2.4.6. LOS PROGRAMAS DE INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA DE LÁKATOS.
Este autor mantiene una posición crítica tanto frente a Kuhn como a Popper,
intenta unir la interpretación metodológica de Popper con la necesidad planteada
por Kuhn de conocer la historia y el desarrollo de una ciencia. En palabras de
Blaug (1985, pág. 54): “Lakatos es menos duro con la ciencia que Popper, pero
mucho más duro que Kuhn, y se siente siempre más inclinado a criticar la mala
ciencia con la ayuda de una buena metodología que a evaluar las especulaciones
metodológicas recurriendo a la práctica científica”, Los “Programas de
Investigación Científica”, forman el concepto fundamental de la aportación
metodológica de Lakatos.
El concepto de programa de investigación de Lákatos “surge como consecuencia de
una respuesta a las críticas que Popper formuló a las ideas sobre los paradigmas
de Khun” (Cañibano y Gonzalo, 1995). Este autor, el filósofo de la ciencia más
importante a juicio de Feyerabend, consciente de la dificultad de realizar el
falsacionismo ingenuo y de la necesidad de incluir hipótesis ad hoc para el
avance científico, se aleja de Popper señalando que para la comparación de
teorías hay que verificar el contenido factual excedente y no analizar si posee
más falsadores que otra. Para Lákatos (1970) las teorías que constituyen un
programa de investigación pueden presentar “cambios progresivos” o “cambios
degenerativos”. Una cadena de teorías T1, T2, ... es progresiva si satisface las
siguientes condiciones:
- Tn tenga un contenido empírico excedente sobre Tn-1, Tn predice hechos nuevos,
improbables e incluso prohibidos por Tn-1.
- Tn explique el éxito previo de Tn-1, todo contenido no refutado de Tn-1 está
contenido en Tn.
- Tn tenga corroborado algo o todo el exceso de contenido.
Si no ocurre lo anterior, el cambio es degenerativo.
Este giro es importante porque existía un problema, ya comentado por Kuhn, sobre
la inconmensurabilidad de paradigmas (teorías), pero este problema no es debido
a los propios paradigmas sino a la falta de un objetivo común con el que
medirlos y, en este caso, Lákatos unifica el objetivo en el concepto de
contenido excedente. Pero la clave no está sólo en proponer un nuevo objetivo
para comparar teorías, sino que además elude la cuestión de la validez del
conocimiento actual centrando la atención en ver porqué existe y si está
creciendo o no, como señala Lákatos (1981): En ciencia aprendemos de la
experiencia no la verdad (o probabilidad) ni la falsedad (o improbabilidad) de
las teorías, sino el progreso y degeneración empíricas, relativos a los
programas de investigación científica (P.I.C). Por programa de investigación
científica entiende una configuración de teorías interconectadas, ninguna de las
cuales se considera totalmente autónoma por lo que es difícil descartar teorías
individuales sin hacer referencia al programa de investigación como un todo.
Por otra parte, si nos centramos en la metodología de los programas de
investigación, ha de subrayarse que Lákatos (Lákatos y Musgrave, 1975) considera
que las más grandes realizaciones científicas son programas de investigación que
pueden ser evaluados en términos de cambios progresivos y cambios degenerativos
de problemas; y las revoluciones científicas consisten en un programa de
investigación que pasa a suceder a otro -superándole en progreso-. Para él, la
unidad básica de evaluación no debe ser una teoría aislada o conjunto de teorías
aisladas, sino un “programa de investigación” con un núcleo aceptado por
convenio y con una heurística positiva que “define problemas, traza las líneas
generales de la construcción de un cinturón protector de hipótesis auxiliares,
prevé anomalías y las convierte victoriosamente en ejemplos, todo ello según un
plan preconcebido”.
Según Lákatos (1976) un programa de investigación no es más que un conjunto de
reglas metodológicas, heurístico positivas unas y heurístico negativas otras,
que nos definen cuales son los senderos a seguir y cuales los problemas a evitar
para la elaboración de nuevas teorías.
De esta forma, en un programa de investigación se pueden distinguir dos
elementos principales: un núcleo, elemento característico del programa
especificado por la heurística negativa, e irrefutable por decisión metodológica
de sus protagonistas, y un cinturón protector en el que se desarrolla una serie
de hipótesis auxiliares y se realizan las adaptaciones precisas. Es este
cinturón protector de hipótesis auxiliares quien tiene que resistir el peso de
las contrastaciones e irse ajustando y reajustando, o incluso ser sustituido por
completo, para defender el núcleo que de ese modo se hace más sólido. Un
programa de investigación tiene éxito si todo esto lleva a un cambio de
programas progresivo; no tiene éxito si lleva a un cambio de problemas
degenerativo.
En la metodología de los programas de investigación científica (MPIC) las
revoluciones científicas no se analizan como cambios bruscos, que decía Kuhn,
sino como el reemplazamiento progresivo de PIC. La aparición de anomalías no
invalida los PIC mientras tengan fuerza, es decir, no sean eliminados por otros
con mayor contenido excedente. Por tanto el número de anomalías no es el
elemento crucial en la comparación de teorías o programas, sino que la
evaluación requiere la comparación con otro cuyo núcleo central sea incompatible
y de ello se valorará, como se ha comentado, el contenido excedente
suplementario.
Para este autor la ciencia en su conjunto puede ser considerada como un enorme
programa de investigación dotado de la regla heurística de Popper de diseñar
supuestos que tengan más contenido empírico que sus predecesoras: “La historia
de la ciencia es la historia de los programas de investigación, más que la
historia de las teorías”*.
De esta forma lakatos propuso una nueva teoría que describió como “falsacionismo
sofisticado, que gira en torno al concepto de “ programa de investigación”
frente al “falsacionismo ingenuo” que considera a las teorías científicas
aisladamente y exige su rechazo cuando no están de acuerdo con la realidad.
Lakatos rechaza las consideraciones aisladas de las teorías como instrumentos
para realizar evaluaciones científicas. Lo que se debe evaluar son grupos de
teorías con más o menos relación o “programa científicos de investigación”, que
Lakatos define como:
“Reglas metodológicas: algunas nos dicen las rutas de investigación que deben
ser evitadas (heurística negativa), y otras, los caminos que deben seguirse
(heurística positiva)” (Lakatos, 1989, pág. 65).
Por tanto Lakatos divide el programa en dos partes: la “heuristica negativa” y
la “heurística positiva”. La heurística negativa de un programa es su “núcleo
central” o “núcleo firme”, los enunciados muy básicos que sostienen todo el
edificio no sometiéndose al proceso de falsación. En cambio, la heurística
positiva constituye el contenido de investigación del programa, es más fácil de
contrastar y conduce a la formulación de otros conceptos y teorías descritas
como “el cinturón protector”. Por tanto, el núcleo central puede sobrevivir a
refutaciones, mientras el resta está abierto al rechazo o mejora. Siguiendo a
Lakatos:
“El cinturón protector de hipótesis auxiliares debe recibir los impactos de las
contrastaciones y para defender al núcleo firma, será ajustado y reajustado e
incluso completamente sustituido” (Lakatos, 1989, pág.66).
El núcleo central está referido al conjunto de teorías centrales que reúnen los
logros más notables en ese campo de conocimiento. El cinturón protector
comprende el conjunto de hipótesis auxiliares destinadas a ser sometidas a
contraste con los hechos, con la posibilidad de que resulten refutadas.
Lakatos distingue dos tipos de programas de investigación: progresivos y
denegerativos. Un programa de investigación científico será calificado de
progresivo si las sucesivas formulaciones del programa suponen un aumento de su
contenido empírico con respecto a la formulación anterior y además este aumento
de contenido resulta contrastado con la realidad. La característica fundamental
de los programas degenerativos es que brindan soluciones “a posteriori”,
tratando de acomodarse a cualquier hecho ya observado. De acuerdo con el
criterio comentado, un programa de investigación no se considera científico de
forma perpetua, sino que es provisional y puede pasar, a medida que se descubren
nuevos hechos, de la fase progresiva a la degenerativa y viceversa. Para Blaug
(1985), tendríamos de esta forma un criterio de demarcación entre ciencia y no
ciencia que además es histórico, puesto que incluye la evolución de las ideas en
el tiempo.
Para el profesor García Martín (1984) “en los propósitos de Lákatos se ha de
señalar la integración de la obra de Popper de las críticas provenientes de la
nueva filosofía de las ciencias, en especial las efectuadas por Khun. Así, de
Popper desarrolla la idea sobre la sustitución constante de unas teorías
antiguas por otras nuevas. Este principio de proliferación lo integra con el
concepto kuhniano de ciencia normal, a fin de explicar la inercia de las teorías
a ser sustituidas hasta que surgen las anomalías. Con estos elementos, Lákatos
confecciona un esquema de progreso de la ciencia a través de la historia. Estas
ideas las desarrolla a través de programas de investigación científica, similar
al paradigma de Kuhn, como alternativo al de teoría; de lo que se deduce que es
una sucesión de teorías y no una teoría dada la que se evalúa como científica o
pseudocientífica”.
Según Giner Inchausti “en un intento de aproximación cabría decir que: la
ciencia normal, a la que Kuhn se refiere avanza dentro de un programa de
investigación, que la actividad de los científicos de esta etapa, orientada a la
resolución de problemas dentro del paradigma se corresponde con la existencia
del llamado cinturón protector de Lákatos. También puede entenderse que la
transición de una época de ciencia normal a una situación de crisis, en
terminología de Kuhn, se corresponde con la transición de un programa progresivo
a la fase degenerativa de un programa de investigación lakatosiano, y que la
sustitución revolucionaria de un viejo paradigma por otro equivale al abandono
de un programa por otro nuevo, una vez sustituido el núcleo central” (Giner
Inchausti, 1994).
* Citado por Blaug (1985, pág. 56).