LAS TRANSFORMACIONES SOCIO-CULTURALES

DE LA SOCIEDAD CALERENSE

 

 

 

De acuerdo con Inglehart[1],  el empuje económico en una sociedad específica la lleva primeramente a la modernización y en seguida a la posmodernidad, y el paso de una sociedad de moderna a posmoderna se observa no nada más a través del desarrollo económico, sino también del cambio cultural y la transformación política. En el caso específico de Calera de Víctor Rosales se han venido dando estos sucesos durante los últimos veinte años, tiempo de estudio de la presente investigación.

 

Tanto la modernización como la posmodernización, observan dos premisas comunes:

 

1.- Los diversos elementos culturales tienden a unirse dentro de patrones coherentes.

2.- Los patrones culturales coherentes existen y están vinculados con el desarrollo económico y tecnológico.

 

Esto quiere decir que el todo social que existe en el caso de la población de Calera Víctor Rosales, está tendiendo hacia un cambio en los patrones culturales que se puede observar mediante el análisis estadístico de los últimos años. Se cree que dichos cambios están vinculados con la puesta en marcha del parque industrial recién implementado.

 

Los actuales procesos sociales de gran escala son producto de la globalización mundial en cuanto “a la intensificación de las relaciones sociales... que unen a distintas localidades de tal manera que lo que sucede en una localidad está afectado por sucesos que ocurren más lejos y viceversa.” [2] Con otras palabras, en la medida en que se involucra a todo el orbe para las transacciones económicas y a la vez, la difusión cultural, integrando y conectando de la misma manera a comunidades pequeñas y a grandes metrópolis en nuevas combinaciones de tiempo y espacio, ambas formarán parte de un “todo” cultural donde quedan fuera las limitaciones de tiempo y de espacio.

 

De esta forma, el mundo se vuelve más interconectado a tal grado que se ­­­­­­­­­­­­­­­­­ puede hablar de una sola cultura reproducida en casi todos los rincones del planeta. Es por ello que se observa una tendencia acorde con la lógica de la ganancia y de la competencia por consumidores. Simultáneamente los ideales sociales se olvidan y se presenta un exagerado consumismo de los bienes materiales.

 

La lógica del mercado invade todos los espacios sociales. El estilo de vida urbano ha ido penetrando poco a poco el espacio de las comunidades rurales y lentamente los valores de éstas han cambiado y tomado la forma de aquellos pero de una forma no idéntica, sino parecida o similar pero que demuestra su ruptura con el medio ambiente natural y social. Los valores y tradiciones van quedando en el olvido pues cada vez menos personas tienen interés en seguirlos.

 

Por otro lado, el consumismo urbano de todo tipo de productos se hace presente en la comunidad rural y la gente busca la manera de satisfacer estos impulsos recreando con esto el modo de vida urbano dentro de sus propias comunidades. Pero no hay que olvidar que el contacto entre diversas culturas ha sido desde la antigüedad un motor de cambio y de difusión de novedades e innovaciones. Ahora hay que observar el cambio específico de Calera Víctor Rosales y evaluar objetivamente su rumbo.

 

            Los grandes cambios culturales que ocurren en una comunidad pueden realizarse en el lapso de vida de una sola generación, ya que ésta hereda y transmite cierta cantidad de conocimientos, costumbres, creencias, tradiciones, valores y prácticas y a la vez, al relacionarse con el mundo actual, forzosamente se tiene que poner al día, pues cada individuo adquiere este conjunto cultural mediante la imitación y el aprendizaje.

 

Sin embargo, con el paso del tiempo y en la actualidad, con la velocidad de la transmisión de mensajes y el universo abierto a infinitas posibilidades de influencia externa, los cambios culturales “notorios” de una comunidad fundamentalmente campesina, aparecen en unos pocos años.

 

Partiendo de antecedentes históricos, la teoría de la modernización abarca más de un siglo y en ella se enfatiza la eficiencia económica, la autoridad burocrática y también la racionalidad científica. Simultáneamente se presenta un debate acerca de las relaciones causales: ¿es el cambio económico el que produce las transformaciones socioculturales o viceversa? Algunos plantean que lo económico determina lo social. Para Marx, “el nivel tecnológico de una sociedad da forma a su sistema económico, el cual, a su vez, determina las características culturales y políticas de la sociedad.” [3]

 

Mientras que Bell menciona: “Uno de los hitos principales de la ‘sociedad postindustrial’ en ciernes se alcanza cuando la mayor parte de la fuerza de trabajo se encuentra empleada en el sector terciario de la economía... produciendo servicios.” [4]

 

Para otros, ven el nuevo enfoque social y cultural conlleva mejoramientos en la cuestión económica. Weber hizo hincapié en el peso de la cultura: “El surgimiento de la ética protestante facilitó la aparición del capitalismo, [y posteriormente]... la revolución industrial [y] la democracia.” [5]

 

En palabras de Inglehart “los sistemas de creencias influyen sobre la vida económica y política, al mismo tiempo que reciben toda influencia de éstas.” [6] Mientras que Lerner e Inkeles [7] le dan toda la importancia a la educación formal para conformar una cosmovisión moderna.

 

Sin embargo, las relaciones causales tienden a ser recíprocas. Es decir que tanto los procesos económicos y tecnológicos intercalan con las variables políticas, culturales y de otros tipos a tal grado que el estilo cultural de una sociedad determinada podría facilitar o retardar su modernización; además de que por su parte, los dirigentes juegan un papel decisivo al acelerar o retardar el cambio social con su participación a la hora de tomar decisiones.

 

Estas teorías plantean que se espera llegar a un modelo de sociedad moderna o industrial, como consecuencia de las diversas transformaciones que se presentan: urbanización, industrialización, educación masiva y especializada para el empleo, burocratización, desarrollo de las telecomunicaciones, menores tasas de natalidad, mayor penetración gubernamental, aumento en la participación política de las masas y democratización; que al mismo tiempo refuercen su sistema económico.

 

Durante las tres últimas décadas, el desarrollo del capitalismo, tanto en el mundo como en México, ha creado un complejo sistema de relaciones sociales asociadas a una plétora de mecanismos que engendran, mantienen, reproducen y amplían la esfera de estas mismas. Se hace referencia a  la mediación de la mercancía en cada aspecto de la actividad humana, especialmente  en  las relaciones  personales y en la comunicación.

 

Esta mediación aspira al beneficio económico, pero más que esto, quiere asegurar el control ideológico, a través de la manufactura industrial de la conciencia. La desaparición de la población dedicada a la agricultura, lleva implícita la extinción de estos estilos culturales y sus modos de vida diferentes a los estilos de vida presentados en las urbes. Esto se puede definir, para algunos autores [8] como el resultado de un avance social y civilizatorio.

 

Al respecto, Marx [9] opina que “ha sido sometido el campo a la ciudad”, no sólo por la concentración demográfica, sino también por la ruptura de las relaciones sociales y la escisión de las formas de producción tradicionales o ancestrales (actualmente llamadas “desarrollo sustentable”). Mientras que Lefevre [10] hace el siguiente comentario:

 

“La industrialización produce la urbanización, en una primera fase, negativamente [con el estallido de la ciudad tradicional, de su morfología, de su realidad práctico-sensible]. Después... La sociedad urbana comienza sobre las ruinas de la ciudad antigua y su contorno agrario. [Es decir que poco a poco la ciudad va absorbiendo al campo]. A lo largo de estos cambios, la relación entre industrialización y urbanización se transforma. La ciudad deja de ser un recipiente... pasivo de  productos y de la producción.”

 

El modo de vida rural, al darse simbióticamente junto al modo de vida urbano derivado de la modernidad, hace observables fenómenos como los de una comunidad rural que se disuelve y es reemplazada por la exterioridad recíproca de los individuos, su interés propio y el libre contrato de trabajo para explotarse unos a otros.

 

Por tal motivo, se cree que no puede estudiarse a la cultura rural de una manera individual o independiente, sino que es la manifestación del mismo modo de vida urbano (capitalista e industrial) sólo que en otro espacio geográfico menos urbanizado, pero que lentamente se está urbanizando. Para algunos intelectuales modernos, lo rural consistiría en apenas algunos intentos de civilización, de lado de la marcha de la verdadera civilización, en el interior de la urbe global.

 

La creciente globalización de la economía internacional que desde hace ya algunos años ha introducido cambios importantes en las estructuras espaciales de la producción, tales como la descentralización de la industria, los cambios tecnológicos y la creciente orientación hacia el comercio mundial, ha contribuido a una geografía cambiante de la industria y del empleo.

 

En el caso de México, en el Programa Nacional de Desarrollo 1989-1994, se plantó la viabilidad de la descentralización industrial del Valle de México y simultáneamente, impulsar el desarrollo urbano en comunidades estratégicas medianas. ¿Acaso esta política no llevaba implícita un cambio cultural o una modificación en el estilo de vida rural? ¿Qué tan benéfico pudo resultar el cambio de actitudes y de valores tradicionales por el conjunto de valores (o antivalores) de las comunidades urbanas en la población rural?

 

            Para los fines del presente capítulo, resulta de importancia distinguir entre invento e innovación tecnológica que ya se ha realizado anteriormente. El primer concepto supone el surgimiento de una mercancía o servicio nuevo o, de otro modo, de una forma novedosa de producir bienes ya conocidos. El segundo implica la difusión de un invento a una escala muy grande, tanto como para alterar el proceso de producción de este producto o servicio.

 

            Por ejemplo, el uso del teléfono celular, o los aparatos a control remoto, la computadora y la televisión por cable. En un principio, cuando eran “novedades” poco a poco se aprehendía y se acostumbraba a su uso y a su presencia; ahora, las nuevas generaciones lo ven como un elemento común y corriente dentro de su universo material.

 

Ya se aprehende su uso de una manera natural. El cambio cultural se ha dado a favor de la apropiación de la nueva tecnología. De igual forma se presenta éste que reproduce conductas violentas y delictivas así como también consumistas e imitadoras de centros urbanos que anteriormente no se presentaban en las comunidades rurales.

Como ya se ha manejado anteriormente, el cambio en el modo de producción de la sociedad calerense, de eminentemente agrícola, a uno de tipo industrial y de servicios, ha originado transformaciones en su cultura y en su mismo ser social. Obedece por un lado a que el modo de producción capitalista impone las condiciones para la subsistencia y desarrollo de los sectores campesinos, pero por el otro, son las fuerzas internas propias de los campesinos las que producen la gran capacidad y variedad de respuestas para adaptarse al nuevo ambiente físico y social.

 

Como urbanización [11] se puede entender, además del aumento de la proporción de la población que vive en grandes metrópolis, como un modo de vida en el cual las ciudades ejercen presión sobre la vida social. Mientras que la “hiperurbanización” es la situación en la que el ritmo rápido de urbanización no va acompañado de un ritmo semejante en la industria, provocando un sesgo en los empleos poco productivos,  como los agrícolas o los propios del subempleo urbano.

 

Con otras palabras, es un desequilibrio entre el rápido crecimiento demográfico y las insuficientes posibilidades de empleo que da como resultado una creciente pobreza y proliferación de problemas sociales.

 

En la hiperurbanización las ciudades tienden a atomizarse en torno a múltiples centros, entre los que compiten los antiguos centros, los barrios consolidados y los centros comerciales. Su organización contempla actividades comerciales, recreativas y financieras. Las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) juegan un papel estelar en estos nuevos escenarios.

 

Imperceptiblemente la población se individualiza más y es manejada con mayor facilidad por las pasiones consumistas y los valores fundados en el egoísmo y satisfacción de los intereses personales. Por ello, el modo de vida urbano toma en cuenta la extensión de estilos culturales y de interacción social, principalmente.

Al hablar de cambio cultural en el mundo campesino, éste se observa como un fenómeno de colonización cultural, el cual hace referencia a la extensión del núcleo civilizatorio (de tipo industrial de los siglos XIX y XX) a la totalidad del territorio social. Actualmente nuevos factores económicos han entrado en juego, en el estilo de vida rural y el agricultor ya no es más que un agente en competencia por el uso y control del suelo laborable.

 

            Para reconocer el cambio cultural operado en esta sociedad, hay que reconocer que el campesinado ha sido concebido en relación con una economía, una cultura o una clase social. Marx y Lenin lo conciben genéricamente como una clase social oprimida y explotada por la sociedad capitalista, señalando firmemente su posición subordinada. De esta manera, la cultura campesina tiene como condición “que el sistema de valores... sea compatible, en general, con los de los habitantes urbanos que constituyen... su otra dimensión de existencia.” [12] 

 

Por su parte,  Marriott  la considera  como  una  reinterpretación y  reintegración  de  los elementos de la cultura superior urbana. Mientras que Foster afirma que

“las comunidades campesinas han crecido en una relación simbiótica espacial-temporal con los componentes más complejos de su sociedad total, esto es, la ciudad preindustrial con funciones de mercado y de administración. En esta relación, la dependencia económica produce invariablemente dependencia política, cultural y también a menudo religiosa.” [13]

 

El denominador común  de estas concepciones es que se otorga al campesinado una existencia eterna y a la vez, separada y subordinada a los procesos culturales del medio urbano. Por ello resulta imprescindible efectuar un estudio simultáneo del estilo de vida urbano así como de sus elementos culturales y sociales para realizar una posterior comparación entre los estilos de vida en cuestión.

 

Mientras que la sociedad industrial fue definida como proceso civilizatorio mediante la urbanización de centros poblacionales, el espacio rural nunca se ha definido y es presentado como un negativo de la fotografía de aquélla.

 

Gracias al enfoque positivista de la Sociología, el tema en cuestión se ha venido tratando como una sucesión histórica de etapas donde las últimas son mejores que las primeras. También, ya mencionado en el primer capítulo. Por lo tanto el urbanismo derivado de la industrialización es mejor que la vida en espacios rurales, ya que conlleva progreso social.

 

Además, y de acuerdo con Lander [14]

 

“La sociología de la modernización retoma en la posguerra esta visión dicotómica del positivismo, expresándola ahora en términos ‘científicos’: sociedad tradicional y sociedad moderna... a partir de la experiencia europea, se construye un modelo universalista de la modernidad y de modernización. Las características históricas y culturales, así como los rasgos de personalidad (egoísmo, individualismo competitivo) –propios de los lugares donde se desarrolló más plenamente el capitalismo- son teorizadas como las características necesarias de la sociedad moderna.”

 

 Otros autores sostienen que la dicotomía urbano-rural resulta obsoleta para los estudios sociológicos contemporáneos; en su lugar, presentan un contínuum que iría de lo más rural a lo más urbano. Este sería un proceso inacabable en el que se suceden espacios con formas y funciones diversas, con mayores y menores niveles habitacionales, cohesionados por diversos nodos o centralidades, pero que en su totalidad participan de los efectos de la civilización y la cultura urbanas.

 

Esto, apoyado por ciertos fenómenos de las grandes urbes tales como los espacios considerados dormitorios de las metrópolis donde se han realizado estudios de sociología rural. Tal es el caso del Parque Industrial de Calera, Zacatecas, ahí la industrialización es un fenómeno reciente donde se observa de acuerdo con las estadísticas de INEGI que esta actividad económica no absorbe a la mayoría de la población local, sino que muchos obreros son residentes de otras comunidades cercanas a este nuevo centro industrial.

 

La modernización consiste en el cambio radical de la tradición religiosa a la implementación del estado mediante el advenimiento del racionamiento científico y la burocratización del poder por medio de organizaciones racionales buscando metas explícitas y comunes a toda la sociedad. Además hay una transferencia de prestigio y de capacidad de decisión de las instituciones sociales como la iglesia y la familia hacia este último. El estado tomó el lugar de Dios en un mundo laico. Para Lander

 

“el tránsito de lo folk y lo urbano, entre lo tradicional y lo moderno, se postula no sólo como modelo descriptivo, sino igualmente como normativo. La modernidad... es tanto el modelo ideal de la sociedad, como el modelo hacia el cual tienden inexorablemente todas las sociedades… El reto de la modernización sería el de lograr que los países de historia y cultura diferentes dejen de ser diferentes tanto por imposición como por decisión de las propias elites o clases gobernantes. Todo aquello que les es particular, específico, propio, diferente, tiene que ser negado, rechazado,   reemplazado   por  ser  un  impedimento  a  la modernización,  sea  esto  religión, cosmología, concepción y utilización del tiempo y el espacio, ética del trabajo o relaciones entre individuo y comunidad.”[15]

 

Con esto, queda claro como la modernidad, desde su lugar primordial, quiere e intenta cambiar los patrones de las diversas culturas en todo el orbe. Se pretende este cambio para agregar territorios al mercado y obtener un mayor volumen de ganancia. Por ello, la modernidad es el tipo normativo hacia el cual deben ir todas las sociedades, si es que quieren lograr bienestar y progreso.

 

Mientras que por otro lado, la posmodernización o posindustrialización es el estado posterior a la modernización, la cual toma en cuenta una ligera variación en los matices del cambio producido. Y es a partir de 1970 cuando se ha identificado ésta en los estilos de vida de la sociedad a nivel mundial, principalmente en los países centrales.

 

El posmodernismo pugna por una sociedad más humana, con mayor espacio para la autonomía individual. Por tal motivo se da más importancia a la estética y al humanismo que a la llana funcionalidad. Así, los fenómenos sociales están ubicados en medio de estos extremos, ya que el comportamiento humano está influenciado por la cultura dentro de la cual se ha sido educado; sin olvidar que los factores objetivos, tales como el contar con recursos para satisfacer sus necesidades, también establecen límites. Por ello, el cambio social ha ido más allá del funcionalismo racional que asegura que conduce inevitablemente al surgimiento de instituciones políticas democráticas.

 

El incremento en complejidad de la sociedad ha creado mayor especialización en cada uno de los campos de la existencia, en especial de dos procesos: a).- La secularización. Los valores de seguridad posmoderna hacen que los individuos tengan menor necesidad psicológica de la seguridad ofrecida por la religión. Y b).- la individualización. Los derechos y privilegios de los individuos adquieren mayor importancia ante la obligación y la autoridad.

 

De esta forma será posible identificar una vertiente específica de los cambios culturales que con mayor certeza se cree que se darán conforme aumenta tanto la urbanización, como la industrialización, y la educación superior, es decir, las principales variables objetivas del cambio social.

 

A grandes rasgos se puede prever que, inevitablemente, el desarrollo del sistema capitalista terminará por desaparecer al campesinado, mediante la vía de la proletarización o por la transformación de éstos en productores capitalistas.

 

Según Coello [16] al vincularse con los modos de producción capitalista, y bajo un estilo de vida urbano, los campesinos se ven vaciados de sus contenidos propios y condenados a  desaparecer, ya que según el pensamiento positivista y darwinista, hay etapas por las que  deben pasar las sociedades al evolucionar hacia estadios superiores. Sin embargo, esta posición desconoce el papel que juegan las fuerzas internas del campesinado para explicar su persistencia y reproducción. Además, la caracterización de lo rural y lo urbano depende de delimitaciones arbitrarias, tomando en cuenta principalmente el conjunto de la población y la actividad económica predominante.

 

Baigorri indica que “el espíritu del capitalismo y la sociedad informacional han penetrado hasta tal punto [dentro de los espacios rurales]... que no es fácil percibir hoy diferencias en hábitos, actitudes  y  valores,  y  menos  aún  en  lo  que  se  refiere  a  las  estructuras  y  relaciones  de producción.” [17]

 

El cambio es derivado, pues, de la transformación tecnológica y ecológica en estos espacios. Al establecer que las unidades económicas campesinas son de carácter mercantil, se observa que sus objetivos inmediatos son producir mercancías que pueden vender, para comprar otras que no producen. Por ello en su articulación a un sistema social urbano con tendencia capitalista, de acuerdo a los patrones sugeridos por los medios de comunicación masiva, o por simples modismos se presentan en condiciones de subordinación, a tal grado que la esencia de las relaciones de intercambio –o mejor dicho, de explotación- se presentan de manera desigual, generando excedentes y concentración de capitales fuera del alcance del campesino.

 

            De esta forma, se tiene que la vida de la comunidad campesina comparada con la vida urbana está llena de elementos marginales del progreso. Ésta se entiende como “la privación de los derechos fundamentales de la persona.”[18] Es decir, personas que sufren de problemas de falta de trabajo, de vivienda, de los servicios básicos, de la salud y de las condiciones de vida de los sectores más desfavorecidos de la sociedad.

De esta forma, atiende la pobreza rural mediante diversas estrategias, tales como, la implementación de programas de desarrollo rural con nuevas orientaciones, transfiriendo las acciones asistencialistas a los ámbitos de política social de los gobiernos y reafirmando sus contribuciones a la preservación del modo de vida rural.

 

Con ello, se pretende el aprovechamiento de las oportunidades de mercado en base a proyectos en los que el Estado desarrolla un papel de promotor y catalizador de la iniciativa local, donde se vuelve cada vez más cotidiano el uso de créditos, asistencia técnica y mercadeo de productos varios. Cabe hacer notar que esto lleva a una absorción del campo por la ciudad. Es decir, el estilo de vida urbano es llevado e implantado en los espacios rurales y lentamente se reproduce éste en las costumbres, valores, hábitos y actitudes que no son propios, legítimos de los espacios rurales.


 

[1]INGLEHART, Ronald. “La transformación de la relación entre desarrollo económico y cambio cultural y político.” En Este país. Tendencias y opiniones. 38/VIII, mayo 1994, p. 16.

[2] http://www.sinodo.org/cambio_cultural2.htm.

[3] Citado por INGLHART, op cit, p. 1.

[4] BELL, Daniel.  “The coming of postindustrial society.” Nueva York. Basic Books. 1973, p. 154.

[5] WEBER, Max. “La ética protestante y el espíritu del capitalismo”, p. 47.

[6] INGLEHART, op cit, p. 2.

[7] LERNER, Daniel. “The passing of traditional society: Modernizing the middle east. N.Y. The free press. 1958, p. 62.

[8] BAYO, Eliseo. “El manifiesto de la tierra.” Planeta. Barcelona. 1973, p. 75;  BAIGORRI, Artemio. “El paro agrario.” Servicio de Publicaciones de la Diputación de Badajoz. Badajoz 1994, p. 23.

[9] MARX, K. “Manifiesto del Partido Comunista. 1971, p. 36.

[10] LEFEVRE, Henri. “El derecho a la ciudad.” Península. Barcelona 1969, p 166.

[11] GIDDENS, Anthony. “Sociología.” Alianza. Madrid 1991, p. 591.

[12] REDFIELD, Robert “The primitive world and its transformation.” Cornell University Press, 1953, p. 40. Tr. Raúl González Ibarra.

[13] FOSTER, George. “Tzin Tzun Tzan” F. C. E. México 1972, p. 17.

[14] LANDER, Edgardo. “América Latina: historia, identidad, tecnología, y futuros alternativos posibles.” En  LANDER, Edgardo. (Coordinador). “El límite de la civilización industrial. Perspectivas latinoamericanas en torno al posdesarrollo.” Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS) – Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (FACES – UCV). Ed. Nueva Sociedad. Caracas, Venezuela. 1995, p. 105.

[15] Ibid.

[16] COELLO, Manuel. “La pequeña producción campesina.” En Economía campesina, Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo (DESCO). Lima, 1979, pp. 107-135.

[17] BAIGORRI, op cit, p. 25.

[18] COORDINADORA vs Marginación 1.htm