LA MICROECONOMÍA


Bernard Guerrien

LAS RELACIONES BILATERALES

Como lo hemos señalado en varias ocasiones, el problema de la coordinación de las acciones individuales estuvo desde el principio en el centro de las preocupaciones de los microeconomistas. Por ello su resolución necesita, de manera un tanto paradójica, una gran centralización, bien sea por intermedio de una organización del tipo del subastador o por un agente que se distingue de los otros, por ejemplo un monopolio. Ello es una consecuencia inevitable del hecho que se considere ofertas y demandas globales, resultantes de una multitud de decisiones individuales.

Sin embargo, esta representación ultra-centralizada es poco satisfactoria, sobre todo porque quienes veían e incluso todavía ven en tal imagen una descripción idealizada del “mecanismo del mercado”. Además, hemos visto que no conduce a los resultados anticipados, en particular el referido a la estabilidad del sistema y a la estática comparativa.

Frente a una situación como esta, un buen número de microeconomistas prestan hoy una atención particular a las relaciones bilaterales e incluso multilaterales, pero, eso sí, con un número reducido de individuos. En este último caso, el análisis es particularmente difícil, en tanto se debe considerar la formación de coaliciones entre los participantes; tales coaliciones pueden hacer intervenir un número variable de participantes y ser de tipos muy diversos, especialmente en lo referido a la distribución de los beneficios de ésta. Por tales razones los microeconomistas se refieren generalmente al caso de las relaciones bilaterales, lo que de todas maneras les causa dificultades teóricas.

a) El monopolio bilateral.

Se dice que existe un monopolio bilateral cuando un sólo productor y un sólo comprador -este se encuentra en una situación de monopsonio- se enfrentan; tal sería el caso de una negociación salarial entre un sindicato y un patrón; o el caso de una central de compras frente a un grupo de productores.

Formalmente la situación del monopolio bilateral es del tipo de aquella que encontramos al principio del capítulo 2, en donde nos preguntábamos sobre las modalidades de intercambio entre dos individuos interesados. Constatamos, además, que se presenta una indeterminación en tanto las tasas de intercambio le permiten a cada uno sacar partido de las transacciones que pueden tomar un gran número de valores todas las que se encuentran entre las tasas consideradas como aceptables por los dos participantes. Recuérdese, que para resolver tal indeterminación, el modelo de competencia perfecta supone la existencia de precios publicados, es decir, un sistema de precios, que sirven como referencia a los candidatos a efectuar intercambios.

Esta hipótesis no se hace en el caso del monopolio bilateral pues se caería en el caso de la competencia perfecta. En consecuencia, el problema esencial es el de la transacción, en el marco de reglas mas o menos implícitas, que excluyen especialmente el empleo de la fuerza; ahora su "resolución” depende del poder de negociación de cada uno, de la información disponible etc. Ahora, incluso si las posiciones de intercambio mutuamente ventajosas se explotan completamente, ello no conduce a la determinación de una solución única; se puede decir que máximo se logra un óptimo de Pareto por definición (cf. capítulo 3.2 A).

En la medida en que se presenta un número en general una infinidad de óptimos de Pareto, relacionados con las “condiciones iniciales” del desarrollo de las transacciones, y en donde la forma de tal proceso determina la del óptimo alcanzado, el microeconomista dice que se presenta la histéresis, término empleado generalmente para designar situaciones en las cuales el estado final de un sistema no es independiente del proceso en este caso la transacción considerado.

En tales condiciones el microeconomista busca las características de los óptimos de Pareto asociados a una u otra situación de monopolio bilateral, sin privilegiar ninguno de ellos, dejando de lado cualquier otra consideración.

b)Intercambios con información privada.

Hasta ahora habíamos supuesto que todos conocían las características de los bienes intercambiables. Si tal no fuere el caso, es decir, si algunos tienen una información, denominada privada, sobre aquellas características que otros no tienen, entonces tal asimetría informativa puede bloquear la realización de intercambios mutuamente ventajosos. Se puede comprender fácilmente el por qué, retomando un ejemplo muy sencillo que ya es clásico, del mercado de los vehículos de segunda mano. Supongamos que un comisionista de automóviles desea vender vehículo de calidad media conocida por él y que hay un comprador para un auto de este tipo, pero duda de la calidad de éste. Existe pues la posibilidad de un intercambio mutuamente ventajoso. No obstante, la transacción puede no realizarse habida cuenta la asimetría de la información incluso si el comisionista racionalmente propone un precio alto, para indicar la buena calidad aunque no la tenga! del producto que se ofrece y no un “cacharro” que nadie quisiera. Ahora, el comprador potencial duda y no se puede fiar del precio que le proponen; de todas maneras, como no está dispuesto a pagar un precio alto, incluso si el auto es de buena calidad, la transacción no se efectuará. El comisionista podría entonces disminuir el precio, pero en este caso aumenta la desconfianza de sus clientes sobre la calidad del auto en venta.

Se presentan varias versiones de este modelo, pero todas se apoyan en la idea de que, independientemente del precio propuesto, el vendedor tiene interés en salir primero de sus malos “cacharros”, por lo cual el cliente va a rechazar tal operación. Ahora, si ambos tuvieran la información adecuada sobre la calidad del producto, como en los modelos estudiados hasta ahora, la transacción se hubiera efectuado. Notemos pues que la falla del intercambio se debe en este caso a la asimetría de la información y no la insuficiencia de ésta “en sí”. Ahora, en caso de que ambos desconocieran la información sobre la calidad del producto, es posible que la transacción se hubiese efectuado en este caso cada uno calcularía su esperanza de ganancia asignando una probabilidad a las diversas eventualidades, los “estados de la naturaleza” del capítulo 3, se trata de la calidad del producto. En tal caso tener menos información es benéfico para todos; es un resultado un tanto paradójico, pero típico de situaciones donde individuos interactúan de manera consciente en nuestro caso la fuente de ineficiencia se encuentra en el hecho de que ciertos agentes están informados y otros no lo están, siendo al mismo tiempo todos conscientes de ello.

De tal manera que si se examina otra vez el caso del comisionista de autos, incluso si este es honesto y hombre de buena fe, el problema persiste ya que él no puede hacer circular la información. El problema se puede resolver si se amplía el modelo y se introducen parámetros que relacionen la reputación de cada cual, pero, como lo veremos en el próximo capítulo el asunto no es tan simple, al menos si se mantiene el estricto principio de racionalidad, base de la microeconomía. Se puede también adoptar procedimientos del tipo de la “garantía”, cuya duración es una indicación dada por el vendedor sobre la calidad del producto.

Ahora, en tal caso habría que hacer intervenir una tercera persona, o el Estado con su aparato jurídico y represivo, que “garantiza la garantía”, es decir, que la vuelve creíble, por ejemplo sancionando su incumplimiento; si se actúa así se sale una vez mas del campo de estudio al cual se quiere ajustar el microeconomista.

c)Contratos y riesgo moral.

La garantía es una forma de contrato, mediante la cual se establece una relación temporal entre individuos, incluso si es virtual, porque el objeto no presenta ningún defecto y, por tanto, el comprador y el vendedor no se verán más. En el ejemplo del comisionista de autos, las “sospechas” caen sobre el vendedor que debía de una u otra forma probar su buena fe.

Ahora, si se retoma otro ejemplo abordado en el capítulo precedente, el de la compañía de seguros, en este caso la asimetría de la información se da en favor del comprador, el asegurado, y en detrimento del vendedor, el asegurador.

En efecto, éste otorga un contrato en el cual se prevén cierto número de eventualidades o incluso todas las eventualidades correspondientes al cumplimiento de diversos estados de la naturaleza robo, incendio, accidentes de cualquier tipo. Ahora, estos últimos no son verdaderamente “naturales” en el sentido en que su ocurrencia no es independiente del comportamiento de los individuos, que incluso pueden provocarlos; es bueno recordar las medidas de precaución que se tomen o no contra el robo, o el incendio, e igualmente en el caso en el que exista un incendio deliberado para obtener una indemnización de una compañía de seguros.

De tal manera que todo contrato condicional a la ocurrencia de ciertos eventos, incluso provocados por una de las partes involucradas está sometido a lo que las compañías de seguros denominan “riesgo moral” (en este caso la “moralidad” se refiere al grado de conciencia de cada uno para el cumplimiento del contrato).

Ahora, como tal riesgo varía de un individuo a otro, quien propone un tal contrato procurará evaluar los riesgos inherentes a sus clientes potenciales y adaptar su oferta en consecuencia. Dicho de otra manera, al contrario de lo que hacen los modelos habituales de los microeconomistas, los individuos no se consideran de manera indiferenciada; de tal manera por ejemplo, las compañías de seguros hacen depender las primas estimadas de la edad del conductor de un automóvil, de su experiencia, de la región habitada. Semejante “personalización” de las transacciones no puede ser evidentemente total; se afina mas y más en tanto es más costosa de establecer.

Notemos que una manera de evitar una personalización excesiva, y por tanto costosa, de los contratos es recurrir a un sistema de incitaciones; por ejemplo instituyendo un sistema de franquicias o de cláusulas exigiendo al asegurado a tomar un cierto número de precauciones sistemas de alarma o de protección. Por lo demás el problema de las incitaciones ocupa un lugar importante en la microeconomía actual, particularmente en los modelos mandante-mandatario “principal-agent” en inglés, puesto al orden del día en los años ochenta especialmente por Stephen Ross y Joseph Stiglitz.

d)Las relaciones principal-agente.

Estas relaciones son también de orden contractual; recurren a sistemas de remuneración elaborados por uno de los individuos, el principal -mandante-, para incitar a otro, el agente -mandatario- a conducirse como lo desea el primero. El enfoque adoptado es pues normativo, porque consiste en ubicarse desde el punto de vista del principal para elaborar en su beneficio lo que sea el “mejor” sistema de incitaciones posible. Se evoca en este caso, de manera inevitable, la relación empleador-empleado, en donde se presenta una compraventa de la fuerza de trabajo, es decir, de una mercancía con entornos relativamente vagos la energía en el trabajo, la habilidad el sentido de las responsabilidades que varían de un individuo a otro incluso de la misma cualificación.

También juega un papel esencial la asimetría de la información; por otro lado el sistema de incitaciones busca forzar al agente, a revelar la información, que conoce de manera exclusiva, al principal, quien paga. Por ejemplo, frente a un trabajo sobre el cual el principal ignora su grado de dificultad, el empleador busca implementar un sistema de primas mas o menos complejo, que no se traduzca en una remuneración muy baja si el trabajo es “duro” lo que conduciría al trabajador a no aceptarlo, ni en una remuneración muy elevada si el trabajo es “fácil”.

La complejidad del problema para el principal surge del interés que tiene el agente por ocultar la información de que dispone haciendo creer por ejemplo que el trabajo es muy duro cuando realmente no lo es, para no responder del modo esperado por el principal cuando determina el sistema de primas.

De manera general, la adecuación de procedimientos incitativos en donde los individuos son conscientes de sus mutuos intereses, bien sean contradictorios o no, hace parte de una teoría mas general, la teoría de juegos, que se ha fortalecido progresivamente a partir de los años cuarenta, basándose en las matemáticas y en las ciencias humanas, y a la cual los microeconomistas le asignan una importancia muy particular.

4.CONCLUSIÓN.

Lo que el microeconomista denomina competencia imperfecta aparece como un conjunto ilimitado de modelos, bastante sensibles a las especificaciones adoptadas como punto de partida y muy particularmente a la forma implícita de la organización de las relaciones mercantiles. Tal situación no es muy satisfactoria para quien aspira a disponer de una teoría unificada a partir de la cual fuera posible descubrir un cierto número de conclusiones lo suficientemente generales.

Además, es difícil asignar a priori un lugar privilegiado a ciertos modelos de competencia imperfecta con base a su mayor o menor realismo; los modelos son, en lo esencial, construcciones muy abstractas, que emplean funciones de utilidad o de producción particulares diseñadas por las necesidades de demostración matemática, y no deducidas de una situación empírica cualquiera lo cual es prácticamente imposible, como lo hemos señalado ya en varias oportunidades.

En tales condiciones se entiende, a contrario, porqué la competencia perfecta ocupa siempre un lugar central en microeconomía: suministra un modelo general en el sentido que impone hipótesis de orden cualitativo a los parámetros que caracterizan los agentes e incluso algunos resultados ya aceptados de manera categórica, aunque en número reducido y aún referidos a una “economía” totalmente imaginaria.

A pesar de todo, ello es mucha mas seguro para el microeconomista ya que, sobre todo, le permite mantener un discurso de orden normativo, al contrario de lo que sucede en la competencia imperfecta.

Volver al índice

Enciclopedia Virtual
Tienda
Libros Recomendados


1647 - Investigaciones socioambientales, educativas y humanísticas para el medio rural
Por: Miguel Ángel Sámano Rentería y Ramón Rivera Espinosa. (Coordinadores)

Este libro es producto del trabajo desarrollado por un grupo interdisciplinario de investigadores integrantes del Instituto de Investigaciones Socioambientales, Educativas y Humanísticas para el Medio Rural (IISEHMER).
Libro gratis
Congresos

4 al 15 de diciembre
V Congreso Virtual Internacional sobre

Transformación e innovación en las organizaciones

11 al 22 de diciembre
I Congreso Virtual Internacional sobre

Economía Social y Desarrollo Local Sostenible

Enlaces Rápidos

Fundación Inca Garcilaso
Enciclopedia y Biblioteca virtual sobre economía
Universidad de Málaga