INTRODUCCIÓN
CAPITULO IV. -
Objeto y fin de la Economia politica.
Por desgracia no estan de acuerdo los economistas en la extension que tiene ó
debe tener la ciencia que profesan. Unos pretenden que la Economia politica sea
la ciencia de los intereses materiales y del bienestar fisico del hombre, y
otros por el contrario aspiran á sentarla en un trono, proclamando que es la
ciencia de la sociedad y del gobierno. Entre ambas opiniones extremas fluctuan
no pocas vagas, oscuras ó incompletas que definen la Economia politica la
ciencia del trabajo, del valor, del cambio, de las leyes del mundo industrial.
etc.
Encerrar la Economia politica en los angostos limites de la materia, equivale á
mutilarla despojándola de su parte más noble, porque en la Economia politica se
confunden dos elementos, la naturaleza exterior y la naturaleza humana, material
y moral á un mismo tiempo.
Alargarla hasta comprender el sistema social entero, es erigirla en ciencia
universal, y dar á sus enemigos un pretexto para combatirla como usurpadora de
los fueros de la moral, la politica, la justicia y la administracion.
La Economia politica tiene propia y verdadera competencia. La riqueza es su
objeto, y su fin promover y desarrollar el bien comun, en cuanto depende de la
observancia de las leyes de la produccion y distribucion, del cambio y del
consumo.
De aqui resulta que el criterio económico no es superior ni inferior á otro
cualquiera, sino diferente. Cuando la Economia politica encuentra en su camino
hechos do un órden distinto, los exainina bajo su punto de vista particular,
los juzga favorables ó desfavorable á la pública prosperidad y pasa de largo.
Cuan do encuentra hechos puramente económicos, empieza riqueza es invadir el
campo ajeno, y comprometer la autoridad que dentro del suyo le corresponde. La
Economia politica, dice Mr. Chevalier, no es la hija única de la casa, ni
siquiera la primogénita entre las clencias sociales. Dilatar sus fronteras y
ejercer en nombre de la Economia politica un criterio supremo y universal para
resolver los problemas que son de la competencia de la moral, la politica ó el
derecho, equivale á aplicar un solo principio á materias diversas, y á decidir
cuestiones complejas por el solo voto de una ciencia auxiliar.
Todas las ciencias son hermanas y descienden de la verdad, una, sola y siempre
la misma. Aunque miran las cosas por distinto lado, su enseñanza, revelacion
parcial del órden que reina en el universo, se esparce con armonia y se
concentra en la unidad. El politico, el moralista, el filósofo y el
jurisconsulto discurren de diferente modo que el economista; pero al cabo, si
llegan á profundizar una materia comun á sus ciencias respectivas, o alguno de
ellos no tiene razon, ó todos, á pesar de la diversa forma del pensamiento,
confluiran en un punto y profesaran igual doctrina.