La primera de las tres contradicciones a las que atribuyo el desarrollo y el
subdesarrollo económico es la expropiación-apropiación del excedente económico.
Fue Marx, en su análisis del capitalismo, quien identificó y destacó la
expropiación de la plusvalía creada por los productores y la apropiación de la
misma por los capitalistas. Cien años después, Paul Baran subrayó el papel del
excedente económico en la generación de desarrollo económico y también de
subdesarrollo. Baran llamó excedente económico "real" a esa parte de la
producción que se ahorra y se invierte en realidad (por lo que sólo es una parte
de la plusvalía). Baran distinguió también y puso aún más en relieve el
excedente económico "potencial" o potencialmente invertible, el cual no está a
disposición de la sociedad, porque la estructura monopolista de ésta impide su
producción o (de ser producido) es objeto de apropiación y derroche en usos
suntuarios. La diferencia entre quienes perciben ingresos altos y bajos y gran
parte de la incapacidad de los primeros para canalizar sus ganancias hacia
inversiones productivas, puede atribuirse también al monopolio. Por tanto, la no
realización y el desaprovechamiento del excedente económico "potencial" en
inversiones se debe, esencialmente, a la estructura monopolista del capitalismo.
Yo investigo en este trabajo cómo el subdesarrollo de Chile ha resultado de la
estructura monopolista del capitalismo mundial.
La contradicción de la expropiación-apropiación monopolista del excedente
económico en el sistema capitalista es ubicua, y sus consecuencias, en cuanto a
desarrollo y subdesarrollo económico, múltiples y diversas. Para investigar el
desarrollo o subdesarrollo de una parte determinada del sistema capitalista
mundial, como es Chile —o una parte de Chile— debemos situarla en la estructura
económica de todo el sistema mundial e identificar su propia estructura
económica. En este estudio veremos que Chile ha estado sometido siempre a un
alto grado de monopolio exterior e interior. Por competitiva que pueda haber
sido la estructura económica de la metrópoli en cualquier etapa dada de su
desarrollo, la estructura del sistema capitalista mundial total, así como
también la de sus satélites periféricos, ha sido sumamente monopolista en toda
la historia del desarrollo capitalista. Por ende, el monopolio exterior ha
llevado siempre a la expropiación (y, por consiguiente, al desaprovechamiento
para Chile) de una parte importante del excedente económico producido en Chile y
a la apropiación del mismo por otra parte del sistema capitalista mundial.
Específicamente, yo reseño los hallazgos de dos estudiosos de la economía
chilena que trataron de identificar el excedente económico potencial
contemporáneo de que se apropian otros y que no está a disposición de Chile.
La estructura capitalista de monopolio y la contradicción entre la apropiación y
la apropiación del excedente impregnan toda la economía chilena, tanto la
anterior como la presente. En verdad, es esta relación explotadora la que, a
modo de cadena, vincula las metrópolis capitalistas mundiales y nacionales a los
centros regionales (parte de cuyo excedente se apropian), y éstos a los centros
locales, y así a los grandes terratenientes o comerciantes que expropian el
excedente de los pequeños campesinos o arrendatarios y, a veces, de éstos a los
campesinos sin tierra a Ios cuales explotan a su vez. En cada eslabón de la
larga cadena, los relativamente escasos capitalistas de arriba ejercen un poder
monopolista sobre los muchos de abajo, expropiándoles su excedente económico en
todo o en parte, cuando a su vez no son expropiados por los aún menos que están
encima de ellos, para su propio uso. El sistema capitalista internacional,
nacional y local genera así en cada punto desarrollo económico pera los menos y
subdesarrollo para los más.