EVOLUCIÓN CIENTÍFICA Y METODOLÓGICA DE LA ECONOMÍA

Roberto Gómez López

2.4. LA FILOSOFÍA DE LA CIENCIA: PRINCIPALES CONCEPCIONES.

"Ciencia es el intento de hacer que la caótica diversidad de nuestra experiencia sensorial se corresponda con un sistema de pensamiento lógicamente uniformado....... Las experiencias sensoriales son la materia dada al sujeto, pero la teoría que las interpretará es una construcción del hombre..." (Einstein, 1940).

Tradicionalmente se ha asignado el carácter de científico a un conjunto de conocimientos cuando utilizaban un procedimiento metodológico similar al de las ciencias puras –matemáticas o física- utilizando a éstas como modelos, incluso el calificativo de “puras” parece confirmarlo. Actualmente, la aparición de nuevas teorías en el campo de la filosofía de la ciencia, sobre todo a partir de los años sesenta, han intentado dar un nuevo enfoque a la concepción metodológica de la ciencia, distinto del tradicional*.

Se puede considerar que la referencia a los hechos, los fenómenos, así como las unidades de análisis, es conocimiento, pero en sí mismo no es ciencia, no constituyen un “conocimiento cierto de las cosas”, un conocimiento preciso, por sus causas (Corominas, 1998). Para que haya ciencia, además de un ámbito empírico hace falta también teoría (además de método, por supuesto, que se expondrá más adelante), construcción teórica de la realidad de los fenómenos por medio del método, de la investigación.

Einstein (1940) considera que las teorías son construcciones del hombre. En otras palabras, una teoría es un conjunto de conceptos abstractos e hipótesis elaborados por el hombre que tratan, entre otras cuestiones, de dar forma, representar y explicar algo (Engler, 1999; Fierro, 1996a; Pervin y John, 1997).

Como tal actividad de construcción, la teoría es una red de proposiciones sobre “relaciones regulares” entre acontecimientos o fenómenos; actividad mediante la que se trata de responder a los enigmas, los retos que el flujo de la realidad presenta al entendimiento. Por tanto, las teorías científicas tratan de poner en la realidad, en la “caótica diversidad de nuestra experiencia sensorial” (que diría Einstein), algún “orden racional”, algún ordenamiento de la razón.

Diferentes autores proponen distintos y complementarios modos de establecer dicho orden racional. El modo más frecuente establece como tareas la explicación y la predicción (Bermúdez, 1985e; Levy, 1970; Carver y Scheier, 1996). Pervin (Pervin, 1975; Pervin y Jonh, 1997) propone como requisitos de las diferentes teorías dar respuesta a las preguntas de qué, cómo y porqué. Otros autores ( González, 1987) hablan de establecer dicho orden a partir del análisis de la regularidad objeto de interés, la ordenación o estableciendo de distintos niveles de generalización, y la relación de cada una de las partes en la visión global de la teoría. Teniendo en cuenta estas consideraciones, y en coherencia con Fierro (1996c), se pueden resaltar varios modos de establecer dicho orden racional, que abarcan y expanden a los anteriores:

1) El más básico y elemental es el análisis “clasificador”, en el cual, sobre los hechos o descubrimientos, y de modo parsimonioso, se realizan operaciones de descripción, análisis, y categorización en alguna estructura inteligible; con lo cual se dota a la teoría de una función integradora de conocimientos.

2) El segundo orden destacado es el procesual y “causal”; orden de determinación, de influencia, que suele conferir a las teorías su potencial explicativo.

3) La predicción, la anticipación de la ocurrencia de los fenómenos, es otra tarea exigible a cualquier sistema organizado de conceptos.

4) Las teorías, las “buenas” teorías, han de ser también lo más “heurísticas” posible. Por ello, las teorías anteceden, se anticipan, a la investigación, al conocimiento empírico, contribuyen a poner los hechos de manifiesto. Esta función heurística destaca sobremanera en ciertas filosofías de fundamentación del conocimiento científico, como la epistemología de Popper, que resalta justamente que, en la observación científica, las hipótesis teóricas preceden a la captación de los hechos.

5) Las distintas ciencias se comunican entre sí (cuando se centran en la misma realidad, aunque sea, como suele ser, desde perspectivas diferentes) por medio de las teorías, de las aportaciones o cristalizaciones teóricas de cada una. Esto lleva al quinto modo de establecer orden racional que propone, que es el desarrollo de concepciones globales, transdisciplinares del ser humano, la sociedad, el universo, y que se logra por medio de la comunicación.

Por todo ello, se puede decir que la Economía Aplicada, tiene que poner orden racional en su campo empírico mediante un conjunto de operaciones encaminadas a:

1) dar cuenta y hacer inteligibles los fenómenos propios de su ámbito

2) responder mediante enunciados a las cuestiones que generan los hallazgos, y explicar las relaciones encontradas entre estos,

3) generar nuevos descubrimientos, poner en relieve hechos insuficientemente investigados, y

4) descubrir y explicar las relaciones de su campo empírico con “otros mundos” exteriores a la economía, con los de otras ciencias (acaso humanas y sociales) que también se ocupan del estudio de personas y comportamientos. Según que las teorías de la personalidad cumplan mejor o peor con estas funciones de la construcción teórica (entre otras cuestiones) serán juzgadas como mejore o peores.

Existen diferentes criterios epistemológicos para delimitar las buenas de las malas teorías, las científicas de las metafísicas. El positivismo del Circulo de Viena considera que se puede distinguir la ciencia de la no ciencia a partir de una valoración general y ahistórica de los métodos. Así mismo, considera que un enunciado es científico cuando puede deducirse de otros que han sido objeto de comprobación. Entre sus principios básicos destaca la verificabilidad (comparación de las afirmaciones teóricas o derivadas de una teoría con la observación) como criterio de demarcación entre ciencia y no ciencia, y la noción de confirmación de teorías (Chalmers, 1976).

En el neopositivismo se plantean unos criterios de demarcación entre ciencias/no ciencias diferentes. Popper (1959) rechaza ideas de verificación, confirmación e inducción, y opta por el criterio de falsación o falsabilidad o refutabilidad, y enfatiza el carácter hipotético-deductivo de la ciencia. Desde aquí, si las teorías son conjeturas o construcciones hipotéticas, las teorías científicas son aquellas que expresan claramente los modos concretos que permitirían contrastarlas, declararlas falsas. Así, la veracidad de una teoría no viene garantizada por un cúmulo de evidencias a favor de sus hipótesis; la teoría debe ser rechazada cuando predice un fenómeno y éste no ocurre. Considera, así mismo, que ninguna teoría puede ser establecida de modo concluyente, sino que el conocimiento es provisional, revisable, y debe ser considerado correcto provisionalmente, hasta su falsación; y plantea así mismo que cualquier hipótesis es legítima hasta que sea rechazada (falsada).

Kuhn (1962) y otros autores en esta corriente falsacionista, frente a la idea poperiana de que la validez de los principios científicos es ajena a las influencias sociohistóricas, resaltan las influencias internas y externas a la comunidad científica en el desarrollo, aceptación y rechazo de las teorías; por tanto, consideran que el cambio y el progreso científico hay que estudiarlo en su lógica sociohistórica (no como consecuencia necesaria de un avance lineal en la aplicación del método, en el descubrimiento de la realidad). Kuhn cuestiona la falsación en sentido estricto, no comparte con Popper el rechazo completo de una teoría rebatida, y describe las revoluciones para alcanzar nuevos descubrimientos. Se detectan dos etapas en el desarrollo científico de las ciencias normalizadas: en una hay un consenso en la comunidad científica respecto a la utilización de las soluciones dadas en el pasado a los problemas, creándose las soluciones universales denominadas por Kuhn “paradigmas”. En un segundo momento, conforme las “soluciones universales” van dejando de ser eficaces, se van buscando nuevas teorías y herramientas de investigación. Si una resulta superior a las existentes, se va aceptando y cuestionando a la anterior hasta producir una “revolución científica”. Estas rupturas conllevan cambios de conceptos, problemas, soluciones, métodos..., es decir, llevan a un nuevo “paradigma”.

Por todo ello, se puede considerar que, en un contexto sociohistórico determinado, la bondad de las teorías viene determinada por la refutabilidad de sus enunciados. La Economía Aplicada (Estructura Económica) habrá de ser considerada una ciencia si sus teorías producen enunciados falsables, por tanto, aquellas teorías que así los producen pueden ser consideradas científicas.

La teoría es uno de los pilares básicos de la construcción científica del conocimiento (amén de ámbito empírico y método), y como se apuntaba antes no se puede pensar que dichas teorías son un nivel de construcción “aséptico”, sino que a las teorías, al proceso mismo de teorización, subyace una visión del mundo, de la persona, de la ciencia sociohistóricamente dependientes; es decir, la elaboración teórica, y por tanto, la fundamentación del conocimiento científico, está afectada por un conjunto de convenciones que modulan, condicionan la elaboración de modelos, las tácticas de investigación, las técnicas de recogida y tratamiento de los datos, la explicación de los resultados (Bermúdez, 1985b; Fierro, 1996c). Es decir, que la teorización está condicionada por unas coordenadas paradigmáticas.

El concepto de paradigma fue introducido por Kuhn (1962), quien propone un número considerable de definiciones del mismo. Todas estas definiciones apuntan a que un paradigma viene a ser un conjunto de reglas respecto al que hay un considerable consenso, es decir, reglas compartidas por una comunidad, respecto a los problemas y las soluciones; reglas que modulan la elaboración teórica, cuál sí y cual no es un objeto de estudio, recopilación de datos, estrategias y técnicas metodológicas, alternativas explicativas de los fenómenos... Es decir, que el paradigma constituye el conjunto de directrices (o coordenadas paradigmáticas) que implica una visión del mundo, del ser humano, de la ciencia, y que condiciona el proceso de teorización. Por tanto, los modelos paradigmáticos son modelos generales de referencia para la elaboración teórica y la investigación.

Otra nota que caracteriza a los modelos paradigmáticos es que son incompatibles, lo cual se mantiene en la escala descendente de elaboración teórica. Esto implica que las teorías pertenecientes a diferentes paradigmas son irreconciliables e incompatibles. Sin embargo, las teorías derivadas de un mismo modelo básico (paradigma) pueden y suelen agruparse formando "familias" de teorías. Además, las teorías de una misma familia o grupo pueden y suelen diferir en contenidos y problemas que abordan, pero esas diferencias serán compatibles (Bermúdez, 1985b).

Por tanto, el proceso de investigación y teorización puede verse inserto en una organización jerárquica, que constituye un modelo de investigación en un momento sociohistórico determinado. El modelo paradigmático refiere a ese nivel superior de organización en que se ubican los modelos metafísicos y epistemológico, cuyas características (o supuestos) e implicaciones se pueden localizar en cualquier área de conocimiento. Las características de ese primer nivel se pueden encontrar en el segundo nivel, el de construcción teórica e investigación, en el que se habla de "modelos teóricos", o "planteamientos teóricos". Y en el tercer nivel se localizan las teorías específicas, integradas en algún modelo teórico.

Caracterizados con las notas expuestas en los párrafos anteriores, los modelos paradigmáticos son modelos metafísicos y epistemológicos, que proporcionan el "contexto" en que se forman los diferentes modelos teóricos y teorías de un nivel inferior, presentando las directrices generales de agrupamiento de las diferentes teorías. Son, de acuerdo con Kuhn "realizaciones científicas universalmente reconocidas que durante cierto tiempo proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad científica".

De manera más precisa vamos a determinar las concepciónes que en la evolución del conocimiento científico destacan como fundamentales, las cuales son las siguientes:


* Por lo que se lleva expuesto, se puede vislumbrar un perfil de Economía Aplicada (Estructura Económica) como un ámbito donde hay una ingente cantidad de hechos o fenómenos, y también un conjunto considerable de unidades de análisis.

Volver al índice

Enciclopedia Virtual
Tienda
Libros Recomendados


1647 - Investigaciones socioambientales, educativas y humanísticas para el medio rural
Por: Miguel Ángel Sámano Rentería y Ramón Rivera Espinosa. (Coordinadores)

Este libro es producto del trabajo desarrollado por un grupo interdisciplinario de investigadores integrantes del Instituto de Investigaciones Socioambientales, Educativas y Humanísticas para el Medio Rural (IISEHMER).
Libro gratis
Congresos

4 al 15 de diciembre
V Congreso Virtual Internacional sobre

Transformación e innovación en las organizaciones

11 al 22 de diciembre
I Congreso Virtual Internacional sobre

Economía Social y Desarrollo Local Sostenible

Enlaces Rápidos

Fundación Inca Garcilaso
Enciclopedia y Biblioteca virtual sobre economía
Universidad de Málaga