INTRODUCCIÓN

 

El desenvolvimiento demográfico de Guanajuato se inicia prácticamente durante el periodo colonial. Las estructuras económicas que los ibéricos implantan en la Colonia condicionan el ulterior desarrollo de nuevos esquemas de producción durante el periodo de Independencia, Reforma, Revolución Agraria y periodos de entre guerra y post guerra, y establecen las directrices del cambio demográfico.

La dinámica de desarrollo de aquel entonces, incluso ahora, en mucho obedecen a intereses más propios de la estructura económica internacional, que a los propios de la nación, debido a que la economía mexicana, y en especial, las economías regionales no consolidan un proyecto nacional de desarrollo, sino que se plasman -desde su inicio-, en obediencia a intereses tras nacionales y de colonización, durante diferentes fases del desarrollo económico del país.

Así, la estructura económica interna de antemano madura de manera desarticulada; con procesos de expoliación centralizadores, concentradores y extenuantes de las potencialidades naturales del territorio nacional, como de los propios hombres oriundos de las regiones de la nación mexicana.

No es excepción el desarrollo demográfico del Bajío, que se orienta a intereses siempre del capital extranjero, y no al desarrollo del bienestar de los habitantes de la nación.

Esta lógica reproductiva, viene dándose desde esquemas coloniales, y más aún durante el periodo actual de sustitución de exportaciones y tras nacionalización de la estructura económica nacional.

El objetivo general de esta investigación consiste en identificar los elementos históricos promotores o patrones (Hollingsworth; 1983 y Henry; 1977), o detonadores del desarrollo demográfico, sin dejar en frío el aspecto de la labor humana, como parte inherente al desarrollo capitalista en materia de equidad, justicia, bienestar y desarrollo sustentable.

El estudio pretende identificar la lógica de desarrollo de un esquema productivo primario-extractivo-exportador de bi metálico, y su reflejo en la dinámica demográfica, de tal forma que con ello se velen los causales económicos de la movilidad poblacional y las contradicciones inherentes a tal esquema.

Este no es un trabajo historiográfico sino de carácter documental. El enfoque es de historia económica y la variable de estudio es la población guanajuatense. Enmarca el problema en su contexto histórico, pero el interés central radica en el fenómeno demográfico. Cabe mencionar que para el desarrollo de la investigación se tiene una inmensa relación de documentos de interés histórico sobre el desarrollo demográfico de la entidad. Más –en apego a la objetividad del estudio-, sólo se considera aquella documentación de interés en la comprensión de la sedentarización y poblamiento de la región.

Es importante señalar que en vista de existir mucha información demográfica dispersa (cripto historia) y aún no trabajada para el caso del estado de Guanajuato, el desarrollo de criterios de valor respecto a los indicios encontrados, parten en mucho de valoraciones de tipo cualitativo. No obstante, no viene en demérito de la investigación, pues como se puede comprobar en líneas más adelante, las elucubraciones y conjeturas derivadas de la información existente, siempre son lógicas y consistentes con la misma, para hacer a un lado la tendencia a formulaciones aventuradas y de tipo categórico, con poco sustento en el hecho histórico.

Las interpolaciones y extrapolaciones poblacionales se realizan con base al rigor metodológico del uso de los mínimos cuadrados, así como de otras formulaciones tales como la fórmula exponencial de Poisson, entre otros desarrollos (Rionda, 1989).

La formación social durante la Colonia es clave para poder comprender la institucionalidad que de ella se deriva y que es el sustento organizacional por el cual se manifiesta la dinámica del cambio demográfico; tal es el caso de la Encomienda, el Repartimiento y las Congregaciones durante el siglo XVI, así como el rol de la Iglesia, especialmente con el establecimiento de hospitales de indígenas, la Hacienda agrícola y la minera, que son la base fiscal de la Corona a través del Virreinato en todo el periodo colonial.

Cita Borah (1982) que:

... Los intentos de la administración virreinal para reunir a las dispersas aldeas indígenas en poblados compactos, política llamada de “Congregaciones”, es entre otras cosas, un intento de disminuir las cargas del culto religioso y del gobierno de las aldeas ... (El entrecomillado es del autor).

En este estudio resultan clave los periodos de las crisis socioeconómicas y su manifestación poblacional, como parte de la interacción y yuxtaposición entre diferentes modos productivos y su alternancia dentro de la formación social novo hispana, así como el condicionamiento que dichos modos de producción imponen en la movilidad poblacional.

Entre otros estudios fuente para el siglo XVI destacan los documentos desarrollados por S. Cook y W. Borah para el siglo XVI. Aunque los trabajos de estos dos autores no son del todo rigurosos en el manejo de cifras, pues parten de muchas interpolaciones fundadas en criterios apriorísticos y con no suficiente amparo en una información histórica más cabal, sí de algún modo dan una idea de cómo se viene dando la dinámica demográfica de la región.

Para tales periodos quien esto escribe parte de la delimitación cronológica que Soria (1986), establece para demarcar como parte de las crisis socioeconómicas, los ciclos económicos, sin perder el fondo demográfico de estudio.

Se tiene un primer periodo que va de 1521 a 1550 el cual sustenta la impostación en el modo de producción indígena -al cual se identifica como despótico-tributario (MPDT)-, de los modos de producción europeo. El modo de producción despótico-tributario parte de la esclavitud de los indígenas, la Encomienda (NOTA)  y el Repartimiento como forma de expoliación económica, que es el sustento de la apropiación del plus producto social originario en la Colonia y del cual surgen la implementación de otros tres modos de producción: el modo de producción servilmercantil (MPSM), como modo condicionante, el modo de producción artesanal (MPA) y en subsunción de estos dos, el modo de producción extractivo-tributario (MPET).

(NOTA) La edad de la población de reclutamiento va de 15 a 60 años, y su prestación de servicios variaba para los casados (tres semanas al años) y los solteros, siendo estos últimos los más gravados (cuatro semanas al año).

La llegada de los ibéricos al territorio mexicano viene en detrimento de la ley de población, pues como efecto directo de la guerra de conquista, nueva morbilidad a raíz de pestes y enfermedades no endémicas venidas con los peninsulares como la viruela y la tifo, el rompimiento del esquema productivo indígena, sobreexplotación, y suicidio de los indígenas ante el inminente yugo de la esclavitud española, son causas principales de la primer crisis demográfica en la Nueva España (1519 - 1521).

Por crisis demográfica se entiende el aumento precipitado de la mortalidad en la población que se refleja en decaimiento en la tasa natural de crecimiento y el rejuvenecimiento de la edad promedio de la población. Normalmente éstas están unidas a las crisis agrícolas, a veces como causal de las mismas o como su consecuencia. Algunas se explican, al menos para el siglo XVI, por el avance de las economías europeas sobre las indígenas, el rompimiento del esquema productivo indígena por la impostación de nuevas formas de compulsión económica de carácter excedentario, el avance de la agricultura europea sobre las sementeras indígenas, así como de las ganaderías de los blancos, que dieron pie posteriormente a la guerra de castas. Entre otros factores tales como son las guerras intestinas o la adversidad meteorológica en la agricultura.

Previamente se debe definir la dimensión de la Nueva España tanto para el siglo XVI, como para el XVII. Por Nueva España se entienden los territorios enmarcados por las audiencias de México y Guadalajara, el Obispado de Michoacán hasta el istmo de Tehuantepec sin considerar las Audiencias del Obispado de Yucatán. La zona norte, alrededor de San Luis de la Paz, todavía en el siglo XVII es zona de frontera, como queda de manifiesto en la Relación de Michoacán de tal centuria (López; 1973).

No obstante la estabilidad que este primer periodo logra consolidar para 1550, la ley de población no se restablece –contrario a lo que afirma Víctor Soria-, especialmente si se considera la segunda crisis demográfica de 1546. A partir de entonces se habla de un segundo que es de 1551 a 1630.

En este segundo periodo la colonización del Bajío y desarrollo demográfico de minerales es un hecho bien vivido para la parte del Altiplano de la Nueva España. Aquí es importante resaltar cómo la mentalidad metalista (Torres; 1989) propia de los españoles va a ser desde un principio la principal causa de movilidad poblacional en la exploración de nuevos territorios tanto al norte como al sur novo hispano (la búsqueda del tan deseado “El Dorado”).

El metalismo es propio de la mentalidad española y portuguesa cristiano católica del siglo XVI, donde se concibe que la riqueza la creo Dios y disperso en el mundo materializada en minerales preciosos, perlas y otras vanidades materiales de carácter ornamental. Por lo mismo hay que hacerse ala aventura para descubrirla, o bien, si tiene dueño, a la conquista. Los ibéricos no son en si pueblos que aprecien el trabajo, son aventureros y conquistadores, razón que explica sus incursiones en distintos territorios del hemisferio y guerras de conquista. Su interés central es la obtención del llamado bi metálico (el oro y la plata).

El bi metálico y su monetización son la forma de materialización del plus producto social extraído de las Colonias hispanas. Así, para la Corona española, el interés central es el atesoramiento de oro y plata que sustenten sus gastos reales, de la aristocracia y el clero, más que otras actividades que en el seno de la colonización vienen dándose tales como el mantenimiento de su ejército y exploración y conquista de las Filipinas.

El metalismo como mentalidad también explica por qué España y Portugal, una vez captado el mineral americano, lo promovieron su desarrollo sino que lo destinaron al consumo suntuario de la aristocracia y el clero, de lo que vía comercio sacan provecho Inglaterra y Holanda, de mentalidad luterano – calvinista que les hace apreciar el trabajo como la fuente de la riqueza, y esto da pié a la consecuente revolución industrial que se inicia en la centuria del XVII.

El tercer periodo abarca de 1630 a 1679 y se refiere al lapso en que la provisión de mercurio (azogue) a la Nueva España es insuficiente, y continuamente se ve interrumpida por distintas razones como son las imperfecciones administrativas e irregular producción en las minas de Almadén como la adversidad que afronta la propia naval mercantil española por cuestiones meteorológica, y la piratería inglesa, principalmente. Esto provoca una recesión económica y social al verse fuertemente mermada la industria minera y con ello, la incoherencia entre el sector primario-extractivo con el fiscal-monetario y el comercio interno y externo. Su expresión demográfica en la movilidad de la población y su inminente cambio en su espectro de morbilidad es parte característica de la crisis social de dicho estadio histórico.

Se tiene un cuarto periodo que va de 1680 a 1810 donde la lógica reproductiva se centro en una fase extensiva-secundaria. Según nota Soria, este periodo se puede dividir en dos sub periodos:

... uno de 1680 a 1766, y el otro de 1767 a 1810 ... (op. cit.; 7).

Durante el primero puede afirmarse, se consolida el esquema reproductiva colonial bajo un esquema extractivo-primario-exportador de bi metálico, y el segundo se refiere al periodo en que hacen presencia las Reformas Borbónicas, que son un auténtico catalizador de la dinámica económica, y con ello, la inercia del desarrollo demográfico se ve interrumpido por un aceleramiento en el crecimiento de la población, no obstante que durante ese mismo sub periodo se va a exacerbar la explotación fiscal en la Nueva España por parte de la Metrópoli, la que presenta un continuo desgaste y pauperización de sus habitantes y es uno de los principales causales del estallido de la guerra de Independencia vivida de 1810 a 1823.

A raíz de las Reformas Borbónicas, el carácter monopólico en la regulación extractiva se pierde, aunque sigue en manos de los españoles, no obstante la mercantilización de los minerales y del comercio en particular, se abre a la participación de otras naciones europeas más allá de la Metrópoli. El aspecto demográfico de interés es la suspensión del servilismo de los indígenas, y el surgimiento del peonaje como nueva forma de relación industrial (contractual) entre el trabajo y el trabajo.

Todas las labores que se tienen sobre estimaciones de población son elucubraciones que algunos investigadores desarrollan en materia de población colonial. Sin embargo, la mayoría no son del todo confiables por los supuestos de medición y predicción de los que parten -los que son en gran medida apriorísticos, muchas veces prejuiciosos y muy diversos. Destacan las investigaciones de W. Borah y S. Cook, pioneros en la demografía histórica colonia en el país. En el periodo colonial se tienen pocas fuentes puesto que es a fines del siglo XVIII que se tienen censos de población. Sin embargo las principales documentos que sirven al presente trabajo son las siguientes (todos ellos tomados de otros autores que los citan): Lucas Alamán, Historia de México; Abad y Queipo, Representación, 1799; Humboldt, Tablas, 1803, Ensayo; Lerner; Navarro y Noriega, Memoria, 1820; Virrey Revillagigedo; Censo de 1791 - 1793; Juan López de Velasco; Villaseñor, Juan Teatro Americano y Sánchez. O de otras fuentes institucionales tales como el Tribunal del Consulado de Comerciantes, 1805 y Seminario Económico.

Para el desarrollo del siglo XX se cuenta con información censal bien esquematizada y de aceptable rigor por su escrutinio, cobertura y sistematización. Las interpretaciones que se dan a la información referida son inferencias realizadas con base a lo observado en la información y sus estadígrafos derivados, así contrastados con la lógica histórica observada en la evolución del esquema económico de México, y para el caso Guanajuato.