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SIGLO XVI
La hoy entidad guanajuatense se caracteriza históricamente por experimentar una de las dinámicas poblacionales más interesantes y particulares del país. Se trata de la entidad que desde tiempos coloniales manifiesta una demografía de las más singulares. Incluso la región llega a ser para el siglo XVIII la más poblada de América dada su densidad de población por kilómetro cuadrado, como resultado - desde luego-, de la estrecha integración y articulación económica regional entre sus sectores productivos –agricultura, ganadería y primario extractivo minero metalúrgico-, con el resto de la economía novo hispana y del acrisolamiento cultural más o menos homogéneo que se da a razón del mestizaje étnico característico. Es bien sabido por los historiadores que durante los primeros años de conquista, la migración de españoles a tierras de Nueva España realmente es muy modesta. Moreno (1981, 319) -con base a una revisión en las listas de control de pasajeros a las Indias hechas por la Casa de Contratación de Sevilla y posteriormente por el Consejo de Indias-, dice que de 1509 a 1529 -en sólo 20 años-, las salidas de españoles a las Indias son de 3 mil 902 personas. Ante la conquista del Perú y el descubrimiento de importantes yacimientos de oro en dichas tierras del hemisferio sur, el contingente de migrantes se incrementa significativamente. Por decir, de 1533 a 1539 -en 6 años-, el número es de 8000 personas. No obstante el mayor contingente de personas inmigrantes europeos buscan el cono sur del continente lo que viene a restar fuerza de atracción al Virreinato de la Nueva España.
Como puede verse en la gráfica anterior de 1550 a 1700 la producción de plata de ambos virreinatos, el del Perú y el de la Nueva España, se mantiene similar y muestra una creciente discrepancia de 1750 en adelante al menos hasta inicios de la guerra de Independencia de 1810 en la nación. El flujo de europeos, en especial españoles a los nuevos territorios se da precisamente tanto por el anhelo personal de “hacer la España” y fortuna que esto puede representar por las ventajas que otorga la Corona Española a los peninsulares en sus colonias, así también por la alta inflación y su nefasto efecto expresado en miseria y empobrecimiento del pueblo español que el oro y la plata del nuevo mundo les causan al ingresar a la circulación en país, por aquel principio económico que se conoce como Teoría Cuantitativa del Dinero20 que sostiene que, conforme se inyecte dinero a una economía, los precios de las transacciones económicas presentan un alza más o menos proporcional al aumento del circulante, si los saldos reales permanecen constantes. Así, mientras a España ingresa el bi metálico del Nuevo Mundo, colateralmente emigran españoles que sumidos en la más terrible pobreza -ocasionada por la monetización de los minerales americanos-, ven en los nuevos territorios la factibilidad de mejorar su situación patrimonial. También debe considerarse la crisis agrícola que para fines del siglo XV España experimenta a raíz del término de la guerra de reconquista –expulsión de los moros quienes dominan a España del año 711 a 1492-, que da origen a que la vocación productiva de la meseta castellana vire de procurar un desarrollo agrícola incipiente a una industria ganadera más desarrollada. Como efecto colateral, es inmediato el depauperio de los trabajadores agrícolas y solariegos, quienes engruesan los flujos de migrantes del campo a las ciudades y al nuevo continente. Tales presiones demográficas son el principal causal directo de la emigración de población española a tierras del Nuevo Mundo. El puerto de salida es Sevilla. El establecimiento de las Oficinas Reales en dicho puerto se hizo de ex profeso para que sirva de “coladera” de emigrantes, dado que se considera que la conquista del Nuevo Mundo es una empresa exclusiva de Castilla, por lo que no se les permite a aragoneses y navarros, así como a extranjeros emigrar al Nuevo Mundo. Cita Moreno (Ibid; 320 – 321) que:
... Así de Andalucía, Badajoz, Cáceres, Murcia y Albacete se desprenderían la mayoría de esos primeros pobladores. Casi todos los que salieron ... pertenecían al grupo de hijos “segundones”, algunos ni siguiera podían considerarse “hijosdalgo”, más bien eran “criados y alegados” de las casas locales. Era ese mismo grupo el que había alimentado los ejércitos de las guerras de Italia y el norte de África, pero que había encontrado cerradas, de pronto, las vías de ascenso social en la metrópoli ...Estos inmigrantes peninsulares son de edades -en su mayoría- jóvenes de origen humilde y prácticamente analfabetas. Otra cita de interés del autor en cuestión es que:
... Podría alegarse que con todos los primeros llegados también se registran algunas mujeres (10% de las licencias de embarque entre 1509 y 1538), las más casadas que partían a reunirse con sus maridos, pero que nunca llegan a reunirse con ellos y van a poblar los primeros conventos femeninos o ciertas casas públicas de las que existe constancia documental desde 1526 en la Isla Española ... .(Ibid; 320 – 321).
La migración de ibéricos, y en general europeos
a América, para el caso de
España -como ya se explicó-, es efecto de la
mentalidad metalista que sustenta
que la riqueza está dada por Dios en la
naturaleza a través de bienes preciosos,
como son los metales. Así el oro y la plata
americanos son monetizados y
destinados al consumo suntuario de las clases
aristocráticas, militares y clericales
en la península ibérica (lo que sucede de forma
similar en Portugal con respecto a
sus provincias).
En el caso de Inglaterra (North, et al. 1991;
230 – 246), Holanda y Francia con
relación a sus colonias americanas, la movilidad
poblacional hacia nuevos
territorios es posterior a la ibérica, y
responde a un excedente de población,
resultado de la primer revolución industrial y a
la tecnificación de las fábricas, que
son causa del creciente desempleo21
y empobrecimiento de su población
trabajadora, y por ende de su movilidad a nuevos
territorios. Aquí la ley de
población se manifiesta de forma distinta.
Irónicamente, el bi metálico americano es el
componente financiero vía comercio
entre Portugal y España con Inglaterra y Holanda
para que detone la Revolución
Industrial, que implica un maquinismo que más
que absorber población la expulsa,
en una situación de mejoramiento del nivel de
vida a efecto del ascenso de la
economía inglesa, la que significa una paulatina
caída de la tasa de mortalidad
(especialmente infantil) ante la permanencia de
una alta natalidad, herencia del
esquema agrícola feudal y su lógica reproductiva
para el especie humana.
De regreso al tema de interés Moreno (op. cit.;
320) cita:
“
... los conquistadores de la Nueva
España provenían, según las
investigaciones recientes, de Andalucía
(29.3%), Castilla la Vieja
(19.3%), Extremadura (18.3%) y Castilla
la Nueva (7.8%) ... ”.
Estos mismos componen el flujo de primeros
colonizadores en el siglo XVI de la
Nueva España.
El descubrimiento de yacimientos minerales
argentíferos en Zacatecas (1546) es
el primer antecedente colonial para que la
región comience a ser transitada por
grandes contingentes humanos que van y vienen de
la capital de la Metrópoli de la
Nueva España a la ciudad de Zacatecas y
minerales aledaños, así como otros
muy localizados en territorios que hoy son parte
de los estados de San Luis
Potosí, Durango y Chihuahua.
Si bien, en esto se tiene el principal causal
del desarrollo demográfico del Altiplano
mexicano y del Bajío, es importante identificar
plenamente cuál es la formación
social de la Nueva España en su parte central a
inicios de la Colonia. Así también,
los periodos que permiten diferenciar las fases
del desarrollo socio-económico
novo hispano, en especial en sus primeros
tiempos.
El desarrollo económico y social del Bajío
destaca en un nivel nacional por su alto
grado de integración y articulación. Opera desde
su inicio como una unidad
autónoma y autosuficiente del resto de la
Colonia y sirve de plataforma para el
ulterior poblamiento del norte.
Para la debida comprensión del siglo XVI -como a
inicios del presente documento
se especifica-, se debe tener presente la
delimitación de dos diferentes periodos
de interés: uno primero que va de 1521 a 1550,
el cual se caracteriza por la
impostación en el modo de producción indígena
-al cual se identifica como
despótico tributario (MPDT)-, de los modos de
producción europeos.
El modo de producción despótico tributario
colonial parte de la esclavitud de los
indígenas, distinto al precolombino que se funda
en la servidumbre de los pueblos
conquistados respecto a sus conquistadores (tenochcas
o Aztecas) el usufructo.
La Encomienda y el Repartimiento son dos
fórmulas que en parte explican los
reacomodos poblacionales en el territorio de la
Nueva España, y los patrones de
sedentarización en los nuevos territorios del
norte del país.
La Encomienda y el Repartimiento materializan la
principal forma de expoliación
económica que es el sustento de la apropiación
del plus producto social originario
durante la Colonia, del que deriva la
implementación de otros tres modos de
producción: el modo de producción
servil-mercantil (MPSM), como modo
condicionante, y en subsunción el modo de
producción artesanal (MPA) y el modo
de producción extractivo-tributario (MPET).
La yuxtaposición de los modos de producción
europeos al despótico-tributario
indígena define la primera conformación social
de los tiempos novo hispanos. La
ruptura del esquema productivo indígena genera
graves y grandes contradicciones
las cuales tienen una enorme trascendencia
social, en especial en materia
demográfica.
La llegada de los ibéricos en 1519 al territorio
mexicano viene en detrimento de la
ley de población, pues como efecto directo de la
guerra de conquista, cambia el
espectro de morbilidad a raíz de la aparición de
pestes (especialmente viruela en
1520, tifo en 1545 y hambruna en 1576);
enfermedades no endémicas del territorio
como la viruela y el tifo, así como del
rompimiento del esquema productivo
indígena, la sobre-explotación, las pestes y
epidemias y el suicidio de los
naturales ante el inminente yugo de la
esclavitud española. Estas son algunas de
las más importantes razones –entre otras
posibles causas- que dan origen de la
primera crisis demográfica en la Nueva España de
esta centuria.
El siglo XVI se caracteriza por ser de grandes
epidemias que devastan el territorio
de la mesa central y sur del país. Los llamados
maximalistas (Borah y Cook)
consideran que en 1519 hay una población
amerindia en este espacio de
aproximadamente 21 o 25.2 millones personas.
Ante la epidemia de
cocoliztli
(viruela) de 1520, el despoblamiento es de más
del 90%. Razón que comparten
con Whitemore y Gibson (McCaa, 1999) Existen
otros autores a quienes se ha
dado en llamar los minimalistas (Rosenblat,1954;
Kubler, 1942; Mendizábal, 1964,
entre los principales) que dan cifras más
modestas de un despoblamiento de cerca
del 24% o un poco más de la mitad de la
población un año antes existente. Sobre
la polémica entre los maximalistas y los
minimalistas MCCA (op. cit.) confirma -con
una exhaustiva revisión de crónicas de aquellos
tiempos y de forma cualitativa-, la
versión de Borah y Cook.
No obstante la estabilidad que este primer
periodo logra consolidar para 1550, la
ley de población no se restablece, más sin
embargo, es durante el segundo
periodo que es de 1551 a 1630 que la población
blanca va en sustantivo aumento,
y con ello se conforma el reparto económico novo
hispano, así como surgen los
mestizos y las castas, como un rasgo distintivo
que cada día es más significativo
en la conformación social colonial.
En este segundo periodo la colonización del
Bajío y el desarrollo demográfico de
territorios en torno a las factorías de
extracción mineral es un hecho bien vivido
para la parte del Altiplano de la Nueva España.
Para el caso de Nueva España, y en especial de
la parte central de esta, se tiene
el siguiente cuadro sinóptico que es desarrollo
de Soria (op. cit.), y que retomo tal
cual para que sirva de síntesis de la que puede
afirmarse es la conformación
económica novo hispana durante el siglo XVI.
NOTAS
20 La cual parte del criterio de los pensadores clásico quienes consideraban que la oferta agregada de la economía era perfectamente inelástica por existir pleno empleo en la economía, y como efecto de la Ley de mercados de Say, de tal forma que todo incremento en la cantidad de dinero en circulación trae consigo el aumento la demanda agregada de la economía lo que causa incrementos proporcionales en los precios de los las mercancías, sin afectar las variables reales tales como el producto nacional bruto. Por esto, al dinero se le consideraba neutral y se creía que un exceso de circulante solo ocasionaría mayor inflación. Véase a Torres (op. cit.). 21 Es importante resaltar en aquel entonces se dio todo un movimiento social contra la maquinación de los talleres, encabezado por el obrero inglés John Lud.