riqueza a través de préstamos o adelantos. La otra es la distribución directa de ella a través del aumento del ingreso mínimo. Llegará un momento en que no se necesitará distribuir más riqueza, se podría utilizar la misma cantidad, si así se conviniera. No obstante, en un período dado, una zona tiene un crecimiento cuantificado (el producto social o medida del trabajo), medido en indevs o granindevs, y el crecimiento vegetativo de la población, por lo que seguramente habrá que seguir emitiendo, aunque a diferentes niveles o cantidades. Debemos reiterar que siempre aparecen nuevas necesidades, a medida que aparecen nuevos bienes. Y ellos, de por sí, aumentan la riqueza. Es lo que llaman un “círculo virtuoso”.

El cálculo de la riqueza total generada en una zona por el trabajo de sus habitantes, se realiza a través de una fórmula matemática:  donde no intervienen intereses particulares ni grupales, ni donde interviene el dinero. Y si se cumple responsablemente con el orden y las etapas que nos obliga a cumplir el ciclo económico –única condición indispensable para lograr el desarrollo- los beneficios pueden ser alcanzados por todos, sin excepción, de una manera objetiva y científicamente probada y comprobada. Eso nos permite el ciclo económico y su representante, el indev.

 

 


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