EVOLUCIÓN CIENTÍFICA Y METODOLÓGICA DE LA ECONOMÍA

Roberto Gómez López

2. EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO.

2.1. CONCEPTO DE CIENCIA. CLASIFICACIÓN DE LAS CIENCIAS

Atendiendo al significado etimológico del término ciencia como “saber” en general, encontramos dos acepciones: una como saber científico y otra como saber vulgar. Cuando mencionemos este vocablo a lo largo del trabajo estaremos haciendo referencia a la primera. Tomando como válida esta idea inicial, podemos aceptar la siguiente definición de ciencia: “Un modo de conocimiento que aspira a formular, mediante lenguajes rigurosos y apropiados, en lo posible con el auxilio del lenguaje matemático, leyes por medio de las cuales se rigen los fenómenos. Estas leyes son de diversos órdenes. Todas tienen varios elementos en común: ser capaces de describir series de fenómenos, ser comprobables por medio de la observación de los hechos y ser capaces de predecir acontecimientos futuros” (Ferrater, 1965, pág. 284). A partir de esta definición podemos extraer tres características básicas que identifican a toda ciencia: la formulación de leyes con capacidad de descripción, posibilidad de contrastación y oportunidad para la predicción.

Bunge (1975, pág. 9) nos proporciona varias definiciones y descripciones que nos aproximan al concepto de ciencia. Así, entiende que la ciencia puede caracterizarse como “conocimiento racional, sistemático, exacto, verificable y, por consiguiente, falible”. Considera que ciencia es “un bien por sí mismo, esto es, como un sistema de ideas establecidas provisionalmente –conocimiento científico-“. Más recientemente, Bunge (1985, pág. 10) la define como “ el estudio de la realidad por medio del método científico y con el fin de descubrir las leyes de las cosas”.

Otros autores más próximos a la disciplina que nos ocupa, prefieren entender la ciencia como “Cualquier tipo de conocimiento que haya sido objeto de esfuerzos para perfeccionarlo” (Schumpeter, 1982, pág.41), en el mismo sentido es posible aportar otra definición de ciencia debida al Profesor Castañeda (1968, pág. 11): “Una ciencia es, pues, un conjunto sistemático de cuestiones y proposiciones referentes a un objeto y elaboradas con criterios de verdad y certeza”.

La búsqueda de respuestas a todos los acontecimientos que inciden en la vida real del ser humano ha originado, desde siempre, la continua preocupación de éste por el saber y la verdad, esto es, por los términos caracterizadores de la ciencia. El hombre ha sentido, desde sus orígenes, la necesidad de comprender, cuando el conocimiento sobre algún hecho alcanza un grado de interés generalizado; “...a la confianza con lo habitual, en las cosas en que no se repara, sucede la desconfianza, la desorientación...” (Ortega y Gasset, 1966a).

Tradicionalmente, y hasta el siglo pasado, era mantenida por gran parte de los filósofos la convicción casi generalizada de la validez incontestable de las teorías, de ahí que la mera aceptación de un conocimiento como válido podía hacer pensar en el método que lo había permitido alcanzar.

Tal idea es posible que se derive de la interpretación etimológica del término, como el camino que ha de recorrer la mente en la búsqueda de la verdad, "como si se tratara de una vía ineludible que necesariamente hay que recorrer en la elaboración de un cuerpo de conocimientos para que su estructura merezca la calificación de científica" (Carreras Artau, 1955).

Pero de la validez absoluta del conocimiento se pasa, posteriormente, a un nuevo planteamiento basado en una relativa aceptación de la teoría en función de su refutación al contrastarla con la realidad.

En la actualidad, prevalece la proposición de hipótesis y teorías que posteriormente serán contrastadas o refutadas. Al respecto apunta Wartofsky (1973), la ciencia “experimenta; descubre; mide y observa; inventa técnicas y herramientas; propone y dispone, hace hipótesis y ensaya; hace preguntas a la naturaleza y obtiene respuestas; hace conjeturas, refuta, confirma o no confirma; separa lo verdadero de lo falso, lo que tiene sentido de lo que no lo tiene; nos dice como llegar donde queremos llegar, como hacer lo que queremos hacer”.

Posiblemente, como afirma Lákatos (1975), durante siglos, el conocimiento fue entendido como conocimiento demostrado, ya fuese por la evidencia o por el poder del intelecto, aunque la integridad de éste exigía abandonar las afirmaciones no demostradas.

Ahora bien, es oportuno distinguir en la ciencia entre el trabajo o investigación, y su resultado final: el conocimiento. De alguna manera, así lo expresa Wartofsky (1973) cuando afirma que “la ciencia es un modo de conocer el mundo y también un cuerpo de conocimiento. Cabe caracterizarla en función de un proceso de investigación, de una búsqueda de la verdad, y es posible caracterizarla también como la estructura o cuerpo formado por la acumulación de las verdades fundadas, o presuntas verdades, que tal búsqueda haya originado”.

De lo anterior se puede deducir, por tanto, que la ciencia implica conocimiento. No obstante, hay que tener presente que no todo conocimiento puede recibir el calificativo de científico, por lo que habrá que señalar que atributos deben reunir aquel para ser tipificado como tal. En este sentido, Bunge (1980) distingue entre dos formas de presentarse el conocimiento: común y científico, señalando, al respecto, que “parte del conocimiento previo de que arranca toda investigación es conocimiento ordinario, esto es conocimiento no especializado, y parte de él es conocimiento científico, o sea, se ha obtenido mediante el método de la ciencia y puede volver a someterse a prueba, enriquecerse y, llegado el caso, superarse mediante el mismo método. A medida que progresa, la investigación corrige o hasta rechaza porciones del acervo del conocimiento ordinario. Así se enriquece este último con los resultados de la ciencia: parte del sentido común de hoy día es resultado de la investigación científica de ayer”.

En lo que se refiere a su clasificación, muchos han sido los intentos de ofrecer una tipología de las mismas. Una primera clasificación general discierne entre ciencia humanas y ciencias de la naturaleza. Particularmente nos sentimos atraídos por la clasificación del Profesor Bunge, distinguiendo entre ciencias formales y ciencias factuales o empíricas: “La diferencia primera y más notable entre las varias ciencias es la que se presenta entre ciencias formales y ciencias fácticas, o sea, entre las que estudian ideas y las que estudian hechos. La lógica y la matemática son ciencias formales, no se refieren a nada que se encuentre en la realidad, y por tanto, no pueden utilizar nuestros contactos con la realidad para convalidar sus fórmulas. La física y la economía se encuentran en cambio entre las ciencias fácticas, se refieren a hechos que se supone ocurren en el mundo, y, consiguientemente, tienen que apelar a la experiencia para contratar sus fórmulas” (Bunge, 1985, Pág.38).

La ciencia formal, por tanto, estudia las ideas y utiliza como principios de razonamiento las reglas de la lógica y las matemáticas. La lógica sirve a las demás ciencias para aclarar y analizar las verdades propias de su objeto, proporciona un método para analizar las estructuras de las ciencias, sus conocimientos principales, así como para ver la manera de relacionarlos y resumirlos hasta llegar a sus conclusiones. Las Matemáticas proporcionan el instrumento de formalización decisivo, con el que las ciencias resultan más comprensivas y universales. La ciencia factual o empírica es aquella que analiza los hechos, la relación entre los fenómenos que se observan, trata de explicar la realidad y predecir los acontecimientos. Bunge (1975, pág. 15) establece un amplio abanico de características de las ciencias factuales y de los elementos que identifican al conocimiento científico*:

1. El conocimiento científico es fáctico: “parte de los hechos, los respeta hasta cierto punto, y siempre vuelve a ellos”. Toda ciencia empírica comienza con una observación de los hechos y fenómenos que le interesan y los estudia sin modificarlos, si ello no es posible, los cambios serán objetivos, nunca arbitrarios.

2. El conocimiento científico transciende los hechos: “descartar los hechos, produce nuevos hechos y los explica”. Una vez descritos los fenómenos procedemos a su clasificación. Pero no sólo seleccionan y controlan los hechos los científicos, sino que siempre que se pueda se reproducen e incluso se obtienen hechos nuevos. Además, el conocimiento científico racionaliza la experiencia en lugar de limitarse a describirla. Es decir, la ciencia no se limita a la mera clasificación de los fenómenos, sino que los explica formulando hipótesis y teorías.

3. La ciencia es analítica. La investigación científica, al estudiar los objetos los descompone para ver claramente sus elementos integrantes y sus interdependencias. Pero esta división debe hacerse de tal manera que no se pierda la visión de totalidad del objeto estudiado (“Lejos de disolver la integración, el análisis es la única forma conocida de describir cómo emergen, subsisten y se desintegran los todos. La ciencia no ignora la síntesis, pero rechaza la pretensión irracionalista de que la síntesis pueden ser aprendidas por una intuición especial, sin previo análisis”).

4. La investigación científica es especializada. La ciencia está dividida en sectores, en cierta medida independientes. Pero a pesar de esta especialización, existe unidad metodológica. Además, superando esta especialización, hay áreas de la ciencia que son interdisciplinarias, como por ejemplo la Bioquímica, la Investigación Operativa, la Psicología Social, por poner solo algunos.

5. El conocimiento científico es claro y preciso. Evita, en la medida de lo posible, la vaguedad, la inexactitud y la superficialidad. En aras de la precisión y de la exactitud, la ciencia realiza una formulación clara de los problemas, define claramente los conceptos, respeta esas definiciones. La ciencia utiliza lenguajes artificiales y simbólicos. La ciencia busca la medición de los hechos.

6. Un requisito esencial del conocimiento científico es su verificabilidad. Con el fin de explicar un fenómeno, el científico aventura conjeturas que deben ser puestas a prueba de forma empírica para probar su veracidad.

7. La investigación científica es metódica (“no es errática, sino planeada. Los investigadores no tantean en la oscuridad sino que saben lo que buscan y cómo encontrarlo”).

8. El conocimiento científico es sistemático (“Una ciencia no es un agregado de informaciones inconexas, sino un sistema de ideas conectadas entre sí de un modo lógico”).

9. El conocimiento científico es general (“Ubica los hechos singulares en pautas generales y los enunciados particulares en esquemas amplios”). Al científico no le interesan los hechos aislados si no es para generalizarlos, para hallar características comunes, las cualidades esenciales y las relaciones con marchamo de uniformidad.

10. El conocimiento científico es legal, se esfuerza en descubrir y aplicar leyes. La ciencia (“encuentra la esencia en las variables relevantes y en las relaciones invariantes entre ellas”).

11. La ciencia es explicativa (“Intenta explicar los hechos en términos de leyes y las leyes en términos de principios”). Los científicos, además de saber como son los fenómenos buscan sus causas.

12. El conocimiento científico es predictivo (“Transciende la masa de los hechos de experiencia, imaginando como ha sido el pasado y como puede ser el futuro. La predicción se fundamenta sobre leyes y sobre informaciones específicas fidedignas relativas al estado de cosas actuales o pasado”).

13. La ciencia es abierta. El acervo de los conocimientos científicos no es irrefutable, cerrado y concluido, por el contrario, el conocimiento científico puede ser siempre refutado y así, hasta el principio más sólido puede ser sustituido. El progreso científico se debe, entre otros factores, a que en la ciencia no hay dogmatismo y todo está abierto a la controversia.

14. La ciencia es útil (“Busca la verdad y por ello la ciencia es eficaz para proveer herramientas para el bien o para el mal”).

Atendiendo a la finalidad perseguida por nuestra investigación, estaremos en presencia de ciencia factual pura o ciencia factual aplicada. Si perseguimos un fin puramente cognitivo, hablaremos de ciencia factual pura, por ejemplo. La biología, cuando la finalidad es práctica estaremos en el campo de la ciencia factual aplicada, por ejemplo, la economía, “El objeto central de la investigación en la ciencia factual pura es, por definición, mejorar el conocimiento que tiene el hombre de los hechos, y el de investigación científica aplicada es mejorar el control del hombre sobre los hechos” (Bunge, 1985, pág. 44). La ciencia factual pura tiene por objeto describir y analizar los fenómenos del mundo con la finalidad del enriquecimiento del saber. En contraposición a las ciencias puras, las ciencias aplicadas tienen por fin la preparación de conocimientos y procedimientos para hacer posible y facilitar la obtención de los objetos y servicios más deseados de la vida.

Las ciencias factuales o empíricas se pueden clasificar en tres grandes grupos: ciencias de la materia, biológicas y humanas. Las dos primeras son ciencias naturales y por tanto son empíricas y experimentales. Un ejemplo de una ciencia experimental es la química. Los datos químicos provienen de un modelo teórico cuidadosamente especificado y se corresponde con el establecimiento de un experimento controlado. Las ciencias sociales son las que tienen por objeto el estudio de los fenómenos en lo que intervienen las personas actuando en grupos organizados. Dentro de las ciencias sociales Jean Piaget considera cuatro grandes grupos de materias realizadas por el hombre dentro de la sociedad (Piaget, 1973)):

• Ciencias Nomotéticas

• Ciencias Históricas

• Ciencias Jurídicas

• Ciencias Filosóficas

Las ciencias históricas del hombre son “aquellas disciplinas que tienen por objeto reconstruir y comprender el desarrollo de todas las manifestaciones de la vida social a través del tiempo” (Piaget 1973, pág. 47).Las ciencias jurídicas se dedican al estudio de las normas, esto es, del debe ser. Finalmente, las disciplinas filosóficas, intentan alcanzar “una coordinación general de los valores humanos” (Piaget 1973, pág. 51).

Las denominadas ciencias nomotéticas las define como: “Aquellas disciplinas que intentan llegar a establecer leyes en el sentido, algunas veces de relaciones cuantitativas relativamente constantes y expresables en forma de funciones matemáticas, pero también en el sentido de hechos generales o de relaciones ordinales de análisis estructurales, etc., traduciéndose por medio del lenguaje ordinario o de un lenguaje más o menos formalizado” (Piaget, 1973, pág. 46). Piaget destaca como características principales de las ciencias nomotéticas las siguientes (Piaget, 1973, pág.47):

1. La elaboración o búsqueda de leyes.

2. La utilización de métodos, ya sean de experimentación estricta o de experimentación en sentido amplio

3. La tendencia a dirigir las investigaciones sobre pocas variables a la vez.

El objetivo e estas clasificaciones, parece claro que la economía es una ciencia social, ya que tiene por objeto el estudio de los fenómenos en los que intervienen las personas actuando en grupos organizados y, como analizaremos más adelante, sigue un método científico. Además, los rasgos de nuestra ciencia son los señalados para las ciencias nomotéticas en general, sin embargo, retomando otra clasificación de las ciencia entre experimentales y no experimentales (categorización que refleja los diferentes caminos para la obtención de los datos y que tiene gran relevancia sobre todo en la forma en que los datos se utilizan para investigar cuestiones de interés y realizar inferencias sobre el mundo real), quedaría enclavada, además, dentro de las ciencias no experimentales.


* Algunos de los conceptos aquí manejados serán aclarados con mayor precisión en epígrafes siguientes.

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