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LA MICROECONOMÍA
Bernard Guerrien
LAS PROPIEDADES DEL EQUILIBRIO COMPETITIVO
Aunque los “padres fundadores” de la microeconomía actual, Hicks y Samuelson, no hayan examinado el problema de la existencia del equilibrio competitivo la búsqueda de sus propiedades estaba en el centro mismo de su proyecto, fue retomado por sus numerosos sucesores. Entre tales propiedades la optimalidad y la estabilidad son particularmente importantes; pero hay que agregar a su proyecto la búsqueda también de las condiciones que se refieren a la estática comparativa, a las cuales Hicks y Samuelson otorgaban mucha importancia como lo resaltamos en el capítulo 1.
El equilibrio competitivo en tanto que óptimo de Pareto
Por qué el microeconomista da tanta importancia al equilibrio competitivo? Ciertamente no por razones “prácticas” en tanto el mundo representado por el modelo de competencia perfecta es imaginario, creado por las necesidades de comprobación de su existencia. Para el microeconomista el equilibrio competitivo es esencial desde un punto de vista normativo; si se puede probar que es “óptimo”, en un sentido que falta precisar, entonces se transforma en un objetivo hacia el cual habría que encaminarse.
Todo procedimiento normativo necesita un criterio de clasificación, de comparación entre situaciones diferentes. En el caso de los individuos, las relaciones de preferencia, o la función de utilidad, o el beneficio suministran un tal criterio. Pero, como hacer en el caso de un equilibrio, que resulta de una multitud de maximizaciones individuales, pero que no representa por sí mismo el extremo de una función cualquiera?
En tanto que el equilibrio competitivo entendido aquí como la repartición de los recursos disponibles entre los agentes después de que se han efectuado los intercambios en la casa de compensación se establece por una distribución de las riquezas de la sociedad entre los individuos, de tal manera que cada uno maximiza su utilidad, habida cuenta los recursos de que dispone, esto es, su dotación inicial. En consecuencia, si la repartición “inicial” varía, el equilibrio correspondiente también lo hará. Ahora, quien dice repartición, dice también intereses contradictorios: en tanto los recursos disponibles son limitados, aumentar la dotación de unos implica disminuir la de otros. De esta manera, no puede haber consenso en cuanto a la “mejor” repartición posible de los recursos, al menos si se tiene en cuenta el principio básico de la microeconomía, “lo mejor para uno mismo”, ya que según tal principio, para cada individuo la mejor repartición es la que le atribuye a él la totalidad de los recursos sin dejar nada a los otros!
Es claro que siempre es posible introducir criterios de clasificación que hagan intervenir, por ejemplo, la “equidad” o la “justicia”; ahora, para el microeconomista tales criterios, en tanto se apoyan en juicios de valor, se deben excluir por principio.
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