Desarrollo urbano y economía informal

 

Una de las vicisitudes que mas nos llaman la atención es la proliferación de actividades económicas propias de la economía informal.

 

Se consideran informales todas las actividades que no se notifican ante hacienda, las razones no siempre son fiscailes (evasión), sino de tipo legal (narcotráffico, contrabando, ambulantaje, entre las principales).

 

El crecimiento industrial procura localizarse cerca de los principales centros de población. Las causas que exlpican esto es que obtiene de forma más eficiente como tiene accesibilidad a los insumos que le son necesarios, así como se ubica cerca de los principales mercados tanto de sus factores productivos como del producto o productos de su vocación.

 

Así, el desarrollo industrial viene aparejado con el desarrollo urbano. Ambos se nutren y reproducen mutuamente. El crecimiento demográfico local es efecto de estos dos. El desarrollo desarticulado de la industrial y su cada vez mayor distanciamiento en materia de rentabilidad entre las actividades primarias (agropecuarias, minería y extracción), respecto a las actividades de la transformación son en parte la causa de que las pequeñas localidades menores a los 100 habitantes presenten un éxodo creciente a núcleos poblacionales mayores tales como son las ciudades medias.

 

El creciente ejército industrial de reserva (que presenta un crecimiento sostenido tanto por causa natural como social) presiona a la baja los salarios industriales y de prestadores de servicios sujetos a contribuciones fijas (asalariados). Para la población migrante (como para parte de la residente) implica la búsqueda de actividades económicas alternativas. Estas normalmente se sujetan a labores que o bien son legales pero no se cumple con las condiciones que el municipio exige para su desarrollo, o bien el cargo fiscal y otros gastos es bastante oneroso. Así también se tiene actividades sancionadas por las autoridades tales como la prostitución, el narcotráfico, contrabando, maquilación, contrataciones verbales y convenios no formalizados para no inscribir a los empleados en el IMSS, entre otras más.

 

Las instituciones en nuestro país muestran una obsolescencia cada día más marcada, la situación económica de crisis y el desarrollo desarticulado y asimétrico de la industria imponen una realidad que dista mucho a lo que norman las instituciones. La miopía en los ordenamientos resta previsión a la planeación económica, urbana e industrial, es por ello que la relaidad siempre supera lo pretendido y las autoridades se ven modestas en sus iniciativas al tratar de incidir correctivamente en los problemas. Sobre todo por que se apegan a la institucionalidad. Resulta necesario cambiar las instituciones de este país apara que su acción sea más efectiva. Mientras esto no suceda, los programas de trabajo de las administraciones públicas serán cada día menos efectivos en cuanto al logro de sus objetivos, y lo que es peor, ante las urgencias sociales de la nación.

 

Por dar un ejemplo, el ambulantaje supera en efectividad comercial al comercio establecido puesto que al ahorrarse plaza, impuestos, sueldos y tener la movilidad deseada para procurar una mejor venta, restando desde luego mercado al comercio establecido. Las autoridades sólo pueden cobrar algunos permisos a los ambulantes, pero inhibir estte tipo deactividades puede ser contrapruducente para la administración pública, puesto que esto bien se puede traducir en otros problemas sociales más cruciales tales como el desempleo, la delincuencia, violencia, migración, desintegración familiar, entre los principales a citar. De tal modo que según prolifere este tipo de actividad económica informal, irá matando al comercio establecido como institución de mercado, supliéndola. El desarrollo de nuevas formas de distribución mercantil. Lo propio es legalizar el ambulantaje y dejar que las leyes del mercado dejen a los más eficientes en la vanguardia de la competencia, eso es parte del desarrollo de una economía capitalista, la que busca a ultransa su reproducción y abatir la tendencia descendente de la tasa general de ganancia.