LA MICROECONOMÍA


Bernard Guerrien

EL MODELO DE COMPETENCIA PERFECTA:LOS RESULTADOS

En el capítulo precedente habíamos planteado el escenario de la competencia perfecta y descrito también los comportamientos que el modelo atribuye a los individuos (agentes). Falta ahora precisar los resultados, en el sentido de teoremas matemáticos, a los cuales éste llega.

Entre estos resultados, ocupa un lugar particular, incluso primordial, la existencia de al menos un equilibrio, ya que ésta es necesaria para la coherencia misma del modelo.

Sin equilibrio, no hay coordinación posible de las preferencias individuales, y, por tanto, no hay “solución” de competencia perfecta para los problemas contemplados.

Comenzaremos por precisar las principales hipótesis que permiten establecer la existencia de un equilibrio general, en cuya formulación original encontramos a Arrow y Debreu. Tales hipótesis se agregan a las que hacen referencia a los comportamientos; se refieren en lo esencial a los gustos de los hogares representados por su relación de preferencias y, decíamos, se refieren a las posibilidades técnicas de las empresas, representadas por su función de producción.

Mas adelante veremos cuales son las principales propiedades técnicas de los equilibrios generales, en tanto que existan, y como pueden tomar en cuenta, con ciertos límites, el tiempo y la incertidumbre.

1. LA EXISTENCIA DE UN EQUILIBRIO COMPETITIVO.

Recordemos la pregunta que se hace el microeconomista:

Existe un conjunto de precios fijados tales que, para cada bien, la suma de las ofertas competitivas individuales -que se constituyen sobre la base de la igualación de precios- sea igual a la suma de las demandas del mismo tipo? Si tales precios existen, se dice que representan un equilibrio competitivo o walrasiano.

Arrow y Debreu han mostrado que tal pregunta admite una respuesta positiva con la existencia de dos condiciones: que las ofertas y demandas sean 1) continuas, es decir, varían regularmente sin saltos, y 2) limitadas, es decir, sólo toman valores finitos, para todos los precios posibles.

Los análisis efectuados en el capítulo anterior permiten comprender en que casos la segunda condición es verificada; en efecto las ofertas y las demandas son limitadas si, de un lado las empresas no tienen rendimientos crecientes, para que sus ofertas sean limitadas, y por otro lado, existe un sistema completo de mercados de tal manera que no haya especulación posible y, por tanto, demandas ilimitadas. Al contrario, la primera condición, es decir, continuidad de ofertas y demandas, necesita ser precisada.