EVOLUCIÓN CIENTÍFICA Y METODOLÓGICA DE LA ECONOMÍA

Roberto Gómez López

2- DEDUCTIVISMO EN ECONOMÍA

Comenzando, al igual que hicimos en el epígrafe anterior, con algunos de los considerados como precursores de la economía, el método de los fisiócratas, con F. Quesnay como su principal representante, aunque se encuentra entre lo inductivo y lo deductivo, parece inclinar más la balanza hacia esta segunda línea. Partieron de hechos reales y concebían sus leyes apoyándose en abstracciones a partir de la observación, pero no descartaban la utilización, del razonamiento deductivo en muchos de sus argumentos: “Sus autores se fundaron, esencialmente, en los hechos que ofrece a todos la observación general, pero intentaron aprehender conceptualmente la naturaleza de conjunto del proceso económico, sin considerar necesario reunir sistemáticamente los hechos particulares” (Schumpeter, 1967 pág. 58). Sin embargo, este conjunto de ideas desarrolladas, tanto por unos como por otros, no constituye un sistema de pensamiento, pues como expone Katouzian (1982, pág. 28): “Las ideas estaban allí, pero faltaba el sistema. Las hipótesis existían, pero se carecía de paradigma, los elementos habían sido desarrollados, pero la matriz disciplinar era inexistente”.

Dejando de nuevo a un lado estos precursores de la economía, es a los economistas “clásicos” a los que habitualmente se califica con la etiqueta de deductivistas. Como iniciadores, o principales representantes de la Escuela Clásica, designamos a los economistas ingleses durante el periodo que va desde la publicación de “La riqueza de las Naciones” de A. Smith (1776), momento considerado de inicio de la economía como disciplina científica, a los “Principios de Economía Política”, de Mill (1848). Cuatro nombres destacan en ese periodo: Adam Smith, David Ricardo, Thomas Malthus y John Stuart Mill.

Lo esencial del método de los clásicos viene recogido en las siguientes palabras de Schumpeter: “El conjunto de problemas que se presentan inmediatamente a ellos, era más importante y más difícil de asimilar, intelectualmente, que el descubrimiento de los hechos, más allá de los que la existencia acumula para nosotros. Sus esfuerzos fueron de naturaleza analítica, y es lo que se designa en general y de forma muy lamentable por medio de los términos: deductivo, abstracto, a priori. Pusieron de relieve los factores que les parecían importantes, procurando representar cómo ocurrirían las cosas si no interviniera ningún otro factor. Redujeron estos factores a algunas nociones fundamentales simples que la experiencia ponía a su alcance. Los aislaron y procedieron por abstracción” ( Schumpeter, 1967, pág. 100).

Por tanto, aunque resulte imposible hala de un método común para ello, en todos se da la característica del predominio del método deductivo, aunque sin una mención expresa al mismo, como señala Blaug (1985, pág. 76): “No vieron la necesidad de expresar los principios metodológicos explícitamente, considerándolos quizás tan obvios que no necesitaban defensa alguna”.

Smith y Malthus no descartaron el método inductivo, de esta forma, cada vez que se discutieron problemas individuales utilizaron, sin más, los datos disponibles,. Los diferentes objetivos perseguidos por cada autor explican lo que pudiera parecer una diferencia de método, sin embargo, lo único que ocurría es que no eran muy explícitos con el método empleado: “No tenían ideas muy claras acerca de los límites que se imponen al método analítico” ( Schumpeter, 1967, pág.100).

La teoría de la población de Malthus fue el primer paso decisivo en lo que podría llamarse establecimiento de un método económico puro, introduciendo incluso algunas relaciones causales de tipo cuantitativo: “Malthus presentó lo que ahora llamaríamos un modelo abstracto totalmente independiente y que desafiaba la refutación empírica. Incluso consideró las relaciones cuantitativas exactas, esto es, afirmó que mientras la oferta de alimentos crecía en progresión aritmética, la oblación crecía en progresión geométrica” (Katouzian, 1982, pág. 41),

Ricardo es el principal analista teórico entre los clásicos, utiliza casi exclusivamente el método deductivo, niega por tanto que los hechos puedan hablar por sí mismo, se preocupa por el enunciado de leyes de carácter general, y no le inquietaba el problema de la contrastación empírica de sus teorías con el mundo de los hechos reales. Para Katouxian, la contribución de Ricardo al método económico puede considerarse la más importante de todos los clásicos, e incluso la califica de revolucionaria.

Mill denomina ciencia de la Economía Política a un cuerpo de análisis deductivo basado en premisas psicológicas supuestos y que abstrae todos los aspectos no económicos de la conducta humana. Se ocupó no sólo de problemas económicos, sino también de temas de filosofía de la ciencia, se puede decir que es un innovador en la metodología de la ciencia económica utilizada por los clásicos. Su método combina el método “a posteriori” con el “a priori”, el primero o inductivo, se usaría par descubrir que leyes obraban en cada caso, el segundo o deductivo, para combinar estas leyes y obtener el resultado. Blaug (1985, pág. 81.) resume de la siguiente forma el método de Mill: “Debido a la imposibilidad de realizar experimentos controlados en los temas que implican acciones humanas, el método mixto inductivo-deductivo “a priori” es la única forma legítima de investigación en el campo de las ciencias morales. Y el método específicamente inductivo “a posteriori” entra en escena, no como medio de descubrir la verdad, sino de verificarla”.

Antes de finalizar nuestra revisión histórica sobre el método de los clásicos vamos a realizar una breve referencia a dos aportaciones que se mueven en la misma línea. Nos referimos a Senior y Caines. A Senior se le debe la primera formulación

De la distinción entre ciencia pura, estrictamente positiva, y arte impuro e inherentemente normativo de la Economía. Cairnes parte de la conocida proposición de que la Economía Política es una ciencia hipotético-deductiva. Sus conclusiones se corresponderán con los hechos en ausencia de causas perturbadoras. Las conclusiones no deben ser consideradas como verdades positivas, sino hipotéticas. Se apoya en al afirmación de Senior de que la Economía Política no debe ser considerada como una ciencia hipotética sino basada en hechos reales, indudables de la naturaleza humana y del mundo.

La diferencia metodológica entre Mill y Cairnes es mínima. Blaug la resume de la siguiente forma: “Si entre Mill y Cairnes observamos alguna diferencia es que Cairnes se muestra más estridente y dogmático al negar que las teorías económicas puedan ser refutadas por simple comparación de sus implicaciones con los hechos” (Blaug, 1985, pág. 97).

En el último cuarto del siglo XIX el deductivismo en economía tomaría un rumbo diferente con el desarrollo de la teoría de la utilidad marginal, el análisis del equilibrio general y la introducción del cálculo diferencial y otras técnicas matemáticas en economía.

Después de la publicación de “El Capital” de Marx, tres autores , Stanley Jevons, Karl Menger y Leon Walras trasladaron la base de la teoría del valor desde el trabajo objetivo a la utilidad subjetiva, añadiendo la aplicación del análisis marginal a la teoría económica*.

Lo que podría llamarse “revolución marginalista” (Katouzian, 1982, pág. 31) combina la teoría subjetiva del valor con el uso de símbolos matemáticos, construyendo de esta forma un nuevo marco teórico con el objetivo de resolver las cuestiones económica fundamentales.

Los elementos comunes del marginalismo necesarios para entender el fenómeno y sus característicos son los siguientes (Ahijado, 1990, pág. 59):

1. Énfasis en agentes individuales, consumidores y empresas, frente a las clases sociales.

2. Desplazamiento de la atención a un tipo de bienes limitados, los escasos. Lo que llevaría a insistir en un tipo de premisas distintas. El núcleo del análisis marginalista lo forman las siguientes magnitudes dadas: preferencias, tecnología y dotaciones de recursos.

3. Planteamiento del problema económico como un problema de asignación de recursos escasos, de características estáticas.

Una vez vistos los pilares básicos sobre los que se asienta la doctrina marginalista analizaremos su metodología. Estos economistas se mantiene firmes en el enfoque deductivo, “a priori”, y aunque realizaran algunas alabanzas a la utilidad del conocimiento histórico, en la práctica no modificaron su forma de proceder: “Menger dio algunos pasos hacia la escuela histórica, haciendo algunas concesiones referentes al ámbito de aplicación de las generalizaciones y ala utilidad del conocimiento histórico. Pero en la práctico no hubo ninguna concesión y, además, una vez que se cerró el debate principal, la actitud neoclásica cristalizó en un conjunto de criterios metodológicos increíblemente ortodoxos, inflexibles y autocomplacientes” (Katouzian, 1982, pág. 58).

Para profundizar en su método, tendremos en cuenta que, aunque sus puntos esenciales son similares, los marginalistas se dividirían en varios grupos distintos según la forma de enfocar los problemas:

1. La Escuela “neoclásica” de Cambridge, cuyos principales representantes son Alfred Marshall y Stanley Jevons. Se emplea un enfoque parcial junto a un reconocimiento implícito de la gran multitud de problemas que conlleva este tipo de análisis.

2. La escuela “matemática” de Lausanne, cuyos principales representantes son Walras y Pareto. Se enfatiza el principio de equilibrio general, con gran uso de las matemáticas y algo menos del análisis económico.

3. La Escuela “psicológica” Austriaca, cuyos principales exponentes fueron Karl Menger y Bohm-Bawek. Su objeto de estudio es el individuo y , en especial, el consumidor.

En otros ámbitos geográficos, un importante representante de la corriente marginalista fue Wicksell en Suecia. Esfuerzos sintetizadores de las influencias austro-alemanas e inglesas se dan en los economistas neoclásicos americanos, cuya principal figura fue J.B. Clark.

Para Marshall, el objeto de la economía es el de facilitar un conjunto de instrumentos válidos par la aplicación en la resolución de un problema concreto. El método en Marshall es fundamentalmente deductivo y su contribución básica a la Teoría Económica tiene como fundamento su preocupación por los problemas prácticos y ordinarios de la vida: “Marshall planteaba el problema de que deseaba no sólo construir modelos abstractos y mecanicistas, sino también no perder de vista al mismo tiempo la realidad” (Katouzian, 1982, pág. 48).

La Escuela “psicológica” recibiría este nombre por la importancia que se le concede al individuo en las motivaciones de naturaleza económica. Desde este punto de vista tendría cabida el procedimiento experimental, pero sólo sobre la base de contrastación de teorías elaboradas con grados de abstracción muy elevados.

La Escuela matemática tiene sus antecedentes en Cournot, fundador de la economía matemática basada en que las formas superiores del análisis matemático pueden ser aplicadas fácilmente a una serie de proposiciones económicas: “El análisis matemático es, sin más, el instrumento que se impone” (Schumpeter, 1967, pág. 178).

A Cournot le sucedería Walras y este último encontraría otro sucesor en Pareto, quién según Schumpeter (1967, pág. 178): “Superó a todos sus predecesores en puntos esenciales (Escuela de Lausanne)”.

El método psicológico y el método matemático podría considerarse, aunque con los matices particulares expresados anteriormente, como un frente único que se fundamenta en los tres pilares siguientes:

1. Un precepto metodológico, la ciencia debe tender a la generalización, lo que supone aceptar un principio económico según el cual todo sujeto tiende a organizar el comportamiento de tal modo que obtenga la máxima satisfacción personal, siendo el sujeto del que se ocupa el economista el “homo economicus”, una abstracción de la realidad.

2. Los principios elaborados por la teoría económica neoclásica aparecen dotados de una validez universal por medio de leyes de carácter general.

3. El razonamiento económico va más allá de los problemas representados por Smith y Stuart mill y centrados en la organización y la riqueza.

La llegada del siglo XX va a suponer el resurgir de los debates en torno a las cuestiones epistemológicas en la economía, sin embargo, la aplicación de las nuevas metodologías científicas, método popperiano por ejemplo, a nuestra disciplina no se produciría hasta unas décadas después.

Sin duda, resulta difícil señalar los instantes exactos en los que se producen las innovaciones y controversias en el campo de la metodología económica. La obra de Robbins “Essay on the Nature and Significance of Economic Science”, publicada en 1932 constituye el inicio de una controversia en torno al método.

Para Robbins las proposiciones de la teoría económica, como las de toda teoría científica, son deducciones a partir de una serie de postulados y no se necesitan experimentos controlados par establecer su validez, pues basta enunciarlos par que sean reconocidos como obvios. Si aceptamos como válida esta idea, para Robbins (1951) la Economía presentaría una ventaja con respecto a la Física: “En Economía los componentes básicos de nuestras generalizaciones fundamentales nos resultan conocidos por comprensión inmediata, mientras que en las ciencias naturales sólo son conocidos por inferencia”.

Según este autor, las teorías son las únicas que pueden proporcionar soluciones. Su validez dependerá de los supuestos de partida y su aplicabilidad dependerá de la medida en que é3stas reflejen las situaciones reales. El método de Robbins resulta claramente deductivista y para él no era posible buscar en la contrastación empírica un criterios de selección de la validez de las teorías.

Una de las explicaciones más evidentes de la posición de autores como Robbins, se encuentra en la definición que da Mises de un “praxólogo”, o apriorístico extremo. Según este autor, será aquel que piensa que:

• Las premisas y los axiomas fundamentales de la economía son absolutamente verdaderos.

• Los teoremas y las conclusiones deducidos de estos axiomas según las leyes de la lógica, son también absolutamente verdaderos.

• En consecuencia, no hay necesidad de probar empíricamente los axiomas o los teoremas

• Los teoremas deducido son se podrían probar aunque conviniera hacerlo.

La obra de Robbins sería contestada por Hutchison, autor de “The Significance and Basic Postulates of Economic Theory” publicada en 1938. Este autor se encuentra en lo que podríamos llamar el polo opuesto en cuanto a posición metodológica. Sería además el primer autor que aplica el criterio popperiano de falsación a la economía.

Las posturas contemporáneas en torno al método deductivo en economía están ampliamente divididas. Algunos autores señalan que la capacidad de las matemáticas para manipular a través de complejas construcciones es un elemento que está presente en los desarrollos actuales, mientras que otros indican que es una herramienta fundamental para la construcción de modelos y su aplicación a trabajos empíricos. Para concluir, recogeremos una interesante cita de Pheby (1988, pág. 20) en la que se recoge, según su opinión, la influencia de ambas metodologías en la economía actual: “El inductivismo y deductivismo ha afectado a la economía de dos formas fundamentales. Primero, han jugado un rol importante en la división actual entre micro y macroeconomía. Ello se deriva de sus diferentes formas utilizadas para obtener resultados, la microeconomía es esencialmente deductiva, mientras que la macroeconomía está más inclinada hacia la inducción....La segunda, se infiere de la influencia de Bacon y Descartes en el desarrollo de posteriores metodologías”.


* Es interesante destacar que aunque Walras fue el primer economista matemático por excelencia, la aparición y difusión de la economía matemática como un enfoque diferenciado del análisis matemático no tendrá lugar hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, en Inglaterra y Norteamérica, la influencia de Marshall y Clark, aunque no de carácter antimatemático, no favorecieron demasiado la construcción de modelos matemáticos. Marshall y Keynes eran ambos buenos matemáticos pero no lo demostraron, al menos en sus obras cumbres: Los detractores de la utilización de este instrumento suelen argumentar que la realidad es demasiado compleja para reducirla a formulismo matemáticos, sin embargo, pensamos que se trata de un importante medio, de un apoyo, de un lenguaje con la finalidad de representar y simplificar los procesos de abstracción que conllevan las teorías económicas, en palabras de Lipsey: “Las Matemáticas no constituyen ni conllevan el hacedor no el destructor de la buena teoría económica. Son, simplemente, un medio de expresión compacto y precio y un instrumento eficaz para obtener implicaciones a partir de los supuestos” (Lipsey, 1985, pág. 28), Katouzian (1982,pág. 203) hace una interesante valoración de la inclusión de las matemáticas en el análisis económico que se resume en los siguientes puntos: a) el uso de cualquier técnica, incluida la matemática, con cualquier propósito científico, incluida la economía, es legítimo cuando ayuda al análisis, exposición y precisión., b) la matemática es una de tales técnicas, o un medio par la exposición, No es en sí misma superior a cualquier otra, no añada nada por si misma al contenido de la teoría y no confiere ningún honor especial a quien la usa, c) las formulaciones matemáticas de las teorías ayudan en ocasiones a lograr una claridad y economía expresiva que son deseables..

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