Densidad de población

 

Durante el primer lustro de lo 90, en materia de densidad de la población, de manera vertiginosa para algunos municipios como son León, San Francisco del Rincón y Celaya se han mostrado incrementos en el número de moradores por kilómetro cuadrado. Asimismo, esto contrasta con los respectivos indicadores para los municipios de Atarjea -la cual no muestra ningún incremento manteniéndose en un valor de 14 habs/km2-, o Xichú y Victoria que inclusive han tendido a disminuir su respectivo índice de densidad poblacional.

 

La densidad de población del estado de Guanajuato, durante el periodo que va de 1990 a 1995, aumentó de 130 a 144 habs/ km2; en 1998 se estima que esta sea de 151 en números redondos, y para el año 2000 se espera un valor aproximado a 160. Con todo ello, es de esperarse que el crecimiento demográfico mostrado refleje el grado de problemática que año con año esto implica si se considera que por cada kilómetro cuadrado, cada año hay 2 personas más.

 

Si se repartiera el territorio del estado entre quienes residen en él, en 1990 a cada habitante le hubieran tocado 7 692 metros cuadrados. En 1995 esto disminuiría a 6 944 metros cuadrados; para 1998 la cantidad concerniente es de 6 600 metros cuadrados, y para el año 2000 serían de sólo 6 250 metros cuadrados. En 10 años cada persona tuvo que ceder  1 442 metros cuadrados de su extensión territorial. Aunque la relación no disminuye de manera lineal, aún así lo anterior nos habla de la gravedad del problema si se considera que no todo el terreno es arable, o aprovechable en términos de comestibles humanos, y sin caer en una afirmación del tipo darwiniana, aún con las ventajas tecnológicas que logran grandes rendimientos en las actividades productivas, las presiones demográficas imprimen una gran variedad de tensiones al bienestar social de quienes habitamos este planeta.

 

La tasa de natalidad, o la de crecimiento demográfico, no reflejan debidamente el problema en cuanto a la dimensión de la población respecto al espacio en el que se vive, por lo que para dimensionar debidamente este hecho es preferible procurar el indicador de densidad de población.