Cambios en las instituciones sociales

 

Tres elementos sociológicos que ayudaron a que sucediera el cambio dentro de las instituciones fueron: la propaganda, la obsolescencia planificada y el crédito. De esa misma forma, la complejidad y el cambio son los elementos esenciales del mundo; nunca antes se había estado en posibilidad de influir y ser influenciados por un número similar de personas, naciones y organizaciones humanas.

 

Esto eleva el nivel de complejidad, tanto de las relaciones como de las instituciones, y nos exige al mismo tiempo disponer de nuevos parámetros que nos ayuden a comprender el sentido y la magnitud del cambio.

 

El cambio generado en las instituciones sociales es el resultado de una revolución segmentada que a la vez totaliza a la misma en la sociedad; es como una espiral ascendente que envuelve a cada una de las partes de la sociedad y a la vez, a ella misma, transformándola completamente.

 

Este cambio que se está ejecutando es movido por el proyecto neoliberal que se está imponiendo en América Latina y México no es la excepción, a la vez representa una nueva intensificación de la modernización-occidentalización forzada dentro de estas sociedades, que intentan lograr el sometimiento definitivo de lo que es diferente o antimodernista, para ponerlo al servicio de las necesidades de una economía mundial cada vez más trasnacionalizada.

 

De esta manera, los tecnócratas reproducen así el papel desempeñado por los conquistadores del siglo XVI, los positivistas del siglo XIX y los modernizadores y agentes del desarrollo de las últimas décadas.

 

            Así, de acuerdo con Díaz Coutiño:

“…la pobreza y la expansión de la población precaria son un efecto de la organización social presente y de los diseños de política que favorecen a las empresas transnacionales para el uso de los recursos naturales y humanos. Estas empresas no sólo causan turbulencias en los sistemas sino además desarticulan los núcleos familiares, donde la fuerza de trabajo femenino se convierte en una importante fuente para la extracción de plusvalía y la mujer, como fuente para la reproducción de la vida, es impactada en sus decisiones para ejercer su derecho a la maternidad, en su relación madre-hijo y en su relación conyugal.” [1]

 

 

            Derivado de la organización económica actual y de acuerdo con el mismo autor, el hogar, la comunidad y el pueblo

“…son desgarrados en su organización social y de sus valores culturales mediante la introducción de procesos productivos que succionan los procesos naturales para crear las formas de subsistencia diaria. Las empresas transnacionales que penetran en estas comunidades lo hacen con la visión de que tales organizaciones sociales están desaprovechando su potencial ambiental y, ante esta justificación, aceleran sus procesos de acumulación a través de una mayor expansión de las fronteras regionales, esta tendencia también ha  alcanzado a  la producción agrícola,  en la  que la tecnología  generada por y para la producción del proceso productivo de plusvalor ha llevado a destruir el objeto del proceso de trabajo: el medio ecológico.” [2]

 

 

Como ejemplo Bell menciona cómo una innovación sociológica realizó un cambio lentamente en la sociedad hasta llegar al grado de un cambio forzoso en las instituciones más sólidas:

“…los adolescentes no sólo gozaban del cine, sino que también era una escuela para ellos. Imitaban a las estrellas de cine, repetían bromas y gestos de las películas, aprendían las bromas y sutilezas de la conducta entre los sexos, y de este modo desarrollaban una apariencia de sofisticación. Y en sus esfuerzos por llevar a la práctica esta sofisticación, por resolver sus incertidumbres y perplejidades mediante una confiada acción externa, el patrón ‘no era tanto… la vida de sus propios padres cautelosos como… los otros mundos alternativos que los rodeaban’.” [3]

 

 

            Dentro de los espacios urbanos, uno de los elementos socioculturales que apoyan a la realización de cambio cultural positivo es el rescate de los valores, mediante la educación formal, desde los niveles básicos ya que producen una mayor influencia en las conciencias casi intactas de la niñez, y con mayor razón, aunque más difícilmente, en los niveles superiores.

 

Para ello, hay que desarrollar cursos de capacitación y sobre todo de compromiso social con respecto a los valores, la ética, la calidad, la responsabilidad, el trabajo, el respeto, la solidaridad, el criticismo, la iniciativa, la creatividad, el servicio a la persona, la eficiencia y la eficacia.

 

El rescate de valores es fundamental para que se dé un cambio positivo en el modo de vida de las personas tanto en el medio urbano como en el rural; ya que la identidad, las instituciones, la sociedad entera y aún más, la nacionalidad, se han visto envueltas en un clima de ausencia de valores, debido principalmente a los medios de información masiva.

 

Una primera línea de acción contra ésta se puede desarrollar mediante una propuesta de concientización moral ciudadana, que permita participación de los gobernados en contra de males sociales, como es el caso de la corrupción y de malos manejos de los bienes públicos.

 

Mediante los programas educativos, se puede cambiar el comportamiento popular o el concepto de moralidad, aunque se tome un lapso considerable para este fin; por otro lado, su contraparte, la comunicación en masas y principalmente la televisión, influye con demasía y casi sin ninguna restricción por parte de los adultos, a los adolescentes y a los niños desequilibrando la balanza a favor de esta última.

Estos medios de comunicación y sus respectivas redes de transmisión alcanzan a un número cada vez mayor de personas, a tal grado que las nuevas formas culturales son transmitidas hacia ellos modificando las pautas de conducta de los receptores y a la vez, éstos condicionan y determinan los nuevos mensajes culturales que serán transmitidos en un tiempo futuro.

 

Por su parte, la educación superior es el símbolo de cambio entre modernidad y posmodernidad. Mientras que en la primera se observan niveles educativos orientados hacia la aplicación de la tecnología, en la segunda se desarrollan habilidades tendientes a la prestación de servicios. Así varios autores señalan que “el aumento en los niveles de educación ha contribuido a cambios culturales de importancia.” [4]

 

Mientras que existe un desarrollo alto de la fuerza de trabajo empleada en el sector II en el periodo de modernización, de igual manera, la Población Económicamente Activa dentro del sector III es también un indicador muy preciso del proceso de cambio cultural hacia el posmodernismo en una sociedad dada. Bell menciona al respecto que “la sociedad alcanza su etapa posindustrial cuando la mayoría de la fuerza de trabajo se ocupa dentro [del sector III].” [5]

 

El desarrollo económico, según varios autores [6] se relaciona con cambios culturales que conducen a la democracia; ya que los niveles altos de bienestar subjetivo combinados con los valores de seguridad (entre otros tolerancia y confianza interpersonal) y los valores posmaterialistas, tales como la participación ciudadana y el bienestar común o individual (tiempo de ocio y/o amistades), tienden a estar relacionados con una democracia estable. Por otro lado, el vínculo entre cultura y democracia es mayor que el que se da entre desarrollo económico y democracia.

 

Con respecto a la educación, hay que hacer notar que es un elemento muy importante para a partir de éste propugnar por un cambio en las otras instituciones sociales. Por ello, el problema de la educación es clave, no sólo porque todo indica que si no convertimos la educación en una verdadera prioridad, no podrá lograrse ningún avance serio en materia de mejoramiento social y, al mismo tiempo, es medio organizador de luchas por los derechos humanos y mejoramiento de la calidad de vida de las gentes más pobres.

 

Por  otro  lado,  la  participación  ciudadana libre  y responsable  es una de  las mejores armas para ofrecer un cambio cultural, principalmente en lo político, en las cuestiones sociales y en las económicas. De esta forma, la ciudadanía participa en las decisiones públicas generando instancias de control social. Para tal participación, se debe contar con un amplio caudal de conocimientos acerca de los derechos y deberes como ciudadanos nos otorgan las leyes.

           

Por el lado de  la religión, la conciencia del cambio apuró una crisis más profunda en el espíritu humano: el temor de la nada, es decir, el declinar de la religión. De acuerdo con Espinosa y Pérez:

 “…el código moral de la Iglesia Católica es la base del código ético al que se apega la mayor parte de los mexicanos y como la religión católica es un mal sincretismo, el código resulta igual. Es por ello que la inmensa mayoría deplora las prácticas antiéticas como tales, y sin embargo lo que se considera ético verbalmente no siempre lo es en la práctica. Por lo general, no se considera antiético el decir medias verdades [o medias mentiras], o el no decir nada, para evitar la confrontación; en general se piensa que la diplomacia y un enfoque indirecto y discreto pueden ser más eficaces para la mayor comprensión a largo plazo, que la verdad escueta y confrontación directa.” [7]

 

En la sociedad preindustrial el orden moral lo habilitaba la religión pues éste “moldea todos los aspectos de la vida... integra la sociedad proclamando preceptos en contra de la violencia interna;... inculca normas para proteger la propiedad privada,... por un lado –pero equilibrándolas con reglas sobre la caridad y el compartir,... e invoca castigos que tratan de restringir la sexualidad y la reproducción...” [8]

 

Para lograr su solidez y asegurar su acatamiento, se inculca como valores absolutos o como reglas que revelan la voluntad divina. Estos son rígidos y difíciles de adaptarse a un ambiente con rapidez en sus cambios. Los sistemas de valores tradicionales, se inclinan a desalentar el cambio social y la motivación empresarial para la acumulación.

 

En las sociedades con alto grado de importancia hacia la religión, también lo tienen para con la familia (en especial ésta es numerosa), al trabajo y la obediencia, así como al orgullo nacional; y sucede lo contrario hacia todo lo que represente autoridad estatal o política; mientras que el ahorro y la decisión personal son vistos como virtudes para enseñar a los hijos, carecen de  importancia; a la vez que observan un rotundo rechazo al aborto, es decir que los valores de la sociedad tradicional están muy relacionados con las tasas de fecundidad altas. De esta forma se puede mencionar que  la orientación hacia la autoridad va tomada de la mano con el nivel de desarrollo económico de una sociedad.

 

Por otro lado, las sociedades avanzadas reflejan bienestar subjetivo, satisfacción con la vida y buena salud. Inglehart menciona que

 “…los miembros de las sociedades con niveles elevados de desarrollo económico no sólo tienen niveles altos de satisfacción objetiva de las necesidades, por estar relativamente bien alimentados y tener esperanzas de vida relativamente altas, etc. También un nivel relativamente alto de seguridad y bienestar subjetivos, lo que da como resultado un cambio intergeneracional hacia los valores posmaterialistas. [Y más adelante agrega que] Cuando una sociedad alcanza niveles altos de seguridad y bienestar subjetivo, se inclina hacia los valores posmaterialistas; pero el bienestar subjetivo ya no aumenta.” [9]

 

En relación a estudios, se tiene que el desarrollo no se desplaza linealmente, sino que contiene una serie de cambios y movimientos sinuosos bien delineados donde las características culturales específicas de una sociedad tienden a aparecer en combinación con tipos específicos de cambios políticos y económicos.

 

Se analizarán ahora algunos cuadros estadísticos para entender mejor los cambios en las relaciones sociales que se han suscitado en las instituciones sociales.

 

 

 

centros

alumnos atendidos

personal docente

Estado

71

10,558

1,178

Centros de atención múltiple

28

1,793

373

Unidades de servicio de apoyo a la educación regular

34

7,101

655

Centros psicopedagógicos

7

1,375

111

Centros de capacitación

1

237

14

intervención temprana

1

52

25

Calera

2

314

34

Centros de atención múltiple

1

113

18

Unidades de servicio de apoyo a la educación regular

1

201

16

Cuadro 17.- “Comparación de servicios educativos en el área de educación especial.” Fuente: INEGI. “Anuario estadístico del estado de Zacatecas. Edición 2003.” México 2003, p. 235.

 

En Calera existían 2 centros especializados para educación especial, uno de atención múltiple y otro de apoyo a la educación regular. En ellas se atendían a 314 alumnos por 34 maestros. Es decir, 10.8 alumnos por maestro.

 

Mientras que en el estado existían 71 centros, de los cuales 34 eran unidades de servicio de apoyo a la educación regular (47.88 %), 28 de atención múltiple   (39.43 %) los más significativos. En total eran atendidos 10,558 alumnos por 1,178 docentes (11.1 alumnos por maestro). Con respecto a los valores estatales se tenía un 2.97 % de los alumnos en este municipio por 2.88 % de maestros.

 

Como ya se mencionó anteriormente, la atención especial brindada a los discapacitados es resultado de un cambio de perspectiva a este sector de la población, pues, al haber reconocido sus derechos, se estableció un cambio en las instituciones sociales que atienden a este sector de la población.

 

 

Bibliotecas públicas

personal ocupado

títulos

libros en existencia

obras consultadas

usuarios

Estado

211

363

691,462

867,676

1'717,698

1'378,333

Calera

3

4

8,572

10,320

17,452

11,780

Zacatecas

9

78

44,841

89,854

277,855

256,735

Cuadro 18.- “Comparación de la condición de lectura pública.” Fuente: INEGI. “Anuario estadístico del estado de Zacatecas. Edición 2003.” México 2003, p. 241.

 

 

Como puede observarse en este cuadro, Calera contó con muy poca infraestructura para el desarrollo de la lectura pública. Tiene 1/3 de las bibliotecas públicas que hay en el municipio de Zacatecas, sólo ocupaba un 5.12 % de personal con respecto al municipio de Zacatecas; en lo que respecta a títulos que ofrece, son poco más del 19 % de los que existen en Zacatecas, y mucho menos todavía que los libros en existencia (11.48 %) con respecto al otro municipio.

 

Por otra parte, mientras que el número de usuarios ascendía a 11,780, las obras consultadas apenas llegaron a 17, 452; es decir, cada usuario consultó apenas 1.48 obras. Mismas que representan 1.69 veces los libros en existencia.

 

En pocas palabras, en Calera, había pocos usuarios de las bibliotecas públicas, mismas que contenían muy poco material para leer y consultar, así como personal que atendía a los usuarios. Esto da como resultado que la biblioteca pública, como institución que fomenta la lectura y conocimiento de los usuarios, no era representativa para afirmar un cambio en las personas.

 

 

Agencias de viajes

arrendadoras de automóviles

transportadoras turísticas

Estado

91

6

3

Calera

4

2

0

Zacatecas

6

4

3

Cuadro 19.- “Comparación de servicios turísticos.” Fuente: INEGI. “Anuario estadístico del estado de Zacatecas. Edición 2003.” México 2003, p. 470.

Por otro lado, se tenían en Calera 4 agencias de viajes contra 6 en el municipio de Zacatecas, para las 91 que hay en todo el estado y 2 arrendadoras de automóviles con respecto a 4 en el mismo municipio, las únicas en el estado. Esto es debido a la cercanía con el aeropuerto internacional; lo que hace de Calera un punto de arribo con todos los servicios turísticos que pueda ofrecer una gran ciudad.

 

Aquí si se notaba un cambio en las instituciones privadas que ofrecen servicios turísticos, pues además de alimento y descanso, Calera ofrece servicios de agencias de viajes y transportación personal.

 

 

total

Banorte

BBVA Bancomer

Internacional

Banamex

Serfin

Scotiabank inverlat

Santander mexicano

Total

75

24

22

12

11

3

2

1

Calera

3

1

1

0

1

0

0

0

Zacatecas

16

5

4

1

3

1

1

1

Cuadro 20.- “Comparación de sucursales de la banca comercial.” Fuente: INEGI. “Anuario estadístico del estado de Zacatecas. Edición 2003.” México 2003, p. 503.

 

 

Con respecto a los servicios bancarios, este cuadro comparativo demuestra que hubo aumento de sucursales en Calera; antes había sólo una sucursal y ahora hay 3. Quiere decir que las instituciones de servicios financieros y bancarios han aumentado, cambiado y se han modernizado por el hecho de que esta cabecera municipal así lo requiere para ofrecer a sus habitantes los servicios que requieren para tramitar créditos, tratos de compra-venta y pago de servicios urbanos.


 

[1] DIAZ Coutiño, R. “La Sostenibilidad una necesidad histórica.” En www.cul.mx/inv/economia/sost.html

[2] Ibid. Véase también: LEFF, Enrique. “Ecología y capital. Racionalidad ambiental, democracia participativa y desarrollo sustentable.” Siglo XXI editores, UNAM.  México. 1994, pp. 152-153.

[3] BELL, Daniel. “Las contradicciones culturales del capitalismo.” Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Alianza Editorial Mexicana. México 1989, p. 74.

[4] INGLEHART, op cit, p. 16; véase también LERNER, Daniel. “The passing of traditional society: Modernizing the middle east. N.Y. The free press 1958; INKELES, Alex y David Smith. “Becoming Modern: individual change in six developing countries.” Cambridge. Mass. Harvard University Press. 1974.

[5] Ibid; véase también BELL, Daniel. “The coming of postindustrial society.” Nueva York. Basic Books. 1973.

[6] INKELES, Alex y Larry Diamond. “Personal qualities as a reflection of national development.” En Frank Andrews y Alexander Szalai (eds.) “Comparative studies in quality of life.” Londres. Sage. 1980; véase también INGLEHART, Ronald. “Culture shift in advanced industrial society.” Princeton, Princeton University Press. 1990; INGLEHART, Ronald. “La transformación de la relación entre desarrollo económico y cambio cultural y político.” En Este país. Tendencias y opiniones. 38/VIII mayo 1994.

[7] ESPINOSA I., y Pérez Calderón. “Liderazgo y valores culturales en México.” En www-azc.uam.mx/gestion/num7/art12.htm

[8] INGLEHART, op cit, p. 5.

[9] Ibid, pp. 11, 18.