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José Larraz López (1904-1973)
En José Larraz confluyen varias facetas: la de jurista, la de economista, la de
sociólogo, la de filósofo de la Historia, la de intelectual cristiano, todas
ellas profundamente entrelazadas. Durante una etapa de su vida dedicada a la
Administración del Estado, tuvo la oportunidad de hacer que sus propias ideas se
concretaran en normas legales o reglamentarias, muchas de ellas salidas de su
propia mano "de la cruz a la fecha", como el mismo precisaba refiriéndose en una
ocasión a la Ley de Reforma Tributaria de 1940, y como José Castán Tobeñas
destacaba en su discurso de contestación a Larraz con ocasión del ingreso de
éste en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. Después, cuando
percibió que su obra política no podía continuar desarrollándose según su
estricta concepción personal, decidió alejarse voluntariamente de la esfera
pública, a la que ya sólo regresaría de manera puntual para pronunciar
conferencias o publicar libros. En la esfera privada simultaneó el ejercicio de
la abogacía, que practicaba de una manera casi "artesanal", con el estudio y la
creación intelectual, siempre en torno a la idea del Bien Común.

Larraz nació en Zaragoza el 27.IV.1904. Cursó sus primeros
estudios en el Colegio de los Hermanos Maristas de Zaragoza. En 1914 la familia
se traslada a Madrid, donde termina los estudios en el Instituto Cardenal
Cisneros, obteniendo el Premio Extraordinario de Bachillerato (1920). Estudió
por libre la carrera de Derecho en la Universidad Central de Madrid y en marzo
de 1926, a los veintiún años, ingresó con el número 1 de su promoción en el
Cuerpo de Abogados del Estado. Prestó sus servicios en las Delegaciones de
Hacienda de Barcelona y Madrid. Pensionado por la Junta de Ampliación de
Estudios, realiza en Bruselas investigaciones sobre la economía belga que luego
plasmaría en su libro La evolución económica de Bélgica (1930). En 1929
es trasladado a la Secretaría Técnica de la Presidencia del Gobierno, con el
General Primo de Rivera. En 1930 es nombrado Subdirector del Servicio de
Estudios del Banco de España. En 1934 reorganiza el Consejo de Economía Nacional
y es nombrado vicepresidente del mismo. Un año después crea la Comisaría
Nacional del Trigo, de la cual fue su primer Comisario General y donde tiene la
oportunidad de poner en práctica las ideas ya expuestas en su trabajo El
ordenamiento del mercado triguero en España (1935). Es autor de las Bases
del Patrimonio Forestal Español, cuya ley fue aprobada el 9.X.1935. En enero de
1936 fue designado Presidente del Consejo de Administración de la Editorial
Católica y Consejero Delegado de la misma. Desde 1929 había venido colaborando
en el diario El Debate con la publicación de más de trescientos artículos,
fundamentalmente de contenido jurídico y económico. A los pocos días de estallar
la guerra civil fue separado del Cuerpo de Abogados del Estado. En octubre de
1937 pasó a Francia, desde donde llegó a Burgos. En 1937 ejerció la dirección
del Servicio de Estudios del Banco de España y en 1938 fue nombrado Director
General de Banca, Moneda y Cambio, al frente de cuya dirección consiguió la
repatriación del oro físico español depositado en el Banco de Francia. El 9.VIII.1939
era nombrado Ministro de Hacienda, cartera que ocupó hasta el 19.V.1941 cuando
cesó por voluntad propia. En este periodo llevó a cabo una ingente tarea:
restauración del Crédito Público, reapertura de las Bolsas de Comercio,
restablecimiento del principio de "caja única" mediante la ley de Cajas
Especiales, atajando así el problema creado por la existencia de diversas
fuentes de recaudación no sometidas al Tesoro Público, reordenación del sector
del Seguro, etc. Pero sobre todo, su figura de gran jurista al servicio de la
Hacienda se plasmó en la ley del Desbloqueo, puesta como ejemplo en obras
españolas y extranjeras, y en la ley de Reforma Tributaria de 1940. Durante su
mandato se vuelve, en 1940, a la formación de los Presupuestos Generales del
Estado.
Habiendo abandonado los asuntos públicos todavía en plena
juventud, se dedicó por entero a la abogacía, donde dejó constancia de su gran
talla como jurista en los campos del derecho civil, el administrativo, el
tributario y el mercantil. En 1943 ingresó en la Real Academia de Ciencias
Morales y Políticas, con un discurso sobre La época del mercantilismo en
Castilla (1500-1700). En 1952 lee su discurso de ingreso en la Real Academia
de Jurisprudencia y Legislación, que versó sobre Metodología aplicativa del
derecho tributario, ya que el discurso que había preparado en 1946 y que
nunca pudo llegar a leer por el estado de reorganización en que se encontraba
entonces esta Academia, denominado Comunomía, había sido ya publicado. A
partir de 1946 se dedicó exclusivamente al estudio y a la investigación y a
participar activamente en las sesiones de las Reales Academias de las que era
miembro. Su labor docente es importante: de 1933 a 1936 fue profesor de Economía
en el Centro de Estudios Universitarios, y en 1947 y 1948 se hizo cargo del
curso de Sociología en la entonces recién creada Facultad de Ciencias Políticas,
Económicas y Comerciales de la Universidad de Madrid. Son numerosas sus
conferencias en España y en el extranjero, así como sus intervenciones en
diferentes cursos. Pionero en España del movimiento europeista, creó en 1950 la
sociedad "Estudios Económicos Españoles y Europeos", organismo independiente que
aglutinaba, bajo la dirección técnica de Larraz, la labor de un importante grupo
de expertos. Fruto de este trabajo son nueve volúmenes publicados entre 1951 y
1961, en los que se analizaba la problemática económica de los distintos
sectores de la economía española en relación con Europa. La idea de Larraz sobre
el futuro de Europa trascendía lo meramente económico y constituía una propuesta
de verdadera federación política. El contenido de las diversas conferencias
pronunciadas por Larraz en defensa de esta tesis se recoge en su libro Por
los Estados Unidos de Europa (1965). Aparte de las ya mencionadas en esta
reseña biográfica, las principales obras de Larraz son La Hacienda Pública y
el Estatuto catalán (1932), La meta de dos revoluciones (1946),
¡Don Quijancho Maestro! (1961), Sociología y religión (1965), El
poder político de la sociedad jerárquica (1967), Esquema y teoría de la
Historia (1970), El Bien Común (1971) y su obra magna Humanística
(1972) (texto de José Manuel Araluce Larraz).
Este artículo forma parte del
Diccionario crítico de Juristas
españoles, portugueses y latinoamericanos
[de L. A. Séneca a 2005]
Editado por Manuel J. Peláez Albendea