Indicadores a utilizar en la investigación sobre la Calidad de Vida

 

La Calidad de Vida, vista como una expresión del desarrollo, contempla elementos de naturaleza cualitativa que origina desafíos para su medición. Además, existe un problema en cuanto a los indicadores de calidad que tienen qué ver con la definición de este concepto: que sea operativa y aceptada generalmente. Sin embargo, el avance de las ciencias sociales y de  su aplicación matemática, hacen posible una alternativa de medición lo más cercana posible a la realidad.

 

Pero cabe hacer hincapié en los conceptos aceptables de ésta. Ello queda determinado por las razones o motivos que hacen habitable un lugar. En primer lugar se tiene el deseo de la libertad y control. “Libertad de padecimientos, temores, privaciones, pérdidas amenazas, restricciones y coacciones, humillación, soledad... capacidad de actuar, decidir, organizar [lo que conlleva] seguridad.” [1]

 

Más en concreto, se puede decir que la misión de la Calidad de Vida es medir: la seguridad en la alimentación y en la salud, principalmente; la disponibilidad y el uso del agua, el sentimiento de pertenencia a un grupo social; el deseo de poseer cosas materiales, es decir de propiedad; el deseo de comunicación; el de educación; la necesidad de proteger y preservar el medio ambiente. Involucrando las áreas de nutrición, salud, educación, derechos humanos, seguridad social, vivienda, seguridad laboral.

 

En opinión del autor de esta tesis, el concepto de calidad de vida se define como tanto en función del acceso q            ue tiene la persona a satisfactores materiales como son la alimentación, salud, vivienda, acceso a agua potable, disfrute de energía eléctrica, como los culturales que son el sentido de pertenencia a una comunidad o grupo social, lo que implica hábitos, costumbres y prácticas de vida colectivas. Con ello, se quiere dejar claro que la calidad de vida no sólo es una cuestión material, sino también cultural y de valores.

El motivo por el que se ocupa de este concepto es que en Calera de víctor Rosales el proceso de industrialización trajo cambios en el comportamiento social que a su vez inciden en la calidad de vida de cada persona. Así, no hay que confundir los efectos del proceso industrializador en la vida social con su impacto en la calidad de vida de las personas que componen esa sociedad.

 

La calidad de vida es un proceso dinámico de una persona u hogar determinados, que cambia constantemente y de forma casi imperceptible. Por lo anterior, se puede hablar de un “x” nivel de calidad de vida en un momento o periodo determinado. Para eso, existen seis fuentes de bienestar, o en su caso, de posible medición:

 

1.- El ingreso corriente.

2.- Los derechos de acceso a los servicios o bienes gubernamentales (gratuitos o de bajo costo).

3.- La propiedad (que conforma el patrimonio básico).

4.- Los niveles educativos, las habilidades y las destrezas, entendidos como expresiones de la capacidad de entender y hacer en el mundo social.

5.- El tiempo disponible para la educación formal o informal, la recreación, el descanso y las tareas domésticas.

6.- La propiedad de activos no básicos como el caso del automóvil y la vivienda, y la capacidad de endeudamiento del individuo y del hogar.

 

De esta manera, se “alude a un crecimiento orgánico donde el bienestar tiene en cuenta todas las facetas del hombre: psicológicas, sociales, económicas, subrayándose especialmente las derivadas de su medio ambiente natural y social.” [2] Sin embargo, de acuerdo con Gildenberger, al realizar un estudio acerca de alguna población, se deben tener en cuenta ciertas limitantes para su eficaz medición. Ellas son: [3]

 

1.      Es necesario considerar que se van a estudiar dos dimensiones del crecimiento, la cuantitativa y la cualitativa, mezcladas de diversa manera, así como en diferentes lugares y en diferentes estados del desarrollo aún dentro de la misma comunidad.

 

2.      Se debe tener en cuenta cuál es el nivel de vida de dicha sociedad y cuáles son sus valores objetivos que determinan sus aspectos positivos.

 

3.      Con respecto al deterioro del medio ambiente, reconocer, calificar y cuantificar, así como también concientizar a la población de dicho problema.

 

4.      Observar la relación de las diferentes acciones políticas específicas para lograr un verdadero desarrollo integral, armónico y equilibrado en la comunidad.

 

Por otro lado, se facilita la búsqueda de indicadores de la Calidad de Vida ya que son básicamente los mismos a los que se refiere el concepto “Nivel de Vida”, que fueron elaborados por diversas Ciencias Sociales en su intento de explicación a las causas de atraso de las sociedades subdesarrolladas.

 

Una propuesta muy atinada, consistiría en elaborar los indicadores en base a lo que se va a medir; es decir, precisando los elementos que conforman el nivel de vida, se podrá determinar la unidad de medida a utilizar. Como lo indica Julio Boltvinik: [4] “El nivel de vida está conformado tanto por la calidad como por la cantidad de vida.” Según él, la primera, con respecto a una persona o a un hogar, depende de:

 

a).- El acceso a los valores de uso (mercancías en general).

b).- Las habilidades y conocimientos (que son los recursos prácticos).

c).- La disponibilidad del tiempo libre.

 

Gracias a esto, se pueden “precisar las dimensiones a las que se refiere la Calidad de Vida como un estilo de desarrollo integral tanto del individuo, de grupos y de sociedades enteras; el cual “comprende la interrelación de:

 

1).- Lo demográfico o la población,

2).- Lo ambiental o ecológico,

3).- Lo económico y más concretamente en lo que se refiere a la  alimentación,

4).- Lo económico-social con respecto a la vivienda y la salud,

5).- Lo social,

6).- Lo cultural, más propiamente a la educación,

7).- Lo político o las decisiones comunitarias,

8).- Lo psicosocial.” [5]

 

El concepto Nivel de Vida abarca todos estos indicadores excepto los números 2 y 8. Este último se encarga de medir la Calidad de Vida a partir de indicadores subjetivos derivados de los “estudios de percepción”, los cuales intentan captar las reacciones del sujeto con respecto a su

“…adaptación y satisfacción a la comunidad, su adaptación y satisfacción al trabajo, su estabilidad familiar, mental y emocional; la utilización de su tiempo de ocio; el grado de libertad, seguridad, creatividad, responsabilidad, personalización, solidaridad, participación, eficacia, etc. de un (sic) determinada población.”[6]

 

            Por razones metodológicas, se utilizaron los indicadores más objetivos de los enunciados arriba, pues son los que estadísticamente están más propensos a ser registrados y posteriormente medidos, ya que se tomó al INEGI como principal institución proporcionadora de datos estadísticos. Y estos son: La población, vista como sociedad en general como beneficiarios o no de un trabajo y de su respectiva remuneración; la salud, o la facilidad y pertinencia de acceder a servicios de salubridad social, la educación, es decir, el grado de conocimientos formales adquiridos para desempañarse profesionalmente y obtener un mejor recurso pecuniario, la vivienda y con ella todos los bienes y servicios que  son posibles acceder para vivir cómodamente, y finalmente, el medio ambiente como expresión de la conciencia y atención o no, de los problemas de contaminación y deterioro producto de la vida en sociedad.


 

[1] FÜRNTRATT-KLOEP, Ernst Fidel, op cit, p. 25.

[2] GILDENBERGER, op cit, p. 4.

 

[3] Ibid, p. 12.

[4] BOLVINIK, Julio, op cit, p. 608.

[5] GILDENBERGER, op cit, p. 11.

[6] Ibid, p. 13.