¿Educación o instrucción?



¿Qué se entiende por educación? Educación es un proceso social de transmisión de sensibilidad, conocimientos y valores normativos que ayudan al individuo (sujeto a ella) en la aprehensión cognoscitiva de la universalidad física y social, y que tiene como finalidad nutrir la formación integral del individuo sujeto a ella, sin perseguir formación crítica de la conciencia del mismo, garantizándole a éste su inserción a la planta productiva de la estructura social.

¿Qué se entiende por instrucción? Instrucción es la capacitación o adiestramiento que se da a un individuo para que esté en posibilidad de realizar un tipo de trabajo en específico.

Definir los márgenes existentes entre uno y otro es bastante impreciso y a veces se habla de ambos indiferenciadamente. Para quien esto escribe, se habla de educación cuando se refiere a un proceso concientizador, y de instrucción cuando se habla de capacitación. No se adentra en las matizaciones y controversia que sobre formación e información existe puesto que se considera que ambas conviven dialécticamente y se nutren una a la otra (Una esta implicada en la otra). Es decir, no hay formación sin información y no puede haber información sin ser ésta formativa. Llevando esto a la educación se podría decir que de una u otra manera toda instrucción concientiza al individuo, por lo tanto es educativa. Y por otro lado, la educación instruye, puesto que al concientizar se capacita. Sin embargo, con fines didácticos se habla de educación e instrucción de acuerdo a la diferenciación anteriormente hecha, sin profundizar en las matizaciones semánticas que sobre ambas se hagan.

Pasando a lo concreto, la sociedad mexicana históricamente ha emprendido por circunstancias diversas –tales como lo son la herencia colonial trasatlánticas y el determinismo que el propio colonialismo anglosajón a impreso al desenvolvimiento económico de la Nación-, un desarrollo caracterizado por seguir los lineamientos de un crecimiento capitalista. Por lo mismo, se puede caracterizar al Sistema Educativo Nacional (SEN) como el mecanismo idóneo del que se vale la clase social hegemónica para difundir e inculcar en la población tanto la ideología que le conviene divulgar, así como la instrucción necesaria para la especialización y calificación de la fuerza de trabajo adecuada para una mayor dinámica del desarrollo capitalista nacional.

Ante tal contextualización social, la función del SEN puede entrecomillarse de ser una instancia institucional que busque preservar el patrimonio cultural de los mexicanos (comprendiéndose el aspecto educativo dentro de lo cultural) para garantizar a la Nación un nivel de “bienestar social” adecuado, que permita un estado de derecho mas democrático, justo e igualitario; si se cuestiona el perfil de la currícula de los planes de estudio a que se sujetan todas las instancias educativas escolarizadas.

Desde luego, un planificador burgués responderá ante tales conjeturas que la “educación” orientada a las necesidades del desarrollo nacional es la más adecuada para garantizar un estado de derecho más “justo, democrático y equitativo”. Criterio mismo que en las sociedades capitalistas se propone como principal valuarte de las aspiraciones de toda Nación, entendiéndose a su vez por desarrollo la ampliación del nivel de reproducción capitalista. Independientemente de que tal desarrollo engendre contradicciones sustanciales que toquen en lo medular al SEN, al generar una fuerza de trabajo especializada, calificada y etiquetada (credencialismo) en las especificidades del ámbito de la producción y la circulación. Dejando de lado el carácter humanitario que debe perseguir una formación del individuo más conveniente desde su óptica social.

Así, lo que el SEN entiende por “educar” es instruir, desnudando a la formación de hombre de juicios de valor críticos y mistificando la práctica educativa en razón de la legitimización de un sistema de explotación.

Buscar que exista un SEN orientado a servir a las auténticas aspiraciones de la mayoría de los mexicanos, equivale a orientar a la educación a criterios sociales más amplios que toquen en lo esencial los intereses que la clase en el poder tiene sobre los posibles usos alternativos de explotación de los recursos económicos con que se cuenta en el país. Por lo mismo, mientras la Nación se mantenga en los lineamientos que una formación social capitalista imprime a la vida nacional, se distará en mucho de que las instancias administrativas gubernamentales se sujeten en realidad a los intereses de las mayorías, en especial en lo tocante a la educación. Que es el proceso concientizador que puede proporcionar a las clases explotadas, herramientas esenciales que les involucren en una actitud más crítica, política y revolucionaria (participativa). Contraviniendo a los intereses de la minoritaria clase de capitalistas.