EVOLUCIÓN CIENTÍFICA Y METODOLÓGICA DE LA ECONOMÍA

Roberto Gómez López

2- UNA APROXIMACIÓN AL CONCEPTO DE ECONOMÍA

Previamente al estudio de los problemas metodológicos que presenta nuestra disciplina, estamos obligados a dar una definición de ciencia económica y posteriormente analizar y delimitar el concepto. En este sentido, hay que aclarar que no resulta fácil dar una definición única, puesto que han sido muchas las que se han propuesto a lo largo de la historia, la mayoría de ellas están más o menos influidas por las condiciones del momento o bien por las distintas escuelas o doctrinas de pensamiento económico de la época. No quiere decir esto que exista un relativismo en su concepción, sólo ponemos de relieve la dificultad que entraña el aceptar una única definición. Dado que hemos indicado anteriormente que la actividad económica tiene por fin la satisfacción de las necesidades humanas, de la misma forma podría decirse que el fin de la actividad económica es el bienestar humano. En este mismo sentido se muestra Marshall al expresar la siguiente definición de economía en 1930: “La economía es un estudio de la humanidad en las ocupaciones ordinarias de la vida y examina aquella parte de la acción individual y social que pueda tener más estrecha conexión con la obtención y el uso de los artículos materiales para el bienestar” (Marshall, 1957, pág. 1).

Sin embargo, esta propuesta de Marshall sobre el contenido de la economía, en opinión del profesor Castañeda (1968), no considera el principio de escasez ni la posibilidad de elección de medios limitados sucsceptibles de usos diferentes, es decir, una elección para determinar entre varias posibilidades la más conveniente.

Por su parte Robbins, se va acercando más a los principios que conforman la actividad económica, su definición, ya clásica, es la siguiente: “La economía comprende la conducta humana como relación entre fines y medios escasos con usos alternativos” (Robbins, 1951)”.

La definición de Robbins no se centra en cualquier tipo de comportamiento, sino que se ocupa fundamentalmente de un aspecto particular, la forma que éste adopta bajo la influencia de la escasez. Un inconveniente que encontramos en esta definición es que no se pone de manifiesto que la economía es una ciencia social que estudia la actividad de los hombres que viven en colectividad. A esta crítica podemos añadir la del profesor Malinvaud (1981, pág. 13): “La definición de Robbins corre el riesgo de no distinguir suficientemente la economía de la ciencia política, puesto que las expresiones “fines y medios” pueden entenderse en un sentido muy general”.

Por su parte O. Lange en una obra adherida al pensamiento marxista, define la economía como: “La ciencia de las leyes sociales que rigen la producción y distribución de los medios materiales que sirven para satisfacer las necesidades humanas” (Lange, 1966, pág.11)

Malinvaud también critica esta definición en cuanto a la mala interpretación que se le pueda dar a los contenidos de “leyes sociales”, que deberían incluir la categoría de fenómenos que la economía analiza, más que las relaciones entre ellos, y “medios materiales”, en cuanto que no dice nada de los servicios, que se suponen implícitos dentro de estos medios materiales. En su lugar, propone una definición que de alguna forma completa las dos anteriores: “La economía es la ciencia que estudia cómo los recursos escasos se emplean para la satisfacción de las necesidades de los hombres que viven en sociedad; se interesa, por un lado, en las operaciones esenciales tales como la producción, la distribución y el consumo de los bienes y, por otro, en las instituciones y las actividades que tienen por objeto facilitar dichas operaciones” (Malinvaud, 1981, pág. 13).

Recientemente se ha preferido aclarar el contenido y significado de la economía, más que expresar breves definiciones. De esta forma el profesor Samuelson (1990, pág.5) delimita el concepto de la siguiente forma:

• “La economía es el estudio de las actividades relacionadas con la producción y con el intercambio de bienes”.

• “La economía analiza la evolución de la economía global: las tendencias de los precios, de la producción y del desempleo. Una vez que se comprenden esos fenómenos, ayuda a elaborar las medidas con las que los gobiernos pueden mejorar los resultados económicos”.

• “La economía es la ciencia de la elección. Estudia la forma en que los individuos deciden utilizar los recursos productivos escasos o limitados para producir diversas mercancías y distribuir estos bienes entre los distintos miembros de la sociedad para su consumo”.

• “La economía estudia las relaciones comerciales entre las naciones. Ayuda a explicar por qué éstas exportan algunos bienes e importan otros y analiza los efectos que produce la instalación de barreras económicas en las fronteras nacionales”.

• “La economía es el estudio del dinero, la banca, el capital y la riqueza”.

Si analizamos las explicaciones propuestas por Samuelson, vemos que contienen las definiciones elaboradas por Robbins, en cuanto a la utilización de recursos escasos susceptibles de usos alternativos, y la formulada por Lange, que hace hincapié en la distribución“.

Por su parte el profesor Lipsey (1985, pág. 74), prefiere perfilar el alcance de la economía de la siguiente forma: “La economía definida en términos generales, se ocupa en la actualidad de:

• La asignación de los recursos de una sociedad entre sus usos alternativos y la distribución de su producción entre los individuos y los grupos

• El modo como la producción y la distribución cambian a lo largo del tiempo

• La eficacia e ineficacia de los sistemas económicos”.

Desde una visión más de evolución, la caracterización conceptual de la economía ha sido objeto de controversia a lo largo de la historia del pensamiento económico, aunque las diferentes perspectivas que sobre esta disciplina conviven han dado lugar a distintas conceptualizaciones. Ciertamente, cualquier definición, en la medida que limita o pone fronteras al concepto sobre cuyo significado responde, es susceptible de ampliación o restricción, lo que se acentúa en el caso de una ciencia humanista y social, con vinculaciones ideológicas e históricas, con un amplio abanico de escuelas, y que incorpora la certeza de que sus conclusiones no están exentas de un posterior impacto en la realidad.

No es sólo una cuestión de diferencias conceptuales e ideológicas entre autores, sino también el hecho de que las diferentes definiciones se vinculan, en mayor o menor grado, al estado en que se hallaba la disciplina en el momento de definirla. Así vemos cómo el objeto de la economía es “la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones “ (A. Smith), “las leyes que rigen la distribución de los productos de la tierra” (D. Ricardo); “poner al desnudo la ley económica del movimiento de la sociedad moderna” (C. Marx); “las acciones del hombre en los asuntos ordinarios de la vida” (A Marshall): “los precios y sus causas y sus corolarios” (Davenport); “la conducta humana como relación entre fines y medios limitados que tienen vías alternativas” (L. Robbiens).

Mientras que en el siglo XIX la corriente principal en economía se dedicaba al estudio de problemas como la relación entre el crecimiento de los recursos y el aumento de las necesidades, las leyes de distribución de los productos de la tierra, la naturaleza y causas de la riqueza, o las leyes de la evolución del capitalismo, en el siglo XX pasó a convertirse en un estudio de los principios que gobiernan la asignación eficiente de los recursos cuando tanto estos como las necesidades están dados.

Las visiones de A. Smith o Ricardo inciden sobre un objeto amplio de la economía, de naturaleza social, que como señalaba J. S. Mill¹, está encaminado, a “enseñar o investigar la naturaleza de la riqueza, las leyes de su producción y su distribución, incluyendo directamente o en forma remota, la actuación de todas las causas por las que la situación de la humanidad, o de cualquier sociedad de seres humanos, prospera o decae respecto a ese objetivo universal de los deseos humanos”. Como puede comprobarse, el análisis de las relaciones de producción y distribución, en cuanto condicionantes básicos del crecimiento y del bienestar social, ocupan ya una parcela importante del esfuerzo científico de la escuela clásica².

Del intento de acotar el campo de la economía dado por L. Robbiens, para quien la economía es: “la ciencia que estudia la conducta humana como una relación entre fines y medios limitados que tienen diversa aplicación”, se desprende el giro experimentado por las investigaciones económicas. Este giro tiene sus antecedentes en el último tercio del siglo XIX con Jevons y como síntesis de la corriente subjetiva. La definición de Robbins sitúa el objeto de la economía en la relación entre fines y medios escasos, aunque sin cuestionarse acerca de éstos y aquéllos. La economía pasa a ser una ciencia general del comportamiento en un aspecto de la acción humana, la lógica de la elección en condiciones de escasez³.

La economía así concebida deja de ser una ciencia social para convertirse en una lógica de la actividad racional aplicable por igual en la medicina, la física o el arte. El estudio de la optimización de la conducta de los individuos lleva a considerar a éstos como decisores racionales, en lugar de cómo seres sociales. Desprovistas de su carácter social y haciendo abstracción del marco histórico e institucional, las leyes económicas pasan a adquirir así el carácter de universales.

Este enfoque expresa el profundo cambio y la ruptura en la concepción del objeto de la economía desde sus primeras formulaciones científicas. Culmina de esta forma la preocupación por reducir lo más posible el objeto de la economía. Reduccionismo que se va a manifestar en la transición de la Economía Política clásica a la Economía sin más, por otra parte, ya sugerida en el título de los Principios de Economía de Marshall en 1890.

Por tanto y después de dos siglos de ocuparse del crecimiento de los recursos, y del aumento de las necesidades, la economía se convierte, como señala Blaug, en “un estudio de los principios que gobiernan la asignación eficiente de los recursos, cuando tanto los recursos como las necesidades están dados”.

Siguiendo a Sweezy, con los recursos, gustos, y técnicas de producción como datos exógenos, con los determinantes políticos-sociales eliminados y los aspectos institucionales relegados, el sistema económico deja de ser considerado primordialmente en términos de relaciones entre individuos (relaciones sociales) para contemplarse en términos de relaciones entre individuos y cosas.

De esta forma se desarrolla una concepción del objeto de la economía que ni delimita adecuadamente su campo de actuación, que no logra integrar gran parte del quehacer teórico en economía, ni permite hacer frente a nuevas realidades económicas, de los que los problemas derivados de la concentración de capital, la expansión de las actividades estatales y el desarrollo institucional, o el desigual desarrollo de las economías nacionales, pueden ser buenos ejemplos.

No resulta extraño pues, que esta concepción suscitara un intenso debate, encontrando defensores y, sobre todo, detractores generalizados en torno a lo que en palabras de Hutchison sería “exceso de reduccionismo racionalista”.

Entroncado con los planteamientos de la escuela clásica del estudio de las relaciones de producción y distribución, se dan paso las definiciones “materiales” que otorgan a la economía la necesaria autonomía dentro de las ciencias sociales.

Desde esta concepción, O. Lange considera que la definición formalista de Robbins difumina los contornos del objeto de la economía y la empuja a cubrir campos de la actividad humana que le son ajenos y a marginar problemas genuinamente económicos. Lange señala como objeto de la economía “el estudio sistemático... de las leyes sociales que rigen la producción y la distribución de los medios materiales que sirven para satisfacer las necesidades humanas”.

Las concepciones materialistas, permiten avanzar en la delimitación del ámbito específico de la Economía, centrándola en la descripción y explicación de los procesos de producción, distribución y consumo de los bienes materiales. Desde una óptica social del proceso económico, estas concepciones permiten integrar las tradiciones propias de la economía como ciencia favoreciendo un enfoque multidisciplinar y la incorporación de variables no estrictamente económicas.

A medio camino entre concepciones como la de Robbinds, y la de Lange, surgen otras definiciones inconcretas y tan amplias que pueden abarcar las más diversas materias. En esta línea Samuelson, quien junto a Schumpeter no otorga gran interés ni utilidad a la búsqueda de una definición del objeto de la economía, se limita a ofrecer una descripción de las cuestiones de las que se ocupa la Economía, acaba señalando que, “la Economía es el estudio de la manera en que las personas terminan por elegir, usando o no el dinero, el empleo de los recursos productivos escasos que podrían tener usos alternativos para producir diversos bienes y distribuirlos para su consumo, presente y futuro, entre las diferentes personas o grupos de la sociedad. La Economía analiza los costos y los beneficios derivados de la mejora de los patrones de utilización de los recursos”.

La definición de Samuelson mantiene el núcleo de la de Robbins, elección y escasez, introduciendo conceptos como sociedad, grupos o distribución que la hacen menos coherente y no elude ninguna de las críticas primitivas.

En resumen, la dificultad para encontrar una acotación específica y generalmente aceptada al concepto de economía permite recordar la afirmación de Pascal, no puede soñarse en definirlo todo, a la vez que pensar con J. Viner en la ausencia de fronteras: economía es lo que hacen los economistas.

Con las definiciones precedentes se deja notar que la economía es una ciencia social y empírica que se ocupa de estudiar cómo se administran los recursos escasos susceptibles de usos alternativos para la satisfacción de unas necesidades humanas que son ilimitadas, utiliza para ello unos instrumentos de análisis con la intención de explicar y predecir los fenómenos observados que acontecen en la actividad económica.


1. Oser Blanchfield (1980) pág. 150

2. Como se verá en el apartado dedicado al enfoque estructural, la identificación de relaciones estructurales y la preocupación por la realidad, aparecen ya en los primeros desarrollos de la ciencia económica. La idea de globalidad e interdependecnia ya está presentes en la visión de proceso económico de los clásicos.

3. Sin duda, esta concepción genérica de la economía corresponde a una etapa de predominio de las investigaciones microeconómicas, al observar olvidos importantes como el de los problemas relativos al crecimiento de los recursos o la falta de referencia a los aspectos sociales.

4. Blaug, M (1985) pág. 28

5. Sweezy, P. (1975) pág.15

6. Lange, O. (1961) pág.11

7. Mientras, el enfoque racionalista expresado por Robbins, explicaría la multiplicidad y diversidad de campos en que encontramos trabajando a economistas: la Economía del Trabajo, la Educación, o el Medioa Ambiente, y por tanto, y a la vez, la práctica imposibilidad de definir un objeto común s uss preocupaciones.

8. Samuelson, P. (1983) pág. 2

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