Para que nos entendamos, en este primer encuentro con estos dos términos digamos que si yo compro cerveza en la tienda que está en mi calle, en mi pueblo, en mi país, estoy comprando onshore. Pero si cruzo la frontera hasta el comercio del país vecino porque allí el alcohol es más barato porque su sistema impositivo es diferente y beneficioso para mí, estoy comprando offshore. Eso no es un crimen.


“Offshore” es un término que no aparece en los diccionarios. La palabra “shore” se refiere a la línea divisoria entre el agua del mar o de un lago y la tierra, debido a que la mayoría de los “centros offshore” están situados en islas. El desarrollo en los últimos años de este mundo paralelo, alternativo o / y complementario ha sido gigantesco y en relación directa al incremento de la presión fiscal en los países desarrollados. Se habla de que la mitad del dinero del mundo está “offshore”.



¿Sabían ustedes que nuestros emigrantes a Venezuela y a Alemania y otros países europeos tenían sus ahorros “offshore”?. Estoy seguro de que ni ellos mismos caían en la cuenta. Mantenían sus depósitos en España, generalmente no en pesetas sino en divisas, mientras residían en el país en el que trabajaban por un lado porque pensaban volver un día a casa, pero también porque por ser ellos no residentes en nuestro país recibían la totalidad de los intereses sin descuento de impuestos. ¿Se le ocurre pensar a alguien que eran por ello criminales?.



Cuando en el año 1979 el banco para el que trabajaba me envío a la City, a su filial inglesa de Londres, para el abono de mi nómina me abrieron mi cuenta en un banco inglés de la isla de Jersey, jurisdicción offshore y más claramente un paraíso fiscal. Fue la primera vez que oí hablar de ese tema. Me explicaron que yo tenía la consideración de expatriado (expatriate) y un tratamiento fiscal diferente, ya que por pertenecer a la casa matriz de un entidad extranjera que había creado muchos puestos de trabajo para ciudadanos ingleses, se me concedía una bonificación importante en mi declaración de la renta en el Reino Unido que entonces era mi lugar de residencia.



Siempre habrá dinero offshore, mientras exista comercio internacional, movimiento de capitales y finanzas internacionales. Mientras el dinero va de un país a otro por tales motivos, parte de estos fondos y especialmente los beneficios pasan por una entidad financiera de los centros offshore / paraísos fiscales, y parte de estos importes se quedan en forma de comisiones, de primas, de extras, o bien porque directamente se dirijan a beneficiarios offshore



El punto sobre el que gira la base teórica de toda la doctrina del dinero offshore, de las zonas de baja fiscalidad, de los paraísos fiscales y sus instrumentos, es el principio de la “obligación personal de contribuir”, es decir cada persona debe declarar en el país que reside todos sus ingresos en todo el mundo independientemente del país donde se originen.



El dinero offshore tiene tres orígenes:

1) De origen normal
2) De origen fiscal
3) De origen criminal



De origen normal

Nos podemos encontrar en seguida con cualquier persona que por motivos de trabajo es enviada a otro país, donde reside temporalmente y a quien su empresa abona sus honorarios en una cuenta de una entidad de un paraíso fiscal. Ese dinero, naturalmente, es de origen normal.

Asimismo supongamos que alguien, persona física o jurídica, por motivos de confianza, de eficiencia de un equipo asesor de inversiones, ahora obligatoriamente intermediarios cualificados “qualified intermediaries” u otros motivos de tipo técnico o profesional, pone sus ahorros en un banco de un paraíso fiscal, pero incluyendo estas inversiones y sus ganancias en su declaración anual de impuestos ante las autoridades del país donde reside. Recuerden la cifra gigantesca en fondos de inversión offshore que citamos al principio del capítulo, cuyo motivo puede ser únicamente la búsqueda de una mejor rentabilidad.

Este es un tipo de dinero offshore de origen totalmente normal.


De origen fiscal

Si cualquier sujeto del párrafo anterior aprovecha los ingresos y entradas, para situarlos en un paraíso fiscal pero sin intención de declararlos a Hacienda, el origen del dinero mantenido en una institución offshore pasa a ser de origen fiscal. Tenemos los casos de artistas, deportistas, dealers, brokers, ejecutivos de multinacionales, “High Net Worth Individuals” (HNWIs) las grandes fortunas del planeta, compañías que operan en varios países, “expatriates” para el aparcamiento de sus pensiones y ahorros. Son los casos más típicos, de quienes utilizan el paraíso fiscal como válvula de escape a la presión impositiva a la que están sometidos.



De origen criminal

Por el anonimato de los depósitos y operaciones en paraísos fiscales, éstos suelen ser los lugares más utilizados por los criminales relacionados con las drogas, mafias y terrorismo, para colocar allí sus fondos, tanto de forma permanente como de paso hacia otros lugares.

Tres son por consiguiente los tipos de delitos que generan y mueven la mayor parte de este dinero negro de origen criminal:



I. La producción y el tráfico de estupefacientes y sustancias psicotrópicas
II. El terrorismo y el tráfico de armas
III. Las mafias o grupos organizados para el delito



Se dice que una de las pesadillas de los capos mafiosos tienen que ver con habitaciones, almacenes, naves enteras llenas de billetes producto del crimen, y que tienen que blanquear, es decir introducir ese efectivo en cuentas bancarias y alejarlo del lugar en donde se originó. Por eso los grandes delitos que producen beneficios tan gigantescos conllevan consigo tal inconveniente de no poder librarse fácilmente los criminales del dinero que se convierte en una prueba contundente en su contra. No hay blanqueo de dinero sin intervención de las entidades financieras ya que técnicamente la operación de lavado en sus fases implica el ingreso del efectivo en cuentas bancarias convirtiéndolo por tanto en dinero bancario; su movimiento, transferencias a lo largo y ancho de meridianos y paralelos del planeta con cambios de nombres de los tenedores de los activos, también llamados muchos collares y mismo perro; alejamiento del lugar de su obtención por causa criminal y entrada en la nebulosa de la bondad original del dinero ya con nombres y apellidos y apariencia de decencia; y reingreso en el sistema financiero muchas veces del mismo lugar de donde salió pero esta vez con traje blanco inocente de primera comunión o virginal.

Blanqueo de Capitales – Money Laundering es la introducción en el mercado financiero normalizado del dinero negro de origen normal o de origen criminal generado por tanto de actividades delictivas

Texto de Pedro Hernández Álvarez


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