Sobre el FOBAPROA

 

Mucho se habla en el Congreso de la Nación sobre las responsabilidades de partidos respecto a los malos manejos de recursos del FOBAPROA (Fondo Bancario para la Protección del Ahorro).

 

Es bien sabido que, desde su inicio, la creación de dicho fondo es ilegal puesto que se absorbió la insolvencia bancaria –producto de los excesos en el crédito cometido por los banqueros amparados por el Banco de México-, (negocio de particulares), con recursos de la Nación, vía BANXICO. Resulta entonces, aparte de que los mexicanos tuvimos que pagar este abuso admitiendo las excesivas tasas de interés activas que para el caso aplicaron estos señores, ahora también, dado el mal manejo que se hizo de dicho fondo ¡nos pasan la cuenta! Y no solo eso, los implicados en responsabilidad quedan impunes.

 

De 1992 a la fecha, el margen de intermediación bancaria entre ahorradores e inversionistas ha sido el mayor que se ha tenido en el país por décadas. Para corroborar esto simplemente compárense las llamadas tasas bancarias pasivas (las que les pagan a los ahorradores) con respecto a las tasas activas (las que los bancos cobran a quienes prestan el dinero); se observará que el margen es significativo, y si se comparan con aquellas que se dieron antes de la nacionalización bancaria (esto es, antes de 1982), lo que necesariamente se concluye es que tan sólo por dicho margen de diferencia los banqueros han estado haciendo de las suyas desde 1992.

 

A esto hay quienes manifiestan que tal margen de intermediación bancaria se da puesto que los bancos tienen fuertes pasivos con el extranjero, dado que su endeudamiento en el exterior ha sido excesivo, y que sumado a la depreciación del dinero (inflación nacional) que en México es mayor de la que sufren las naciones de donde provienen los créditos, más los intereses que se les deben pagar implican un compromiso que presiona fuertemente las tasas de interés activas internas. Aún así, su colocación es bastante lucrativa y su situación financiera es crítica por los excesos especulativos de la Banca, la cual si quiebra hunde a la Nación. Cabe preguntar si no hay Ley de Instituciones de Crédito que les amarre las manos a los banqueros y hasta qué grado la corrupción llega en nuestro país.

 

La supuesta descapitalización o insolvencia que hoy día estos presentan, son el producto de la especulación que ellos mismos han generado para lograr beneficios adicionales del dinero bursátil, donde en el juego internacional (vía Bolsa Mexicana de Valores), sus transacciones no han sido del todo jugosas, pero eso sí, esta la nación -vía contribuyentes- para absorber sus excesos.

 

Lo que también queda de cierto es que, como ya es costumbre en nuestra nación, ante el juego de la transacción del capital financiero-bursátil, la legalidad esta abiertamente contrapuesta a la justicia, esta última en su sentido social.

 

Como en un artículo anterior mencioné, esperemos que el día de mañana, los abusos cometidos por este sector no lleven a nuestra nación a la ignominia, y que por causa de esta, se desaten las fuerzas de la vorágine de una revolución social de un pueblo que se procure, por sí mismo, justicia.