LA MICROECONOMÍA
Bernard Guerrien



Coordinación de las preferencias individuales y existencia de un equilibrio general

 

 

La crisis de los años treinta, los problemas surgidos por la implementación de la planificación centralizada en la Unión Soviética, el papel acrecentado del Estado en las diversas esferas de la economía, han suscitado un debate importante en el período entre las dos guerras mundiales, sobre las formas de coordinación entre las actividades y las preferencias individuales. Tal debate versaba principalmente sobre el papel de los precios y giraba alrededor de la siguiente pregunta: entre todos los sistemas de precios posibles, existe al menos uno para el cual las ofertas y demandas globales de cada bien sean iguales? Si tal sistema de precios existe, se dice que es de equilibrio o, para resaltar bien que hace referencia al conjunto de bienes de la economía se dice que es de equilibrio general.

En efecto, la cuestión de la existencia de equilibrios generales no era del todo nueva; así Walras se había hecho la pregunta medio siglo antes sin darle de todos modos una verdadera respuesta, ya que se contentó  con resaltar que, si hay un precio por bien, las condiciones de equilibrio, es decir, igualdad entre ofertas y demandas, se traducirían en un sistema de ecuaciones con un número de incógnitas -los precios de los bienes- igual al número de ecuaciones -una por cada bien-. Walras no fue mas allá de esta constatación, ya que para él la existencia del equilibrio es clara, como el mundo que gira para el físico.


En cuanto a los otros marginalistas, como Marshall, adoptan esencialmente el procedimiento del equilibrio parcial, que sólo se interesa por las ofertas y demandas de un sólo bien, y que no considera las interdependencias de las preferencias individuales, al contrario de la teoría del equilibrio general.

En los años treinta Walras fue en cierta manera “redescubierto” y el asunto de la existencia de un equilibrio puesto otra vez al orden del día. Tal “redescubiriento” no fue hecho por los economistas “oficiales”, por ejemplo los docentes en las principales universidades, sino por personalidades independientes de la universidad, como Schlesinger(1889-1938) o por matemáticos como Wald (1902-1950), la mayoría de los cuales vivían en Viena; habría que agregar a la lista al universitario sueco Cassel (1866-1945).

 

 


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