Prácticas o relaciones sociales

 

Resulta lógico que al haber un cierto tipo de cambio en los valores y aspectos culturales, éstos se den también en las prácticas o relaciones sociales. Ya que como modernos, nuestras vidas están cada vez más permeadas de técnica y conocimiento científico y mediatizadas por éstos, a tal grado que la comprensión del tiempo y la distancia derivado de un infinito acceso a la información y a diversas culturas, mediante la miniaturización de los productos de la electrónica, lo cual crea una creciente personalización y portabilidad de los objetos que conectan y dan soporte a la actividad productiva del ser humano, conllevan una reestructuración de las relaciones humanas e institucionales.

 

Como menciona Ventocilla citando a otros autores:

 

 “Alrededor no es más que ‘Un patrón de comportamiento que no reconocemos’ producto de ‘cambios evolutivos a velocidad revolucionaria’ (Jac Fitz-ens) Los medios de comunicación y la creciente conectividad entre personas de diferentes culturas está produciendo una revolución que nos conduce a una ‘Sociedad Hiper-simbólica’ (Toffler). Nuevos símbolos que hay que producir, promocionar, distribuir y consumir y exigen un lenguaje y comportamientos distintos a los tradicionales.”[1]

 

Por tal razón, hay que continuar conservando la mirada a la integración social ya que esta supone la aceptación de normas generales, sin necesidad de ejercer algún tipo de coerción.

 

De acuerdo con los patrones del desarrollo económico actual, la desocupación en masa ocurre constantemente, dando como resultado que las relaciones sociales entren en un profundo proceso de deterioro hasta el punto que algunos sociólogos como Touraine [2] han llegado a proclamar el fin de la sociedad. No existiendo cohesión social, no hay pautas culturales homogéneas, de tal manera que la cadena que une a lo familiar, a la comunidad, y al Estado, se encuentra, en muchos puntos, despedazada; y esa es la cadena que permite, precisamente, hablar de sociedad en cuanto tal.

 

Siguiendo con la idea anterior, cabe agregar que al compás de la destrucción ecológica en los países escasos en desarrollo, viene indisociablemente de un conjunto de procesos de degradación social y cultural tales como: la desintegración de las entidades étnicas y los valores culturales de los pueblos, así como el cambio de las prácticas tradicionales de uso de  los recursos adaptadas al medio, por tecnologías ajenas a su contexto ecológico y cultural. De manera que se han disuelto los sistemas de cohesión y solidaridad social que actúan como mecanismos de preservación de la unidad social.

 

Por otro lado, la creciente urbanización crea una escasez artificial de puestos de trabajo, además la competencia cada vez más exagerada tensa las relaciones sociales, y de paso aumenta la distancia entre los pobres y los ricos. De igual forma, los suburbios y barrios bajos proliferan y la autoestima de la gente se degrada. Y en lugar de dirigir sus quejas contra la perversión del sistema económico, se echan la culpa unos a otros.

 

El paradigma económico actual, en su forma de globalización, rompe las relaciones sociales y a la vez, irrumpe en las comunidades de muchas maneras, generalmente, de acuerdo a patrones de comportamiento consumista. De esta forma la economía competitiva obliga a la gente que tiene trabajo, a trabajar más horas, para lograr con esto estar en posibilidades de satisfacer sus necesidades, reduciendo así el tiempo normalmente dedicado a las relaciones sociales.

 

Además, instituciones y estructuras centralizadas, organizadas a gran escala, reemplazan las formas naturales de relación humana, acabando completamente con ellas. Así, la gente ya no puede contar de manera espontánea con los demás para apoyarse mutuamente en lo cotidiano.

 

La falta de acceso a las relaciones sociales conduce a un menor entendimiento entre la gente, con el consiguiente aumento de las tensiones y de una mayor corrupción.

 

Dentro de las ciudades, las desigualdades sociales y la desesperación van de la mano con la alienación, las altas tasas de criminalidad y la adicción a las drogas y el alcohol; mientras que los continuos desplazamientos de las poblaciones tanto rurales como urbanas han cambiado las viejas comunidades por grupos de viviendas donde los vecinos no se conocen,  a tal grado que los niños no pueden jugar tranquilos si no es bajo la mirada atenta de los padres.

 

Un pensamiento contrario al anterior lo presenta Lander, el cual manifiesta que una contrarrevolución cultural, retornando a las formas anteriores de cooperación y solidaridad:

“En las ciudades, donde se asienta en forma creciente la mayoría de la población del continente, y como reacción ante el deterioro dramático de las condiciones de vida, se han desarrollado procesos organizativos autónomos y estrategias de sobrevivencia que tienen como fuente una revitalización o recreación de valores de solidaridad y reciprocidad que sobreviven a pesar de la arremetida del individualismo competitivo como valor dominante de estas épocas neoliberales;… de los campesinos en defensa de sus tierras y la resistencia pasiva de sus comunidades ante los atropellos de la modernización; la lucha de los movimientos y organizaciones ecológicos en contra del acelerado proceso de devastación ambiental que sufre el continente; las organizaciones solidarias de los habitantes de las comunidades urbanas populares; las experiencias de las organizaciones femeninas; las experiencias cooperativas; y las tecnologías alternativas, apuntan hacia la existencia  de otra realidad y de otro proyecto de sociedad debajo del ‘continente oficial’ hoy dominado por el neoliberalismo.” [3]

No es más que la búsqueda de alternativas al modelo civilizatorio hegemónico, derivado de

 

“la necesidad de una nueva ética en relación del hombre con la naturaleza y de estilos de vida más cercanos a ésta; la búsqueda del equilibrio en contraste con el crecimiento sin fin; la valoración de la sabiduría tradicional de las comunidades indígenas y campesinas por tanto tiempo despreciadas y aplastadas a nombre de la superioridad del conocimiento universal de la ciencia; de organizaciones sociales más descentralizadas, autogestionarias, más democráticas, menos competitivas, más solidarias; y la valoración de las dimensiones femeninas, subjetivas, espirituales y religiosas de la vida humana.” [4]

 

 

            Por otro lado, entidades gubernamentales propugnan por una incorporación cultural de las regiones rurales, campesinas y/o indígenas para que cuenten con los beneficios del progreso.  Así,  de  acuerdo  con  Escobar  et  al:

 “…estrategias  como  el  DRI  [Programa de Desarrollo Rural Integrado auspiciado por entidades mundiales como el BM, el FMI, etc.] deben ser vistas como verdaderas máquinas de creación cultural y de transformación de lo social: pretenden que el campesino modifique su concepción y práctica de la tierra, de la agricultura, de la economía y, en última instancia, de sí mismo. A lo largo de este proceso, se le vincula más decididamente con otras instancias de poder, tales como el Estado, los mercados, y medios culturales de la sociedad  ‘moderna’”. [5]

 

El siguiente cuadro presenta la condición y tipo de discapacidad de la que es partícipe la población de Calera. Primeramente se observa que el número de discapacitados es 702 (2.20 %) de los 31,897 habitantes de este municipio. El tipo de discapacidad que más casos contempla es la visual con 256 (36.46 %) de los cuales 55 se registran en personas de 70 años y más. Y la que menos es la del lenguaje con sólo 31 casos (4.41 %).

 

El grupo quinquenal de 5 a 9 años es quien tiene mayor participación en este renglón con 57 casos (8.11 %) de los cuales la discapacidad visual y la motriz suman 35 casos (61.40 %), mientras que la discapacidad auditiva y la del lenguaje sólo 3 (5.26 %).

 

Grupos Quinquenales

Población total

Distribución según condición de discapacidad

 

 

Sin discapacidad

Con discapacidad

No esp.

 

 

 

Total

Motriz

Auditiva

Del lenguaje

Visual

Mental

Otra

No esp.

 

              

31,897

30,999

702

274

138

31

256

102

3

2

196

0 - 4 años    

4,222

4,175

22

10

1

2

4

8

0

0

25

5 - 9 años    

4,080

4,003

57

17

6

5

18

14

1

2

20

10 - 14 años  

3,840

3,781

43

8

6

7

14

13

0

0

16

15 - 19 años  

3,425

3,373

38

5

2

1

18

12

0

0

14

20 - 24 años  

3,234

3,189

33

9

3

2

12

11

0

0

12

25 - 29 años  

2,947

2,905

34

11

5

4

12

11

0

0

8

30 - 34 años  

2,339

2,293

41

12

6

0

13

9

1

0

5

35 - 39 años  

1,839

1,811

24

6

2

2

7

9

0

0

4

40 - 44 años  

1,471

1,427

41

18

5

2

14

3

0

0

3

45 - 49 años  

1,057

1,027

28

12

7

1

10

2

0

0

2

50 - 54 años  

844

803

34

14

10

2

15

3

1

0

7

55 - 59 años  

639

603

33

14

5

0

14

2

0

0

3

60 - 64 años  

575

518

51

25

6

1

24

0

0

0

6

65 - 69 años  

416

369

44

17

8

1

22

2

0

0

3

70 y más años 

829

653

172

92

66

1

55

3

0

0

4

No especificado

140

69

7

4

0

0

4

0

0

0

64

Cuadro 11.- “Condición y tipo de discapacidad por grupos quinquenales de edad, en  Calera Víctor Rosales, Zac.” Fuente: INEGI. “XII Censo General de Población y vivienda 2000.” En http://www.inegi.gob.mx/

 

El grupo quinquenal que menos casos tenía detectados es el de 0 a 4 años, con sólo 22 (3.13 %). De los cuales 10 correspondían a discapacidad motriz (45.45 %) y 8 a discapacidad mental (36.36 %).

 

Por lo anterior, cabe destacar que la población de Calera, como en casi todo el mundo reconoce, auxilia y ayuda a la población discapacitada pues encuentra en ella, los derechos humanos, ciudadanos y preferenciales que éstos tienen por el simple hecho de haber nacido con algún tipo de discapacidad. Desde hace tiempo, se les ha dejado de marginar y ahora se procura integrarlos a la vida social, cultural y productiva de la comunidad, pues la sociedad que los reconoce como un valor, ha roto las antiguas prácticas sociales.

 

Sexo

 

Distribución según áreas de estudio

 

Población 15+

1

2

3

4

5

6

7

8

No esp.

              

961

9

21

10

683

8

179

6

1

44

H

384

9

1

5

198

1

145

0

1

24

M

577

0

20

5

485

7

34

6

0

20

Cuadro 12.- “Tipo de estudios de la población de 15 años y más, en  Calera Víctor Rosales, Zac.” Fuente: INEGI. “XII Censo General de Población y vivienda 2000.” En http://www.inegi.gob.mx/      1.- Agropecuarias, 2.- Salud, 3.- Ambiente y química, 4.- Administrativa y comercial, 5.- Educación, arte e idiomas, 6.- Industrial y tecnológica, 7.- Servicios de belleza, 8.- Instrucción militar y policía.

 

El cuadro 12 señala que de los 961 habitantes de Calera de 15 años y más que estudia, 577 eran mujeres (60.04 %); 683 personas (70.07%) lo hacía en el área administrativa y comercial; de los cuales 485 (71.01 %) eran mujeres. Mientras que en los servicios de belleza había sólo 6 casos  (0.62 %); 21 en el área de la salud        (2.18 %), uno de ellos, hombre. En el apartado de ambiente y química, estudiaban 10 personas, 50 % hombres, mientras que todos eran hombres los que estudiaban ciencias agropecuarias. En lo que respecta a educación e idiomas, había 8 casos de los cuales 7 corresponden a las mujeres, al igual que los 6 casos de industrial y tecnológica.

 

 

Alumnos inscritos

Alumnos egresados

Estado

938

49

Calera

18

0

Zacatecas

421

38

Cuadro 13.- “Comparación de los alumnos inscritos y egresados del nivel bachillerato en el ciclo escolar 2001-2002.” Fuente: INEGI. “Anuario estadístico del estado de Zacatecas. Edición 2003.” México 2003, p. 217.

 

Mientras que en el estado fueron 938 alumnos inscritos en Calera sólo 18  (1.91 %) del total. En ese mismo ciclo escolar, no egresó ninguno en Calera, mientras que en Zacatecas fueron 38 de 49 (77.55 %).

 

Como puede observarse, la educación media superior todavía no sentaba las bases de su permanencia y aceptación en Calera; los habitantes preferían salir a estudiar fuera este nivel educativo o dedicarse a trabajar en su tierra. Hecho que parece abrir la puerta a un cambio en las prácticas sociales, pues los estudiantes calerenses que se trasladan a otra ciudad para continuar sus estudios, absorben imperceptiblemente nuevos patrones de conducta con respecto a las relaciones sociales.

 

 

Adultos incorporados

Adultos alfabetizados

Alfabetizadores

 

Total

Hombres

Mujeres

total

Hombres

Mujeres

 

Estado

3,743

1,611

2,132

773

238

535

129

Calera

56

26

30

8

1

7

3

Zacatecas

131

30

101

23

7

16

7

Cuadro 14.- “Comparación del esfuerzo alfabetizador.” Fuente: INEGI. “Anuario estadístico del estado de Zacatecas. Edición 2003.” México 2003, p. 231.

 

En este cuadro se observa la labor alfabetizadora que se realizó a favor de los adultos. Calera ha participado con 56 adultos incorporados (1.49 %), de los cuales 30 son hombres (53.57 %). Mientras que suman 8 adultos ya alfabetizados, siendo 7 mujeres.

 

En el estado se manifiesta una alta tendencia participativa de las mujeres en este rubro 2,132 incorporadas (56.95 %) y 535 de 773 alfabetizadas (69.21 %). Mientras que en Zacatecas, se siguió esta misma tendencia: 101 incorporadas de 131 casos (77.09 %), por 16 de 23 (69.56 %).

 

Al igual que con las personas con discapacidad, este era un esfuerzo para hacer partícipes de los beneficios del progreso a los marginados de la cultura. De esta forma, las relaciones sociales se multiplicaban por el número indeterminado de acciones que se relacionan con actividades de lectoescritura.

 

total

1

2

3

4

5

6

7

8

9

10

Estado

14,603

4,329

2,931

1,859

1,223

439

342

328

299

268

180

Calera

676

169

152

78

57

16

35

23

14

19

3

Zacatecas

5,710

1,821

1,173

806

444

181

140

71

96

31

58

Cuadro 15.-  “Comparación de delitos registrados del fuero común en averiguaciones previas, según municipio donde se cometió el delito.” Fuente: INEGI. “Anuario estadístico del estado de Zacatecas. Edición 2003.” México 2003, p. 252. 1.- Robo, 2.- Lesiones, 3.- Daño en las cosas,            4.- fraude, 5.- Amenazas, 6.- Abuso de confianza, 7.- Despojo, 8.- Allanamiento de morada,                9.- Homicidio, 10.- violación

 

 

Este cuadro ofrece una comparación de los delitos registrados en averiguaciones previas. En Calera, del total de delitos 676, el porcentaje mas alto lo tenían el robo y las lesiones con 25 y 22.48 % respectivamente. Luego le seguían el daño en las cosas y fraude con 11.53 y 8.43 % respectivamente. Enseguida se encontraban el abuso de confianza con 5.17 %, el despojo con 3.40 %, el homicidio con 2.81 %, las amenazas con 2.36 %, el allanamiento de morada con 2.07 % y finalmente la violación con 0.44 %.

 

El total de casos con respecto al estado marca un porcentaje de 4.62 %. Mientras que Zacatecas participó con un 39.10 %. Por otro lado, el delito que más se registró en los tres espacios es el robo, y el que menos es la violación, pero en Zacatecas, el homicidio.

 

La conclusión que se obtiene a partir del análisis de este cuadro es que en Calera se presentaron una cantidad significativa de conductas delictivas, mismas que ya no pasan desapercibidas por los habitantes del lugar. Razón por la cual, se denuncian para intentar hacer freno a éstas.

 

 

 

total

1

2

3

4

5

6

7

8

9

10

Estado

2,239

498

912

256

51

33

64

63

90

40

232

Calera

49

16

20

3

1

0

0

0

3

0

6

Zacatecas

98

19

37

13

2

0

2

3

9

4

9

Cuadro 16.- “Comparación de presuntos delincuentes registrados en juzgado de 1ª. Instancia en materia penal del fuero común, según municipio donde ocurrió el delito.” Fuente: INEGI. “Anuario estadístico del estado de Zacatecas. Edición 2003.” México 2003, p. 261. 1.- Robo, 2.- Lesiones,        3.- Daño en las cosas, 4.- fraude, 5.- Abuso de confianza, 6.- Despojo, 7.- Allanamiento de morada,    8.- Homicidio, 9.- violación, 10.- Otros.

 

Mientras que el cuadro anterior presenta el número de delitos registrados, el cuadro 16 muestra a los presuntos delincuentes registrados, de donde sobresale que el número de éstos disminuyó en un 84.66 % para el estado, 92.75 % para Calera y un sorprendente 98.28 % para el municipio de Zacatecas.

 

Esto quiere decir que casi no se atrapa y procesa a los delincuentes que cometen fechorías. En el caso de Calera, de 49 presuntos delincuentes son 20 por lesiones (40.81 %) y 16 por robo (32.65 %) los más significativos.

 

Por su parte, en Zacatecas, de 98 son 37 por lesiones (37.75 %) y 19 por robo (19.38 %). Mientras que  nivel estatal, de 2,239 presuntos delincuentes, 912 son por lesiones (40.73 %), 498 por robo (22.24 %) y 256 por daño en las cosas (11.43 %).

 

A nivel estatal el abuso de confianza cobra solamente 33 víctimas (1.47 %); en Calera hay varios delitos que no presentan delincuente: el abuso de confianza, el despojo, el allanamiento de morada y la violación, mientras que el fraude sólo tiene un presunto delincuente. Con respecto a Zacatecas, el abuso de confianza no tiene delincuentes, pero el fraude y el despojo cuentan a dos presuntos delincuentes cada uno.

 

Quiérase o no, este índice de delitos y presuntos delincuentes habla por sí solo con respecto a las prácticas sociales que viven hoy en día los habitantes de Calera. Se han modificado de tal manera que los delitos y accidentes son tan constantes y frecuentes como un centro urbano más grande e industrializado.


 

[1] VENTOCILLA, Eleodoro. “Cambios globales y locales.”

[2] TOURAINE, Alain. “Le retour de l’acteur.” Paris, Fayard. 1985, p. 31. Véase también MIRES, Fernando. “La revolución ecológica de nuestro tiempo.” En LANDER, op cit, p. 26.

[3] LANDER, Edgardo. “América Latina: historia, identidad, tecnología, y futuros alternativos posibles.” En LANDER, op cit, pp. 117-118. Véase también: BALLON, Eduardo y Antonio Zapata, “La organización comunitaria, la planificación concertada y la planificación popular como vías para el desarrollo. El caso de Villa El Salvador.” Lima, Perú. En “Coloquio internacional. La reforma del Estado: desafío para la democracia.” Caracas. 1988 (mimeo); QUIJANO, Aníbal. “Lo público y lo privado, un enfoque latinoamericano.” En “QUIJANO, Aníbal. “Modernidad, identidad y utopía en América Latina.” Editorial El Conejo. Quito. 1990.

[4] Ibid,  pp. 118-119.

[5] ESCOBAR, op cit, p. 86.