PRESENTACIÓN

 

El presente trabajo es resultado de la investigación realizada en el seno de las actividades que involucra el proyecto “Historia General de Guanajuato”, realizado en el Centro de Investigaciones Humanísticas de la Universidad de Guanajuato.

Pretende establecer los principales patrones que tipifican la dinámica demográfica que desde antes de la colonia al siglo XX presenta la población histórica residente en el área que comprende el actual estado de Guanajuato.

Para tal fin se realiza una breve semblanza de la población en lo que comprende la entidad geográfica que abarca el estado de Guanajuato antes de la llegada de los españoles, así como de la interesante movilidad poblacional que se da durante la Colonia, como corriente sedentarizadora y poblamiento del estado. Por lo mismo, se consideran algunos antecedentes precortesianos de cierta relevancia.

Este es el componente genético que define el fenómeno de estudio y lo explica en gran parte, aún en sus más diversas manifestaciones actuales.

Para ello como principal fin se persigue identificar los patrones que presentan la sedentarización y los principales tópicos demográficos en la entidad por periodo, así como su nexo lógico con la formación social histórica que lo tipifica.

Una labor como la presente resulta de especial interés para la debida comprensión de la cuestión poblacional que durante su historia Guanajuato manifiesta, dado que aún son pocos los estudios que, en materia de demografía histórica, se desarrollan para el caso del estado. Por otra parte, los antecedentes históricos de la población guanajuatense permiten vislumbrar con mayor cabalidad y entendimiento la lógica de movilidad y la localización territorial de la demografía estatal hoy día.

El método empleado es el sociológico el cual parte de comprender la lógica inherente del fenómeno estudiado en lo general, de manera deductiva, y la corrobora a través de la inferencia estadística en las particularidades del fenómeno en cuestión. Se trata de una investigación documental. De esta manera se deducen las interacciones de las leyes que explican el fenómeno aquí tratado a nivel macro-social, y posteriormente se corroboran las aseveraciones planteadas como hipótesis de investigación a nivel micro. Desde luego, el tratamiento al ser sociológico, la metodología va de lo general a lo particular, amparado en la dialéctica materialista de la historia económica (Tecla J., Alfredo; 1995 y 1996). En el marco de las ciencias sociales (Bunge, 1985), se plantea la comprensión del problema desde el punto de vista de la revisión histórica (Harnecker, 1981), comprendida esta por su causalidad económica, como razón del cambio y revolución social y demográfica.

El acercamiento a la cuestión poblacional de la entidad se diferencia entre causa y efecto e identifican las directrices y orientaciones que sigue en su inercia de desarrollo, las líneas de investigación se desprenden de los propios escenarios que la región brinde al estudio. Todo lo anterior se ampara en un fondo histórico que contempla el cambio demográfico por sus razones histórico-económicas que le dan cauce.

El paso inicial es una investigación de tipo exploratoria de fuentes documentales que aporten los componentes y que permitan comenzar por armar los antecedentes que velen los principales motores del desarrollo económico en la región.

El materialismo histórico, así como los planteamientos de la teoría marxista (Aglieta, 1981) de la tesis de la Regulación sirven para encuadrar teóricamente el acercamiento del problema de corte institucionalista y de la teoría de la regulación, sin ser esta corriente, necesariamente la radicalización de un punto de vista; y dejar abierto el espacio de la razón científica a las diferentes corrientes que pueden, durante el desarrollo de la investigación, aportar a la debida comprensión de la cuestión estudiada, sin significar un sesgo al eclecticismo. Otra corriente teórica que enmarca el estudio es el neo-institucionalismo surgido con base a los trabajos de Douglass Cecil North (1981 y 1995, primavera de 1992 y marzo de 1993), así como de sus seguidores más cercanos tales como Oliver E. Williamson (1996) y Sidney G. Winter (1995). Corriente parte del postulado neoclásico de la toma de decisiones basado en los estudios del italiano W. Pareto y del sueco Leon Walras, donde se comprende como institución al conjunto de normas, acuerdos y reglamentos que rigen las transacciones de los actores económicos. Con base a este acercamiento se tiene que la historia debe comprenderse por la normatividad institucionalizada que va a ser la directriz del desenvolvimiento económico de una formación social en determinado tiempo. El entorno institucional finalmente condiciona e incluso determina el actuar de los histriones de la historia, por lo que la propia institucionalidad está con base a las propias condiciones de desarrollo económico de la un grupo social. Por lo mismo, el neo-institucionalismo americano es la manera de abordar la comprensión del problema demográfico a nivel funcional que explica la causalidad de la movilidad de la población, no obstante se sintetiza con las aportaciones de Michel Aglieta (1981) en materia de la teoría de la Regulación, esto último es lo novedoso de la investigación presente: ejercitar el neo-institucionalismo en la comprensión de los causales histórico-económico de la dinámica demográfica de forma que la teoría de la Regulación se articula como la razón estructural que mueve los cambios institucionales y que explica por su parte la razón estructural del cambio demográfico como efecto del evento económico. De tal forma que es la tendencial caída de la tasa general de ganancia la que explica los cambios en el orden institucional en el afán de contrarrestarla.

Una premisa importante en el desarrollo de la presente investigación es que los patrones demográficos cambian con el tiempo y obedecen a factores de tipo estructural-económicos, donde el proceso económico condiciona lo social y lo político, y los cambios institucionales obedecen a la lógica inherente de un régimen de regulación con base a la dinámica de acumulación históricamente determinada. Es aquí donde se hace énfasis en la investigación. Por lo mismo, el acercamiento de historia económica es vital para la debida comprensión del tema estudiado.

La delimitación geográfica regional aquí referida se establece con base a la expuesta en García (1981; 5 – 82), en su conocido artículo “Consideraciones corográficas” que presenta en la obra del Colegio de México “Historia General de México”.

El siglo XIX es un periodo de bastante interés en materia de historiografía demográfica puesto que a partir de 1790, bajo la administración del Virrey de Revillagigedo se tiene la elaboración del primer escrutinio poblacional de la Nueva España, y con este se abren para la siguiente centuria interesantes fuentes censales tales como: las Memorias de distintos gobernadores que administran la entidad, especialmente la de 1830, 1831, 1851, 1869, 1871 y 1876. Así también de cronistas de la época tales como J. M. Lafragua, M. Orozco y Berra, J. Hermosa, José María Pérez Hernández, entre otros más. Destaca el Primer Censo General de Población de 1895.

Aunque no se puede aislar la cuestión demográfica de la entidad de su nexo con la estructura económica nacional como internacional -y de hecho siempre existe referencia a estas esferas-, el interés de investigación procura estar centrado en el tópico regional, donde se comprende que lo regional implica las colindancias que antiguamente definen la geografía del obispado de Michoacán, donde quedan implicados los estados de Querétaro, Michoacán, Colima y aquella correspondiente a la Intendencia de Guanajuato.

Se trata de un proyecto de investigación que procura -con base a la lógica inherente al desarrollo capitalista periférico, dependiente e incipiente-, identificar para la entidad, cuáles son los elementos detonadores del desarrollo económico y social, en especial en materia demográfica. Su contexto ante el paulatino cambio estructural de un esquema centralizador. Aquí el evento demográfico es efecto inminente de los cambios que se dan en la estructura, así la explicación que se pueda dar al fenómeno de estudio debe centrarse en que la infraestructura condiciona a la superestructura y la estructura determina la función. Otra premisa a considerar para la debida comprensión del siglo XIX, es tener en cuenta que se procura demarcar los patrones del cambio demográfico de los procesos económicos, sociales y políticos propios del periodo. El fenómeno se circunscribe en el desarrollo económico endógeno, con la penetración de intereses tras nacionales que subsume las directrices del cambio poblacional. Se tiene una concentración de la población en ciudades - mercado, con una movilidad rural - metropolitano y rural - urbano, donde existe una abierta desigualdad en el reparto económico.

El sector minero, tan vital para el periodo colonial, entra en un abierto receso y anquilosamiento, no por el agotamiento de minerales ni la caída en la rentabilidad, sino por que a raíz de la guerra de Independencia (1810 –1823), la provisión de azogue de las minas españolas de Almadén queda suspendida de forma definitiva (Coatsworth, 1985; 80 – 109). Por lo mismo, la formación social de los inicios del periodo independiente adquiere un matiz distinto al esquema colonial, aparte de ya no exportar el plus producto a la península Ibérica, la razón de cambios en un comercio continental enfocado a América del Norte es la nueva forma de expoliación económica.

Se supone, sin con ello discriminar la fase precolombina por los escasos asentamientos humanos residentes en el área de estudio, que el desenvolvimiento demográfico de la entidad se inicia prácticamente durante el periodo colonial. Considera Ciro Cardoso (1983; 52) que:

... durante las primeras tres décadas de vida independiente, las estructuras sociales y económicas de México, si bien sufrieron cambios sustanciales, siguieron conservando muchos de los rasgos esenciales del sistema colonial …

Para el desarrollo del periodo colonial es importante retomar la hipótesis que sostiene Raúl Benítez Zenteno (1993; 623) respecto a la herencia colonial observada en los patrones demográficos que delinea la historia de la nación:

El carácter patrimonial de la familia india y española se establece con patrones donde el genocidio de la conquista y los primeros decenios fincan las bases de la expansión demográfica de los siglos XVII y XVIII con matrimonio temprano, la reproducción como finalidad única de la cópula, un catolicismo liquidador de la sexualidad, fijación residencial de la familia desde la encomienda, subordinación de la mujer, prohibiciones de ascenso laboral en el taller a la población india, entre otros, conformando los estamentos sociales de la colonia

Así también para el siglo XIX se parte de la hipótesis sustentada por Cardoso (op. cit.; 56):

... un análisis refinado exigiría que se tomaran en cuenta las enormes diferencias regionales, no sólo en cuanto a dinámica poblacional sino también en lo concerniente a las densidades (así uno de los grandes rasgos estructurales de la población mexicana del siglo pasado es su concentración masiva en las tierras altas centrales). Así también se sabe que la demografía debe ser considerada a la vez como causa y efecto: los patrones demográficos incidían negativamente sobre la situación del mercado y de la oferta de mano de obra, pero reflejaban en su comportamiento, no sólo los efectos de la guerra de independencia ... sino también la situación económica y sobre todo agrícola, como por ejemplo, la persistencia de crisis ligadas a la subsistencia, y a oleadas epidémicas...