LA CIENCIA CONTABLE


Roberto Gómez López

3.2. ANÁLISIS CONTABLE DE LA INVERSIÓN.

La inversión no es más que la materialización de las fuentes de financiación propias y ajenas. En otras palabras, el activo constituye una inmovilización de recursos financieros que es susceptible de clasificarse de diferentes formas, según el enfoque desde el que se contemple.

Así, en una primera discriminación del mismo, se suele distinguir entre activo fijo y activo circulante.

Ahora bien, los criterios de adscripción de los elementos patrimoniales a cada uno de ellos son muy diversos. Para el profesor Rivero (1995a) “lo que distingue los elementos del activo fijo de los elementos del activo circulante no es su naturaleza, ni tampoco su duración o permanencia en la empresa, sino su función en el seno de la misma (...). Los entes que se integran en el Circulante son aquellos que permiten la realización de la actividad objeto de la misma (...). Los elementos del activo fijo son aquellos que están destinados a asegurar la vida de la empresa, su permanencia. Tienen como fin servir de forma duradera a la actividad de la empresa. Forman su aparato productivo. Dependen de decisiones a largo plazo”.

Gastón Defosse (1962) se manifiesta en términos similares al discriminar en la utilización de los recursos financieros entre empleo cíclico y empleo acíclico. Para este autor, la empresa tiene unas necesidades cíclicas, es decir, destinadas a asegurar el buen funcionamiento del ciclo, es decir, destinadas a asegurar el buen funcionamiento del ciclo dinero-mercancía-dinero, y otras acíclicas, lo que equivale a decir que están destinadas a asegurar la vida de la empresa independientemente de su ciclo de explotación. Por tanto, los empleos cíclicos son los recursos utilizados para cubrir las necesidades cíclicas y los empleos acíclicos son aquellos recursos que sirven para atender las necesidades independientes de su ciclo de explotación.

Otra clara diferenciación con respecto a los tipos de inmovilizaciones de la empresa la efectúa Ceccherelli (1951), al precisar que “todos los componentes del capital están inmovilizados: algunos lo están por la duración de varios ciclos de producción consecutivos, y otros, por la duración de un solo ciclo. Se podría, pues, sustituir ventajosamente en este sentido la habitual distinción entre inmovilizaciones y disponibilidades, por las de inmovilizaciones de gestión y de ejercicio. Las inmovilizaciones de gestión tienen un carácter bien preciso y definido, por cuanto reflejan abiertamente las formas de inversión permanentes que corresponden a anticipaciones de costes y aseguran la continuidad del organismo a través del tiempo, las inmovilizaciones de ejercicio presentan un carácter derivado, en cuanto reflejan las formas de inversión complementarias y transitorias que aseguran el funcionamiento de un ciclo productivo”.

Otro criterio utilizable para la distinción entre circulante y fijo, es la duración del período medio o de maduración. Así pues, “son elementos del capital circulante todos aquellos cuyo período normal de liquidación, es decir, de conversión en disponibilidades metálicas, es igual o inferior al período medio o de maduración de la empresa. Por el contrario, consideramos activo fijo aquellos elementos que en el normal acontecer de la actividad empresarial tengan un período de rotación superior al período de maduración de la empresa” (FERNÁNDEZ PIRLA, 1983).

La división del activo también puede realizarse tomando como punto de referencia la permanencia de la inversión en la empresa. Así pues, denominamos activo a largo plazo a aquellas inmovilizaciones que permanecen en la empresa a lo largo de varios períodos, en tanto que calificamos como activo a corto plazo aquellas otras que se renuevan, habitualmente, varias veces en el período (1).

En otro orden de ideas y con independencia de las anteriores clasificaciones, podemos distinguir entre inversiones económicas y financieras:

I) Inversiones económicas. Están constituidas por el conjunto de bienes poseídos por la unidad económica.

II) Inversiones financieras. Incluyen el dinero, sus signos, valores que lo representan, y los derechos de cobro que la unidad tenga sobre terceros.


(1) El período de referencia empleado puede ser bien el período medio o de maduración, o bien el ejercicio económico.

 

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