De un tipo de cambio a un tipo de desarrollo

 

Cuando se habla de tipo de cambio necesariamente queda implícito el sentido de desarrollo económico. La sobre y subvaluación cambiaria resulta de especial interés por su efecto sectorial en la economía nacional.

 

Al hablar de sobre y subvaluación cambiaria se tiene que tomar en cuenta si la economía es abierta (como actualmente es la mexicana) o cerrada (o autárquica). En una economía abierta se habla de sobre y subvaluación cambiaria cuando se compara la inflación del país con la de sus socios comerciales. Cuando es cerrada se refiere a la relación existente entre el tipo de cambio real y el oficial dentro del mercado de divisas nacional. En este caso tiene especial interés el observar que puede existir sobre y subvaluación cambiaria con el exterior así como con la paridad del mercado nacional de divisas real y la paridad oficial, lo que tiene especiales implicaciones, pero no es de nuestro interés abundar en esto puesto que no es le caso en que vive México.

 

Desde 1991 se abrogó el tipo de cambio oficial y se ha dejado bajo una banda de tolerancia la actuación del tipo de cambio real. Siendo que la economía del país es prácticamente abierta y que de lo que se exporta, al menos en un 80% se destina a los Estados Unidos Norteamérica y de lo que se importa, el 70% proviene del vecino del norte, la inflación comparada de ambas naciones es de vital interés puesto que, al ser perentoriamente nuestra inflación real muy superior a estadounidense, la tendencia es a una continua sobrevaluación y de ahí que el peso tienda a deslizarse ante el dólar en su paridad.

 

¿Pero qué implica tener un peso sobre y subvaluado en materia de desarrollo económico? Pues es sencillo, cuando la paridad peso/dólar esta sobrevaluada significa que se importa más de lo que se exporta puesto que en el extranjero la inflación ha sido menor y por ende todo tendió abaratarse ante los precios de los mercados nacionales. si lo que se importa mayoritariamente son bienes de capital y productos intermedios, esto implica que la sobrevaluación viene en beneficio de los sectores productivos que tienen grave dependencia tecnológica del extranjero pues resulta como un subsidio que fomenta su crecimiento. Normalmente son empresas que abastecen los mercados internos y no el extranjero, aunque resulta que también su mercado de destino es ultrafronteras. Desde luego, a quienes perjudica esta situación es a las empresas altamente exportadoras cuyo principal mercado es el exterior puesto que sus mercancías se encarecen ante la distorsión inflacionaria de los precios existentes entre las naciones que comercian.

 

Por otra parte, si se tiene un subvaluación cambiara a lógica se invierte. Quienes ahora ganan son los exportadores al abaratarse sus productos ante los precios internacionales, y esto viene en detrimento de los que importan que, siendo dependientes tecnológicos del exterior, tienen que adquirir su maquinaria e insumos a mayores precios, lo que presiona a la baja su margen de ganancia y al alza los precios de sus productos, productos la mayoría de ellos con un destino a proveer el mercado nacional (nuestra mesa).  Curiosamente, de las exportaciones mexicanas -las cuales según declaraciones oficiales crecen año con año con una tasa del 26%-, la gran mayoría provienen de empresas que se consideran altamente exportadoras, a su vez mayoritariamente transnacionales. Así, el fomento de las exportaciones no petroleras que esta dando la presente administración neoliberal fomenta el desarrollo de los sectores transnacionalizados de la economía mexicana a costa del desarrollo de los sectores productivos nacionales.

 

No se olvide que el neoliberalismo fue la propuesta de los países ricos al Mundo en general para "fomentar" el desarrollo de las naciones pobres (propiamente con las administraciones de Margaret Thacher y Ronald Reagan). Esta propuesta consiste en que las naciones pobres encontrarán sus posibilidades de crecimiento bajo la propia tónica del interés del desarrollo de las economías de las naciones ricas, solamente bajo ese contexto. De otra forma no será posible. Una re-expresión más del llamado "desarrollo del subdesarrollo y subdesarrollo del desarrollo". ¡Y todavía existen ingenuos que le apuestan al neoliberalismo!

 

Así, lo cuestionable aquí es que estamos financiando el desarrollo de las naciones ricas a costa de nuestro depauperio económico cuya expresión más fehaciente es la inflación que ocasiona el paulatino y permanente deslizamiento del peso ante el dólar, todo en pro de la transnacionalización de la economía mexicana.

 

Crecen las exportaciones mexicana como parte de la inclusión de la Inversión Extranjera Directa (IED) en nuestra economía. Crece el Producto Interno Bruto y al parejo baja el Producto Nacional Bruto (del cual ni cuentas nos dan). El mexicano se emplea en empresas transnacionales y se desemplea de las nacionales. su destino es ser empleado y no empleador y su contribución al producto mundial radica en la suma barata de sus salarios que es base necesaria para que las naciones ricas conserven su "status" económico y nivel de bienestar.

 

La plusvalía sigue fluyendo de las áreas periféricas del capitalismo a las grandes metrópolis de las naciones post-industrializadas, donde la tercialización de su economía se explica por la propia administración y realización del capital financiero y comercial a costa de la pobreza de las naciones en vías de desarrollo que por cierto, representan el 80% de la población mundial.

 

El desarrollo urbano mexicano más característicos por la ruralización de sus grandes ciudades y el desarrollo de grandes áreas suburbanas al margen de un desarrollo industrial desarticulado y desordenado, que responde más a la demanda de los mercados internacionales que al estómago del mexicano. En problema sigue siendo estructural y no funcional, debemos encontrar la raíz de nuestros problemas en el carácter que ha tomado históricamente el reparto económico del orbe occidental.