A salarios reales congelados mayor participación de la Economía Informal



Ante la óptica del modelo neoliberal de crecimiento económico, el sustento para mantener un crecimiento sostenido con bajo nivel inflacionario radica -en materia de política monetaria- en restringir el primer agregado monetario (M1) -el dinero para transacciones de consumo corriente (monedas, billetes, depósitos a la vista y tarjetas de crédito; el dinero de los humildes)-, para sostener la emisión del segundo agregado monetario o dinero para la especulación (bonos y acciones; o el dinero de los ricos). Así, el monto nominal del nivel de circulante se mantiene en un nivel estable y las transacciones de los agentes económicos no generan mas que la llamada inflación inercial –la que nace de la reproducción del propio sistema.

En qué radica esto, pues bien, en la congelación de los salarios, de tal forma que no obstante esté en continuo ascenso la productividad marginal del trabajo (la productividad por trabajador), los incrementos a los salarios no les corresponden, por lo que el grado de explotación e injusticia en la retribución se intensifica.

El depauperio del salario es el avío del crecimiento económico en un esquema neoliberal, pero es un crecimiento a costa del desarrollo. La pobreza prolifera en medio de la abundancia y las contradicciones sociales cada día se vuelven más críticas.

Ante el bajo nivel de la retribución al trabajo, la sociedad responde complementando sus ingresos formales, con otros provenientes de actividades que son consideradas informales en el sentido que son ilegales, y/o que no declaran al fisco.

Conforme se incremente la pobreza del salario, el sector informal de la economía proliferará al grado que en nuestro país se estima que –para la actualidad-, este sector ya representa el 44% del total de transacciones de nuestra economía. Y no solo eso, sino que las actividades del llamado sector informal son más lucrativas que las formales, lo que las hace atractivas para los particulares.

Y qué hay del Estado de Derecho, queda en contradicho. Las leyes son inoperantes ante una realidad que presenta fuertes contradicciones y discrepancias, así como graves presiones sociales.

Cada vez son más los perseguidos, las cárceles se llenan, y el nivel de violencia social se agudiza. ¿Qué se debe hacer? O bien, la legislación se sostiene a costa de penar cada día a más personas por realizar transacciones económicas ilegales, y a la larga enfrentar una revolución social; o bien, se modifica y acaba por legalizar actividades que no se esta en capacidad de combatir –porque están proliferando de manera desorbitante- tales como el contrabando, el narcotráfico, el ambulantaje, la prostitución, etc. O simplemente, se sube a un nivel justo el nivel salarial. Recordemos que ya existen movimientos insurgentes en Chiapas y Guerrero, que en nuestra capital de la República el nivel de delictividad e impunidad es increíble –también para provincia-, que el narcotráfico esta filtrándose en todas las esferas de la sociedad, que cada día hay mas violencia en el país, que 60 millones de mexicanos viven entre la pobreza y la extrema pobreza (de un país de 95 millones), y que el número va en ascenso. Que nuestros indígenas viven en la indigencia, que la ignominia ... en fin!

Así, cabe preguntarse cuál será el costo social del modelo neoliberal para un país como el nuestro donde, día a día, vemos perderse el Estado de Derecho, como efecto inminente a la operatividad del neoliberalismo.

¿Será que debemos regresar a administraciones públicas regidas por criterios políticos y no tecnocráticos? O como lo dije anteriormente, mejor se retribuye con justicia al trabajo. ¿Qué decidirán quienes nos gobiernan? ¿Qué decidiremos los mexicanos?